Draco
iba despertándose, la verdad es que dormir en los sacos no era muy cómodo,
volteo su rostro a donde se suponía que Potter dormía, pero él no estaba ahí,
por la noche había escuchado que se quejaba; pero había quedado tan cansado de
la boda y después de la persecución de los mortífagos, que al tocar su cabeza
la almohada, cayo rendido, iba amaneciendo, notaba como el sol se filtraba poco
a poco por un huequito de la ventana, se levantó y noto que Granger tenía su
mano colgando cerca de la de Weasley, como si sus manos estuvieran entrelazadas
por la noche, simplemente paso por alto este hecho y camino hacia lo que se
supone era la cocina, el hecho de que estuviera viviendo con los Weasley tanto
tiempo, traía consecuencias, y los desayunos de la señora Weasley sería uno de
ellos, antes de entrar a la cocina escucho ruidos en los pisos de arriba, por
suerte tenía consigo su varita y fue a investigar.
Hermione
abrió los ojos y se dio cuenta que se había dormido sujetando la mano que Ron
le ofreció como apoyo, esto hizo que se sonrojara y la vez se sintiera feliz, el
ver dormir a Ron tan despreocupado le causaba gracia, lo estaba contemplando
cuando se dio cuenta que las otras bolsas de dormir estaban vacías, Harry y
Draco no estaban y esto a la chica no le pareció de buen augurio.
—Ron,
despierta, ¡Ron!, por favor Harry… ¡Harry no está! —Hermione zarandeaba al
chico, pero este tenía el sueño más pesado que un troll invernando—, ¡Ron por
favor despierta!, Harry y Malfoy no están, Ron —la voz de Hermione empezaba a
quebrarse por la angustia y la desesperación.
—¿Qué
pasa Herms?, ¿Por qué demonios no me dejas dormir?
—Harry…,
Harry no está y Malfoy tampoco, tengo miedo de que… —la chica ya no pudo decir
nada, se comenzaron a escuchar ruidos en los pisos de arriba, Ron y Hermione
tomaron su varita y fueron a investigar, Hermione decidió ir al tercer piso,
mientras que Ron investigaba el segundo.
Hermione
escucho que los ruido se escuchaban más cercanos en el piso de arriba y
preparándose para lo peor, agarro más fuerte su varita, se adentró al pasillo y
llego hasta la puerta que se encontraba entreabierta, se adentró y vio a Malfoy
con la varita levantada hacia Harry. Hermione se quedó estupefacta ante aquella
visión.
—¡Herms!
—Harry se acercó a la castaña que todavía estaba en shock—, ¿Qué sucede?,
¿estás bien?
—Sí…
sí… —la chica respiró hondo para tratar de calmarse—, se puede saber, ¿por qué
desaparecieron así?, ¿y por qué Malfoy te estaba apuntando? —termino de decir
con un ceja levantada.
—Potter
me estaba enseñando a hacer eso del patronus, y… —la chica no lo dejo continuar.
—Harry,
dormiste bien te veo demasiado ojeroso, seguro que Voldemort no ha vuelto a
adentrarse en tu mente —Harry observo a la chica, a veces le sorprendía como su
amiga lo conocía, y aunque él tratara de evitar que ella se enterara de ese
hecho, como siempre él tenía que decirle la verdad, a veces le molestaba que
ella lo conociera a la perfección.
—No
es nada Hermione, mira lo que encontré —Harry le mostró una foto partida a la
mitad y una carta, Hermione vio que era una foto de Harry pequeño volando sobre
una miniatura de escoba, mientras unos pies lo perseguían, eso era todo, alzo
la vista para observar a su amigo y este le hizo un gesto con la mano para que
leyera la carta.
Querido
Canuto:
Me da mucho gusto que estén avanzando en
las investigaciones, a Harry le encanto su escoba,(te envió una foto de nuestra
familia, con el pequeño montado en su escoba), James dice que será un gran
jugador de quidditch, es una lástima que no hayas estado aquí, eso animaría
mucho a James, por cierto a la “gatita” le encanto el muñeco de peluche,
gracias, lo trae jugando de arriba abajo, te comento que en el cumpleaños de
Harry, hicimos algo sencillo solo nos visitó Bathilda, es una mujer en extremo
amable.
Es lamentable que no pudieran venir, hace
poco nos visitó Gus, me entere de los McKinnon (lloré toda la noche), es una
gran pérdida, espero que la Orden ya no tenga bajas, espero verte pronto, eso
nos alegraría mucho sobre todo a James; le frustra estar encerrado día y noche,
y ahora que Dumbledore tiene su capa de invisibilidad, no puede ni ir al pueblo
a dar una vuelta, por cierto Bathilda, quien viene casi todos los días, nos ha
contado historias asombrosas sobre Dumbledore, no sé si a él le agrade. Me
cuesta increíble creerle, ya que dice que Dumbledore…
La
carta estaba incompleta, Harry alzo con su mano la cara de Hermione, y vio que
ella tenía los ojos llorosos y que por sus mejillas corrían gruesas lágrimas,
el chico abrazo a su amiga, enternecido por la actitud, mientras Draco solo
observaba.
—Vaya,
¡estás aquí!, ¿Qué sucede? —a Ron no le gusto para nada ver a sus dos amigos
abrazados—, ¿Qué te pasa Herms?
—¡Oh!
No es nada Ron, vamos tenemos que arreglar aquí, por lo menos desempolvar y
buscar algo para comer —Hermione se soltó de Harry—, voy a bañarme.
Los
tres chicos se quedaron en el cuarto de Sirius.
—¿Qué
le paso?, ¿por qué no estaban en el vestíbulo?, nos preocupamos demasiado.
—No
lo sé, le enseñe una foto mía, mira —Harry le extendió el pedazo de papel—, y
comenzó a llorar, cuando termino de leer la carta que mi madre le mando a
Sirius.
—¿Por
qué está cortada a la mitad? Y a la carta le falta también una parte.
—No
lo sé, Ron, ya busque por todos los lados y solo hay eso, venga vamos a buscar
algo de comer, no se me antojan para nada hoy los dulces.
Los
tres chicos bajaron hacia la cocina, durante un buen rato estuvieron buscando
en la alacena, en los estantes y no encontraron nada, solo un pan enmohecido
que por más encantos que le enviaban no mejoraba su aspecto, lucia todo menos
apetecible; escucharon que Hermione ya salía del baño y empezaba a bajar las
escaleras, al entrar dejo a los tres chicos boquiabiertos.
—¿Encontraron
algo de comer? —Hermione los veía divertida, si había algo digno de ver era Ron
y Harry, y ahora Draco, desesperados por comida.
—¡Herms!
¡Por los calzones de Merlín!, ¿Qué te paso?, ¿Por qué vistes así? —Hermione
tenía los ojos pintados totalmente de negro y los labios en un rojo muy
llamativo, los jóvenes veían extrañados a la chica que casi nunca usaba
maquillaje y ahora parecía una total extraña, usaba ropa en su totalidad negra
y el pelo recogido en un moño, sin dejar ningún pelo suelto.
—No
les gusta mi nueva imagen —ninguno pudo decir nada, estaban atónitos, Hermione
sonreía por la cara de esos tres—, bien esta será mi imagen para salir, y esto
—Hermione les enseño algo negro que después se colocó en la cabeza, era una
peluca que le quedaba hasta los hombros, ahora Hermione tenía el pelo negro
como Pansy Parkinson y lacio en su totalidad—, bien, ¿Qué dicen?
—Espera,
vas a salir, ¿a dónde?, ¿por qué vas vestida así?, pareces una chica de la
pandilla de Dudley —Hermione sonrió.
—Que
no lo entiendes —los tres chicos negaron Ron y Draco seguían sin decir nada—,
este es el disfraz perfecto para pasar desapercibida en Londres muggle, si es
que llego ver a mortífagos cerca, nadie se dará cuenta que soy yo, Hermione
Granger tiene el pelo castaño y yo ahora lo tengo negro —termino de decir con
esos típicos aires de superioridad que la caracterizaban.
—Por
qué no tomas mejor un multijugos, ¿además a que vas a Londres muggle? —Draco
por fin había salido del estado de shock.
—Tenemos
que ahorrar lo mayor posible las pociones, solo tengo diez frascos y nosotros
somos cuatro, además, nadie me reconocerá pasare como alguien más, como una
persona sin magia y bueno hay que hacer las compras, ¿no?, así que iré a un
supermercado y ahí comprare la comida.
—¿A
un súper qué?, vas a ir sola, yo puedo ir contigo si quieres —Ron estaba
empezando a tomarle gusto a la “nueva Hermione” que tenía enfrente, se veía tan
salvaje y sensual, que el chico tuvo que controlarse.
—Un
supermercado, pero Herms, ¿Cómo vas a pagar?, yo tengo muy poco dinero y es
mágico.
—No
te preocupes Harry, tengo mi tarjeta de crédito —enseño una pequeña tarjeta
azul—, y tengo bastante ahorrado casi nunca gaste dinero, y ahora lo
necesitamos, bueno me voy, espero que cuando regrese la casa este más limpia,
¡adiós! —y con un gesto de la mano salió de la cocina y de la casa.
—¡Vaya!
Yo pensé que después de la boda de Bill ya no volvería a hacer trabajos
domésticos, y que mi mamá estaba en La Madriguera, por cierto, ¿Qué es una
tarjeta de crédito? —los tres chicos comenzaron a reír y después de un buen
rato empezaron a arreglar la casa.
*****
Hermione
tardo cerca de dos horas, los chicos estaban impacientes y hambrientos, al
entrar tuvo que esperar a que pasaran los encantamientos de protección, al
llegar los tres chicos la recibieron con una gran sonrisa.
—¡Herms!
Tardaste mucho, pensé que algo te había pasado —Harry noto que la chica solo traía
una bolsa.
—Pensé
que tenías todos tus ahorros en esa cosa, por lo que veo no eran muchos, ¿no?
—Draco estaba molesto la falta de comida y la poca mercancía que tenía Hermione
acabaron con su poca paciencia—, pensé que tenías más dinero que… —y desvió su
mirada hasta posarla en Ron.
El
chico solo se puso rojo, iba hablar, pero Hermione lo interrumpió.
—Mira
Malfoy, si no se te olvida también soy bruja, y la bolsa tiene un encantamiento
para poder traer todo lo que compre, eran demasiadas bolsas y no iba a poder yo
sola —sin decir más se dirigió hacia la cocina y ahí comenzó a sacar los
alimentos; latas, cereal, pan, leche, jugos y un largo etcétera de comida,
parecía que iba a alimentar a un ejército, pero la falta de experiencia en las
compras hogareñas acompañadas de conocimiento de sobra, acerca del apetito de
sus dos amigos, hicieron que la chica comprara demasiada comida.
Después
de sacar la comida de la bolsa, la cual era bastante, Hermione dio una ojeada
en la cocina, checando que estuviera limpia, sonrió al darse cuenta que parecía
una mamá, checando si los hijos la obedecían.
Después
de comer todo lo que quisieron los ánimos de los cuatro chicos estaban más
calmados.
—¡Vaya!
Esto sí que estaba delicioso Herms… la comida muggle es muy rica, si que tenías
ahorrado dinero… —Ron se puso serio—, no sabía, bueno…, es bueno saber que…
—¿Qué,
que comadreja?
—Que
Hermione haya guardado los ahorros de su vida, sino en este instante estaríamos
comiéndonos ese pan enmohecido.
Hermione
le sonrió a su amigo, conocía de sobra a sus amigos y Ron tenía que comer por
lo menos seis veces al día, aunque no lo corrigió, no eran los ahorros de su
vida, pero era preferible que lo creyera, conocía de sobra la inseguridad de
Ron sobre el dinero.
*****
Ya
habían pasado varios días en Grimmauld Place, Draco seguía sin éxito en
conjurar su patronus, a Harry se le hacía increíble, ya que el Slytherin
siempre había sido un buen estudiante y ni Neville se había tardado tanto en
conjurar su patronus.
Hermione
y Harry solo eran los únicos que salían de la casa, ya que Ron y Draco no
conocían del todo bien Londres muggle y la capa de invisibilidad les quedaba
más corta que a Harry, que solo tenía que agacharse un poco para pasar
totalmente desapercibido.
—Estoy
aburrido, no hemos tenido noticias, en El Profeta no hay nada, solo pura
mierda, solo se dedican a manchar la memoria de Dumbledore, y la estúpida de
Rita solo se dedica a inventar chismes sobre el paradero de Harry, hasta tu
familia —Ron señaló a Draco—, está involucrada en chismes.
Draco
solo levanto los hombros, últimamente las noticias que salían en El Profeta,
eran todo, menos noticias, no tenía duda de que los mortífagos estaban
controlando el periódico.
—La
verdad Weasley, no puedes confiar en lo que dice esa arpía, si no lo recuerdas,
ella escribía lo que nosotros nos inventábamos, nunca ha sido una persona
honesta, y la gente que se cree esos chismes baratos es más estúpida que esa
rata de Skeeter.
Ron
iba a contestarle, pero recordó que su mamá se creyó todo lo que escribió
acerca de Hermy y Harry, así que prefirió quedarse sin decir nada. Hermione
solo los escuchaba, esta era la octava vez que Ron se quejaba, y la verdad es
que aunque era cierto que estar encerrados era muy tedioso. Bien podría el
chico leer un poco, o averiguar acerca de los Horrocruxes, o por lo menos hacer
algo más constructivo que pasarse todo el día quejándose, hasta Malfoy leía el
libro que Dumbledore le heredo, y aunque el ministro se lo había dado a ella,
no había leído ni siquiera el título, y la curiosidad le mataba, y aunque la
relación con Draco había mejorado por lo menos un poco, todavía no sentía la
confianza suficiente para pedírselo prestado.
—Tengo
una idea, podemos jugar un rato, bueno si son lo suficientemente valientes para
aceptar —Draco observaba a los tres Gryffindor.
—¿De
qué se trata, Draco?
—De
decir la verdad, tomar un poco de Veritaserum y hacernos una pregunta, solo
una, lo que sea y a quien sea, si es que aceptan puede ser que conozca sus más
oscuros secretos —Draco miró directamente a Hermione y arrastro las últimas
palabras como hace mucho no lo hacía.
—Y
de dónde sacaras la poción, si no lo recuerdas estamos en casa de Harry no en
Hogwarts y no tienes acceso a tu profesor favorito.
—Snape
no es mi profesor favorito Granger, es un asesino que no merece perdón —Draco
seguía convencido de que Severus lo había traicionado para quedarse con la
gloria—, y tengo mis métodos para conseguir todo lo que quiero, entonces que
dicen, ¿se animan?
—Bien,
yo no tengo nada que esconder —Harry estaba entusiasmado con la idea.
—Mmm,
bueno yo entro también, pero, ¿la tomaras tú? —Ron señaló a Draco.
—Claro, comadreja, yo no tengo secretos y tu Granger te animas, ¿o tienes algo que
esconder? —Hermione estaba callada, claro que tenía secretos y no quería que
los chicos lo supieran, por lo menos no en este momento.
—Hermione
es la única persona que conozco que es más trasparente que el agua, Herms
siempre ha sido sincera.
—Bien,
Potter si tú lo dices —Draco saco de su bolso un pequeño frasco de cristal con
un líquido transparente a simple vista parecía agua, pero los chicos conocían
de sobra que esa frágil botella guardaba una poción realmente poderosa.
—Bien,
¿Quién es el primero?
—Primero
hay que traer algo en que beberlo, ¿no? —con un movimiento de varita Ron hizo
aparecer cuatro vasos de cristal y un bote de jugo de naranja, sirvió el jugo y
se lo extendió a los tres chicos.
Hermione
tomo nerviosa su vaso.
—Con
tres gotas bastara, ¿Quién es el primero?, ¿Qué tal las damas, Granger? —Draco
le dio el frasco y observo como la chica muy intranquila vertía tres gotas de
la poderosa poción, Harry y Ron hicieron lo mismo, el último que faltaba era
él, cuando cayó la última gota, los cuatro tomaron el jugo.
—¿Funciona?,
no siento nada extraño.
—Claro
que funciona, dime tu nombre completo.
—Ronald
Bilius Weasley —Ron se tapó la boca con las manos, detestaba su segundo nombre,
entonces entendió que la poción era más efectiva de lo que creía—, bien y ¿cuál
es el tuyo? —Ron contraataco.
—Draco
Lucius Abraxas Malfoy Black.
Los
tres Gryffindor suprimieron una risita.
—Bien,
ahora que sabemos que funciona, ¿Quién es el primero?
—Mmm,
no sé, ¿tú qué dices Granger?, siempre eres la primera en todo, ¿no?, ¿Por qué
no eres la primera en preguntar? —Draco notaba los nervios de la chica,
Hermione solo asintió, respiró profundamente y miraba a los tres chicos
tratando de escoger.
—Creo
que lo mejor sera que todos hagamos una sola pregunta a cada uno de nosotros,
así es más justo —Harry salió en ayuda de su amiga que estaba indecisa.
Hermione
volvió a respirar profundamente y vio a Harry.
—No
sé qué preguntarlos los conozco desde que tenía once años y sé casi todo de
ustedes.
Draco
bufó y rodó los ojos.
—Vamos,
Granger habrá algo que querrás saber, tal vez si Potty está enamorado o algo
así —Draco le guiñó un ojo.
—Bien
—Hermione decidió ignorar el comentario de Draco, se aclaró la garganta,
después de pensar en varias preguntas desde la que había sugerido Malfoy hasta
las relacionadas con las de su familia decidió hacer una sencilla y que les
diera un poco de tranquilidad—. Harry, ¿crees que puedas vencer a Voldemort?
Los
tres chicos se sintieron decepcionados, se supone que Hermione era la bruja más
inteligente y preguntaba eso.
—Creo
que tengo muchas posibilidades de vencerlo, me he enfrentado a él en otras
ocasiones y he salido de ellas, en medida de que lo he enfrentado me he hecho
más fuerte, sí, creo que sí tengo muchas posibilidades de salir victorioso
—Harry le sonrió a su amiga.
—Wow,
Granger que pregunta más interesante, creo que eso nunca te lo hubiera
respondido Potty sin la ayuda de la poción —Hermione miró con profundo rencor a
Draco.
Hermione
volvió a ignorar los comentarios del Slytherin y vio a Ron, tomo aire y comenzó
a pensar en su pregunta, tenía muchas en mente, pero había una que le rondaba
desde que se hizo novio de Lavender, así que se armó de valor y pregunto:
—Ron,
es cierto que tu relación con Lavender… bueno que tú y ella… —Hermione respiró
profundo, tratando de calmar sus nervios y continuo—, ¿es cierto que tu
noviazgo con ella hubo mucho más que solo besos y caricias? —ya está, le hizo
la pregunta que tanto quería hacerle, quería saber la verdad.
Ron
se puso más rojo que su pelo, no quería responder, pero la verdad le quemaba la
garganta.
—Te
refieres a que… bueno si ella y yo tuvimos… sí, ¿Cómo… cómo te enteraste? —con
esta respuesta a Hermione le cambio la cara, sintió como un balde de agua fría
con todo y balde le cayera encima.
—Brown
se conoce por su gran capacidad para hablar y por ser más indiscreta que
Skeeter —Hermione esta vez agradeció la interrupción de Draco, ella no tenía
estómago para una palabra más.
Hermione
miró a Draco, no dudo ni un segundo en preguntar.
—¿Traicionarías
a Harry?
Esta
pregunta dejo a los tres chicos helados, en algún momento les había pasado por
la mente, pero no la había externado los Gryffindor por temor y el Slytherin
porque no quería saber la respuesta, pero Hermione tenía que saberlo, tenía que
aprender en confiar en Malfoy o lanzarle una maldición.
Draco
respiró profundo.
—No,
no pienso entregar, traicionar o darle la espalda a Potter —él mismo se había
sorprendido con su respuesta—, desde el momento en que decidí aceptar la ayuda
de Dumbledore, tuve claro que llegaría hasta el final, y que ayudaría a Potter,
al contrario de lo que puedas pensar Granger, yo no soy una serpiente rastrera
que entregaría a mi única salvación y a la del mundo mágico.
Hermione
se sintió apenada, pero tenía que hacer esa pregunta.
—Bien
es mi turno —Harry rompió el incómodo silencio—, Ron, ¿te molesto que Ginny y
yo fuéramos novios? —Harry siempre había tenido esa duda.
Ron
lo medito por un momento y respondió.
—No,
en realidad creo que eres el mejor cuñado, te estimo mucho y Ginny siempre ha
estado enamorada de ti, solo que… no la quiero ver sufrir y cuando terminaste
con ella… bueno no fue fácil, sabes, pero nunca me molesto, que mejor que tú
para ser el novio de mi pequeña hermanita —Harry sonrió y le dio una palmada en
el hombro a Ron.
—Bien,
Draco, ¿Cuáles son los planes de Voldemort?
Draco
bufó, parece que el trío de oro, sacaría la mayor de información de él.
—Lo
último que supe, fue que quería destruirte y tomar por completo Hogwarts y el
ministerio, y matando a Dumbledore logro uno de sus cometidos, no se mucho, en
realidad solo soy un peón —Harry medito la respuesta y giro hacia su mejor
amiga.
Harry
sonrió.
—Hermione
¿Por qué…? —Harry meditaba mucho su pregunta—, mmm…, ¿Cómo?, ¿Por qué decidiste
irte con mis tíos? —tal vez la pregunta era muy tonta, pero siempre que la
hacía Hermione respondía con evasivas.
—Otra
pregunta grandiosa Potter.
—Calla,
Malfoy tendremos oportunidad de escuchar tus grandiosas ideas.
Hermione
se mordió el labio, señal de que estaba nerviosa.
—Mmm,
bueno en realidad, era Ron o yo, pero Ron no conoce las costumbres muggles y se
delataría, lo que haría que tus tíos sospecharan y pondría la misión en
peligro, y bueno lo decidí porque eres muy importante para mí… bueno para todos
los magos y brujas —Hermione se quedó con la cabeza hundida entre sus piernas, Draco
sonreía maliciosamente.
—Es
tu oportunidad Weasley.
Ron
estaba ansioso, tenía muchas preguntas en mente, pero solo se resumían en una
sola persona, Hermione.
—Harry,
¿en realidad amas a mi hermana? —aunque ya conocía la respuesta, tenía que
ganar tiempo para hacer su pregunta final.
—Sí,
mucho —fue la única respuesta. Draco giro su mirada hacia Hermione, que parecía
no estar sorprendida.
—Bien,
¡hurón! —Draco estaba seguro de que le preguntaría algo relacionado con el
señor oscuro—, ¿Por qué aceptaste la ayuda que Dumbledore te ofreció? —esta
pregunta volvió a sorprender a todos.
—…
bueno, comadreja, veras, yo no tenía muchas opciones, una era convertirme en
asesino y la otra es esta, no quiero matar a nadie, no tengo estómago y no
quiero arrepentirme en un futuro de mis decisiones y sobretodo no me gusta ser
el sirviente de nadie —Draco termino de hablar, su mirada se mostraba
tranquila.
Por
fin llegaba el turno de Hermione, Ron estaba más nervioso, quería conocer la
respuesta de la chica castaña.
—Bien,
mmm… Hermione, Viktor y tu fueron… bueno, ¿él te beso?
Hermione
miró con cara de interrogación a Ron, ¿Cómo era posible que él supiera eso?, al
menos que Ginny se lo dijera.
—Sí
—fue lo único que dijo la chica.
Ron
iba a preguntar algo más, pero fue interrumpido por Draco.
—Solo
una pregunta. Así que tú y Krum, no sé qué le viste tiene más musculo que
cerebro.
—Viktor,
es inteligente, de no serlo, no hubiera sido escogido para la prueba.
—Ya,
así que también es un depravado.
—¿Depravado?,
él es un hombre decente, no sé por qué dices que es depravado, él no anda
conquistando a niñitas.
—¿Qué
quieres decir, Granger?
—Que
quiero decir, que es de muy mal gusto ilusionar a Gabrielle, apenas tiene doce
años, es una niña, por Dios, Malfoy puede ser tu hermana.
Draco
sonrió.
—Tienes
razón, puede, pero no lo es, además esa niña va a crecer y dentro de cinco años
tendrá 17.
—Y
tú 22.
—Los
mismos que tiene Krum, ¿no? —Draco sonrió satisfecho—, entonces si yo soy un
depravado, que es él entonces, porque no creo que te haya invitado al baile,
solo para platicar, ¿o sí?
Ron
y Harry se mantenían callados, por una parte le daban la razón a Draco,
sobretodo Ron, pero por otro lado, Hermione siempre ha sido demasiado centrada
y madura para dejarse llevar por cualquier engaño.
Hermione
abrió los ojos extremadamente.
—No
entiendo porque no fuiste con cara rajada o la comadreja, era lo más normal,
¿no?
Antes
de que Hermione contestara, lo hizo Harry.
—A
mí en ese entonces me gustaba Cho y Ron —Harry miró a su amigo.
—Bueno
a mí me gustaba Fleur —confeso mirando hacia el suelo.
—¡Vaya!
Si hubieras estado en Slytherin yo te hubiera invitado —Draco lo dijo antes de
darse cuenta de lo que había salido por su boca.
Hermione
lo miró y no pudo evitar una sonrisa, sabía que el chico no mentía, gracias a
que todavía la poción surgía efecto en ellos.
—Es
ahora mi turno —Draco miró directamente a Hermione y sonrió—, bien Granger, has
besado… mejor dicho, ¿a cuántos chicos has besado? —Hermione se puso roja,
esperaba cualquier pregunta, menos esa.
Después
de varios minutos Draco volvió a preguntar.
Hermione
lo miró con odio y se dignó a contestar.
—Cinco.
—¡CINCO!
—Harry y Ron no lo creían, ella les levaba ventaja.
—¿QUIENES?
—demando Harry, sintió unos celos terribles en ese momento.
—¿CUÁNDO?
—Ron estaba igual que su mejor amigo.
Hermione
se les quedo mirando.
—No
voy a responder eso, ustedes ya me preguntaron y…
—Tienes
algo que ocultar Granger, vamos contesta.
Hermione
odiaba, odiaba profundamente a Draco y sus estúpidos juegos, sin embargo, la
poción hacia efecto en ella y sentía como las respuestas escaparían de un
momento a otro por su boca, así que decidió hacerlo de una buena vez, de todas
maneras ella era una contra tres chicos.
Respiró
profundamente.
—Mi
primer beso fue con Oliver.
—¿Wood?
—preguntó Ron.
—Sí,
él me beso cuando estábamos en tercero.
—¿Por
qué? —ahora fue interrumpida por Harry.
—Recuerdas
el día que jugaste contra Hufflepuff, y que llovía demasiado —Hermione vio como
Harry asintió—, bien recuerdas que yo hice un hechizo para que tus lentes ya no
se empañaran, bueno después del juego… me lo encontré por los pasillos del
castillo y me besó, me dijo que quería agradecerme y…
—¡Vaya!
Otro depravado.
Hermione
lo fulminó con la mirada, y Ron aprovecho para que ella continuara, quería
saberlo todo.
—¿Quién
más?
Hermione rodó los ojos, respiró profundamente.
—El
tercero fue Viktor, el cuarto Jonathan un amigo que vive cerca de mi casa y el
último fue Cormac —Hermione veía de reojo a los tres chicos que se quedaron
callados hasta que uno se atrevió a preguntar de nuevo.
—¿Quieres
decir que te bésate con Cormac cuando fuiste con él, al baile de navidad?
Hermione
negó con la cabeza.
—No,
Harry no fue ese día, fue después de las vacaciones de navidad, él me dijo que
yo le debía algo, pensé que hablaba del día de entrenamiento de quidditch y me
besó, luego me enteré que hablaba de la fiesta de Slughorn —Hermione ya se
estaba cansando del interrogatorio.
—Falta
algo Granger, ¿Quién fue el segundo? —era definitivo Hermione esa noche asesinaría
a Draco, no podía ser más inoportuno.
—Es
cierto, ¿Quién fue? —Ron estaba más que molesto.
Draco
se hacía una idea de quién era el chico que había besado a Granger, observaba a
Harry que se mostraba serio y la vez nervioso, intranquilo.
—Bien, Hermione, te estamos esperando.
La
chica grito, esos dos eran desesperantes.
—Está
bien si lo quieren saber el segundo chico que me beso fue Neville, ¿contentos?
—¡NEVILLE!
—gritaron Ron y Harry al mismo tiempo.
—¿LONGBOTTOM?
—Draco estaba igual de sorprendido que los otros dos chicos.
—Sí,
y ya me canse de este estúpido juego, me voy a dormir y espero que ya no me
pregunten nada —Hermione se levantó dejando a los tres chicos sorprendidos—,
¡hasta mañana!
Los
tres se quedaron mirando, para soltar después una gran carcajada.

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