Camarita


lunes, 11 de agosto de 2014

Capítulo 4: Entre Aurores y Mortífagos

—Cissy, el señor tenebroso tiene buenas noticias para ti, desde ahora tu “humilde casa” servirá como centro de reunión para nosotros, los mortífagos, después de todo, mi señor piensa en recompensarte, ya sabes por lo de Draco, aunque todavía tiene muy presente lo del idiota de tu marido.
La rubia aristócrata solo se dedicaba a ver a su hermana, no podía creer tanta desfachatez por parte de su hermana mayor, tanto cinismo, tanto…, simplemente no encontraba palabras, Narcissa vestía una túnica negra desde que se enteró de la muerte de su único heredero, después de saber que el cuerpo de Draco había desaparecido nadie en esos dos días había encontrado el cuerpo de su joven hijo, se mantuvo en mutismo, Severus Snape llevaba esos días cuidándola, protegiéndola, era su deber, aunque para la vista de otros sus intenciones eran poco honorables.
—Ya basta, Bella, déjala, lo que menos necesita tu hermana son “las buenas noticias” —respondió Severus desde un sillón del cuarto en donde estaban reunidos.
—Severus, Severus —Bellatrix chasqueo la lengua en forma reprobatoria—, sabes que no sé cuáles sean tus verdaderas intenciones con mi hermanita, pero de una cosa estoy segura, Lucius dentro de poco saldrá de Azkaban y no le agradara la idea que lo hayas suplantado como mano derecha de mi señor, ni de que quieras convertirte en el nuevo amo de esta mansión —dicho esto soltó una carcajada que inundó la sala.
—No digas estupideces, lo único que hago es… —Severus no pudo terminar.
—Es remendar tu error, ¿no?, quieres expiar tu culpa, cuidándome, no te preocupes, soy más fuerte, de lo que todos creen, y te agradecería que ya no vinieras a mi casa, por lo menos, hasta que sea oficialmente el cuartel de los mortífagos, ya que esto podría crear especulaciones, y la verdad es que estoy cansada de todos y de todo, hermanita —esto último lo dijo con tanta frialdad, que a Bellatrix se le erizaron los vellos de la espalda—, dile al Señor Tenebroso, que estaré honrada de que mi casa sirva para sus fines.
Lo único que deseaba Narcissa Black de Malfoy, era vengar la muerte de su pequeño Draco, odio, odio hacia todo lo que representaba Dumbledore, ella sabía que su hijo no tenía oportunidad contra él, y aun así Draco acepto su destino, a pesar de que ella le rogo, le suplico que se negara, no le importaba la deshonra, que los hubiesen llamado cobardes o incluso traidores, ella después encontraría la forma de salvar sus pellejos y el de su marido, porque no podía negar que amaba a Lucius, incluso pensó en pedirle ayuda al mismísimo Dumbledore, que ingenua se hubiera visto al pedir ayuda al principal objetivo de su señor y en esos momentos de Draco.
Narcissa sabía que para Draco era su oportunidad de vengarse, vengarse de Potter, sabía que el chico veía al viejo profesor como una figura paterna, vengarse de todos lo que se atrevieron a burlarse de él y del destino de su padre, Draco no dudo en esos instantes en llevar a cabo las órdenes del señor tenebroso, pero la juventud siempre es así, osada, atrevida nunca mide las consecuencias y si va acompañada por rencores y odio se ve cegada hacia la razón.
Ella apoyaría Voldemort hasta ver a Potter y a todos los de la maldita Orden, muertos o mejor a un sufriendo en carne propia, todo lo que ella sentía, los torturaría, hasta la locura y así podría vengarse y vengar a Draco, las lágrimas hace tiempo que se le habían acabado, primero con Lucius, su gran amor, después vino la misión de Draco y después la muerte del mismo niño que ella llevo tan amorosamente durante nueve meses en su vientre, es increíble cómo se puede querer y odiar con la misma intensidad, pero a pesar de lo que todos pudieran pensar de su familia, los Malfoy eran eso, una verdadera familia, y en menos de dos años la había perdido, por culpa de el niño que vivió y de la estúpida Orden. Pero ella se encargaría de ver a cada uno torturado y suplicando su muerte.
—Me parece que ha sido la decisión más inteligente que has tomado en más de veinte años, tu casa es grande y aquí nos reuniremos, además que cuentas con un espacioso sótano, eso será de mucha utilidad, y ahora por ser tan buena hermanita, te contaré un secreto, pronto mi señor sacara a tu mediocre esposo de Azkaban, total un año no es mucho yo dure más de diez y sigo intacta, ha conseguido convencer a los dementores que luchen a favor de nuestra causa y antes de que el Ministerio se dé cuenta, ya será demasiado tarde, habrá una fuga masiva dentro de muy pocos días, ¡no te emociona! Veras a tu maridito —otra vez la risa de Bella estallo por el lugar.
Severus solo se dignó a escuchar y ver a los hermanas Black, tan parecidas y al mismo tiempo tan diferentes.

*****

Draco se sentía nervioso, una cosa era convivir con las comadrejas mayores, incluyendo a los padres, tanto Charlie como Bill eran agradables y tenían platicas interesantes, y no eran tan estúpidos y tan poca cosa como el menor, es que ese Ronald se había llevado la peor parte de todos, hasta los gemelos eran brillantes, pero él siempre será un segundón en todo.
Draco estaba sumido en sus pensamientos, en el cuarto de Ron, desprestigiando al pobretón, cuando escucho que llamaron a su puerta, era Charlie, lo había conocido esa mañana y era él que hasta el momento el que mejor le caía, era un tipo bastante agradable y tenía un porte de vale madre que al Slytherin le intrigaba ver eso en un Weasley, Draco lo veía como una incógnita y tal vez un similar, algo insólito, pero el amor de Molly estaba haciendo sus milagros en el joven pretencioso.
—Mamá quiere que bajes, los chicos están por llegar, dentro de poco, vienen acompañados de Tonks y Remus, ¡apúrate!
—¿Qué?, pero si apenas van a dar la una, el tren de Hogwarts llega hasta las ocho, como…, como que ya van a llegar —al Slytherin se le paralizo el corazón, sus más grandes pesadillas arribarían en cualquier momento.
—Pues sí, tú sabes que hay que tener más cuidado, en este tiempo en especial, la seguridad de Harry es primordial, y como mis hermanos y Hermione son amigos de él, pues hubo que transportarlos por otra vía, ¡vamos! —a Draco no le quedó otra, o bajaba por las buenas o era obligado, y comparado con Charlie que era puro musculo, decidió hacerlo por las buenas.
Bajaron las escaleras con toda la naturalidad, aunque por dentro el joven mortífago estaba con pavor, por fuera se mostraba igual de arrogante y con ese aire aristocrático que lo caracterizaba, su máscara era su mejor arma, primero en Azkaban que demostrarle al trio de mierda, que les temía y más si se encontraban en los terrenos de la comadreja.
—Bien Draco, ¡no estás emocionado! —la señora Weasley o bien era tonta o muy ilusa, que no sabía que en cuanto lo vieran, ahí mismo en La Madriguera estallaría una guerra, y probablemente Draco saldría perdedor, ya que eran tres contra uno.
—¡Sí, claro!
Del otro lado de la puerta, se oyeron pasos, alguien se acercaba, por Merlín, esto va estallar, cómo reaccionarían al verlo tan campante en su casa, Draco tomo su varita, bajo su saco, sabía que en cuanto lo vieran, sin pensarlo le mandarían cualquier tipo de hechizos y el tenía que defenderse.
—Mamá, ya llegamos —Ginny acababa de entrar, cargando al gato de Hermione, Crookshanks, un gato muy peculiar, la pelirroja se quedó muda al ver a Malfoy en su casa.
—Que sucede Ginny, porque no te mueves, muévete, quítate, quiero entrar, tengo hambre, pero que demo… —al igual que Ginny, Ron se quedó sin palabras al ver al hurón ahí plantado en su casa, no se supone que estaba muerto el muy maldito.
Harry entro junto con Ron, solo que él, no lo pensó dos veces y se fue a los golpes en contra del Slytherin, nadie lo vio venir, Draco tenía la nariz sangrando y Harry estaba sobre él.
—Maldito mortífago, por tu culpa Dumbledore está muerto —Harry levanto su puño para estrellarlo en la cara de Draco, Charlie lo sujeto por los hombros, Ron iba a ayudar a Harry, pero Bill lo tomo del brazo, impidiendo que Ron llegara al Slytherin.
—¡Qué demonios pasa!, ¿Por qué está este asesino aquí?, ¿Qué demonios está haciendo en mi casa?, no se supone que estabas muerto hijo de pu… —antes de que Ron terminara sus palabras, Draco lo había golpeado, tirando a Bill y a Ron al piso, Ron tenía un corte que sangraba cerca del ojo, provocado por el fuerte golpe de Draco.
—Nunca, oíste, nunca te atrevas a mencionar a mi madre con tu asquerosa boca, mal… — Draco se tranquilizó, en cuanto Molly lo tomo de su brazo, la señora tenía sus ojos llorosos, Draco se sintió mal por ello, no quería hacerla sufrir, por lo menos ella lo acepto sin cuestionamientos, y él no era un malagradecido—, lo siento —fue lo único que dijo el joven, y se alejó hasta la cocina, sentía demasiada ira contenida, una cosa eran los pleitos en el colegio, pero estando ahí, la situación lo sobrepasaba, eran muchos años de odio para dejarlos pasar así como si nada, los tres chicos se veían con un tremendo odio.
—¿Dónde está Hermione? —preguntó Charlie, tratando de relajar el ambiente.
—¡Ah! Ella se fue hacia su casa, quería ver a sus padres, ya sabes, son muggles y bueno, no sabemos qué va a pasar y ella se fue con ellos —Ginny abrazaba al gato y lo juntaba más hacia su pecho.
Por un momento reino el silencio, todos estaban atentos a los movimientos de los jóvenes, para nadie era un secreto que esos dos no pasaban a Draco y que este les correspondía el sentimiento.
—Bueno, mamá, papá, estoy esperando a que alguien nos diga qué carajo hace este hurón aquí —Ron estaba que estallaba de coraje.
—Ron modera ese vocabulario, y tranquilízate, Remus y yo les explicaremos que pasa, y el porqué de la situación de Draco, y espero óiganlo muy bien los tres y ustedes dos también  —en ese momento hacían acto de aparición los gemelos—, espero, no exijo que mientras estén bajo este techo, mientras Draco esté con nosotros se les respete, y así mismo te lo pido a ti Draco, estamos en una situación delicada, el mundo mágico se está dividiendo entre mortífagos y los demás, los que no estén con el que no debe ser nombrado, serán eliminados, así de fácil, por eso es de suma importancia que dejen atrás sus rencillas y sus problemas del colegio —Arthur se mostraba tranquilo, meditaba cada palabra, ya que por el bien de todos los que habitaban esa casa, y que pronto se celebraría un boda, harían un pacto de no agresión, por lo menos hasta que Voldemort, ya no exista.
—Ron, Harry, ¿están de acuerdo?
—Pues ya que nos queda, pero me podrían explicar porque ese, él está aquí con nosotros —Ron estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano, por no soltarle un buen madrazo al hurón botador.
—Bien, y tú Harry, que piensas has estado muy callado.
—Yo no tengo nada que decir, esta es su casa y ustedes pueden recibir a quien quieran, al igual que Malfoy soy solo un invitado —Harry se sentía impotente, ese maldito mortífago en menos de dos días se había ganado a los Weasley, se sentía desplazado y, si, se sentía celoso.
—Harry, cariño, tu sabes bien que tú eres parte de esta familia, eres tan Weasley como Ginny o cualquiera de nosotros, Molly se acercó al chico y le dio un tierno beso en la mejilla.
Draco puso los ojos en blanco, tanta miel le resultaba nauseabunda.
—Bien si todos están de acuerdo no hay más que agregar, suban sus cosas a su respectivo cuarto, y después todos comeremos en familia y Remus les explicara el porqué. Ron, Harry y Draco dormirán contigo en tu habitación, de hecho él ya está instalado, no te preocupes hay suficiente espacio para los tres —Molly respondió antes de que Ronald protestara.
—Ginny, ¿Cuándo llegara Hermione?
—No lo sé mamá, se fue y no nos dijo nada, se veía muy alterada, creo que le afecto mucho lo de Dumbledore, y ya sabes el hecho de que sea hija de muggles —Ginny le mando una mirada desafiante a Draco.
Draco, simplemente la ignoró.
—Bien, espero que llegue antes de la boda de Fleur y Bill, se quedara contigo.
—Creo que para el cumpleaños de Harry, ya estará aquí mamá, no te preocupes.
—Roncito, mamá solo se preocupa por su nuera favorita, es normal que pregunte por ella —Fred y George comenzaron a picar a Ron, para nadie, bueno casi para nadie era un secreto de que el menor de los Weasley estaba enamorado de Hermione.
Draco hizo una mueca, que asco, la sangre sucia y el pobretón, que cuadro tan conmovedor, hizo un gran esfuerzo por mantenerse callado, lo que menos quería es ser atacado por una manada de pelirrojos.
—Estará segura, es decir, ella se fue en el expreso, y si los mortífagos atacan el andén —Charlie se mostraba un tanto ansioso.
—No te preocupes Charlie; Moody y otros Aurores están custodiando el andén, así, como los alrededores, Hermione y los demás estudiantes estarán bien, además tomamos precauciones de sobra, existen unos Aurores que se están haciendo pasar por Harry y los chicos.
—¿Qué? Quieres decir que se están haciendo pasar por nosotros, ¿y es seguro para Herms?
—Sí, Harry, esto solo fue una medida preventiva, solo eso, sería muy sospechoso que no se te viera en el tren, no crees, además tus tíos van a ir por ti.
—Es cierto, ¿Qué va a pasar con ellos?
—Harry, ya te dije, todo está bien, Dumbledore antes de morir, previo todo —Remus dirigió la vista hacia Draco—, y cuando digo todo, es eso, por el momento no hay cabos sueltos, y tus tíos estarán seguros, hay Aurores protegiendo la casa.
—Ya basta de pláticas, es momento de comer.
—¡Por fin! Creí que nunca llegaría este momento —Ron fue el primero en irse a sentar seguido de todos exceptuando a Draco que se sentía fuera de lugar.
—Draco, vamos, ahora tú también formas parte de la familia, ven con nosotros —Molly le hizo un lugar entre Charlie y Fred.

*****

Lucius llegaba a su mansión, los estragos de azkaban lo habían marcado, se veía más ojeroso, pálido, pero sin duda lo que más lo había afectado, fue la muerte de Draco, se sentía culpable de haber orillado a su único hijo a ser un mortífago, muchas veces lo habían hablado y siempre pudo ver a Draco ansioso, en ese momento fue su orgullo, lo primero que haría Draco como mortífago seria torturar hasta la locura a la sangre sucia, amiga de Potter, pero con lo que no contaba Lucius, es que esos mocosos lo echaran a perder y él se fuera de “vacaciones” a azkaban.
—¡Narcissa! ¿Dónde estás? ¡Cissy!
—Lu… Lucius, eres tú, ¡oh! ¡Por Merlín, estas aquí! —Narcissa abrazaba y besaba a su esposo—, Draco, Draco está muerto, nuestro hijo, Lucius ese maldito de Dumbledore lo mato —la mujer se aferraba a su esposo, las lágrimas volvían a salir.
Los dos se sentían vacíos, cada uno cargaba su pequeño costal de culpas, los dos se culpaban por la muerte de Draco, se quedaron varios minutos en silencio, solo pensando en él, su hijo.
—¿Quieres tomar un baño?, te notas cansado y te sentara bien, además dentro de poco habrá una reunión con los mortífagos, sabes he ofrecido la mansión como cuartel —Lucius solo contemplo a su mujer y asintió, Narcissa era más fuerte de lo que él pensaba.
Se encamino hacia las escaleras, pero antes de poner el pie en el primer escalón, volteo a ver a su mujer.
—Te prometo, que vengare la muerte de Draco, el o los culpables morirán, te lo juro —subió las escaleras, sintiendo la pena y el coraje de haber perdido a su único hijo.

*****

Después de terminar de comer y de que cada uno subiera sus cosas a su respectivo lugar, se reunieron en la sala, todos los Weasley estaban presentes, excepto, claro está por Percy. Harry, Fleur, Tonks y Remus también se encontraban ahí, todos los presentes esperaban una explicación, del porqué del rubio en La Madriguera.
—Bueno es tiempo de que lo sepan —empezó Lupin—, Dumbledore, sabía que después de la falla de tu padre, Voldemort —los señores Weasley hicieron una mueca de desagrado—, trataría de darle una lección, por sus fallas, y bueno al hacerte un mortífago —esta vez todos miraron sorprendidos y con un poco de recelo a Draco—, estaría vengándose, y al mandarte con una misión suicida, porque de ninguna manera tendrías oportunidad de vencer a Albus, estaría castigándolo, no solo a él, pero si principalmente.
Todos veían a Draco, sus miradas eran de comprensión, lastima e incluso un poco de compasión, ahora entendían la situación del chico.
—Dumbledore sabía que estabas amenazado, y que… —Remus miró a Draco—, y que tratarías de cumplir tu cometido, te mando a vigilar, pero fuiste muy hábil, y pudieron haber consecuencias fatales —miró de reojo a Ron y a Harry, ellos sospechaban de Draco—, pero él confiaba en que tú no eres un asesino, y que tarde o temprano buscarías ayuda, y bueno nosotros estamos aquí para eso, ayudarte, y para que tú nos ayudes y nos cuentes los planes de Voldemort.
—Lo único que sé es que planea controlar el Ministerio, es lo único que sé, a pesar de ser un… lo que soy nunca me tomaron en cuenta —dijo Draco un poco intimidado.
—Bien eso lo tendremos en cuenta —Arthur vio a Molly y esta asintió.
—Draco, acompáñame al cobertizo, necesito empezar a limpiarlo, la boda me está poniendo los pelos de punta —Draco entendió a la perfección la indirecta querían hablar, y él estaba de más.
Ahora su suerte dependía de lo que decidiera el rajado.
Al salir Harry empezó a hablar.
—No creo que Malfoy llegara a matar a Dumbledore, pero no puedo confiar en él, siempre ha sido un desgraciado y vil, además por su culpa Bill está herido y entraron los mortífagos a Hogwarts, ¿no hay manera u otro lugar en donde se quede? ¿Tal vez contigo Tonks?
—No, Harry, Malfoy se quedara aquí, fue la voluntad de Dumbledore, él quería que Draco les ayudara a ustedes tres en la misión que les encargo.
—Pero…
—Nada, yo sé que Draco fue un patán con ustedes, pero está arrepentido y todos sin excepción merecemos una segunda oportunidad.
—Bien, lo acepto, pero a la primera que haga, queda fuera —dijo Harry no muy convencido con la decisión de Dumbledore.
—Me parece justo, es tiempo de que empiecen a hacerse amigos, o por lo menos a tratarse con un poco de respeto —Arthur hablo seco hacia los tres jóvenes recién llegados y a los gemelos—, ahora vallan con Draco a ayudarle con el cobertizo, Molly está obsesionada con la limpieza de toda la casa.
Los tres chicos salieron cabizbajos tendrían que aguantarse a Malfoy todas las vacaciones y por si fuera poco también partiría con ellos en busca de los horrocruxes.
Draco estaba ayudándole sin mucho animo a la señora Weasley, tal parece que lo quería como elfo.
—Voy por un poco de tónico limpiador, parce que tenemos Bundimun, y ya sabes que son unas plaga muy molestas —la señora Weasley salió dejando al Slytherin solo.
Draco estaba moviendo unas cajas, cuando frente a él apareció Voldemort; su padre estaba en el piso ensangrentado y su madre siendo torturada por el mago tenebroso.
—¡NOOOO!, ¡déjelos, no, no los mate por favor!
Harry y los otros dos chicos corrieron al oír el grito al igual que Molly, Harry saco su varita, al entrar vio a Draco en el piso frente a Voldemort y sus padres muertos, el chico sabía que no era Voldemort ya que la cicatriz no le dolía, entonces lo entendió, era un boggart.
¡Riddikulo! —Harry corrió hacia Draco, en ese momento se dio cuenta cual era el más grande temor de su ex enemigo, el ver a sus padres muertos, al ver como sufría el Slytherin, Harry lo comprendió, Draco al igual que él temía por sus seres queridos, a pesar de lo que fueran Draco amaba a sus padres, así que se prometió en ese instante ayudar a Malfoy dejando sus rencillas atrás, empezar de nuevo y tratar de ser amigos.

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