Camarita


lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 5: El Hurón, la Comadreja y el Cara rajada

Ya habían pasado varios días desde aquel suceso, Ron y Harry habían acordado tratar de llevarse bien con el hurón, como ellos le decían “amistosamente”, ahora se encontraban desnogmizando el jardín, Draco los observaba a lo lejos, se encontraba platicando con mini Weasley, como él le decía.
—Así que Potty y tú terminaron, ¿y eso porque fue?, toda tu familia lo ama.
Malfoy observaba a la chica, era muy linda, ese Potter sí que tenía buenos gustos, bueno no era de extrañarse, sus dos primeras novias también eran chicas muy bellas.
Ginny simplemente alzo los hombros y los dejo caer con desgano.
—Harry quiere protegerme, solo eso, estábamos bien, pero con lo de… —la chica prefirió callar, a Draco también le afectaba la muerte del viejo director—, ha sufrido mucho, ya sabes primero sus padres, luego su padrino Sirius, y ahora Dumbledore, él solo quiere protegerme, piensa que si estoy con él, seré más vulnerable a un ataque por parte de “tú sabes quién”.
Draco sonrió, Ginny era asombrosa, entendía a la perfección a cara rajada y lo apoyaba, y a pesar de haberla dejado, no le reclamaba ni hacia caprichos tontos como Pansy o tantas chicas a las que el rubio dejo en su época escolar.
—¿Van a seguir viéndonos o van ayudar? —Ron parecía un tanto molesto.
—Yo pensé que les estaba yendo bien, comadreja, pero si necesitan alguien que sea más hábil, les ayudaré.
—¡Sí, claro!, Harry y yo no podemos con todo el jardín, es muy grande y si no te has dado cuenta hurón ya va a atardecer y si no acabamos, mamá nos pondrá mañana a todos a hacerlo de nuevo, y con lo de la boda, se inventara nuevas formas de fastidiarnos.
—¡Ron! No hables así de mamá, solo esta estresada por lo de la boda, Bill es el primero en casarse, aunque últimamente la noto muy nerviosa, ¿no lo creen?
Ninguno de los chicos dijo nada, se quedaron viendo hacia Harry, que venía a ellos.
—Menos mal que es el primero —ironizo el pelirrojo—, pero cuando yo me case, no haré este desmadre, simplemente lo haré sin avisarle a nadie, para no fastidiar a los demás.
—¿Y quién crees que quiera unirse a ti comadreja?, Brown o la loca de Lovegood o tal vez —Draco sonrió con ironía—, tu amiguita… —antes de que terminara la oración Harry llego un tanto despeinado y con cara de pocos amigos.
Ginny daba gracias a Morgana por la pronta interrupción del chico de anteojos, sino eso hubiera sido catastrófico, Ron se notaba tenso y apunto de soltar un buen golpe a Draco, por su plática “tan amena”.
—¿Y bien nos van ayudar o qué?
Draco lo vio y esbozo una mueca que parecía una sonrisa, estaba ideando algo.
—No te preocupes cara rajada, en este momento íbamos a hacerlo, y el que saque más gnomos, ¡gana!
—Gana, ¿Qué gana? —dijo Ron con un poco de curiosidad y rencor—, mientras no sea más quehacer, lo que sea.
Draco los vio alternativamente y esbozo una sonrisa maliciosa.
—Pues gana un arsenal lleno de golosinas, como varitas de regaliz, plumas de azúcar hilado, ranas de chocolate y mmm…, no sé, son muchos dulces —enumeraba con los dedos.
—¿Cómo lo vas a conseguir?, no te dejan salir, ¿lo recuerdas?
—No lo voy a conseguir en ningún lado, porque simplemente ya lo tengo, mi madre —el semblante de Draco se endureció por un momento—, todos los años me envía dulces, y pues como sabrán, yo no tenía estómago para nada, así que los estuve guardando durante todo el año, y creo que es hora de que alguien los disfrute.
—¿Y qué ganarías tú al dárnoslo? —Ginny no se creía del todo, de que Draco regalara solo así sus pertenencias.
—Yo no dije que se las daría, sino que el ganador se quedaba con los dulces, y como el ganador voy a ser yo, para mi será un placer comer enfrente de ustedes todos los dulces que tengo, desde chocolates hasta diablillos negros de pimienta.
—¡Ja!, hasta crees que te voy a dejar ganar hurón, desde ahora empezamos —sin decir nada más Ron corrió al jardín, el pelirrojo quería ganar a como diera lugar, y es que al tratarse de comida Ron era el primero en querer ganar.
Pero quien gano fue Harry, y es que, que se le va a hacer, cuando estas de suerte… estas de suerte.
—¡Chicos es hora de comer!
—¡Qué bien! Con el hambre que tengo, ¡eh! por cierto Harry, me convidaras de esos dulces, ¿cierto?  —Harry solo asintió con la cabeza, solo esperaba que no fuera una trampa de Malfoy.
—Terminaron de desgnomizar, recuerden que dentro de poco vienen los Delacour y quiero que esto esté perfecto —Molly movía todo sin hacer nada, se veía demasiado preocupada.
—Mamá, pará yo te ayudo, ¿a qué hora llega papa? —Ginny se paró a ayudar a la regordeta mujer, se veía demasiado tensa.
—No, no lo sé, pero coman, ya han estado trabajando mucho.
Los cuatro chicos se veían, había algo raro ahí, Molly estaba nerviosa de más y no era precisamente por la boda, los demás hermanos Weasley también se notaban nerviosos, los gemelos solo pasaban por la noche o mandaban una lechuza, en tanto que Charlie y Bill llegaban entrada la noche y se iban muy temprano, casi al alba, Harry y los otros tres, sospechaban que tanto quehacer era para mantenerlos ocupados.
Pero todo se mantenía aparentemente tranquilo en el mundo mágico, en el profeta solo se hablaba de la “vida y muerte” de Albus Dumbledore, y uno que otro chismecillo acerca de la “misteriosa” muerte del joven Malfoy, había tanta especulación acerca de él, que si era mortífago, que si se suicidó, que si estaba casado con Pansy Parkinson, que si fue una venganza amorosa, en fin se escribían tantas idioteces, que todos en esa casa, aseguraban que el Quisquilloso era mejor periódico que el profeta, y eso ya era mucho que decir.
—Espero que Hermione llegue para mi cumpleaños, ¿todavía no te contesta Ginny?
Antes de que la chica pudiera contestar la señora Weasley tiro todos los trastes, haciendo que los cuatro chicos se asustaran por el ruido hecho por los trastes tirados.
—¿Se encuentra bien señora Weasley? —a todos les sorprendió la manera tan educada de dirigirse de parte de Draco a la matriarca de ese lugar.
—Sí, váyanse a dormir, ya es tarde.
—Pero mamá, apenas son las seis —replicó Ron.
—Entonces, suban a sus cuartos, si ya terminaron de comer, dejen, yo recojo, vamos arriba.
Los cuatro chicos se fueron sin protestar.
Ya estando los tres chicos en el cuarto de Ron, ya que Ginny se fue a su recamara, se pusieron a platicar acerca del suceso ocurrido abajo.
—¿Qué crees que le pase a mi madre Harry?, la veo bastante mal.
—No tengo idea, pero aquí pasa algo muy raro, ¿tú qué piensas Malfoy?
—Creo que es mejor, investigar por debajo del agua, la actitud de todos es demasiado sospechosa, sobre todo cuando se nombra a Granger, ¿lo han notado?
—Tienes razón, además Hermy, siempre nos escribe, y ya han pasado dos semanas y no sabemos nada de ella, crees que la hayan capturado o que esté en peligro.
—No digas estupideces Ron, Herms, está bien, pero hay algo, algo que no nos quieren decir, tal como dice Malfoy, tendremos que investigar por nuestra cuenta, pero sin ser tan obvios. ¿Y bien en donde está mi premio?
Draco esbozo una sonrisa, era más que obvio que aquellos dos, tenían miedo por su amiga sabelotodo, el joven se acercó a su elegante baúl y de ahí saco una gran cantidad de dulces, era como ver el carrito del expreso a Hogwarts, sin más se los aventó a Harry.
—Tú primero Malfoy, después de todos eran tuyos.
—¿Tienes miedo Potter? —Draco tomo un dulce y se lo comió.
—¡Jamás! —Harry lo igualo disfrutando del excelente chocolate con menta.
—¡Hey! Yo quiero, veamos que hay —Ron introdujo su mano en la gran bolsa sacando un enorme bombón de café con natilla, sin más lo introdujo de un solo bocado a su boca, dejando asombrados a los dos chicos que lo miraban con admiración.

*****

Snape se acercaba a una lúgubre y lujosa mansión, llegaba cansado y con varios mortífagos acompañándolo, caminaba entre pavos reales blancos y una gama de rosas, bellas pero mortales, como los dueños de ese lugar, la mansión de los Malfoy.
—Y bien Severus, que es lo que me tienes, sorpréndeme.
—Mi señor, le traigo las mejores noticias, el sábado por la noche pretenden sacar a Potter de su casa, antes de que se rompa la protección que puso Dumbledore, con eso creen que lograran engañarnos, ¡estúpidos!
—Bien, ¡muy bien Severus!, has sido mi más eficiente y fiel servidor —Voldemort miró despectivamente a Lucius—, creo que te has ganado a pulso tu puesto, como mi más cercano sirviente, así que intentaran engañarnos, supongo que habrá Aurores, trata de investigar quienes van, y las posibles vías de su trayecto.
—Como usted guste, supongo que de eso se puede hacer cargo alguien más.
—Supongo que a ti Bella, te gustara ayudar —la mortífaga asintió con gusto—, y claro ustedes dos también, Alecto y Amycus —Voldemort volvió a mirar a Lucius—, te mandaría a ti, pero creo que has perdido tu toque —todos empezaron a reír—, además todavía está muy reciente la muerte de tu hijo, por esta ocasión seré condescendiente contigo, pero un error más y le harás compañía a tu querido retoño.
Todos volvieron a reír, ahora el poderosísimo Lucius Malfoy era denigrado y degradado en su propia casa, pero a él solo le importaba una sola cosa, vengar a su hijo después de eso, mandaría a todos a la mierda y si Voldemort se iba con ellos mejor.

*****

En la tranquilidad de la noche, todos dormían en La Madriguera, estaba bastante tranquilo, los chicos comieron dulces hasta hartarse, y todavía sobraban, Harry había apartado los chocolates con menta, que eran los favoritos de Hermione, ya para la cena ninguno de los tres jóvenes tuvieron estomago para un bocado más.
—¡Hermione!, ¡Hermione! —Harry despertaba con un fuerte dolor en su cicatriz, le ardía bastante, había visto a Ollivander siendo torturado por Voldemort, pero su sueño era lo que más le preocupaba, veía a Hermione empapada de sangre y con la mirada perdida, en su pesadilla, Harry sabía que la chica estaba sin vida.
Tanto Draco como Ron despertaron al oír a Harry gritando, estaba bañado de sudor, y se tocaba con desesperación su cicatriz.
—¡Harry! ¿Harry te encuentras bien? —Ron al ver a su amigo en el suelo, se acercó temeroso—, ¿qué te sucede?, ¿qué hay con Hermione? —el pelirrojo sabia de los sueños oscuros de Harry, como el que tuvo con su padre cuando estaban en quinto, gracias a esa visión pudieron salvar la vida de Arthur Weasley.
Harry abrió los ojos temeroso, el ardor de la cicatriz iba menguando, busco entre el buro sus lentes, tenía sed, su garganta la tenía seca, entre su pesadilla y la conexión que tuvo con Voldemort, el chico se encontraba agotado.
—Sí, ¿Qué paso?
—¡No lo sé! Tú dime, ¿Por qué gritabas el nombre de Hermione? ¿Qué pasa Harry?, ¿Ella está en peligro?
—No, no creo, tuve una pesadilla y… —Harry vio de reojo a Draco que se mostraba inexpresivo—, y tuve una conexión con él —Ron sabia a la perfección de quien hablaba Harry, pero no podían confiar al cien por ciento en Draco.
Entonces Draco hablo.
—Potter, si tú puedes ver lo que pasa con el señor tenebroso, será mejor que uses oclumancia, si quieres yo puedo enseñarte.
—¿Cómo lo sabes? —Harry se mostraba dudoso, si no aprendió con Snape, menos lo haría con Draco.
—El señor tenebroso lo sabía, por ende mi padre y es obvio que yo lo sepa, y Bellatrix me enseño el año pasado a cerrar mi mente, así pude llegar tan lejos en esa maldita misión —Draco se mostraba sereno, sabía que no podía ganarse la confianza tan rápido de cara rajada, y mucho menos de la comadreja.
—Pero entonces Hermione se encuentra bien —Ron se mostraba preocupado, Harry afirmo con la cabeza, comenzó a relatarles a los dos chicos su sueño y después la visión que tuvo con Ollivander.
Minutos después en los que los tres chicos no mencionaron palabra alguna, Draco fue el primero en hablar.
—Será mejor que mañana empecemos a investigar sobre Granger, y si quieres también podemos empezar con lo de tu conexión con el señor tenebroso.
Harry solo asintió y se acostó en su cama, rogaba que la pesadilla que tuvo con Hermione fuera solo un mal sueño, solo eso.

*****

Ya habían paso dos días desde el suceso de la noche y no habían podido conseguir información acerca de Hermione, ya empezaban a preocuparse en serio, ya que cada vez que era nombrada la señora Weasley se ponía más nerviosa, mientras que el señor Weasley buscaba otro tema de conversación, los gemelos tanto como Charlie y Bill, trataban de convencerlos de que la chica se encontraba bien, y que el hecho de no hayan recibido noticias de ella no era motivo de alarma.
Los tres chicos y Ginny, estaban jugando quidditch en el jardín de La Madriguera, era un partido bastante apretado ya que al sustituir a Hermione con Draco complicaba más las cosas, Harry y Ron eran equipo, mientras que Ginny y Draco eran otro, la escoba de Draco era una saeta de fuego como la de Harry, así que el partido estaba apretado, pero en un descuido de Malfoy, Harry pudo conseguir la snitch dorada.
Los cuatro bajaban de sus escobas, había sido un buen partido, el ejercicio les había ayudado a despejarse un rato, Harry llamo a su lechuza que surcaba por los aires, mientras Ginny cargaba al gato naranja de Hermione.
—La próxima vez que juguemos, será en un partido oficial y tendré el placer de vencerte, Potter.
—Eso lo veremos Malfoy, pero por hoy te ganamos.
—Vamos adentro tengo mucha sed —Ginny siempre servía como mediadora.
A pesar de que Draco había sido un cabrón en Hogwarts, la pelirroja quiso darle una segunda oportunidad al Slytherin, ahora Draco se mostraba diferente, libre y feliz, y Ginny le había tomado aprecio, así como algo en el interior le decía que tanto Harry como Ron consideraban al hurón un nuevo amigo.
Los cuatro jóvenes platicaban animadamente en la mesa de la cocina sobre el quidditch y su equipo favorito, cuando una lechuza entró, dejando una carta sobre Ginny.
Los tres chicos la vieron expectantes, esperando alguna respuesta, estaban seguros que era de Hermione, nuevamente se mostraban ansiosos.
—Ginny, ¿es de Hermy? —Ron preguntó, anhelante.
La chica movió su cabeza en forma negativa, sus ojos se mostraban vidriosos.
—No es la carta que apenas le escribí ayer, con esta ya son cinco cartas que me regresan, tengo miedo y si Hermione está en peligro o ha sido capturada.
—¡No digas tonterías! —Harry se levantó estrepitosamente—, ella está bien, lo sé, estoy seguro, ella debe estar bien —Harry se negaba a aceptar que algo le hubiera pasado a su mejor amiga, se aferraba a que el sueño que tuvo con ella era irreal, y que su mente le pasaba una mala jugada.

*****

El sábado llego y todos los miembros de la familia se encontraban nerviosos hablaban entre sí haciendo demasiado ruido, no se lograba distinguir conversación alguna, Remus y Tonks también se encontraban ahí desayunando, cuando Harry bajo acompañado del rubio y del pelirrojo, toda la familia reunida dejo de hablar, se produjo un silencio incómodo.
Después trataron de seguir platicando ignorando totalmente a los tres chicos que acababan de bajar, Ginny bajo a los pocos minutos, malhumorada, el día anterior a ella y a Ron se les ocurrió ir a visitar a Hermione a Londres muggle, ya tenían planeado junto con Harry y Draco, como desengancharse de la constante vigilancia de Molly, incluso el ojiverde les había prestado su capa de invisibilidad, pero con lo que no contaban, es que había un detector en los alrededores de La Madriguera, que al pasar cualquiera de los cuatro jóvenes se activaría lanzando una red mágica. Así fue como los menores Weasley fueron castigados, haciendo el doble de deberes hogareños.
Harry, se mostraba impaciente, nadie los observaba, como si tratasen de ocultar algo, el ya no era un niño, y sin embargo, lo sobreprotegían, se sentía inútil, fijo su mirada en un objeto que había pasado inadvertido por el chico desde su llegada a La Madriguera, su corazón empezó a bombear rápidamente, sus ojos lo engañaban, eso que veía era una mentira, Draco desvió su mirada hacia donde la tenía Harry y pudo entender la cara de horror que mostraba el Gryffindor, en la pared estaba el reloj de los Weasley, las manecillas con los nombres de cada uno de los integrantes de la numerosa familia incluyéndolo a él, a Fleur, Harry y a Hermione, entonces lo supo…, la manecilla de Granger estaba situada en donde decía peligro de muerte.

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