Kreacher
no dijo nada y bajo la vista, Harry se dio cuenta de este hecho, Hermione y Ron
miraban al viejo elfo, mientras que Draco se mostraba impaciente ante el
mutismo del sirviente de Harry.
—Kreacher
—Harry se acercó sigilosamente al elfo—, dime lo que sepas de este talismán, te
lo ordeno —el elfo subió el rostro para poder fijar sus ojos saltones
inyectados de sangre en el rostro de Harry, pero antes de que cualquiera
pudiera hacer algo, el viejo empleado se tiro al suelo, lanzando alaridos tan
agudos que lastimaban al oído.
—Harry,
detenlo por favor, se lastima, se está lastimando, detenlo por favor —Hermione
se mostraba afligida ante la actitud del elfo.
—¡Kreacher,
detente! —una voz fuerte y decidida, hizo que el elfo dejara de torturarse,
pero no era la voz de Harry, su dueño, Draco le había ordenado que parara y en
el acto la criatura dejo de golpearse.
Los
tres Gryffindor voltearon a ver a Draco, el fijaba su vista en la criatura.
—Bien, tu amo te ha preguntado algo, creo que debes responderle —el elfo solo asintió.
—Mi…
mi señor… Regulus… me pidió que… que… —antes de que pudiera decir una frase
coherente, el viejo elfo se volvió a tirar al suelo y a jalarse el poco pelo
que tenía.
Hermione
intento acercarse, pero Ron la detuvo y negó con la cabeza, Harry le ordeno
otra vez que parara, esta vez el elfo se detuvo, las lágrimas le recorrían su
pequeño rostro, mientras que Draco se mostraba impasible, Harry incito al elfo
a que continuara.
El
pequeño elfo se acuno y empezó a balancearse lentamente.
—Mi
amo… vino hacia mí, diciendo que… que el señor tenebroso, necesitaba un elfo.
—¿Un
elfo? ¿Para qué? —Harry interrumpió el relato de Kreacher quien empezó a
menearse más fuerte y soltar unos ruidos agudos, más parecidos a aullidos que a
lamentaciones, Hermione y Ron miraron con enojo a su amigo.
—Bien
hecho Potter, ahora tardara más en contarnos.
Harry
bajo la mirada.
—Lo
siento.
Hermione
se acercó al elfo.
—Ya,
tranquilízate… —el elfo al sentir la mano suave de la chica, brinco y se alejó
de ella con gran asco.
—La sangre sucia ha tocado a Kreacher, la ama se
decepcionara de Kreacher, ya no será merecedor de estar en la pared con sus
antepasados, ha sido manchado por la…
—Cállate, Kreacher, no llames así a Hermione, te exijo que la respetes, ¿te quedo claro? —la pequeña criatura asintió con un poco de reticencia.
—Como
ordene el amo.
—…
bien continua.
—El
amo Regulus estaba contento porque Kreacher sería de gran ayuda, para el señor
tenebroso, Kreacher más feliz no podía estar, haría algo para la familia de sus
amos… para su familia… pero… pero —el viejo elfo cada vez que recordaba los
oscuros hechos, sentía que la respiración se le cortaba, había sido demasiado…
incluso para un elfo.
Los
chicos nuevamente le dieron tiempo para que se recuperara, Draco cada segundo
se mostraba impaciente al igual que Harry y Ron, sin embargo, Hermione sufría
al ver al viejo elfo, como se retorcía al rememorar lo que había pasado con
Voldemort.
Kreacher
volvió a tomar el hilo de la historia.
—Cuando
Kreacher llego… con el señor oscuro… —Draco escuchaba atento el relato del elfo,
cada vez se asombraba más de lo cruel que podía a ser Lord Voldemort, si bien
no le sorprendía el hecho de que utilizara de esa forma al elfo, le intimidaba
la forma de actuar del señor tenebroso, simplemente no se tentaba el corazón,
si es que lo tenía para conseguir sus objetivos, el Slytherin, sintió turbación
al pensar en sus padres, “tal vez ellos corran el mismo peligro… tal vez”, un
nuevo alarido saco a Draco de sus pensamientos, miró hacia donde se encontraba
el elfo y vio con desagrado que se volvía a golpear, ahora contra la pared,
Hermione mostraba en su rostro lágrimas, y Weasley la consolaba, tenía su brazo
encima del hombro de la chica, mientras que Draco se preguntaba en qué momento
había sucedido eso, tanto tiempo había estado sumido en sus pensamientos que no
se dio cuenta cuando la comadreja tomaba ventaja sobre la chica.
—Entonces,
¿te obligo a tomar la bebida? —Harry le preguntó al elfo.
Kreacher
asintió y continúo con su relato.
—Sí…
pero Kreacher no podía, no podía quedarse ahí, él tenía órdenes de su amo, no
lo podía desobedecer, Kreacher tenía que ver a su amo, eran sus órdenes y
Kreacher… Kreacher obedeció… —Hermione intento nuevamente acercarse a la
criatura, pero esta vez fue Harry quien la detuvo.
—Herms,
no creo que sea lo mejor… —Harry se agacho a la altura del elfo—, entonces te
apareciste, con tu amo, Regulus —Kreacher dejo salir un quejido y volvió a
asentir.
—Entonces
si hiciste lo que tu amo te pidió, ¿por qué lloras? —Hermione miró con horror a
Ron, era increíble que preguntara eso, simplemente el pelirrojo no se daba
cuenta de la dimensión del problema, Kreacher no solo lloraba por lo que
Voldemort le hizo, era seguro de que había más, de eso ella estaba convencida.
—El
viejo elfo no llora solo por eso Weasley, que no vez que hay trasfondo —a Draco
le exasperaba la lentitud del chico para captar ciertas cosas.
—No
entiendo.
De
pronto Harry hablo.
—Si
Voldemort —Harry ignoro el gesto de terror que hizo el elfo—, te dejo, te
obligo a tomar ese líquido asqueroso, entonces porque… porque —el chico trataba
de controlar la creciente ira que nacía dentro de él—, ¿por qué delataste a
Sirius?, ¿por qué lo dejaste morir? —el ojiverde trato de calmarse, cuando vio al
elfo retroceder.
—Harry,
estoy segura de que Kreacher no lo hizo con mala intención, no, no me mires así
—la chica replicó antes de que Harry pudiera decir algo—, si Sirius, hubiera
sido más amable con él, y sabes que lo que digo es verdad, además Kreacher
estaba ávido de amor, estuvo mucho tiempo solo y al llegar Sirius en vez de
recibir afecto, recibió desprecios… —la chica dio un largo suspiro—, creo que
si tu padrino lo hubiera tratado con la misma amabilidad, que con la que
Regulus trataba a Kreacher, este jamás lo hubiera traicionado, estoy segura de
que cuando Kreacher, se apareció en la casa de los Malfoy… —Hermione vio de
reojo al chico, quien se mostraba más que tranquilo.
—Ellos,
más bien la señorita Bella y la señorita Cissy, fueron más que amable con él…
—Hermione señalo a la pequeña criatura, Draco al escuchar el nombre de su madre
dio un respingo, y puso toda su atención a la chica, que en ese momento
señalaba al despreciable elfo.
—Siempre
supe que los magos pagarían por lo mal que tratan a los elfos, primero
Voldemort y después Sirius… —Hermione termino casi en un susurro.
—Aun
así Herms, Sirius era su amo y lo traiciono contando todo lo que sabía de La
Orden a “quien-tú-sabes”.
—Se
llama Voldemort, Ron, no seas tan marica… —Hermione aunque en apariencia se
mostraba tranquila por dentro se sentía a punto de ebullición—, y él no lo
traiciono, no Harry no digas nada… —la chica paró en seco a su mejor amigo, el
pelinegro sabía que en cuestiones de elfos y criaturas desvalidas Hermione se
tomaba muy en serio el tema—, el no consideraba una traición, ya que el llego a
la casa que consideraba como su segunda familia, Malfoy lo dijo, lo recuerdan
su mamá y hermanas tienen buenos recuerdos de aquí, así que no se puede
considerar una traición, además los elfos y demás criaturas no toman bandos de
ninguna índole, a él no le afectan las peleas o guerras… —Hermione fue entonces
interrumpida por Draco.
—No
te entiendo Granger, si este elfo te trata peor que yo en la escuela, ¿entonces
por qué le tienes más consideración que a mí? Ah…
La
chica miró directamente a los ojos a Malfoy y este retrocedió instintivamente,
aunque Hermione fuera más baja que él y mucho más frágil, su mirada le decía
que en ese momento lo podía hacer papilla.
—Por
qué el simplemente acata ordenes Malfoy, lo repite como loro, sin pensar o
juzgar si lo que hace está bien o mal, por generaciones los elfos han sido
esclavizados, y ellos solo siguen las ordenes de sus amos, sean buenas o malas,
hay excepciones, claro está, como Dobby, pero ese es un caso aislado, y Kreacher
si en este momento Regulus le pidiera que… —Hermione no pudo terminar ya que al
escuchar el nombre de su antiguo amo se puso a llorar sonoramente sacando a
todos de su largo letargo.
—Bien, Granger… genial, a este paso nunca acabaremos.
El
elfo trato de incorporarse.
—Mi
amo Regulus fue el mejor… Kreacher se siente mal por abandonarlo… por dejarlo…
—nuevamente el elfo se tiro al suelo y trato de golpearse, pero Harry fue más
rápido y trato de tranquilizarlo, pero sus intentos eran en vano, ya que a
pesar de ser de baja estatura y de apariencia frágil, el elfo tenía una fuerza
impresionante, Harry no podía detenerlo, Ron entonces lo ayudo y entre los dos
trataron de tranquilizar al elfo, pero solo al escuchar de nuevo la voz de
Malfoy pudo tranquilizarse.
—Bien, puedes… puedes terminar de contarnos la historia, sin lágrimas y sin
interrupciones… —Harry miró amenazadoramente a los tres chicos y bajo la mirada
para observar al elfo, dio un largo suspiro.
—Por favor Kreacher necesito saber
que paso con este medallón, necesito saber que tengo que hacer… —el pequeño
elfo se limpió con su prenda de vestir los mocos que le salían por su larga
nariz, dio un respingo y miró con sus grandes ojos a Harry, se acomodó en el
suelo con las piernas cruzadas y comenzó a hablar con la voz temblorosa.
—Cuando…
cuando regrese de hacer lo que el señor tenebroso me pidió… el amo Regulus me
ordeno que no… que no dijera nada, pasaron los días y Kreacher ya se sentía
mejor… entonces el amo… el amo Regulus ordeno a Kreacher que lo llevase al
lugar en donde el señor tenebroso había llevado a Kreacher, en donde… en donde…
—el elfo soltó un aullido y comenzó a retorcerse en el piso, Harry con voz
firme le ordeno que se detuviera y en el acto el elfo paro, Hermione miró a su
amigo con reproche, pero este ni se inmuto, estaba cansado de que la criatura
solo obedeciera a Malfoy así que él tenía que dejar muy en claro que el amo era él
y no Draco.
Harry
le pidió que continuara, a pesar de los reproches de Hermione, el elfo acepto
con gusto la nueva orden de Harry y continúo su relato.
—Kreacher
obedeció al amo y regreso a ese terrible lugar, y llevo a su amo ahí, en donde
el viejo elfo tomo esa terrible agua, pero esta vez… Kreacher no bebió…
—gruesas lágrimas salían de los enormes ojos del elfo, aunque se controlaba, en
su voz se notaba el dolor y la angustia, Hermione también lloraba, ella sabía
lo que elfo quería decir, y que tanto trabajo le costaba decir, Ron paso un
brazo sobre el hombro de la chica y la acercó hacia él, Draco estaba atento a
los movimientos del pelirrojo y trato de controlar esa sensación de querer
golpear al menor de los Weasley, respiró profundo y aparto su mirada, Kreacher
nuevamente se tranquilizó—… Kreacher hizo caso al amo Regulus y dejó que el amo
bebiera esa agua maldita, dejo que el amo gritara de dolor, que el amo aullara…
—Harry sabía de lo que hablaba el elfo, él había vivido la misma experiencia
con Dumbledore y sintió empatía con él, al igual que Kreacher, Harry tuvo que
aguantar los lamentos del viejo profesor y la tortura de saber que no podía
hacer nada, solo obedecer.
—…
entonces el amo sintió la misma sed… que Kreacher sintió, pero antes de beber
del lago, el amo Regulus cambio el guardapelo, dejando una copia en el mismo
lugar, y le pidió a Kreacher que se fuera y lo abandonara… Kreacher no quería…
Kreacher quería quedarse con su amo, pero él, había ordenado a Kreacher irse
con su ama y no hablar nada de este tema… así que… así que Kreacher abandono a
su amo y… y… y lo dejo morir… —esta vez Kreacher aulló más fuerte el dolor que
sentía era indescriptible.
Harry
lo dejo que se desahogara, mientras observaba que Hermione lloraba en los
brazos de Ron y Draco los miraba de una manera especial, a Harry de pronto se
le vino una idea a la cabeza, pero pronto la desecho, eso que había pensado era
inverosímil.
—Harry…
—Hermione se acercó a su amigo, la chica se mostraba con los ojos rojos e
hinchados, de tanto llorar—, tienes que preguntarle si tiene el guardapelo
—Harry sonrió, por un momento se le había olvidado, lo bueno es que Hermione
estaba siempre a su lado para recordarle el camino a seguir.
—Kreacher
escúchame, ¿dime que paso con el guardapelo? ¿Tú… tú lo tienes? —Harry se
mostraba ansioso, estaba tan cerca del Horrocrux.
El
elfo negó con la cabeza.
—No
puede ser toda esta mierda para nada, y donde diablos vamos a conseguir el puto
guardapelo… —Hermione miró con bastante coraje a Ron, no era culpa del elfo si
el guardapelo ya no estaba ahí.
Harry
trato de controlarse, respiró dos veces seguidas y volvió a preguntar al elfo.
—¿Sabes
en dónde está? —esta vez los ojos de la diminuta criatura se iluminaron.
—Sí,
amo, lo sé… el sucio Mundungus se llevó varias tesoros que guardaba Kreacher
entre ellos el guardapelo, que el amo Regulus le dio a Kreacher para que lo
cuidara, Kreacher no cumplió las ordenes, Kreacher merece ser castigado…
—nuevamente el viejo elfo se auto flagelaba, se golpeaba contra las paredes del
cuarto en donde Hermione dormía.
—Kreacher,
tranquilízate, te voy a dar una orden y espero que la cumplas —Harry miró de
reojo a Hermione, ella lo alentó a que continuara—, bien, mira yo quiero
obsequiarte este… —Harry trago grueso—, este guardapelo, que era el que dejo
Regulus en… la cueva. Tenlo —el elfo al tomar el guardapelo empezó a chillar
más agudo.
—Buena
la has hecho Potter, este elfo no parara de llorar nunca —Draco estaba molesto
ese tiempo a lado del elfo llorón había logrado crisparle los nervios—, que
conseguirás dándole eso al elfo —nuevamente Draco hablaba arrastrando las
palabras, normalmente cuando estaba de mal humor o muy estresado tenía esa manía
de arrastrar cada palabra que saliera por su boca.
—Kreacher
escúchame quiero que vayas por Mundungus y lo traigas, necesito hablar con él
—el elfo asintió y con un “plop” desapareció del lugar.
—Bien,
Potter, esperemos que el elfo tenga suerte; no sé ustedes, pero tanto lloriqueo
me provoco hambre —Draco salió de la habitación. En realidad no era hambre lo
que tenía el chico, se sentía atrapado, necesitaba salir de esas paredes que lo
aprisionaban entre los aullidos del estúpido elfo y las caricias que el idiota
de Weasley le hacía a Granger lo ponían de muy mal humor.
*****
Ya
habían pasado cerca de tres días y no había rastro del elfo. Harry estaba
desesperado al no saber nada, ese día había decidido dar una vuelta por el
ministerio de magia, tenía que observar y comprobar en persona, la verdadera
situación de Londres mágico.
Al
llegar a Grimmauld Place Harry comprobó que había tres tipos observando hacia
donde se suponía que existía el número 12, Harry trastabillo con el último
escalón, provocando que la capa se le bajara un poco, pero el chico fue
suficientemente rápido para entrar al lugar. Después de pasar por la puerta de
entrada y esperar los sortilegios de protección pasaran, Harry entró a la casa
de su padrino, se sorprendió al encontrarla tan callada y pacífica, Draco salía
del salón en donde se encontraba el tapiz de los Black, era su lugar preferido,
su santuario, Ron y Hermione se encontraban en la estancia Ron jugaba con el
Deluminator que Dumbledore le había heredado, por su parte Hermione leía con
gran interés el libro que Draco le había prestado, y aunque ya era la segunda
vuelta que le daba, había algo en el libro que la intrigaba.
—Ron
puedes dejar de jugar con esa cosa, me estas poniendo de mal humor.
—Dumbledore
me lo heredo Hermione, además estoy aburrido, ¿Qué quieres que haga?, que me
ponga a leer cuentos como tú, no he salido de esta puta casa desde que
llegamos, no me pidas que esté tranquilo.
Harry
iba entrando a la estancia, pero en cuanto escucho discutir a los chicos dio
media vuelta y salió directo a la cocina, Draco que estaba detrás de él lo
siguió.
—Dime
Potter, ¿siempre se comportan así?, ¿o solo cuando están estresados? —Draco
estaba recargado en el marco de la puerta de la cocina, mientras mantenía los
brazos cruzados sobre el pecho y una actitud demasiado arrogante.
Harry
observo al Slytherin, por un momento al verlo en esa pose, pensó estar en
Hogwarts, pero ya no era así.
—Sí,
bueno normalmente se llevan bien, pero… si siempre discuten, creo que siempre
será así —Harry suspiró y aparto sus gafas de su rostro, acaricio el puente de
su nariz para tranquilizarse.
—Harry,
no te escuche llegar, ¿Qué ha pasado? —Hermione llegaba con el ceño levemente
fruncido, señal de que había discutido con Ron.
—No
me extraña, con esos gritos… de verdad Granger, si la comadreja y tú no se
toleran, porque mejor, no se ignoran, nos harían un enorme favor si dejaran de
discutir… todos los días.
Hermione
iba a responderle, pero Harry conociendo el fuerte carácter de su amiga la
interrumpió enseñándole el profeta. La chica lo tomo y comenzó a leer en voz
alta.
Severus
Snape, será el nuevo Director de la prestigiosa casa de estudios Hogwarts, este
primero de septiembre, tomara su nuevo cargo como Rector de tan prestigioso
plantel.
Al
terminar de leer esto, Hermione volteo a ver a los tres chicos que tenía
enfrente.
—Eso
quiere decir que Hogwarts, ya no es segura, si el profesor Snape, es director…
¡oh, por Dios!, va a ver mortífagos en toda la escuela y tal vez en el despacho
del… ¡Mierda! —Hermione salió corriendo dejando a los tres chicos sorprendidos,
era la primera vez que Hermione decía una grosería.
—¿Mierda…? —Ron reía por la cara y por la mala palabra, que acababa de emplear la chica—,
debe ser algo muy importante, digo para que haya dicho algo así.
Hermione
bajaba con un lienzo bastante grande y de fondo negro, lo puso sobre una silla
de la cocina y tomo su bolso de cuentas.
—¿Qué
intentas hacer, Granger? —Draco miraba divertido como Hermione trataba de meter
el gran cuadro por el pequeño bolso.
Hermione
solo resoplo.
—Phineas
Nigellus Black —la chica tras un gran movimiento pudo meter el lienzo en su
bolso.
—¿Quién?
—Oh,
creo que entiendo, no queremos espías, que nos delaten, muy inteligente de tu
parte Granger, cada vez me sorprendes más.
Hermione
sonrió complacida ante el comentario de Draco, mientras Ron seguía sin entender
nada, entonces Harry tuvo que explicarle, que Phineas Nigellus, había sido
Director de Hogwarts, y ya que su cuadro también estaba aquí, podía ser usado
en contra de ellos, Ron simplemente alzo los brazos como respuesta, no le había
gustado para nada la forma en que Hermione le había sonreído al estúpido hurón.
—No
puedo creer, que ya sea primero de septiembre, es tan extraño no estar ahí, muy
extraño —Harry estaba seguro que en ese mismo instante, Ginny, Neville y Luna,
estarían en el mismo vagón, el desearía estar ahí, acompañando a Ginny, volver
a ser felices como cuando estuvieron en Hogwarts.
—Es
extraño, ¿no? —Hermione veía hacia la nada.
—Para
mí no esta tan mal, aunque tanto encierro me está matando…
—Ron,
tú hubieras faltado a Hogwarts, aunque no hubiera guerra.
Hermione
y Draco, comenzaron a reír por el comentario de Harry.
—Eso
no es cierto, no es que no me guste la escuela, simplemente detesto las
materias y los deberes, lo demás está bien.
—Bueno,
si le ven el lado positivo, ya no habrá un huroncito, molestándonos por los
vagones, en nuestro primer día —Hermione miró con unos ojos picaros a Draco y
le enseño la lengua.
Draco
sonrió de manera sincera ante el gesto de la chica.
—Bueno
te prometo algo Granger, cuando acabemos con la guerra y Potter derrote a Vol…
A el señor tenebroso, iré exclusivamente a donde estés, para hacerte el día
imposible —Draco le extendió el brazo—, es un trato.
Hermione
le correspondió el gesto.
—Es
una promesa, Malfoy.
—Es
una promesa, Hermione.
Ron
veía con aprehensión la cercanía que había empezado entre los dos chicos, no le
gustaba para nada que la estúpida serpiente hubiera llamado a Hermione por su
nombre, en cambio Harry, sonreía satisfecho, por fin esos dos ya se estaban
entendiendo, ya era hora que entrara la cordura, así sería más fácil vencer al
enemigo.
—Creo
que es hora de comer, tengo bastante hambre.
Hermione
comenzó a preparar algo de comer, mientras Harry les contaba a los tres chicos
lo que había visto cerca del ministerio.
—Así
que las cosas están así, ya veo, creo que es tiempo de ponernos en acción, aquí
encerrados, no lograremos nada.
—Draco
tiene razón, pero tenemos que esperar a Kreacher, no ha regresado.
—No,
Harry, todavía no regresa.
—No
me extrañaría…, que no regrese…, si lo liberaste, tal vez nunca lo haga.
—Por
qué dices eso Ron —Hermione veía con cierto enojo al pelirrojo.
—Porque
Harry, le entrego una prenda y… y bueno, así liberan a un elfo, ¿no?
Antes
de que Harry o Draco pudieran decir algo, Hermione se levantó de su silla y
comenzó a dar vueltas.
—Es
increíble Ron lo ignorante que puedes llegar a ser, Harry no libero a nadie,
Harry no le obsequio una prenda, el guardapelo, en sí, no es una prenda, como
un calcetín o una camisa, además ese objeto no era de Harry o de Dumbledore,
era de Regulus Black, y Kreacher… —Hermione tomo un poco de aire, lo
necesitaba, el hablar tan rápido y la exasperación que sentía cuando Ron decía
una burrada, habían hecho que se le fuera todo el oxígeno—, Kreacher lo sabe,
así que si él no se ha aparecido, aun, es porque todavía no encuentra a
Mundungus, recuerda que es muy escurridizo.
—Granger
tiene razón, Weasley, hay que esperar, a que llegue el llorón.
Hermione rodó los ojos, mientras que Ron se sumía más en la silla de la cocina.
—…
y dime Malfoy, como vas con tu patronus, ¿ya pudiste conjurarlo? —Harry trato
de desviar el tema, aunque estaba agradecido con la explicación de Hermione, ya
que le surgió la duda cuando Ron planteo la idea, pero gracias a su amiga sus
dudas habían sido aclaradas, de nuevo.
—No
logro formularlo, creo que no he tenido momentos felices, no logro encontrar
uno suficientemente fuerte para poder conjurar un patronus, solo sale un humo
blanco, pero nada más.
—Tal
vez sea por el año tan… —Hermione quería encontrar una palabra que no fuera tan
dolorosa u ofensiva para el Slytherin.
—Tan
horrible, espantoso o cruel, si Granger tal vez sea eso.
—Bien,
será mejor que recojamos este lugar, Harry y yo lo haremos Herms… —Ron trataba
de llamar la atención de la chica, portándose como un caballero, el hurón
albino estaba haciéndose la victima ante la chica, y sabia por experiencia
propia que era un buen recurso para atraer chicas—, ve tú a descansar y gracias
por la comida a estado realmente deliciosa.
Hermione
sonrió ante las palabras de su amigo, mientras que Draco bufaba.
—Bien,
entonces me retiro —la chica salió de la cocina, dejando a los dos Gryffindor
arreglando, mientras Draco los observaba divertido.
Ya
pasaban de las siete, Hermione bajaba las escaleras, se había quedado dormida,
y la casa estaba en aparente calma, inconscientemente la chica se dirigió al
cuarto en donde estaba el tapiz de los Black, y lo encontró ahí, Draco miraba
hacia el techo, estaba recostado en el sofá de esa fría habitación.
—No
tienes frío, digo el cuarto está muy frío.
Draco
se levantó en cuanto escucho la voz de la chica, se acercó lentamente hacia
ella, estudiándola, valorándola…
—Estoy
acostumbrado al frío, en las mazmorras era la temperatura normal —Draco ladeo
la cabeza, y puso un rizo castaño atrás de la oreja de la chica—, el frío me
hace sentir en casa.
Hermione
retrocedió al momento en que Draco la había tocado.
—Toma,
ya lo leí… —Hermione le tendió el libro que el chico le había prestado, Draco
tomo el libro rozando sus fríos dedos con los cándidos de la chica.
—Pensé
que lo leerías, en un solo día, has tardado más de lo pensé…
Hermione
no dijo nada la cercanía de Draco la ponía nerviosa, Draco se estaba
aproximando demasiado a la chica, cuando escucharon un golpe hueco en la
entrada de la casa.
Los
dos chicos se separaron, Hermione lucia acalorada, mientras que Draco mantenía
la mirada serena.
Harry
escucho el golpe, esperanzado de que fuera Kreacher, y sus plegarias fueron escuchadas,
en el pasillo Kreacher aparecía sujetando a Mundungus Fletcher, Draco y
Hermione salían del salón del tapiz desarmando al ladrón.
—¡Quieto!,
será mejor que no te muevas, somos cuatro en contra tuya —el escurridizo ladrón
miró hacia donde se encontraba Draco.
—Draco…
Draco Malfoy, estás vivo, esto…
Hermione
lo silencio, mientras que Draco le mandaba un hechizo para atarlo, a Harry le
sorprendía lo bien que se conjugaban esos dos.
—Bien, Mundungus escucha claramente, te voy a preguntar una sola vez, no tengo la
paciencia ni el tiempo, en donde está el guardapelo que te robaste de esta
casa, más te vale que respondas con la verdad, no quiero recurrir a medidas
extremas, son cuatro varitas las que te están apuntando, cuidado con lo que
haces… —Hermione deshizo el hechizo, ante la orden de Harry.
—No
sé de qué me hablas… yo… yo no sé de qué me hablas, Potter…
—Si
sabes muy bien de lo que te hablo… ganaste muy bien por venderlo.
Mundungus
al verse amenazado por los cuatro chicos, tuvo que confesar la verdad.
—No
gane nada con ese maldito collar, de hecho no gane ni un solo knut con lo que
me lleve de aquí, una maldita vieja del ministerio con cara de sapo, me amenazo
con confiscarme toda mi mercancía, solo no me envió a azkaban porque se quedó
con el maldito guardapelo, la muy perra, me ha prohibido vender… —Harry sintió
un hueco en el estómago, todas sus esperanzas se habían ido a la mierda en ese
instante.
Hermione
no dijo nada, simplemente se acercó al mago y lo desmemorizó y aturdió.
—Tenía
que hacerlo, vio a Draco y si le cuenta a alguien de que te vio Harry, y de tu
interés por el guardapelo, levantaría sospechas y Voldemort sabría que vamos
por los Horrocruxes, no podemos confiar en él, es muy rastrero, además sabemos
que el guardapelo lo tiene Umbridge…
—Tienes
razón, Herms, Kreacher llévatelo, y déjalo en donde lo encontraste —el viejo
elfo hizo una reverencia y desapareció en el acto.
No
pasaron ni diez segundos y el elfo ya estaba de vuelta.
—Kreacher
hizo lo que el amo le pidió, Kreacher está muy contento de servir a Harry
Potter, el nuevo amo de Kreacher quiere algo de comer, o el joven Malfoy, o tal
vez su amigo… —el elfo vio a Hermione, más no dijo nada.
—Está
bien Kreacher, haznos a todos de cenar —Harry puso énfasis en la palabra todos.
El
elfo hizo una reverencia y desapareció, después de una media hora, de la cocina
salía un olor exquisito, los cuatro chicos fueron llamados por la vieja
criatura y gustosos se fueron a degustar la apetitosa comida.
Los
tres chicos habían repetido plato, y Harry había comido triple ración de la
tarta de melaza, ya que era su favorita, Kreacher al notar que ya ninguno
quería comer algo más empezó a recoger la mesa, Hermione en un acto de bondad
se acercó al viejo elfo y lo tomo del hombro.
—Kreacher,
ya has hecho mucho, ve a descansar, yo me encargare de limpiar.
—¡La
sangre sucia, ha tocado a Kreacher! —la criatura gritaba desesperada.
—Cállate, Kreacher, ya te dije que no la llames así —Harry estaba furico—, Hermione,
perdónalo —la chica no dijo nada simplemente se retiró—. Recoge todo y espero
que no vuelva a repetírtelo, Hermione es mi amiga y merece todo tu respeto,
entendido —Kreacher hizo una reverencia y empezó a ordenar.
*****
Draco
ya estaba acostado, pero no podía conciliar el sueño, sentía un malestar…
—Kreacher…
—el elfo apareció en el acto.
—Llamo
usted amo Malfoy —el elfo se mostraba gustoso de atender a Draco.
—Escucha
muy bien lo que te voy a decir… nunca, entiéndelo muy bien, nunca vuelvas a
llamar a Hermione Granger, sangre sucia, es mejor bruja que cualquier sangre
pura, entendiste…
—Kreacher,
no tiene por qué obedecer al joven Malfoy, él no es su amo.
—No,
no soy tu amo, pero soy el último de los Black y desobedecerme a mí, es
desobedecer a toda la dinastía Black.

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