En
la mansión Malfoy había una reunión de mortífagos, en la cual se hablaba de los
siguientes movimientos, Hogwarts era el tema principal, desde que había muerto
Albus Dumbledore, se especulaba de quién ocuparía su cargo, había muchos
mortífagos de sangre pura interesados, pero Voldemort ya tenía al elegido.
—Severus, será el nuevo director de Hogwarts, después de todo,
ha sido él quien mato a ese anciano patético, espero que estés contento con tu
nuevo cargo, Severus —Snape
asintió, mostrando una sonrisa que más parecía una mueca—, no es necesario decirte cuales serán tus
obligaciones… pero por si tienes dudas, te lo diré —Voldemort se sentó en el centro de la
mesa, haciendo que todos se voltearan hacia él—, bien lo primero que harás será obligar a todos los jóvenes
que estén en edad de estudiar a ir a Hogwarts, después dividirás las casas en
sangre pura, mestizos y asquerosos impuros, y por último la clase de estudios
muggles, no se suspenderá, haremos una modificación —Severus entendió a qué se refería con
pequeña modificación—, bien
y ahora como estoy de buen humor, si alguien intercede por ti querida —suspendida sobre los mortífagos estaba una
mujer a la cual no se le podía reconocer el rostro—, te perdonare la vida por tu estúpida
carta, bien, alguien que quiera que esta protectora de muggle viva, hable ahora
—ningún
mortífago movió un solo dedo, Lucius veía a lo lejos a su antigua compañera de
colegio, pero sabía que no podía interceder, no era el momento, más adelante le
daría la espalda a Lord Voldemort, pero ese no era el momento.
—Severus por favor ayúdame —la profesora había despertado de su letargo y ahí había
visualizado al ex profesor de pociones, pero este se mostraba más sereno y
tranquilo, no le importaba la suerte de Charity Burbage—, ¡Severus, por favor!
—Severus, quieres que esta mujer pro muggle se salve.
—No mi señor.
—Bien, ¡Avada Kedavra!
—el cuerpo cayó
encima de la mesa, esto hizo que más de uno se hiciera para atrás—, preciosa Nagini, tu cena está servida —dicho esto se levantó dando finalizada la
reunión.
Todos
se fueron levantando y se despedían desapareciendo por la lujosa chimenea del
salón.
—Severus, ¿pudo hablar contigo?
—De que quieres hablar Lucius, supongo que no es para
felicitarme por mi nuevo cargo —Snape miraba con ironía a Malfoy.
—No, pero esperare a que todos se hayan ido, te veo en mi
despacho, por tu bien espero que no faltes —dicho esto se alejó de él.
Cuando
la mansión se quedó sola, Severus asistió a la reunión que había concertado
Lucius, toco a la puerta esperando el pase, al escuchar la afirmación se
adentró a su encuentro.
—Bien, de qué quieres hablar, como veras tengo nuevas cosas
que hacer.
—Lo sé —respondió secamente Lucius, sosteniendo un vaso de whisky de
fuego en las manos, lo invito a sentarse mientras le ofrecía el licor—, bien iré directo al punto, quiero saber,
¿cómo murió Draco y porque lo abandonaste? —su rostro se mostraba sombrío y con la tristeza que refleja
la perdida de tu único hijo.
Esta
pregunta la esperaba Severus desde hace tiempo, pero todavía no se sentía
preparado para responder, que decir la verdad o seguir mintiendo por el bien de
todos, por el bien de Draco.
—No lo abandone —lo dijo con mucha tristeza—, pero no podíamos llevar su cuerpo, era imposible, si lo
hubiésemos hecho, tal vez ninguno de nosotros hubiéramos salido con vida de
ahí, además si me permites decirlo, fue lo mejor, crees que trayendo el cuerpo
de Draco, el señor tenebroso te hubiera dejado, a ti o a Cissy, darle
sepultura, lo hubiera dejado en exhibición, como si se tratase de un animal y
te hubiera torturado por tu falla del año pasado —Lucius derramaba lágrimas, aunque su rostro parecía inmune a
las palabras—, crees que
Cissy lo hubiera aguantado, tú lo soportarías, no sé cómo murió Draco, al
llegar su cuerpo ya estaba en la torre, hice lo mejor que creí, aunque tal vez
no lo parezca, sabes que yo quiero a Draco como un hijo y siempre estuve
orgulloso de él, hasta el final… Lo sigo estando —Severus se levantó y abandono la habitación, dándole
privacidad a que Lucius se desahogara.
*****
En
Grimmauld Place, las cosas no se mostraban de lo mejor, Hermione cambiaba la
conversación cuando le preguntaban acerca del beso de Neville, dejando a los
tres chicos con la duda.
Harry,
Ron y Draco hablaban de lo ocurrido en el caído ministerio, todo sería más
fácil de operar, Voldemort planeaba su siguiente movimiento, de eso estaban
seguros, platicaban en la cocina que se había convertido en su centro de
reuniones, Hermione escuchaba la conversación escondida en las escaleras,
quería que la dejaran de fastidiar y los evitaba ya sea leyendo o saliendo por
compras innecesarias.
—Potter, dime ¿qué opinas? —a lo lejos escuchaba a Malfoy, que si bien había confesado no
traicionar a Harry, Hermione prefería guardar un poco de distancia, estaba tan
sumida en sus pensamientos, los chicos tenían la misma conversación, y no
llegaban a ningún punto concreto, solo puso atención cuando Draco volvió a
hablar—. ¿Entonces
porque Granger y no mini Weasley?, no me has contestado Potter.
—¿A qué te refieres hurón?
Draco
suspiró.
—¿Por qué Granger está aquí contigo y no tu novia? —Ron carraspeo y Draco giro los ojos—, bien, tu ex novia, supongo que hay algo
entre ustedes, ¿no?
Harry
no supo cómo interpretar eso.
—¿A qué te refieres?
—De él porque Granger está aquí, supongo que estas protegiendo
a Ginny, bueno porque es una chica y aparte bueno, tú sabes, lo de ustedes dos,
pero Granger a pesar de todo lo que parece también es una chica y está aquí
entre nosotros, ¿no crees que sea peligroso? —Hermione bufó, al principio parecía que Draco estaba
preocupado por ella, pero al oír su comentario machista le indigno.
—… mmm, bueno, Hermione siempre ha estado junto a mí, ha sido
mi apoyo incondicional, es como Ron —este le sonrió, pero también quería escuchar la respuesta—, y bien, si Ron es como mi hermano y mi
brazo derecho, en el que puedo confiar plenamente, Hermione, ella es, es mi
alma gemela —tanto Draco
como Ron se quedaron asombrados por la respuesta, Harry al ver el desconcierto
de sus amigos recapitulo sus palabras y volvió a hablar para aclarar lo dicho—, es decir, ella es como mi otro yo… es mi
versión femenina, ha sido mi guía, mi dolor de cabeza, ella es… es mi pie
derecho e izquierdo, sin ella no puedo avanzar, siempre ha sabido que hacer…
creo que sin ella no hubiera sobrevivido a la primera vez que me enfrente a
Voldemort o estaría aquí, es mi apoyo y sin ella yo me sentiría perdido, aunque
suene estúpido es mi sentido común y mi mejor amiga, la mejor.
Hermione
estaba conmovida hasta las lágrimas al escuchar a Harry, hablar así de ella.
—Muy conmovedor Potter, aunque yo creo que le gustas —tanto Harry como Ron se quedaron en
silencio, Ron lo sospechaba y a Harry se le hacía imposible de creer.
Hermione
quería gritar, como siempre Malfoy arruinaba las cosas, trato de
tranquilizarse, respiró profundamente, seco sus ojos y comenzó a bajar las
escaleras, enfrentaría a Draco de una vez por todas. Al entrar a la cocina los
tres jóvenes la vieron y trataron de disimular hablando de quidditch.
—¿Y… ahora no me van a preguntar sobre mi beso con Neville? —la chica los estaba probando.
—Lo haría, pero no quiero morir siendo tan joven.
—Muy gracioso, Ronald.
—Supongo que no tiene caso, disfrutaste tanto el beso que
Longbottom te dio, que lo quieres guardar para ti —Draco sonrió cínicamente, mientras
acomodaba sus brazos atrás de la cabeza.
Hermione
lo fulminó con su mirada.
—No. ¡No lo disfrute, Malfoy! Neville es solo mi amigo y me
tomo por sorpresa —sin
darse cuenta Hermione había caído en la trampa de Malfoy.
—¿Cómo que te tomo por sorpresa, te obligo, Neville?
—No seas tonto Ron, claro que no… —entonces Hermione comprendió, había caído
en el engaño de Malfoy, pero esta se la cobraría más adelante—, Neville es incapaz de eso…
—¿Entonces cómo paso? —por primera vez Harry abría la boca—, bueno si quieres contárnoslo.
Hermione
le sonrió de una manera muy especial a Harry.
Respiró
profundamente.
—Recuerdan el baile de navidad…
—Te besó en el baile de hace tres años.
A
Hermione le molestaba que la interrumpieran y esta vez no era la excepción.
—Ron si quieres saberlo será mejor que te calles y me dejes
continuar —el pelirrojo asintió—, bien,
Neville me invitó al baile en la clase de encantamientos, pero Viktor ya me
había invitado, pero antes de poder decírselo me besó y después de eso se fue
corriendo, no fue muy agradable, no lo digo por Neville, sino porque no lo
esperaba.
—¡Vaya! Así que no fue la gran cosa —Ron se mostraba más tranquilo.
—No, Ron, si lo fue yo no quería herir a Neville, y creo que
le dolió que le dijera que no, por eso le sugerí ir con Ginny, ella tenía la
ilusión de ir.
—¿Qué?, así que fuiste tú la que le dio la idea —esta vez saltó Harry.
—Sí, Harry fui yo, además que te sorprende, en ese entonces tú
estabas enamorado de Cho, ¿no?, y a Ginny solo la veías como la hermana menor
de tu mejor amigo, no es mi culpa que otros chicos se hayan fijado en ella
antes que tú —Hermione
conocía de sobra a Harry y sabía que era extremadamente celoso.
—Ella tiene razón, Harry —Ron puso su mano encima del hombro de su amigo—, aunque a mí tampoco me pareció que Ginny
saliera con tantos hombres, tú ni siquiera la registrabas, y bueno, por lo
menos esos meses mi hermana fue muy feliz, te ama desde siempre —Harry le sonrió a Ron.
Draco
solo observaba la reacción de Hermione, pero ella se mostraba más que
tranquila.
—Así que mini Weasley ha estado enamorada siempre de ti, vaya
que suerte tienes Potter, es una de las chicas más bellas de Hogwarts.
A
Hermione le incomodo este comentario, sabía de sobra que Ginny era muy bella,
pero por alguna extraña razón, salido de la boca de Malfoy le irritaba.
A
Harry no le gusto el comentario de Draco, pero prefirió ignorarlo.
La
tarde paso tranquilamente, no encontraban nada más acerca de los Horrocruxes y
esto hacia ponerlos en un estado constante de irritación, resuelto el dilema
del beso de Hermione y Neville no había nada más que discutir, incluyendo el
profeta se mantenía hermético, Harry estaba seguro que ahora los mortífagos lo
controlaban y por eso no había nada relacionado con Voldemort o los sucesos de
los mortífagos.
A
mediados de agosto ya habían registrado media casa y todavía no encontraban
nada relacionado con R.A.B., o una pista que los ayudara a resolver el enigma
de los Horrocruxes, eran días muy monótonos y cansados, Hermione ya había leído
toda la biblioteca de los Black y no había encontrado nada que pudiera
ayudarlos, Draco se pasaba horas perdido en el salón donde se encontraba el
tapiz del árbol genealógico de la antiquísima noble y ancestral familia Black.
—¿Puedo pasar? —Hermione asomaba la cabeza desde el umbral de la puerta.
—Claro, Granger, después de todo esta es más tu casa que mía.
Hermione
se adentró al salón, ignorando el comentario sarcástico de Draco.
—Otra vez aquí —Hermione vio de reojo el enorme tapiz que estaba enfrente de
Draco, el cual el Slytherin visitaba a diario, Draco observaba a Hermione
sentado en el cómodo sillón de terciopelo negro.
—Solo para eso vienes a interrumpir mi tranquilidad, Granger,
no estoy comunicándome con los mortífagos, ni planeo entregar a Harry a Lord
Voldemort.
—No, no es eso, ¿Qué lees? —señaló el libro que sostenía entre sus delgados dedos,
Hermione se sentía apenada, Draco constantemente le recordaba que él no era un
traidor.
—Veo que tu enorme necesidad de leerte hasta el último libro
del planeta, no te ha dejado. Es el libro que Dumbledore me heredo.
—Ah, ya veo y… ¿de qué trata? —Hermione estaba nerviosa y Draco lo notaba, aparte de
morderse el labio inferior, las manos las estrujaba una contra otra.
—¿No lo leíste?, no lo puedo creer, con lo curiosa que eres,
pensé que lo habías leído… —Draco se quedó callado al notar que Hermione se ponía del
color del cabello de Ron.
—No lo leí, no era mío, no tenía porque —Hermione dio la vuelta y se acercó a la
puerta.
—¡Espera!, ¿no lo quieres leer?, te he estado observando y he
visto que te mueres de la curiosidad por saber de qué trata… o es a mí a quien
miras —Draco levantó
su ceja sugestivamente, mientras le sonreía.
Hermione
se giró y se acercó al chico.
—La verdad es que sí, quiero saber de qué trata… ni siquiera
sé el título.
—En serio… vaya… toma, léelo —Draco le extendió el libro y pudo ver el brillo en los ojos
de Hermione.
—En serio… gracias, Draco… —el chico se quedó sorprendido porque Hermione lo llamo por su
nombre, Hermione al darse cuenta del desconcierto del chico se sentó junto a él—, espero que no te moleste que te llame
por tu nombre —Hermione le
sonrió, mientras que Draco seguía con cara de desconcierto—, sabes me ha costado mucho trabajo reunir
el valor para venir y darte una disculpa, sé que me extralimite con mi paranoia
—la chica
respiró profundamente, y leyó el título del libro—, “La historia de los
cuatro fundadores de Hogwarts” —la chica paso su mano sobre la portada y volvió a ver a Draco—, perdón, Draco, no debí de desconfiar de
ti, debí… debo confiar en las decisiones de Dumbledore, pero tú sabes que…
Draco
puso su dedo índice sobre los labios de Hermione.
—Yo no te exigí ninguna disculpa, Granger, yo no soy quien para
exigirte una… —Draco separo su
dedo lentamente y vio a Hermione a los ojos.
Ella
se sentía en extremo nerviosa, sentía que electricidad corría en su cuerpo,
desvió la vista hacia el tapiz de los Black.
—No me había dado cuenta de que tu nombre está ahí, creo que
eres el último de los Black, bueno tú y Tonks, por cierto como te llevas con
ella, supongo que la conociste en la casa de los Weasley, ¿no?
—Sí, bien… no tuve mucho tiempo para convivir con ella, pero
después de que termine la guerra hablaré con ella y con mi tía… ella y mamá
tienen mucho de qué hablar… a pesar de todos los prejuicios, mamá la extraña,
lo sé, aunque nunca me lo haya dicho, lo sé.
Draco
y Hermione se iban acercando poco a poco, cuando un ruido del exterior los
espanto.
Harry
bajaba apuntando su varita hacia la entrada.
—¿Quién eres? Identifícate.
El
cuerpo extraño levanto los brazos en son de paz.
—Soy yo, Remus Lupin, licántropo y miembro de La Orden del
Fénix.
Hermione
que se encontraba en el marco de la puerta junto a Draco, bajo su varita, al mismo
tiempo que Ron lo hacía desde la cocina, mientras que Harry y Draco sostenían
la suya, ellos seguían a la defensiva, Hermione intento avanzar un poco, pero
Draco la sostuvo del brazo y la coloco detrás de él, en esa posición ella pudo
percibir el olor tan característico del chico, olía a… no sabía cómo descifrar
su olor, pero el chico olía encantadoramente bien, su olor era a maderas y a
una flor cítrica que no podía reconocer, si por ella fuera se quedaría toda la
vida pegada a ese olor.
—Muéstrate a la luz, en donde pueda ver tus manos —la voz profunda de Draco saco a Hermione
de sus pensamientos.
La
figura se movió entre las sombras del recibidor y al llegar a la luz
descubrieron a un Remus demasiado acabado, se veía cansado y sus ropas no eran
de lo mejor, Harry puso su varita en el cuello de este y le pregunto algo al
oído, Remus le contesto con una negativa y el chico bajo su varita para abrazar
a uno de los mejores amigos de su papá.
Al
observar eso, Draco bajo su varita y dejo pasar a Hermione, ella sin dudarlo
corrió a abrazar a Remus quien la recibió con un caluroso abrazo.
—Hermione, Ron no deberían bajar la guardia tan pronto, deben
estar seguros de quien es la persona, recuerden que existen más de una forma
para hacerse pasar por alguien —Hermione asintió, mientras que Draco y Ron observaban con
reserva como Remus abrazaba a Hermione y esta lo miraba con devoción.
—¿Y a qué has venido, Remus? —Draco se acercó al esposo de su prima.
—¡Ah! Hola, Draco, me da gusto que sigas vivo, después de
estar conviviendo con tres Gryffindor, ¿dime cómo te han tratado? —Remus le extendió el brazo el cual Draco
lo tomo ya más relajado.
—Bien, no me puedo quejar, pero dime qué haces por aquí, yo te
hacía con Dora y mis tíos —el semblante de Remus se ensombreció y Ron lo invito a pasar
hacia la cocina.
—Te ves muy mal, ¿estás bien? —Ron le ofreció un vaso con agua—, toma, te ves fatal, ¿ha pasado ya la luna llena?
Remus
se mantuvo en silencio durante un largo rato, los cuatro chicos se observaban
entre sí preguntándose el porqué de la actitud de el ex profesor de DCAO.
—Estoy bien, Ron, gracias por preguntar y la luna llena paso
hace dos semanas, pero he estado en misiones y mi aspecto por el momento no es
el mejor.
—¿Quieres comer algo? —Hermione se mostraba preocupada.
Remus
negó con la cabeza.
—No, Hermy, no tengo hambre gracias, por cierto ten esto me lo
dio Viktor para ti —le
extendió un sobre color rojo, Hermione lo tomo bajo la mirada de Draco y Ron.
—¿Ustedes cómo están?, los veo bien, pensamos que estarían en
otro lado, Severus sabe de este lugar y puede resultar peligroso —vio hacia donde se encontraba Hermione y
esta le sonrió.
—Sí, lo hemos pensado, pero hasta el momento no había venido
nadie, solo… —entonces Harry
recordó lo que paso en La Madriguera, se le hizo un nudo en la garganta al
pensar en Ginny y en todos los Weasley, que se encontraban en la boda de Bill—, ¿Qué paso en la boda?, ¿todos están
bien?, ¿no hubo heridos?
—No, no los hubo, la mayoría pudo escapar y los que nos
quedamos pudimos patearle el trasero a los mortífagos que fueron, llegaron más
Aurores y pudimos capturar a más de cinco mortífagos, ninguno sin importancia,
eran de bajo rango y ni siquiera eran buenos en defensa, creo que era un
pantalla para distraerlos del ministerio.
—¿Cómo están las cosas?
—Mal, miren.
Remus
les extendió el profeta de ese día.
Decreto
I: a partir de ahora todos los jóvenes que se encuentren en edad de asistir a
clases, tendrán la obligación de ir a la prestigiosa casa de estudios Hogwarts.
—¿Por qué… por qué lo hacen?
—Así quieren tener controlados a los rebeldes y detractores, a
través de sus hijos, así los controlarían, tanto a los adultos como a los
jóvenes.
—¡Eso es injusto!
—Sí, Herms, pero no es lo peor, mira.
Remus
le enseño el segundo decreto que era igual o peor de humillante.
Decreto
II: registro de “hijos de muggles”, se les interrogara y hará una investigación
extenuante para averiguar cómo obtuvieron magia. Una investigación reciente
realizada revela que la magia solo puede transmitirse entre magos mediante la
reproducción. Por lo tanto, si no existen antepasados mágicos conocidos, es
posible que los llamados “hijos de muggles” hayan obtenido sus poderes mágicos
por medios ilícitos, como el robo o hayan empleado la fuerza.
Hermione
cerró el periódico, se sentía humillada.
—Eso es horrible, me siento… ¡oh, por Dios!, ¿es qué pueden
hacer eso?
—No solo pueden… si no que ya lo están haciendo, pero tú no
debes preocuparte Herms después de todo… —Remus se calló de improviso cuando Hermione negó con la
cabeza.
—Sí, Herms no te preocupes, si es necesario diré que eres mi
prima y te daré la lista de mi árbol genealógico para que te lo aprendas y
puedas responder a cualquier pregunta —Ron tenía su brazo sobre Hermione, mientras Draco solo los
observaba.
—Pero eso es imposible, ¿no?, la magia es mental, no puede
robarse, si no, no existirían los squibs, ¿cierto?
—Cierto, diez puntos para Gryffindor —dijo Draco en tono de burla hacia Ron—, así es comadreja, pero de todos modos en
el caso de que Granger fuera al ministerio a declarar, ¿crees que le
preguntarían sobre el estatus de su sangre o sobre el paradero de Harry?
Tanto
Remus como los tres chicos se quedaron pensativos ante las palabras de Malfoy.
—Y bien, cual es la siguiente parada, ¿hacia dónde se dirigen?
—Remus rompió el
silencio incómodo.
—Todavía no lo sabemos, ¿Por qué?
—Bueno me preguntaba… que tal si los acompaño en la misión que
Dumbledore les encargo.
Tanto
Hermione como los otros tres chicos se quedaron desconcertados por la propuesta
del licántropo.
—Y mi prima… por qué quieres acompañarnos.
—¿Está todo bien entre ustedes… entre Tonks y tú?
—Sí, Hermione está todo bien —Remus le contestó osco a la chica.
—Seguro… ¿Qué pasa, Remus? —a Draco no le gusto la forma en que le contestó a Hermione.
—Sí… bueno, Dora está embarazada.
—Eso es genial, felicidades —Ron le extendió el brazo a Remus el cual acepto con un poco
de aprehensión.
—¡Oh! Fantástico, Remus muchas felicidades —Hermione se mostró más que feliz.
—¡En serio!, que bien —a Harry tampoco le gusto el tono que había utilizado Lupin
con la chica.
Draco
se mantuvo callado.
—Entonces, ¿qué dicen?, me voy con ustedes.
—No lo entiendo, para que quieres estar con nosotros, mi prima
va a tener un hijo tuyo, y tú la quieres abandonar —Draco trataba de controlar la ira que en
ese momento sentía hacia el licántropo.
—¿Qué no lo entienden?, mi hijo puede nacer como yo, o puede
avergonzarse de mí, soy un licántropo, que tipo de vida le puedo ofrecer,
apenas puedo conmigo.
—Eres un cobarde.
—¡Harry!
—No, déjalo Granger, yo opino lo mismo.
—Así que piensan que soy un cobarde.
—Lo eres, mi padre sacrifico su vida para salvar a mi madre,
para salvarme a mí y tú lo único que haces es huir, mi padre no te lo hubiera
permitido.
—Es que no lo entiendes Harry soy una aberración.
—No, no lo eres… Remus —Hermione trato de acercarse al licántropo, pero Harry la
sostuvo de la mano.
—Tal vez tenga razón, Hermione, si ser hijo de muggles está
siendo penado, imagínate ser hijo de un hombre lobo, tienes razón, tu hijo se
avergonzaría de ti, por ser un cobarde que lo abandono a su suerte y Tonks,
ella te odiara por dejarla cuando más te necesitaba —Harry sentía una ira incontrolable.
Remus
saco su varita para enfrentar a Harry, y este hizo lo mismo, Draco y Ron
observaban a los dos magos en duelo, mientras que Hermione tenía los ojos
acuosos.
—¡Ya basta! Dejen de pelear —pero antes de que se pudiera hacer algo, Remus había lanzado
un puñetazo a Harry, este lo esquivo y golpeo fuertemente la quijada del
licántropo, mandándolo al suelo, Hermione corrió hacia Remus, pero este se
levantó y salió de Grimmauld Place, dando un portazo.
Los
cuatro chicos se quedaron callados por un largo rato.
—¿Y qué fue lo que te mando Krum? —Draco señaló el sobre rojo.
—No lo sé —Hermione abrió el sobre en el que venía una carta y una caja
pequeña.
—Y bien, Herms… ¿Qué quiere el troll? —Hermione vio con coraje a Ron.
—Nada, simplemente, es… bueno me pregunto algo en la boda de
Bill, pero… no tiene importancia —Harry veía a los tres chicos hablando, mientras él intentaba
relajarse, entonces vio como Ron le arrebataba la carta a Hermione y se la
ponía a leer, en cuanto vio la cara de su mejor amigo supo que no era nada
bueno.
—¿Cómo se atreve, ese… ese hijo de pu…?
Antes
de que pudiera terminar, Hermione le quito la carta.
—¿Cómo te atreves a leer las cosas que no son tuyas?
—¿Es en serio? Es decir, ¿vas a aceptar?
—¿Aceptar, qué? —Draco estaba impaciente, no le daba buena espina la dichosa
carta.
—Ese imbécil le ha pedido matrimonio a Hermione, puedes
creerlo, ni siquiera sabe abrocharse bien las agujetas y el muy estúpido le
pide matrimonio a Hermione.
—No es ningún estúpido, y no voy a aceptar, Ron, no es el
momento para una boda.
—¡Ah, vaya! O sea que si fuera el momento correcto aceptarías,
¿no? —Ron estaba rojo
hasta las orejas.
—No, no voy a casarme con Viktor, porque no entiendes que solo
somos amigos.
—Amigos, yo creo Granger que él quiere más que una simple
amistad, es mayor que tú, y los hombres solo quieren una cosa de las chicas
inocentes como tú.
—¿De qué hablas Malfoy? —Hermione estaba más que enojada, cada vez que esos dos se
ponían del mismo bando le hacían ver su suerte.
—Que si Krum ya hubiera obtenido lo que quiere de ti, no te
estaría pidiendo matrimonio, estamos hablando de sexo Granger, eso es obvio que
quiere eso de ti.
—¡QUE!, ¿estas demente? Viktor no es como tú, o como los demás
hombres.
—¿Y cómo estas tan segura? —por primera vez Harry abrió la boca.
—Harry, ¿tú también lo crees?
—Bueno… no es que lo crea o no, pero, tú misma lo dijiste no
es el mejor momento para una boda, ¿no?, y bueno porque la insistencia de
casarse, que no puede esperar hasta que todo pase.
Hermione
bufó y se levantó de la silla.
—Sabes me importa muy poco lo que piensen ustedes, él no es
como ustedes tres.
—Nosotros, ahora resulta que nosotros solo queremos eso de las chicas —Ron se mostró indignado.
—No es lo que hacías tú con Lavender —Hermione señaló a Ron—, o lo que tú hacías con cualquier chica
que te dijera que si —esta
vez señaló a Draco—, o tú,
lo que… no me hagas hablar Potter —Hermione salió de la cocina dejando encima de la mesa la
pequeña caja de terciopelo.
—¿Qué quiso decir con eso, Harry?
—¡Oh! Nada, Ron, no… no lo sé —Harry estaba nervioso si Ron se enterara sería el fin de su
amistad, después hablaría con Hermione para disculparse y pedirle que guardara
su secreto.
Ya
habían pasado dos días desde la llegada de Remus y Harry exigió a Ron que le
ofreciera una disculpa a Hermione, y aunque intento persuadir a Draco para que
hiciera lo mismo él simplemente se negó alegando que él tenía razón en cuanto a
Krum.
Los
tres chicos estaban descansando en la sala cuando escucharon los gritos de
Hermione.
—¡Harry, Harry! —la chica gritaba desesperada, los tres chicos subieron con la
varita en mano atentos a cualquier extraño suceso.
—¿Qué sucede Herms?, ¿Qué pasa? —Harry entró a la habitación de Hermione y la vio sola.
—Oh, perdón por espantarlos chicos, pero acabo de recordar…
—Y por eso gritas como loca, Granger.
—Lo siento por espantarlos, pero, Harry escucha, siéntate —Hermione lo jalo hasta su cama, mientras
que Ron se sentaba en la silla que estaba cerca de la puerta y Draco se
recargaba en el marco de esta.
—Recuerdas que el medallón que te dio Dumbledore era falso.
—Sí, Herms, ¿Qué con eso?
—Que ya sé quién es R.A.B., no lo entiendes, hace dos años
cuando aquí era la guarida de la Orden, cuando limpiábamos encontramos un
medallón que nadie pudo abrir.
Harry
miraba con admiración a Hermione.
—Es cierto, como lo pude haber olvidado, y donde crees que
este.
—No es lógico de seguro que Kreacher lo tiene.
—Es verdad Harry, llámalo, después de todo es tu elfo —Hermione miró con reproche a Ron—, bueno, Sirius te lo heredo —otra vez Hermione le lanzó una mirada de
reprensión—, bueno… eh, tú
sabes, llámalo.
—Bien, lo haré —Harry se aclaró la garganta—, ¡Kreacher!
En
el acto apareció una criatura del tamaño de un niño de tres años con la nariz
larga y ojos saltones de un verde claro inyectados en sangre.
—Me ha llamado amo —haciendo un reverencia demasiado exagerada hacia a Harry, en
cuanto vio a Hermione le hizo un mueca de asco, al ver a Ron mantuvo el mismo
gesto, pero al ver a Draco hizo una reverencia respetuosa hacia a él—. Es un honor para Kreacher que un digno
mago de sangre pura pise la casa de su antigua ama, bienvenido joven Malfoy.
—Kreacher, te quiero preguntar algo.
El
pequeño elfo giro hacia Harry y asintió.
—Bien, queremos saber todo lo que sepas acerca de este
medallón.
Harry
le extendió el pequeño objeto y el elfo abrió los ojos descomunalmente.

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