—Cissy,
el señor tenebroso tiene buenas noticias para ti, desde ahora tu “humilde casa”
servirá como centro de reunión para nosotros, los mortífagos, después de todo,
mi señor piensa en recompensarte, ya sabes por lo de Draco, aunque todavía tiene
muy presente lo del idiota de tu marido.
La
rubia aristócrata solo se dedicaba a ver a su hermana, no podía creer tanta
desfachatez por parte de su hermana mayor, tanto cinismo, tanto…, simplemente
no encontraba palabras, Narcissa vestía una túnica negra desde que se enteró de
la muerte de su único heredero, después de saber que el cuerpo de Draco había desaparecido
nadie en esos dos días había encontrado el cuerpo de su joven hijo, se mantuvo
en mutismo, Severus Snape llevaba esos días cuidándola, protegiéndola, era su
deber, aunque para la vista de otros sus intenciones eran poco honorables.
—Ya
basta, Bella, déjala, lo que menos necesita tu hermana son “las buenas
noticias” —respondió Severus desde un sillón del cuarto en donde estaban
reunidos.
—Severus,
Severus —Bellatrix chasqueo la lengua en forma reprobatoria—, sabes que no sé
cuáles sean tus verdaderas intenciones con mi hermanita, pero de una cosa estoy
segura, Lucius dentro de poco saldrá de Azkaban y no le agradara la idea que lo
hayas suplantado como mano derecha de mi señor, ni de que quieras convertirte
en el nuevo amo de esta mansión —dicho esto soltó una carcajada que inundó la
sala.
—No
digas estupideces, lo único que hago es… —Severus no pudo terminar.
—Es
remendar tu error, ¿no?, quieres expiar tu culpa, cuidándome, no te preocupes,
soy más fuerte, de lo que todos creen, y te agradecería que ya no vinieras a mi
casa, por lo menos, hasta que sea oficialmente el cuartel de los mortífagos, ya
que esto podría crear especulaciones, y la verdad es que estoy cansada de todos
y de todo, hermanita —esto último lo dijo con tanta frialdad, que a Bellatrix
se le erizaron los vellos de la espalda—, dile al Señor Tenebroso, que estaré
honrada de que mi casa sirva para sus fines.
Lo
único que deseaba Narcissa Black de Malfoy, era vengar la muerte de su pequeño
Draco, odio, odio hacia todo lo que representaba Dumbledore, ella sabía que su
hijo no tenía oportunidad contra él, y aun así Draco acepto su destino, a pesar
de que ella le rogo, le suplico que se negara, no le importaba la deshonra, que
los hubiesen llamado cobardes o incluso traidores, ella después encontraría la forma
de salvar sus pellejos y el de su marido, porque no podía negar que amaba a
Lucius, incluso pensó en pedirle ayuda al mismísimo Dumbledore, que ingenua se hubiera
visto al pedir ayuda al principal objetivo de su señor y en esos momentos de
Draco.
Narcissa
sabía que para Draco era su oportunidad de vengarse, vengarse de Potter, sabía
que el chico veía al viejo profesor como una figura paterna, vengarse de todos
lo que se atrevieron a burlarse de él y del destino de su padre, Draco no dudo
en esos instantes en llevar a cabo las órdenes del señor tenebroso, pero la
juventud siempre es así, osada, atrevida nunca mide las consecuencias y si va
acompañada por rencores y odio se ve cegada hacia la razón.
Ella
apoyaría Voldemort hasta ver a Potter y a todos los de la maldita Orden,
muertos o mejor a un sufriendo en carne propia, todo lo que ella sentía, los
torturaría, hasta la locura y así podría vengarse y vengar a Draco, las
lágrimas hace tiempo que se le habían acabado, primero con Lucius, su gran
amor, después vino la misión de Draco y después la muerte del mismo niño que
ella llevo tan amorosamente durante nueve meses en su vientre, es increíble
cómo se puede querer y odiar con la misma intensidad, pero a pesar de lo que
todos pudieran pensar de su familia, los Malfoy eran eso, una verdadera
familia, y en menos de dos años la había perdido, por culpa de el niño que
vivió y de la estúpida Orden. Pero ella se encargaría de ver a cada uno
torturado y suplicando su muerte.
—Me
parece que ha sido la decisión más inteligente que has tomado en más de veinte
años, tu casa es grande y aquí nos reuniremos, además que cuentas con un espacioso
sótano, eso será de mucha utilidad, y ahora por ser tan buena hermanita, te
contaré un secreto, pronto mi señor sacara a tu mediocre esposo de Azkaban,
total un año no es mucho yo dure más de diez y sigo intacta, ha conseguido convencer
a los dementores que luchen a favor de nuestra causa y antes de que el Ministerio
se dé cuenta, ya será demasiado tarde, habrá una fuga masiva dentro de muy
pocos días, ¡no te emociona! Veras a tu maridito —otra vez la risa de Bella
estallo por el lugar.
Severus
solo se dignó a escuchar y ver a los hermanas Black, tan parecidas y al mismo
tiempo tan diferentes.
*****
Draco
se sentía nervioso, una cosa era convivir con las comadrejas mayores,
incluyendo a los padres, tanto Charlie como Bill eran agradables y tenían
platicas interesantes, y no eran tan estúpidos y tan poca cosa como el menor,
es que ese Ronald se había llevado la peor parte de todos, hasta los gemelos
eran brillantes, pero él siempre será un segundón en todo.
Draco
estaba sumido en sus pensamientos, en el cuarto de Ron, desprestigiando al
pobretón, cuando escucho que llamaron a su puerta, era Charlie, lo había
conocido esa mañana y era él que hasta el momento el que mejor le caía, era un
tipo bastante agradable y tenía un porte de vale madre que al Slytherin le intrigaba
ver eso en un Weasley, Draco lo veía como una incógnita y tal vez un similar,
algo insólito, pero el amor de Molly estaba haciendo sus milagros en el joven
pretencioso.
—Mamá
quiere que bajes, los chicos están por llegar, dentro de poco, vienen
acompañados de Tonks y Remus, ¡apúrate!
—¿Qué?,
pero si apenas van a dar la una, el tren de Hogwarts llega hasta las ocho,
como…, como que ya van a llegar —al Slytherin se le paralizo el corazón, sus
más grandes pesadillas arribarían en cualquier momento.
—Pues
sí, tú sabes que hay que tener más cuidado, en este tiempo en especial, la
seguridad de Harry es primordial, y como mis hermanos y Hermione son amigos de
él, pues hubo que transportarlos por otra vía, ¡vamos! —a Draco no le quedó otra,
o bajaba por las buenas o era obligado, y comparado con Charlie que era puro
musculo, decidió hacerlo por las buenas.
Bajaron
las escaleras con toda la naturalidad, aunque por dentro el joven mortífago
estaba con pavor, por fuera se mostraba igual de arrogante y con ese aire
aristocrático que lo caracterizaba, su máscara era su mejor arma, primero en Azkaban
que demostrarle al trio de mierda, que les temía y más si se encontraban en los
terrenos de la comadreja.
—Bien
Draco, ¡no estás emocionado! —la señora Weasley o bien era tonta o muy ilusa,
que no sabía que en cuanto lo vieran, ahí mismo en La Madriguera estallaría una
guerra, y probablemente Draco saldría perdedor, ya que eran tres contra uno.
—¡Sí,
claro!
Del
otro lado de la puerta, se oyeron pasos, alguien se acercaba, por Merlín, esto
va estallar, cómo reaccionarían al verlo tan campante en su casa, Draco tomo su
varita, bajo su saco, sabía que en cuanto lo vieran, sin pensarlo le mandarían cualquier
tipo de hechizos y el tenía que defenderse.
—Mamá,
ya llegamos —Ginny acababa de entrar, cargando al gato de Hermione, Crookshanks,
un gato muy peculiar, la pelirroja se quedó muda al ver a Malfoy en su casa.
—Que
sucede Ginny, porque no te mueves, muévete, quítate, quiero entrar, tengo
hambre, pero que demo… —al igual que Ginny, Ron se quedó sin palabras al ver al
hurón ahí plantado en su casa, no se supone que estaba muerto el muy maldito.
Harry
entro junto con Ron, solo que él, no lo pensó dos veces y se fue a los golpes
en contra del Slytherin, nadie lo vio venir, Draco tenía la nariz sangrando y
Harry estaba sobre él.
—Maldito
mortífago, por tu culpa Dumbledore está muerto —Harry levanto su puño para estrellarlo
en la cara de Draco, Charlie lo sujeto por los hombros, Ron iba a ayudar a
Harry, pero Bill lo tomo del brazo, impidiendo que Ron llegara al Slytherin.
—¡Qué
demonios pasa!, ¿Por qué está este asesino aquí?, ¿Qué demonios está haciendo
en mi casa?, no se supone que estabas muerto hijo de pu… —antes de que Ron
terminara sus palabras, Draco lo había golpeado, tirando a Bill y a Ron al
piso, Ron tenía un corte que sangraba cerca del ojo, provocado por el fuerte
golpe de Draco.
—Nunca,
oíste, nunca te atrevas a mencionar a mi madre con tu asquerosa boca, mal… —
Draco se tranquilizó, en cuanto Molly lo tomo de su brazo, la señora tenía sus
ojos llorosos, Draco se sintió mal por ello, no quería hacerla sufrir, por lo
menos ella lo acepto sin cuestionamientos, y él no era un malagradecido—, lo
siento —fue lo único que dijo el joven, y se alejó hasta la cocina, sentía demasiada
ira contenida, una cosa eran los pleitos en el colegio, pero estando ahí, la
situación lo sobrepasaba, eran muchos años de odio para dejarlos pasar así como
si nada, los tres chicos se veían con un tremendo odio.
—¿Dónde
está Hermione? —preguntó Charlie, tratando de relajar el ambiente.
—¡Ah!
Ella se fue hacia su casa, quería ver a sus padres, ya sabes, son muggles y
bueno, no sabemos qué va a pasar y ella se fue con ellos —Ginny abrazaba al
gato y lo juntaba más hacia su pecho.
Por
un momento reino el silencio, todos estaban atentos a los movimientos de los
jóvenes, para nadie era un secreto que esos dos no pasaban a Draco y que este
les correspondía el sentimiento.
—Bueno,
mamá, papá, estoy esperando a que alguien nos diga qué carajo hace este hurón
aquí —Ron estaba que estallaba de coraje.
—Ron
modera ese vocabulario, y tranquilízate, Remus y yo les explicaremos que pasa,
y el porqué de la situación de Draco, y espero óiganlo muy bien los tres y
ustedes dos también —en ese momento
hacían acto de aparición los gemelos—, espero, no exijo que mientras estén bajo
este techo, mientras Draco esté con nosotros se les respete, y así mismo te lo
pido a ti Draco, estamos en una situación delicada, el mundo mágico se está
dividiendo entre mortífagos y los demás, los que no estén con el que no debe
ser nombrado, serán eliminados, así de fácil, por eso es de suma importancia
que dejen atrás sus rencillas y sus problemas del colegio —Arthur se mostraba
tranquilo, meditaba cada palabra, ya que por el bien de todos los que habitaban
esa casa, y que pronto se celebraría un boda, harían un pacto de no agresión,
por lo menos hasta que Voldemort, ya no exista.
—Ron,
Harry, ¿están de acuerdo?
—Pues
ya que nos queda, pero me podrían explicar porque ese, él está aquí con
nosotros —Ron estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano, por no soltarle un buen madrazo
al hurón botador.
—Bien,
y tú Harry, que piensas has estado muy callado.
—Yo
no tengo nada que decir, esta es su casa y ustedes pueden recibir a quien
quieran, al igual que Malfoy soy solo un invitado —Harry se sentía impotente,
ese maldito mortífago en menos de dos días se había ganado a los Weasley, se
sentía desplazado y, si, se sentía celoso.
—Harry,
cariño, tu sabes bien que tú eres parte de esta familia, eres tan Weasley como
Ginny o cualquiera de nosotros, Molly se acercó al chico y le dio un tierno
beso en la mejilla.
Draco
puso los ojos en blanco, tanta miel le resultaba nauseabunda.
—Bien
si todos están de acuerdo no hay más que agregar, suban sus cosas a su
respectivo cuarto, y después todos comeremos en familia y Remus les explicara
el porqué. Ron, Harry y Draco dormirán contigo en tu habitación, de hecho él ya
está instalado, no te preocupes hay suficiente espacio para los tres —Molly
respondió antes de que Ronald protestara.
—Ginny,
¿Cuándo llegara Hermione?
—No
lo sé mamá, se fue y no nos dijo nada, se veía muy alterada, creo que le afecto
mucho lo de Dumbledore, y ya sabes el hecho de que sea hija de muggles —Ginny
le mando una mirada desafiante a Draco.
Draco,
simplemente la ignoró.
—Bien,
espero que llegue antes de la boda de Fleur y Bill, se quedara contigo.
—Creo
que para el cumpleaños de Harry, ya estará aquí mamá, no te preocupes.
—Roncito,
mamá solo se preocupa por su nuera favorita, es normal que pregunte por ella —Fred
y George comenzaron a picar a Ron, para nadie, bueno casi para nadie era un
secreto de que el menor de los Weasley estaba enamorado de Hermione.
Draco
hizo una mueca, que asco, la sangre sucia y el pobretón, que cuadro tan
conmovedor, hizo un gran esfuerzo por mantenerse callado, lo que menos quería
es ser atacado por una manada de pelirrojos.
—Estará
segura, es decir, ella se fue en el expreso, y si los mortífagos atacan el
andén —Charlie se mostraba un tanto ansioso.
—No
te preocupes Charlie; Moody y otros Aurores están custodiando el andén, así,
como los alrededores, Hermione y los demás estudiantes estarán bien, además
tomamos precauciones de sobra, existen unos Aurores que se están haciendo pasar
por Harry y los chicos.
—¿Qué?
Quieres decir que se están haciendo pasar por nosotros, ¿y es seguro para
Herms?
—Sí,
Harry, esto solo fue una medida preventiva, solo eso, sería muy sospechoso que
no se te viera en el tren, no crees, además tus tíos van a ir por ti.
—Es
cierto, ¿Qué va a pasar con ellos?
—Harry,
ya te dije, todo está bien, Dumbledore antes de morir, previo todo —Remus
dirigió la vista hacia Draco—, y cuando digo todo, es eso, por el momento no
hay cabos sueltos, y tus tíos estarán seguros, hay Aurores protegiendo la casa.
—Ya
basta de pláticas, es momento de comer.
—¡Por
fin! Creí que nunca llegaría este momento —Ron fue el primero en irse a sentar
seguido de todos exceptuando a Draco que se sentía fuera de lugar.
—Draco,
vamos, ahora tú también formas parte de la familia, ven con nosotros —Molly le
hizo un lugar entre Charlie y Fred.
*****
Lucius
llegaba a su mansión, los estragos de azkaban lo habían marcado, se veía más
ojeroso, pálido, pero sin duda lo que más lo había afectado, fue la muerte de
Draco, se sentía culpable de haber orillado a su único hijo a ser un mortífago,
muchas veces lo habían hablado y siempre pudo ver a Draco ansioso, en ese
momento fue su orgullo, lo primero que haría Draco como mortífago seria
torturar hasta la locura a la sangre sucia, amiga de Potter, pero con lo que no
contaba Lucius, es que esos mocosos lo echaran a perder y él se fuera de
“vacaciones” a azkaban.
—¡Narcissa!
¿Dónde estás? ¡Cissy!
—Lu…
Lucius, eres tú, ¡oh! ¡Por Merlín, estas aquí! —Narcissa abrazaba y besaba a su
esposo—, Draco, Draco está muerto, nuestro hijo, Lucius ese maldito de
Dumbledore lo mato —la mujer se aferraba a su esposo, las lágrimas volvían a
salir.
Los
dos se sentían vacíos, cada uno cargaba su pequeño costal de culpas, los dos se
culpaban por la muerte de Draco, se quedaron varios minutos en silencio, solo
pensando en él, su hijo.
—¿Quieres
tomar un baño?, te notas cansado y te sentara bien, además dentro de poco habrá
una reunión con los mortífagos, sabes he ofrecido la mansión como cuartel —Lucius
solo contemplo a su mujer y asintió, Narcissa era más fuerte de lo que él
pensaba.
Se
encamino hacia las escaleras, pero antes de poner el pie en el primer escalón,
volteo a ver a su mujer.
—Te
prometo, que vengare la muerte de Draco, el o los culpables morirán, te lo juro
—subió las escaleras, sintiendo la pena y el coraje de haber perdido a su único
hijo.
*****
Después
de terminar de comer y de que cada uno subiera sus cosas a su respectivo lugar,
se reunieron en la sala, todos los Weasley estaban presentes, excepto, claro
está por Percy. Harry, Fleur, Tonks y Remus también se encontraban ahí, todos
los presentes esperaban una explicación, del porqué del rubio en La Madriguera.
—Bueno
es tiempo de que lo sepan —empezó Lupin—, Dumbledore, sabía que después de la
falla de tu padre, Voldemort —los señores Weasley hicieron una mueca de
desagrado—, trataría de darle una lección, por sus fallas, y bueno al hacerte
un mortífago —esta vez todos miraron sorprendidos y con un poco de recelo a
Draco—, estaría vengándose, y al mandarte con una misión suicida, porque de
ninguna manera tendrías oportunidad de vencer a Albus, estaría castigándolo, no
solo a él, pero si principalmente.
Todos
veían a Draco, sus miradas eran de comprensión, lastima e incluso un poco de
compasión, ahora entendían la situación del chico.
—Dumbledore
sabía que estabas amenazado, y que… —Remus miró a Draco—, y que tratarías de
cumplir tu cometido, te mando a vigilar, pero fuiste muy hábil, y pudieron
haber consecuencias fatales —miró de reojo a Ron y a Harry, ellos sospechaban
de Draco—, pero él confiaba en que tú no eres un asesino, y que tarde o
temprano buscarías ayuda, y bueno nosotros estamos aquí para eso, ayudarte, y
para que tú nos ayudes y nos cuentes los planes de Voldemort.
—Lo
único que sé es que planea controlar el Ministerio, es lo único que sé, a pesar
de ser un… lo que soy nunca me tomaron en cuenta —dijo Draco un poco
intimidado.
—Bien
eso lo tendremos en cuenta —Arthur vio a Molly y esta asintió.
—Draco,
acompáñame al cobertizo, necesito empezar a limpiarlo, la boda me está poniendo
los pelos de punta —Draco entendió a la perfección la indirecta querían hablar,
y él estaba de más.
Ahora
su suerte dependía de lo que decidiera el rajado.
Al
salir Harry empezó a hablar.
—No
creo que Malfoy llegara a matar a Dumbledore, pero no puedo confiar en él,
siempre ha sido un desgraciado y vil, además por su culpa Bill está herido y
entraron los mortífagos a Hogwarts, ¿no hay manera u otro lugar en donde se
quede? ¿Tal vez contigo Tonks?
—No,
Harry, Malfoy se quedara aquí, fue la voluntad de Dumbledore, él quería que
Draco les ayudara a ustedes tres en la misión que les encargo.
—Pero…
—Nada,
yo sé que Draco fue un patán con ustedes, pero está arrepentido y todos sin excepción
merecemos una segunda oportunidad.
—Bien,
lo acepto, pero a la primera que haga, queda fuera —dijo Harry no muy
convencido con la decisión de Dumbledore.
—Me
parece justo, es tiempo de que empiecen a hacerse amigos, o por lo menos a tratarse
con un poco de respeto —Arthur hablo seco hacia los tres jóvenes recién llegados
y a los gemelos—, ahora vallan con Draco a ayudarle con el cobertizo, Molly
está obsesionada con la limpieza de toda la casa.
Los
tres chicos salieron cabizbajos tendrían que aguantarse a Malfoy todas las
vacaciones y por si fuera poco también partiría con ellos en busca de los
horrocruxes.
Draco
estaba ayudándole sin mucho animo a la señora Weasley, tal parece que lo quería
como elfo.
—Voy
por un poco de tónico limpiador, parce que tenemos Bundimun, y ya sabes que son
unas plaga muy molestas —la señora Weasley salió dejando al Slytherin solo.
Draco
estaba moviendo unas cajas, cuando frente a él apareció Voldemort; su padre
estaba en el piso ensangrentado y su madre siendo torturada por el mago
tenebroso.
—¡NOOOO!,
¡déjelos, no, no los mate por favor!
Harry
y los otros dos chicos corrieron al oír el grito al igual que Molly, Harry saco
su varita, al entrar vio a Draco en el piso frente a Voldemort y sus padres
muertos, el chico sabía que no era Voldemort ya que la cicatriz no le dolía,
entonces lo entendió, era un boggart.
—¡Riddikulo! —Harry corrió hacia Draco,
en ese momento se dio cuenta cual era el más grande temor de su ex enemigo, el
ver a sus padres muertos, al ver como sufría el Slytherin, Harry lo comprendió,
Draco al igual que él temía por sus seres queridos, a pesar de lo que fueran
Draco amaba a sus padres, así que se prometió en ese instante ayudar a Malfoy
dejando sus rencillas atrás, empezar de nuevo y tratar de ser amigos.

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