Los
cuatro chicos no daban crédito, Hermione tomo las orejas extensibles y las
enrollo y volvió a guardarlas, mientras Ron caminaba sin rumbo fijo, Harry
trataba de tranquilizarse, Draco solo los miraba sin decir una sola palabra,
camino junto a los tres chicos.
Al
escuchar que Ginny estuvo en peligro y que sus hermanos tampoco la pasaban
bien, Ron sintió una ira incontrolable, su mente le decía que abandonara todo y
lo mandara a la mierda, mientras que su corazón le pedía que se calmara, pero
al ver a Hermione, Draco y Harry como si nada, como si no tuviera importancia
la vida de sus hermanos, el pelirrojo volvió a sentir esa ira recorrer todo su
cuerpo, se adentró a la tienda, caminaba de un lado a otro, Hermione y los
demás chicos lo siguieron.
—¡Estoy
harto me voy, mi familia está en peligro y a ustedes parece que no les importa!
—Ron
tranquilízate, por favor… claro… claro que nos importa… —Hermione trataba de
relajar al chico.
—Que
me calme… ¡pides que me calme, Hermione!… es increíble… es increíble…
Hermione
saco de su bolso de cuentas el retrato de Phineas Nigellus, ignorando los
berridos de su amigo, si quería información de sus amigos, iría a una fuente
segura; mientras lo acomodaba sobre una silla, Ron seguía maldiciendo, Harry
estaba pasmado, tenía miedo, demasiado para ser francos, la chica que tanto
quería estaba en el núcleo de los asesinos, Hogwarts ya no era seguro, no,
desde que Severus Snape, era el nuevo director.
Hermione
comenzó a hablarle al cuadro.
—Phineas
Nigellus… me escucha por favor… profesor Black, por favor… —ella mantenía su
varita alzada hacia el cuadro del antiguo director de Hogwarts, mientras
Hermione esperaba a que apareciera, Harry miraba hacia el vacío, sentía un
hueco en el estómago, se sentía impotente, alzo la mirada al escuchar que del
viejo lienzo salía la voz del antiguo profesor.
—Pedir
las cosas por favor, siempre funcionan…
Antes
de que Phineas asomara la cara, Hermione le lanzo un hechizo, que imposibilito
la vista a Phineas, un claro ¡oscuro!, salió de la varita de la chica
Gryffindor.
—Pero
que demo… —Harry interrumpió los quejidos del ex director.
—Profesor
Black, necesitamos hacerle una pregunta…
—¡Oh!
Me parece que escuche la voz del escurridizo Potter…
Harry
sabía que no podía mentir, pero tenía que modificar un poco la verdad, para
mantener el interés.
—Puede
ser…
Draco
se mantenía a la expectativa, quería hablar, preguntar, saber que había, pero Hermione
con la mirada le dio a entender que era mejor mantenerse callado, el rubio
entendió y permaneció callado, mientras Harry preguntaba sobre Ginny y los
demás, el miraba de reojo a Weasley, que no paraba de maldecir y decir
incoherencias, mientras Hermione defendía a sus amigos de los insultos de su
ancestro.
Después
de despedirse no de muy buena manera, Phineas Nigellus, aclaro varias cosas a
los chicos, supieron que Ginny, Luna y Neville habían sido castigados con
Hagrid, por lo que supusieron que estaban bien al cuidado del semi gigante, y
que Dumbledore había utilizado la espada de Gryffindor para partir el anillo,
por lo tanto, la espada era de gran utilidad en ese momento para deshacerse del
guardapelo.
—Entonces,
si la espada, absorbe lo que la hace más fuerte, Harry… —Hermione dejo
incompleta la oración, Harry asintió, de pronto sintió una gran emoción, al
saber que Ginny estaba fuera de peligro y que la espada los ayudaría a destruir
los Horrocruxes.
Draco
miraba como sin necesidad de palabras, Harry y Hermione se entendían a la
perfección, se sincronizaban en movimientos, pensamientos e incluso algunos
gestos eran idénticos, tal parecía que ellos eran más compatibles de lo que
pensaba, Ron miraba ceñudo a sus dos amigos, que hablaban casi con éxtasis,
ignorando por un momento a los otros dos chicos.
—Ron,
¿tú qué piensas? —Harry estaba entusiasmado, se sentía optimista y confiado,
sentía nuevos bríos, una nueva esperanza se albergaba en su corazón.
—¡Vaya!,
por fin te das cuenta de que existo, ¿no?, pero sigue tú platicando como si nada
pasara, al fin no es tu familia la que está en peligro —Ron tenía un gesto muy
diferente a lo que era su cara risueña y alegre, ahora se mostraba osco y con
una mirada llena de rencor y odio.
—Ron,
por favor, Ginny y tu familia están bien…
—Bien,
bien, tú crees eso Hermione, no escuchaste lo que dijeron, los Weasley han
sufrido demasiado con sus otros hijos, que crees que signifique eso, ¡ah!, mi
familia está en constante peligro por apoyar a “el niño que vivió”, no lo
entiendes…
—¡Pues
nadie les pidió su ayuda…! —a Harry se le borró la sonrisa que tenía en su
rostro.
—Si
tu familia está en peligro, no es por apoyar a Harry, de cualquier modo tu
familia no simpatiza con las ideas de Vol… de “quien tu sabes”… —Hermione se
tuvo que morder la lengua para no nombrar al mago oscuro, después de que Ron a
cada rato les prohibiera nombrarlo.
—Estás
diciendo que mi familia está en peligro por ser traidores a la sangre… Hermione
tu eres una… —Ron tuvo que contenerse para no nombrarla sangre sucia, aunque en
su cabeza la palabra se repetía constantemente, en su interior, algo le gritaba
que eso que pensaba no estaba bien.
—Ron…
yo… perdona no quise —Hermione tenía los ojos llorosos, era la segunda vez en
el día, en que el chico la agredía.
—¡No
quisiste, vamos, Hermione si solo me hablas porque Harry es mi amigo, si no mal
recuerdo, siempre me creíste un fracasado, a mí y a toda mi familia!, por lo
menos pudiste ser sincera con Ginny, ella te quería, te creía su amiga, nunca
pensé que le tuvieras lastima.
—¡Ron,
basta!
—No
te gusta oír la verdad, ¿cierto, Hermione? —ahora Ron hablaba con una voz
gutural, estaba fuera de sí.
Draco
se interpuso entre ella y el chico iracundo.
—No
le grites Weasley, tu hermana está bien, no escuchaste acaso, los mandaron con
Hagrid, de seguro el gigantón los cuido… —Draco ya no pudo terminar de hablar,
Ron lo interrumpió.
—Eres
tú el que me dice que no le hable así, te recuerdo que tú eras el que la
llamaba sangre sucia, eras tú el que se burlaba de ella, claro, a ti que te
puede importar mi familia, eres un malnacido, siempre te burlabas de nosotros
por ser pobres, ¿no?, claro, que se vallan a la mierda los Weasley, a ustedes
que les importa, mientras jugamos a las escondidas, mi familia está en peligro,
en cualquier momento puedo perder a alguien de mi familia —Draco apretaba
fuertemente sus puños, para no saltarle a Weasley y golpearlo.
Fue
en ese momento en el que Harry reacciono.
—Te
recuerdo, Ron, que nadie te obligo, hasta donde recuerdo tú y Hermione
insistieron en acompañarme.
—Ah,
claro, el héroe ha hablado, como tus padres no están en peligro…
—Te
recuerdo que mis padres están muertos —Harry sentía por vez primera, unas
inmensas ganas de golpear a su amigo, una cosa era estar preocupado por sus familiares
y otra muy diferente es ser un hijo de puta.
—Claro,
pues los míos podrían estar por el mismo camino, ¡pero, como el gran Harry
Potter está obsesionado en encontrar unos puñeteros objetos los cuales no
encontramos por ningún lado, sin contar de que, si los encontramos…, no tenemos
ni la jodida idea de cómo destruirlos, y no tiene ni puta idea de cómo ser un
líder, sin Dumbledore que te guié o alguien que te diga que hacer estas jodido,
¡eres un perdedor!
—¡Ron,
cállate!… Harry, no… no le hagas caso, el… el guardapelo —la chica señalo el
objeto que colgaba del cuello del chico pelirrojo—, Ron, por favor quítate el
guardapelo… por favor —la chica tenía los ojos llorosos.
—Tú,
no tienes que decirme nada, Hermione, te recuerdo que también te quejabas de
que “el gran Harry Potter”, no tenía ni puta idea de lo que hacía…
Hermione
miró a su amigo.
—Harry,
no fue así, te lo juro que no fue así…
—¡Ya
basta, Weasley, quítate ese objeto y cállate, todos estamos preocupados por tu
familia…!
Nuevamente
Draco fue interrumpido por Ron, quien se acercaba hacia el chico lentamente.
—De
no estar tú aquí, todo sería más fácil, lo mejor hubiera sido que en verdad
estuvieras muerto, los tres estamos mejor sin ti, lárgate con tu padre
mortífago y… —antes de que Ron terminara Draco saco su varita estaba a punto de
mandarle un hechizo, pero esta vez Hermione que estaba esperando que eso pasara
en cualquier momento hizo un hechizo protector, separando a Draco, Harry y ella
misma de Ron.
—Ron,
por favor… quítate el guardapelo… por favor —la chica tenía la voz ahogada,
gruesas lágrimas salían de sus ojos castaños.
—Me
voy, ya me harte de esta mierda… —el chico se giró hacia a Hermione—, y tú… que
esperas, vámonos… —Ron le estiró una mano, para que Hermione se fuera con él.
—Ella
no se va a ningún lado, si quieres irte tú, adelante, nadie te detiene, pero
Hermione no se va.
—Dejemos
que ella decida, Potter, Hermione… —Ron seguía con su brazo estirado.
—Me
quedo con Harry, Ron prometimos ayudarlo, estamos con él desde el principio…
por favor…
—Bien,
ya decidiste, ¿no?, lo prefieres a él… prefieres quedarte con él…
—Ron,
por favor… yo no…, yo no, yo no prefiero a nadie, pero los tres nos
comprometimos a ayudar a Harry, Draco, tú y yo…
—Ah,
ahora prefieres al hurón, al que tanto te humillo y te gritaba sangre sucia,
eres despreciable Hermione…, quédate con ellos, me voy con mis padres…
—¡Ron!
—esta vez lo llamo Harry, quien tenía los puños tan apretados que los nudillos
se mostraban blanquecinos, se sentía impotente, el no poder golpear al que
consideraba su mejor amigo—, deja el guardapelo.
Ron
se quitó el pesado objeto y lo coloco sobre la mesa de la tienda de campaña,
salió de esta, acompañado de una copiosa lluvia.
Pasaron
varios minutos en que los tres chicos no hicieron nada, en parte por el hechizo
protector de Hermione, al desaparecer este, Hermione fue corriendo hacia la
salida de la casa, gritando el nombre de su amigo, Harry y Draco solo se
miraban en silencio, intercambiando miradas.
Hermione
entró a la tienda empapada.
—No…
no está… se fue, en verdad se fue… —Harry sintió estas palabras como un puñal
atravesando su corazón, se acercó a la mesa y se colocó el collar, tomo una
frazada y se la puso a Hermione por encima, la abrazo, sabía que entre sus
amigos había algo más que amistad, y que a Hermione le dolía demasiado la
partida de Ron, más que a él mismo.
Draco
se acercó a los dos.
—Quédate
con ella Potter, yo hago la guardia… —Draco salió, dejando a los dos Gryffindor
abrazados.
Harry
se llevó a su amiga al sillón de la sala, por un largo rato se dedicó a
escuchar los sollozos de Hermione, mientras él la abrazaba le decía palabras de
apoyo, más para él que para ella, jamás pensó que su mejor amigo, casi su
hermano fuera a reaccionar de esa manera, después de lo que paso en su cuarto año,
nunca creyó volver a distanciarse de Ron, y ahora cuando más lo necesitaba él
le daba la espalda, sabía que hasta cierto punto Ron tenía razón, no era un
buen líder, no tenía ni puta idea de cómo eran los demás Horrocruxes, no sabía
en donde estaba la espada y era cierto que sin Dumbledore se sentía perdido,
como un marinero sin brújula, sin sentido y sin un camino fijo el cual seguir.
Pasaron
varios minutos, tal vez horas, cuando Harry se dio cuenta de que Hermione
estaba dormida, la acomodo en el sillón y salió a relevar a Draco.
Harry
se acercó al Slytherin y se sentó junto a él, por un momento ninguno de los dos
dijo nada, a los dos, las palabras se les atoraban en la garganta.
—Potter, yo… yo lo siento.
Harry
miró extrañado a Draco.
—¿Por
qué lo sientes, Malfoy?, tú no provocaste a Ron, él últimamente había estado
demasiado… intenso, por decirlo de alguna manera.
Draco
sonrió por la forma en que Harry se expresaba de su amigo, sabía que “intenso”,
era una forma más dulce de decir que se había comportado como un hijo de puta.
—Granger…
¿Cómo está ella? —Draco se dio cuenta, con la desesperación que llamaba
Hermione a Ron, y esto al chico le dolía.
—Está
dormida, estuvo mucho tiempo llorando, Ron no fue justo con ella, en realidad
con nadie, pero a ella la daño… —Harry miraba hacia la nada, tratando de buscar
a su amigo.
—Harry,
ella… bueno a ella le dolía lo que yo… —Draco tragó espeso—, ¿a Hermione le
dolía que la llamara sangre sucia?
Harry
miró a Draco, comenzaba a sospechar que tal vez el Slytherin sentía algo por su
castaña amiga, y por un momento sonrió.
—Al
principio…, en segundo, cuando la llamaste así, ni ella ni yo teníamos idea de
por qué Ron se había molestado tanto, después… bueno nunca la vi llorar porque
la llamaras así, y si quieres saber mi opinión, acerca de eso, creo que a ella
le valía madres ser llamada así, lloraba más por las peleas que tenía con Ron,
pero nunca por que la insultaras, al menos yo nunca la vi llorar por eso.
Draco
soltó todo el aire que estaba conteniendo por escuchar la respuesta.
—Yo,
en verdad lo siento, mira tal vez al principio, me extralimite, no quiero
justificarme, pero así crecí, mi familia siempre ha tenido, bueno tú sabes —a
Draco le costaba trabajo expresar su arrepentimiento.
Harry
le sonrió, y pensó en su primo Dudley, Hermione le había contado, que él se
portó muy bien al final, cuando se despidieron y que incluso se preocupó por su
vida; tal vez Draco paso por lo mismo, unos padres sobre protectores, una madre
consentidora y un padre autoritario y clasicista, en los dos mundos, muggle y
mágico, era lo mismo.
—No
te preocupes Draco, eso ya quedo en el pasado, supongo que no ha sido fácil
para ti, digo, el convivir con mortífagos, el no poder escoger libremente tus
amistades, el preocuparte más por el tipo de sangre de las personas, que por el
tipo de ser humano que pueda ser, sabes creo que para ti no ha sido fácil ser
el hijo de Lucius Malfoy.
—No,
no ha sido fácil, pero tampoco difícil, mi padre a pesar de lo que puedas
suponer, no es un cabrón, tal vez contigo y los Weasley lo ha sido, pero algo
de lo que te puedo decir y estar orgulloso de ello, es que para mi padre su
familia, siempre ha sido lo más importante.
A
Harry le costó trabajo digerir las palabras de Draco, pero algo dentro de él le
decía que era la absoluta verdad.
—Bien,
te creo, supongo que el buen Lucius Malfoy no es tan cabrón como se ve —Harry
trato de corregir lo que había dicho—, perdón, se trata de tu padre, solo que
me cuesta trabajo creer que Lucius sea bueno… tú sabes, en fin… gracias por
defender a Hermione… a ella le… bueno, en fin, gracias.
Draco
miró a Harry, a pesar de su explicación tan elocuente le sonrió.
—A
diferencia de lo que puedas llegar a creer, mi familia no es tan diferente a
otras, incluso a la de Weasley, no es tan disfuncional, mi madre es cariñosa,
quizá no cocine como Molly o mi padre no sea como Arthur, pero yo era feliz con
ellos, son… por ellos decidí… bueno, es en fin…
Harry
esbozó una leve sonrisa ante la breve explicación del Slytherin, los dos se
mantuvieron en silencio el resto de la noche.
A
la mañana siguiente Hermione descubrió que todo estaba en silencio, se levantó
con un fuerte dolor de cabeza, y salió de la casa de campar, observó que no
estaban ni Harry ni Draco y empezó a preocuparse, será que ellos también habían
abandonado la misión, o quizá Draco y Harry se habían peleado por la noche,
miró otra vez y no había rastro de ninguno de los dos chicos, estaba sumamente
nerviosa, escucho a lo lejos pasos acercándose, saco su varita atenta a
cualquier peligro, esbozó una gran sonrisa al darse cuenta de que Harry venía
platicando con Draco.
La
chica corrió hacia ellos y sin pensarlo dos veces los abrazo, para Harry, que
estaba acostumbrado a los cariños que su amiga le daba, le resulto de lo más
normal y agradable, mientras que Draco, sentía que la sangre se le subía al
rostro, de pronto sus mejillas se tiñeron de un leve rojo, mientras aspiraba el
suave olor de la chica.
—¿Dónde
estaban…? Por un momento pensé… —Hermione los volvió a abrazar—, no lo vuelvan
a hacer, no me dejen sola otra vez, por favor… —la castaña parecía una niña
pequeña, indefensa y temerosa.
Harry
abrazó a su amiga por completo, dejando de lado a Draco, quien miraba la imagen
un tanto molesto.
—Herms,
eso nunca pasará, lo prometo…
Los
dos chicos se separaron y se adentraron a la tienda, dejando a Draco atrás.
—Creo
que es mejor movernos, ya sabemos que la espada puede destruir esto —Harry tomo
el guardapelo entre sus manos—, creo que por el momento es seguir en
movimiento.
—Tienes
razón, Potter, es mejor irnos —Draco estaba serio, pero se mantuvo al margen de
la situación, no era bueno mezclar negocios con sentimientos, por lo menos, eso
decía su padre.
Los
tres chicos comenzaron a recoger todo y emplearon varios hechizos para borrar
rastros de ellos, aunque no lo dijera, Hermione estaba triste, su mirada la
delataba.
*****
Lucius
caminaba impaciente de un lado a otro, estaba esperando a sus nuevos aliados,
en cualquier momento llegarían, era cierto que eran jóvenes, pero la sangre
joven, siempre era de muy buena ayuda y más si estos jóvenes habían sido
obligados a convertirse en mortífagos, al igual que su hijo, por lo menos a
ellos los ayudaría a tener un mejor futuro, se lo debía a Draco.
—Por
fin llegan, ¿nadie los vio?
—No…
cálmate Lucius, somos discretos, nadie nos ha seguido —un chico alto lo miraba
de forma tranquilizadora.
Después
de un suspiro el mayor empezó a hablar con los jóvenes Slytherin, los tres
chicos asentían y debes en cuando opinaban, así creando una nueva alianza en contra
de Voldemort.
