Ya
habían pasado dos días desde la llegada de Kreacher y desde la advertencia de
Draco hacia el elfo, quien se mostraba menos hostil con Hermione, la chica
agradecía el comportamiento de la pequeña criatura, y en varias ocasiones trato
de acercarse y hacerle una caricia, pero el elfo todavía no estaba preparado
para tanta cercanía. En esos días habían planeado como entrar al ministerio de
magia, sabían que la mejor forma seria tomando poción multijugos, Hermione
revisaba cada dos segundos los planos del ministerio de magia, mientras Ron,
Draco y Harry planeaban la mejor forma de entrar y la distribución que tendrían,
Ron y Draco conocían a la perfección el lugar, ya que de niños lo visitaban con
frecuencia.
Hermione
llego a la estancia, en donde se encontraban los tres chicos, y se asomó por la
ventana, a lo lejos se veían tres tipos vestidos con gabardina negra, a pesar
de que hubiera calor o frío, los mismos tipos siempre estaban ahí, observando
hacia donde se supone que la casa de los Black estaba, pero solo podían ver un
recuadro de pasto seco, solo eso.
—¿Siguen
ahí? Los mortífagos.
Hermione
vio en donde se encontraba Ron.
—Sí,
creo que sospechan que estamos aquí, pero eso es imposible… —esto último lo
dejo salir como un suspiro.
—Porque
lo dices, Granger, si el traidor de Snape estuvo aquí, es lo más seguro.
—Draco
tiene razón Hermione, si fue capaz de matar a Dumbledore, ¿Qué lo detendría
para no entregarnos?
Hermione
suspiró y se sentó en el mullido sillón en donde se encontraba Ron sentado,
puso su cabeza en el hombro del chico, gesto que hizo que a el pelirrojo se le
subieran los colores hasta el cielo, mientras que a Draco le molesto este
hecho, en ese instante quería gritarle a Granger que gracias a él, Kreacher la
trataba mejor, y que gracias a él habían encontrado la mejor manera de entrar
al ministerio, pero sabía que esto lo pondría en evidencia, además que sería
rebajarse al nivel de la comadreja; y al final de cuentas a él que le importaba
si a Granger le gustaba más el pobretón o Potty, él lo único que tenía que
hacer es ayudar a esos tres a destruir los Horrocruxes y poner en alto
nuevamente, el apellido Malfoy.
—Harry
si el Prof… —Hermione se calló de inmediato al ver la cara de fastidio de Draco
y el ceño fruncido de Harry.
Tanto
a Harry como Draco y Ron les molestaba la forma de expresarse de Hermione hacia
Snape, hablaba de él con tanto respeto, como si todavía estuvieran en Hogwarts,
cosa a que a los chicos, sobre todo a los dos primeros les causaba gran
molestia, ambos chicos tenían bastantes motivos para guardarle rencor a Severus
Snape.
—Bien,
si Snape tuviera la certeza de que estamos aquí, no creen que él ya hubiera
entrado, después de todo él sabe la ubicación perfecta y…
—Entonces
porque están allí afuera esos mortífagos, Granger, ¿explícanos qué demonios
hacen unos mortífagos en Londres muggle?
—No
lo sé, ¿explícamelo tú?
—Qué
quieres decir… que yo los llame… —Draco se molestó por el comentario de
Hermione—, ya lo había dicho antes Granger, que tu maraña de pelo no te deje
captar las ideas, ya no es mi problema, no soy un maldito traidor, yo estoy más
interesado que nadie en que esta estúpida guerra acabe y que el señor oscuro
desaparezca… mi familia… mi familia… esto a ti no te interesa… —el Slytherin no
dijo nada más y se acercó hacia la ventana, dándole la espalda a los
Gryffindor.
—Eso
está por verse, Malfoy, después de todo traicionaste a los tuyos, a los que
tanto defendías, ¿no?, ¿Qué me hace pensar que esta vez sea diferente, que no
nos traiciones y nos entregues? —a Hermione le había molestado de sobremanera
el comentario del rubio chico, nunca había sido superficial, pero ese
comentario sobre su cabello le afecto más de lo que deseaba.
—Herms…
yo creo que… —Ron trataba de suavizar las cosas entre los dos jóvenes, pero
ante la mirada de Hermione prefirió callar.
—No,
Ron, yo todavía no estoy convencida de él…
—Déjala, Weasley, que crea lo que quiera.
—Ves
ni siquiera es capaz de defenderse… dime Malfoy —Hermione se paró junto al
Slytherin y lo encaró, quedando frente a frente, aunque el chico era más alto
que la castaña, Hermione no se intimido y le sostuvo la mirada—, ¿Cómo puedo
confiar en ti?, si antes me despreciabas por ser sangre sucia, acaso tus
ideales cambiaron de la noche a la mañana, ya no odias a Harry, ni a Ron, ¿ya
no nos detestas?, la gente no cambia de la noche a la mañana Malfoy.
—¡No
viviste lo que yo, Granger! —sin decir nada más, Draco abandono la habitación.
Hermione
estaba tan enfrascada en la discusión que había tenido con Draco que no se
percató de que Harry se encontraba en un rincón de la estancia, frotándose la
cicatriz, Ron fue el primero en acercarse a él, Hermione al percatarse de eso,
se sintió culpable, se aproximó hacia su mejor amigo.
—Harry,
¿te encuentras bien? —era una pregunta estúpida, pero Hermione no sabía cómo
actuar, de cierto modo se sentía responsable por no estar atenta, tenía claro
que Harry, no dominaba la oclumancia por completo y en cualquier momento
Voldemort aprovecharía la oportunidad para entrar a su mente.
—Estoy
bien, Hermione, solo que… me dolió… la cabeza al escuchar la pelea entre tú y
Malfoy… Herms… —Harry se puso a la altura de la chica y puso ambas sus manos
sobre los hombros de la castaña—, Draco ya nos había aclarado su posición, al
principio… yo tampoco creía en él, pero tú le preguntaste, ¿cierto? —Hermione
iba a protestar, pero solo asintió—, bien el tomo Veritaserum, al igual que nosotros
y… no creo que nos haya mentido, ¿o sí? —esta vez Hermione no supo que
contestar—, bien, creo que Malfoy se merece una disculpa por parte tuya, Herms…
—Harry tomo la barbilla de la chica y la alzo, de tal manera que sus miradas se
encontraran—, él es de gran ayuda, si te lo pido yo, ¿podrías confiar en él?
—Ron solo miraba atento a sus dos amigos, se sentía incómodo, en un instante
había estado en las nubes, y ahora al ver a Harry tan cerca de Hermione lo
hacía sentirse peor que excremento de troll.
Hermione
asintió, para después abrazar a Harry.
—Solo
lo hago porque tú me lo pides… Harry, ¿Qué fue lo que viste?, sé que te dolía
la cicatriz… por favor…
Harry
al ver la preocupación de su amiga, tuvo que contarle que había tenido la
visión de un pueblo y que sentía la euforia de Voldemort.
—Estaba
buscando a Gregorovitch, no se para que lo necesite… —Hermione dejo a Harry en
el estudio junto a Ron, mientras ella iba por un poco de té.
*****
Después
de ese suceso, la relación entre Hermione y Draco se había enfriado, la
cercanía que habían logrado se fue a los caños, Ron platicaba junto a Harry en
la cocina, estaban dando el último repaso al plan del ministerio, Draco bajaba
para desayunar, cuando escucho a Ron decirle algo a Harry relacionado con la chica.
—Harry,
ya va a ser cumpleaños de Hermy y aunque estemos en guerra creo que podríamos
hacerle algo, ¿no?, tal vez podrías pedirle a Kreacher que le cocine un pastel,
no creo que se niegue, últimamente ha sido amable con ella.
Draco
bufó, si supieran que por él, el inútil del elfo trataba bien a Granger, en ese
momento se arrepentía de ese suceso.
—Así
que Granger cumplirá años… no lo entiendo, ¿apenas va a cumplir los 17?
Harry
y Ron negaron con la cabeza.
—No,
veras, ella es más grande que nosotros el 19 cumplirá dieciocho años.
—En
serio no lo parece, aunque ahora entiendo el porqué es más madura y mandona,
aunque parece más joven —esto Draco lo dijo para sí mismo.
Hermione
iba entrando a la cocina, le sorprendió el silencio que había en la cocina, y que
Harry y Ron siguieran en pijamas.
—No
es posible todavía no se cambian, ya van a ser las siete y ustedes siguen así,
dentro de poco iremos al ministerio ya lo habíamos planeado… —Hermione los
reprendió con la mirada, los dos chicos entendieron la indirecta y fueron a
cambiarse de inmediato.
Draco
iba a salir de la cocina, estar solo con Granger ya no era de su agrado.
—Draco,
espera… quiero… te debo una disculpa, me comporte como una idiota… yo lo
siento, no debí decirte nada… —antes de que pudiera seguir hablando Draco la
interrumpió.
—No
es necesario que lo hagas, Granger, solo porque te lo pidió Potty, no es
necesario —Draco se levantó de la mesa, pero Hermione lo sostuvo por el brazo.
—No
lo hago porque me lo pidió Harry, sé que hice mal, estaba nerviosa y alterada,
y… —Hermione levantó la mirada, viendo directamente los ojos mercurio del
chico, sintió un fuerte escalofrió al mirarlo, pero saco la valentía de los
Gryffindor y continuo hablando—, sé que hice mal… al insinuar que podrías
traicionarnos, no debí, en serio perdóname… es solo que esto me supera, estoy
nerviosa y perdí los estribos, en verdad lo siento.
Draco
analizo las palabras de la chica, la mano que agarraba su brazo le quemaba, al
ver sus ojos cafés sintió que algo dentro de él crecía, sonrió al escuchar las
palabras sinceras de la chica, relajo su expresión y tomo con su mano la mano
de Hermione, sintiendo lo pequeña que era a comparación de la suya.
—Te
creo, Granger… creo que todos estamos tensos… será mejor que nos alistemos… Hoy
será un día muy pesado… —Draco soltó la mano de Hermione, tuvo el impulso de
besarle, pero se contuvo y abandono la cocina.
Hermione
trato de calmar su corazón, sin saber el motivo sintió como se le aceleraba
cuando Draco le tomo su mano, por un momento se sintió pequeña al estar al lado
de él.
*****
La
chica de pelo castaño levaba media hora esperando a que bajaran los tres
chicos, de un momento a otro entrarían los empleados del ministerio y ellos
solo atrasaban el plan, Harry bajo seguido de Ron, mientras Draco salía del
cuarto del tapiz, Hermione se sorprendió verlo salir de ahí, más no dijo nada,
los nervios hacían que no pudiera pensar con claridad.
—Herms
sigo pensando que… bueno, ya sabes por qué no te quedas, así no te expones y…
—Harry
no sigas con eso, ya lo decidimos vamos a ir los cuatro.
—Sí,
Herms, pero es peligroso, que tal si te pasa algo, a nosotros no nos pasaría
nada somos hombres y…
—Ron,
ya basta con eso, voy a ir con ustedes y punto y en dado caso los que más se
arriesgan son Harry y Draco, uno es el mago más buscado y el otro se supone que
está muerto… así que si hay alguien que no debería ir son ellos, ¿no crees?
—Sí,
claro, nosotros nos quedamos aquí, y luego nos dicen si vencieron a Voldemort…
—los tres chicos rieron después del comentario de Harry.
—Bien,
creo que ya está decidido, iremos los cuatro… —los Gryffindor asintieron.
Kreacher
se acercó para desearles suerte a los jóvenes magos y avisarle a Harry que
haría una comida especial, y la famosa tarta de melaza que tanto le gustaba al
chico, él le sonrió al elfo y con cuidado se fueron acercando a la puerta,
Hermione se desaparecería con cada uno de los chicos, ya que era la mejor para
hacerlo, tomo a Harry por el brazo y ambos desaparecieron bajo la capa de
invisibilidad, pasados unos cinco minutos apareció la chica y ahora fue el
turno de Ron, que al sentir los brazos de Hermione se puso tan rojo como su
cabello, mientras Draco miraba la escena divertido, pasados otros cinco minutos
la chica apareció, el Slytherin se acercó a la chica y la tomo por la cintura
acercándola a él, Hermione al sentir los brazos del chico rodeando su cintura
se sobresaltó, pero antes de que pudiera soltarse ya habían girado sobre sí
mismos y aparecían cerca del callejón en donde se encontraban Harry y Ron.
Hermione
se separó rápidamente de él, y busco con la mirada a Harry y Ron, agradecía que
sus amigos fueran lo bastante distraídos y no se hayan percatado en la forma
que llegaron, ya que Draco tomo de sorpresa a Hermione y no tuvo oportunidad de
ponerse bien la capa de invisibilidad.
La
Gryffindor se acercó a sus amigos mientras Draco caminada detrás de ella,
observaba lo nerviosa que se veía, y de cierta manera le agradaba ponerla tan
alterada, Hermione hablaba con sus amigos mientras a lo lejos se veía una
señora que estaba a punto de llegar a la entrada del ministerio de magia, Draco
los llamo y los chicos se ocultaron mientras Hermione le lanzaba un hechizo “¡Desmaius!”, Harry y Ron arrastraron el
cuerpo de la mujer hasta ocultarlo en el callejón, mientras Hermione sacaba un
frasco de poción multijugos, después de tomar unos cabellos de la señora, Hermione tomo la bebida, mientras Harry y Ron la dejaban para que pudiera
cambiarse.
Draco
vigilaba, observo que a lo lejos se veía una sombra, les silbo a los Gryffindor,
Hermione salió y se acercó al tipo ofreciéndoles unas pastillas vomitivas, las
cuales hicieron efecto inmediato en el tipo, con mucho cuidado, Hermione tomo
los cabellos del sujeto y los vertió en otro frasco de poción.
Pasaron
cerca de quince minutos para que los cuatro chicos tuvieran nueva personalidad,
así que se acercaron a unos viejos retretes, en donde se suponía era la entrada
al ministerio de magia, se adentraron al escusado y bajaron la palanca de
desagüe, Hermione se sorprendió al darse cuenta que no se había mojado los
pies, Ron y Harry ya estaban fuera de los sanitarios y Draco iba saliendo de
ellos con cara de asco, dándole a su nueva personalidad un gesto demasiado
cómico, Draco se apresuró y le ofreció su mano a Hermione para ayudarle a salir
del escusado, la chica acepto el gesto del Slytherin, mientras Ron se mostraba
celoso de la idea del rubio.
Los
cuatro chicos respiraron aliviados, ya habían entrado al ministerio de magia y
tenían que repartirse para buscar el Horrocrux, investigar sobre Voldemort y
averiguar cuáles eran los planes de los mortífagos, pronto se adentraron a un
elevador en donde Ron con su nueva personalidad fue interceptado por un
mortífago, Yaxley; Harry y Draco lo reconocieron de inmediato ya que era uno de
los mortífagos que había estado la noche en la que el viejo profesor fue
asesinado.
Ron
se puso nervioso, el mortífago le hablaba de un problema que había en su
despacho y se acababa de enterar que la esposa de Cattermole, identidad que
había tomado prestada, seria enjuiciada por ser sangre sucia, Hermione bufó indignada, mientras Harry trataba de controlarla, conocía de sobra a su amiga y
un paso en falso haría que la misión se fuera a la mierda; después de que el
mortífago se fuera dejándole instrucciones al menor de los Weasley, las puertas
del elevador se cerraron.
El
chico estaba nervioso, Hermione le daba unos consejos de cómo solucionar el
problema, las puertas del ascensor se abrieron en el cuarto piso, “Departamento de Regulación y Control de
las Criaturas Mágicas, que incluye las Divisiones de las Bestias, Seres y
Espíritus, la oficina de la Coordinación de los Duendes y la Agencia Consultiva
de Plagas”, entro un hombre, vio de reojo a los cuatro chicos transformados
y le sonrió de manera amigable a Draco y a Harry, se acercó a este último para
felicitarlo.
—Dirk
Creswell, ¿eh?, buena esa, ni a mí en cien mil años se me hubiera ocurrido,
ahora será más fácil, conseguir su cargo —palmeó de manera afectuosa la espalda
del chico.
“Segundo piso”, la voz de una mujer iba anunciando los
pisos y los departamentos que operaban en cada uno, “Departamento de seguridad Mágica, que incluye la Oficina Contra el Uso
Indebido de la Magia, el Cuartel General de Aurores y los servicios
Administrativos del Wizengamot”, Hermione le dio un leve empujón a su amigo
pelirrojo, mientras le deseaba suerte, Ron bajo con preocupación, junto con el
mago que había subido, dejando solos a los tres chicos restantes.
—Creo
que debo ir a ayudarlo, que tal si no puede resolverlo, creo que… —de nueva
cuenta las puertas fueron abiertas, “Primera
planta, Ministro de Magia y Personal Adjunto”, Dolores Umbridge iba
entrando, Hermione ahogo un grito de la impresión, mientras que Harry se tuvo
que controlar, para Draco fue más fácil de controlarse ya que no tenía ni una
sola emoción por la inquisidora con cara de sapo.
Saludo
a todos con falsa cordialidad, se le acercó a Hermione y hablaba de los
próximos juicios que habría en contra de los hijos de muggles, el Slytherin
pensaba lo irónico que resultaba, si Umbridge se enterara de quien era en
realidad la persona con la que hablaba… entonces Draco se dio cuenta en el
peligro en que se encontraba la chica, tenían que darse prisa, para investigar.
Observo
como la cara de sapo tomaba a Hermione del brazo, dejando a Harry y a él
apartados, en elevador.
—Ah,
buen día Albert, Maurice, ¿Cómo están?, ¿no bajan?
Harry
y Draco sabían que sería sospechoso si no lo hacían, Harry se apresuró y le
pregunto a Hermione a que piso iba ella, esperando que Dolores respondiera por
la chica.
Cara
de sapo mordió el anzuelo y contesto que irían a la planta baja, a juzgar a la
escoria de los sangre sucia, Draco miró el rostro de Hermione, que por más
esfuerzos que hizo por ocultar una mueca, fueron en vano.
Antes
de que se cerraran las puertas el Slytherin sintió el impulso de darle valor y
confianza a la castaña, quien mostraba cara de espanto e indignación.
—Te
veo más tarde ahí, no te muevas, entendiste… —Hermione giro su rostro para
asentir y mostrar una tímida sonrisa.
Por
la mente de Harry pasaron varias cosas que pronto desecho, no era el momento en
pensar en las dudas que tenía acerca de Draco y Hermione.
Draco
se percató de que se acercaba el nuevo Ministro de Magia, Pius Thicknesse,
Draco y Harry lo saludaron cordialmente.
—Vaya,
ustedes por aquí, que sorpresa, ¿a que se debe su visita? —Harry y Draco no
supieron que contestar, así que Draco hizo gala de su astucia de Slytherin y se
llevó a Thicknesse, pero antes se acercó a Harry y le dijo por lo bajo.
—Potter
aquí queda el despacho de la cara de sapo, será mejor que investiguemos, tú ve
por el ala este, ahí está el despacho de Umbridge, yo iré del otro lado con
este —Draco señalo con la cabeza al Ministro—, recuerda que tenemos menos de
una hora, nos veremos en el piso en donde esta Granger, recuerda que tú y ella
están arriesgando mucho… —Draco respiró profundo—, tú bueno, ya lo sabes eres
el primer objetivo del señor oscuro y ella… bueno es hija de muggles, ten
cuidado —Draco le extendió el brazo a Harry.
—Tú
también ten cuidado, se supone que estás muerto y no queremos que realmente lo
estés —Harry tomo el brazo de quien en un tiempo fue su peor enemigo, y por
circunstancias de la vida, ahora ambos luchaban del mismo bando.
—Nos
vemos, date prisa.
Los
dos chicos se separaron, Draco fue investigar directamente a la oficina del
nuevo ministro de magia, lo había convencido de que se había enterado de nuevas
formas de torturar a los sangre sucia y traidores a la sangre, aunque
desconocía al tipo, de una cosa estaba seguro, de que se trataba de un nuevo
mortífago o quizás lo utilizaban bajo amenazas o maldiciones, ese era la forma
de actuar de los mortífagos y Voldemort, de cualquier modo el tipo no era de
confiar.
Mientras
Draco buscaba en el despacho de Pius, después de aturdirlo; Hermione iba a
entablar un juicio en contra de Charly Alderton, se sentía sucia, una cobarde,
era como enjuiciarse a ella misma, ahí junto a Dolores no podía hacer gran
cosa, solo alargar lo más que pudiera el juicio y ayudar a ese pobre ser.
Harry
investigaba en la oficina de cara de sapo, se mostraba visiblemente molesto y
con el ceño fruncido, en su mano tenía el ojo giratorio de Moody, lo había
quitado de la puerta del despacho de Umbridge, Harry veía unos documentos sobre
la familia Weasley, lo sabía, estaba siendo vigilada por el ministerio, y al
ser amigo de la familia, la vigilancia seria al doble, al leer el papeleo sobre
los Weasley, el chico de la cicatriz se sintió culpable, de no ser por él, la
familia de Ron y Ginny estaría segura, el reloj cucú de la oficina comenzó a
sonar Harry se dio cuenta que ya había pasado el tiempo, y pronto volvería a su
forma habitual, decidió salir con el mayor sigilo del despacho de Umbridge, se
cubrió con su capa, para evitar sospechas.
Harry
llego a la sala del tribunal y sintió su corazón bombear con demasiada fuerza
que dolía, la imagen era desoladora, había una hilera de magos, esperando a ser
enjuiciados, en ese momento se dio cuenta de que había más frío de lo normal y
la tristeza se hacía presente en él, era claro que había Dementores.
A
lo lejos se oyeron unos gritos pidiendo clemencia, supuso que era alguien
sentenciado, sintió el coraje correr por sus venas, pero bien sabía que nada
podía hacer.
La
puerta que estaba al fondo fue abierta, la cual asomo el cuerpo de una mujer
diminuta bastante corpulenta, ataviada con un conjunto rosa demasiado chillón y
con la cara de sapo, carraspeo un poco.
—Mary
Cattermole, entra.
Harry
supo que esa era su oportunidad, entró con gran sigilo y dificultad, ya que
Albert Runcorn, era mucho más alto y fornido que Harry, al entrar al tribunal,
se sorprendió al ver que no era el mismo lugar en donde él había sido juzgado
años atrás, se ocultó y empezó a buscar con la mirada a Hermione, la vio con la
cara afligida, a ambos lados de la chica se encontraban dos magos de mala
calaña.
Hermione
se dio cuenta de que Umbridge llevaba colgando el guardapelo, Harry se acercó a
su amiga, dándole un buen susto, la chica supo sacar la situación e hizo
hincapié en el objeto que presumía la inquisidora; Harry lo miró y le picaban
las manos por tomarlo, así que hizo lo impensable, lanzo un hechizo a Dolores,
la cual cayó al piso como res, Yaxley al darse cuenta de donde salió el conjuro
quiso contraatacar, pero el Gryffindor fue más rápido y logro también
aturdirlo, Hermione se deshizo del mago que estaba de su lado derecho, pero con
lo que no contaban los dos chicos, fue con los dementores, que se aproximaban a
Mary, mientras Harry conjuraba su ciervo plateado Hermione se acercaba a Umbridge.
—Vamos, Hermione, necesito un poco de ayuda.
—Espera, Harry… —la chica apunto al gordo cuerpo de Umbridge—, ¡Geminio! —al instante apareció un nuevo guardapelo, una fiel copia
del auténtico y se lo acomodo a la mujer desmayada, Hermione guardo el original
en su bolso de cuentas y se acercó a su amigo, quien luchaba por liberar a la
esposa de Cattermole, de nueva cuenta Hermione alzo su varita, apuntando a las
cadenas que ataban a la mujer—, ¡Relashio!
—y estas se adentraron en los brazos de la silla.
La
señora Cattermole estaba más que confundida, no entendía de el por qué Runcorn
y Mafalda Hopkirk, la ayudaban, hasta donde ella sabía, ellos odiaban a los
hijos nacidos de muggles.
—Vamos
a sacarla de aquí, esto nunca será un juicio justo, vaya a su casa, reúnase con
sus hijos, y márchense lo más rápido que pueda a otro lugar, salga del país.
Hermione
observo que el patronus de Harry no podía alejar a tantos dementores, así que
conjuro a su patronus, y solo salió una tenue luz blanca.
—¡Demonios!
—la chica trato de controlar sus nervios y volvió a exclamar—, ¡Expecto Patronum! —y salió una bella
nutria plateada, flotando con elegancia, como si nadara en el aire y se fue a
reunir con el ciervo de Harry.
Harry
y Hermione salieron de la sala, y se encontraron con Draco y los demás
juzgados.
—Hemos
decidido que se vayan, desaparezcan con su familia, y ocúltense hasta que todo
esto pase, ¡vamos!, no hay tiempo que perder, sigan los patronus hasta el atrio
—sin pensarlo dos veces, la gente empezó a movilizarse.
—Potter,
Granger… ¿en dónde está Weasley?
Hermione
veía a hacia todos lados sus ojos empezaron a humedecerse, Ron no aparecía y
ellos tendrían que irse, de pronto el chico apareció todo mojado, Mary
Cattermole se acercó a su esposo y lo abrazo, Ron le correspondió el abrazo,
mientras Hermione miraba un poco celosa la escena.
Sin
pensarlo Draco y Harry custodiaron a la gente que se acercaba presurosa a los
dos elevadores, el patronus de Hermione desapareció, la chica no podía sostener
un recuerdo feliz en ese momento, los cuatro chicos se adentraron a los
ascensores, el ciervo de Harry se quedó custodiando la entrada de los
elevadores para alejar a los Dementores.
“Octavo piso, Atrio”, los chicos se dieron cuenta de que las
chimeneas estaban siendo selladas, Draco se acercó a un tipo bajito y pelón y
ordeno que esa chimenea se dejara libre para que los magos pudieran salir, el
diminuto mago se rehusó, pero Draco le murmuro algo por lo bajo y este puso una
cara de horror que sin protestar acato la orden, Draco le hizo la señal a Harry
y este mando a los cautivos a la chimenea libre, dando indicaciones de que
huyeran con su familia hacia el extranjero.
Mary
trataba de llevarse a Ron, cuando el verdadero Cattermole apareció,
enfrentándose a Ron, pero no hubo tiempo de explicaciones ya que en ese mismo
instante aparecía Yaxley junto a dos mortífagos de gran tamaño, sin pensarlo
dos veces Harry tomo a Hermione de la mano se acercó a Ron que también lo tomo
de la mano, mientras le gritaba a Draco que se acercara, el Slytherin tomo del
brazo a Ron y giraron sobre sí mismos.
Draco
sintió que se asfixiaba, no podía ver ni oír nada, lo único solido que sentía
era los dedos de Weasley que lo apretaban fuerte, abrió los ojos y vio la
entrada número 12 de Grimmauld place, con su aldaba en forma de serpiente, pero
antes de que pudiera soltarse vio una luz morada y oyó un grito.
—¡NO
SE SUELTEN! —era la voz de Hermione.
Draco
volvió a sentir el tirón cerca de su ombligo, se golpeó fuerte al caer y se dio
cuenta de que ya no estaba en la casa de su tío.
Los
cuatro estaban en un bosque inmenso, lejos de la cómoda y segura Grimmauld
Place.

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