Ya
habían pasado varios días desde aquel suceso, Ron y Harry habían acordado
tratar de llevarse bien con el hurón, como ellos le decían “amistosamente”,
ahora se encontraban desnogmizando el jardín, Draco los observaba a lo lejos,
se encontraba platicando con mini Weasley, como él le decía.
—Así
que Potty y tú terminaron, ¿y eso porque fue?, toda tu familia lo ama.
Malfoy
observaba a la chica, era muy linda, ese Potter sí que tenía buenos gustos,
bueno no era de extrañarse, sus dos primeras novias también eran chicas muy
bellas.
Ginny
simplemente alzo los hombros y los dejo caer con desgano.
—Harry
quiere protegerme, solo eso, estábamos bien, pero con lo de… —la chica prefirió
callar, a Draco también le afectaba la muerte del viejo director—, ha sufrido
mucho, ya sabes primero sus padres, luego su padrino Sirius, y ahora
Dumbledore, él solo quiere protegerme, piensa que si estoy con él, seré más
vulnerable a un ataque por parte de “tú sabes quién”.
Draco
sonrió, Ginny era asombrosa, entendía a la perfección a cara rajada y lo
apoyaba, y a pesar de haberla dejado, no le reclamaba ni hacia caprichos tontos
como Pansy o tantas chicas a las que el rubio dejo en su época escolar.
—¿Van
a seguir viéndonos o van ayudar? —Ron parecía un tanto molesto.
—Yo
pensé que les estaba yendo bien, comadreja, pero si necesitan alguien que sea
más hábil, les ayudaré.
—¡Sí,
claro!, Harry y yo no podemos con todo el jardín, es muy grande y si no te has
dado cuenta hurón ya va a atardecer y si no acabamos, mamá nos pondrá mañana a
todos a hacerlo de nuevo, y con lo de la boda, se inventara nuevas formas de
fastidiarnos.
—¡Ron!
No hables así de mamá, solo esta estresada por lo de la boda, Bill es el
primero en casarse, aunque últimamente la noto muy nerviosa, ¿no lo creen?
Ninguno
de los chicos dijo nada, se quedaron viendo hacia Harry, que venía a ellos.
—Menos
mal que es el primero —ironizo el pelirrojo—, pero cuando yo me case, no haré
este desmadre, simplemente lo haré sin avisarle a nadie, para no fastidiar a
los demás.
—¿Y
quién crees que quiera unirse a ti comadreja?, Brown o la loca de Lovegood o
tal vez —Draco sonrió con ironía—, tu amiguita… —antes de que terminara la
oración Harry llego un tanto despeinado y con cara de pocos amigos.
Ginny
daba gracias a Morgana por la pronta interrupción del chico de anteojos, sino
eso hubiera sido catastrófico, Ron se notaba tenso y apunto de soltar un buen
golpe a Draco, por su plática “tan amena”.
—¿Y
bien nos van ayudar o qué?
Draco
lo vio y esbozo una mueca que parecía una sonrisa, estaba ideando algo.
—No
te preocupes cara rajada, en este momento íbamos a hacerlo, y el que saque más
gnomos, ¡gana!
—Gana,
¿Qué gana? —dijo Ron con un poco de curiosidad y rencor—, mientras no sea más
quehacer, lo que sea.
Draco
los vio alternativamente y esbozo una sonrisa maliciosa.
—Pues
gana un arsenal lleno de golosinas, como varitas de regaliz, plumas de azúcar
hilado, ranas de chocolate y mmm…, no sé, son muchos dulces —enumeraba con los
dedos.
—¿Cómo
lo vas a conseguir?, no te dejan salir, ¿lo recuerdas?
—No
lo voy a conseguir en ningún lado, porque simplemente ya lo tengo, mi madre —el
semblante de Draco se endureció por un momento—, todos los años me envía
dulces, y pues como sabrán, yo no tenía estómago para nada, así que los estuve
guardando durante todo el año, y creo que es hora de que alguien los disfrute.
—¿Y
qué ganarías tú al dárnoslo? —Ginny no se creía del todo, de que Draco regalara
solo así sus pertenencias.
—Yo
no dije que se las daría, sino que el ganador se quedaba con los dulces, y como
el ganador voy a ser yo, para mi será un placer comer enfrente de ustedes todos
los dulces que tengo, desde chocolates hasta diablillos negros de pimienta.
—¡Ja!,
hasta crees que te voy a dejar ganar hurón, desde ahora empezamos —sin decir
nada más Ron corrió al jardín, el pelirrojo quería ganar a como diera lugar, y
es que al tratarse de comida Ron era el primero en querer ganar.
Pero
quien gano fue Harry, y es que, que se le va a hacer, cuando estas de suerte…
estas de suerte.
—¡Chicos
es hora de comer!
—¡Qué
bien! Con el hambre que tengo, ¡eh! por cierto Harry, me convidaras de esos
dulces, ¿cierto? —Harry solo asintió con
la cabeza, solo esperaba que no fuera una trampa de Malfoy.
—Terminaron
de desgnomizar, recuerden que dentro de poco vienen los Delacour y quiero que
esto esté perfecto —Molly movía todo sin hacer nada, se veía demasiado
preocupada.
—Mamá,
pará yo te ayudo, ¿a qué hora llega papa? —Ginny se paró a ayudar a la
regordeta mujer, se veía demasiado tensa.
—No,
no lo sé, pero coman, ya han estado trabajando mucho.
Los
cuatro chicos se veían, había algo raro ahí, Molly estaba nerviosa de más y no
era precisamente por la boda, los demás hermanos Weasley también se notaban
nerviosos, los gemelos solo pasaban por la noche o mandaban una lechuza, en
tanto que Charlie y Bill llegaban entrada la noche y se iban muy temprano, casi
al alba, Harry y los otros tres, sospechaban que tanto quehacer era para
mantenerlos ocupados.
Pero
todo se mantenía aparentemente tranquilo en el mundo mágico, en el profeta solo
se hablaba de la “vida y muerte” de
Albus Dumbledore, y uno que otro chismecillo acerca de la “misteriosa” muerte
del joven Malfoy, había tanta especulación acerca de él, que si era mortífago,
que si se suicidó, que si estaba casado con Pansy Parkinson, que si fue una
venganza amorosa, en fin se escribían tantas idioteces, que todos en esa casa,
aseguraban que el Quisquilloso era mejor periódico que el profeta, y eso ya era
mucho que decir.
—Espero
que Hermione llegue para mi cumpleaños, ¿todavía no te contesta Ginny?
Antes
de que la chica pudiera contestar la señora Weasley tiro todos los trastes,
haciendo que los cuatro chicos se asustaran por el ruido hecho por los trastes
tirados.
—¿Se
encuentra bien señora Weasley? —a todos les sorprendió la manera tan educada de
dirigirse de parte de Draco a la matriarca de ese lugar.
—Sí,
váyanse a dormir, ya es tarde.
—Pero
mamá, apenas son las seis —replicó Ron.
—Entonces,
suban a sus cuartos, si ya terminaron de comer, dejen, yo recojo, vamos arriba.
Los
cuatro chicos se fueron sin protestar.
Ya
estando los tres chicos en el cuarto de Ron, ya que Ginny se fue a su recamara,
se pusieron a platicar acerca del suceso ocurrido abajo.
—¿Qué
crees que le pase a mi madre Harry?, la veo bastante mal.
—No
tengo idea, pero aquí pasa algo muy raro, ¿tú qué piensas Malfoy?
—Creo
que es mejor, investigar por debajo del agua, la actitud de todos es demasiado
sospechosa, sobre todo cuando se nombra a Granger, ¿lo han notado?
—Tienes
razón, además Hermy, siempre nos escribe, y ya han pasado dos semanas y no
sabemos nada de ella, crees que la hayan capturado o que esté en peligro.
—No
digas estupideces Ron, Herms, está bien, pero hay algo, algo que no nos quieren
decir, tal como dice Malfoy, tendremos que investigar por nuestra cuenta, pero
sin ser tan obvios. ¿Y bien en donde está mi premio?
Draco
esbozo una sonrisa, era más que obvio que aquellos dos, tenían miedo por su
amiga sabelotodo, el joven se acercó a su elegante baúl y de ahí saco una gran
cantidad de dulces, era como ver el carrito del expreso a Hogwarts, sin más se
los aventó a Harry.
—Tú
primero Malfoy, después de todos eran tuyos.
—¿Tienes
miedo Potter? —Draco tomo un dulce y se lo comió.
—¡Jamás!
—Harry lo igualo disfrutando del excelente chocolate con menta.
—¡Hey!
Yo quiero, veamos que hay —Ron introdujo su mano en la gran bolsa sacando un
enorme bombón de café con natilla, sin más lo introdujo de un solo bocado a su
boca, dejando asombrados a los dos chicos que lo miraban con admiración.
*****
Snape
se acercaba a una lúgubre y lujosa mansión, llegaba cansado y con varios
mortífagos acompañándolo, caminaba entre pavos reales blancos y una gama de
rosas, bellas pero mortales, como los dueños de ese lugar, la mansión de los
Malfoy.
—Y
bien Severus, que es lo que me tienes, sorpréndeme.
—Mi
señor, le traigo las mejores noticias, el sábado por la noche pretenden sacar a
Potter de su casa, antes de que se rompa la protección que puso Dumbledore, con
eso creen que lograran engañarnos, ¡estúpidos!
—Bien,
¡muy bien Severus!, has sido mi más eficiente y fiel servidor —Voldemort miró
despectivamente a Lucius—, creo que te has ganado a pulso tu puesto, como mi
más cercano sirviente, así que intentaran engañarnos, supongo que habrá
Aurores, trata de investigar quienes van, y las posibles vías de su trayecto.
—Como
usted guste, supongo que de eso se puede hacer cargo alguien más.
—Supongo
que a ti Bella, te gustara ayudar —la mortífaga asintió con gusto—, y claro
ustedes dos también, Alecto y Amycus —Voldemort volvió a mirar a Lucius—, te
mandaría a ti, pero creo que has perdido tu toque —todos empezaron a reír—, además
todavía está muy reciente la muerte de tu hijo, por esta ocasión seré
condescendiente contigo, pero un error más y le harás compañía a tu querido
retoño.
Todos
volvieron a reír, ahora el poderosísimo Lucius Malfoy era denigrado y degradado
en su propia casa, pero a él solo le importaba una sola cosa, vengar a su hijo
después de eso, mandaría a todos a la mierda y si Voldemort se iba con ellos
mejor.
*****
En
la tranquilidad de la noche, todos dormían en La Madriguera, estaba bastante
tranquilo, los chicos comieron dulces hasta hartarse, y todavía sobraban, Harry
había apartado los chocolates con menta, que eran los favoritos de Hermione, ya
para la cena ninguno de los tres jóvenes tuvieron estomago para un bocado más.
—¡Hermione!,
¡Hermione! —Harry despertaba con un fuerte dolor en su cicatriz, le ardía
bastante, había visto a Ollivander siendo torturado por Voldemort, pero su
sueño era lo que más le preocupaba, veía a Hermione empapada de sangre y con la
mirada perdida, en su pesadilla, Harry sabía que la chica estaba sin vida.
Tanto
Draco como Ron despertaron al oír a Harry gritando, estaba bañado de sudor, y
se tocaba con desesperación su cicatriz.
—¡Harry!
¿Harry te encuentras bien? —Ron al ver a su amigo en el suelo, se acercó
temeroso—, ¿qué te sucede?, ¿qué hay con Hermione? —el pelirrojo sabia de los
sueños oscuros de Harry, como el que tuvo con su padre cuando estaban en
quinto, gracias a esa visión pudieron salvar la vida de Arthur Weasley.
Harry
abrió los ojos temeroso, el ardor de la cicatriz iba menguando, busco entre el
buro sus lentes, tenía sed, su garganta la tenía seca, entre su pesadilla y la
conexión que tuvo con Voldemort, el chico se encontraba agotado.
—Sí,
¿Qué paso?
—¡No
lo sé! Tú dime, ¿Por qué gritabas el nombre de Hermione? ¿Qué pasa Harry?, ¿Ella
está en peligro?
—No,
no creo, tuve una pesadilla y… —Harry vio de reojo a Draco que se mostraba
inexpresivo—, y tuve una conexión con él —Ron sabia a la perfección de quien
hablaba Harry, pero no podían confiar al cien por ciento en Draco.
Entonces
Draco hablo.
—Potter,
si tú puedes ver lo que pasa con el señor tenebroso, será mejor que uses
oclumancia, si quieres yo puedo enseñarte.
—¿Cómo
lo sabes? —Harry se mostraba dudoso, si no aprendió con Snape, menos lo haría
con Draco.
—El
señor tenebroso lo sabía, por ende mi padre y es obvio que yo lo sepa, y
Bellatrix me enseño el año pasado a cerrar mi mente, así pude llegar tan lejos
en esa maldita misión —Draco se mostraba sereno, sabía que no podía ganarse la
confianza tan rápido de cara rajada, y mucho menos de la comadreja.
—Pero
entonces Hermione se encuentra bien —Ron se mostraba preocupado, Harry afirmo
con la cabeza, comenzó a relatarles a los dos chicos su sueño y después la
visión que tuvo con Ollivander.
Minutos
después en los que los tres chicos no mencionaron palabra alguna, Draco fue el
primero en hablar.
—Será
mejor que mañana empecemos a investigar sobre Granger, y si quieres también
podemos empezar con lo de tu conexión con el señor tenebroso.
Harry
solo asintió y se acostó en su cama, rogaba que la pesadilla que tuvo con
Hermione fuera solo un mal sueño, solo eso.
*****
Ya
habían paso dos días desde el suceso de la noche y no habían podido conseguir
información acerca de Hermione, ya empezaban a preocuparse en serio, ya que
cada vez que era nombrada la señora Weasley se ponía más nerviosa, mientras que
el señor Weasley buscaba otro tema de conversación, los gemelos tanto como
Charlie y Bill, trataban de convencerlos de que la chica se encontraba bien, y
que el hecho de no hayan recibido noticias de ella no era motivo de alarma.
Los
tres chicos y Ginny, estaban jugando quidditch en el jardín de La Madriguera,
era un partido bastante apretado ya que al sustituir a Hermione con Draco
complicaba más las cosas, Harry y Ron eran equipo, mientras que Ginny y Draco
eran otro, la escoba de Draco era una saeta de fuego como la de Harry, así que
el partido estaba apretado, pero en un descuido de Malfoy, Harry pudo conseguir
la snitch dorada.
Los
cuatro bajaban de sus escobas, había sido un buen partido, el ejercicio les
había ayudado a despejarse un rato, Harry llamo a su lechuza que surcaba por
los aires, mientras Ginny cargaba al gato naranja de Hermione.
—La
próxima vez que juguemos, será en un partido oficial y tendré el placer de
vencerte, Potter.
—Eso
lo veremos Malfoy, pero por hoy te ganamos.
—Vamos
adentro tengo mucha sed —Ginny siempre servía como mediadora.
A
pesar de que Draco había sido un cabrón en Hogwarts, la pelirroja quiso darle
una segunda oportunidad al Slytherin, ahora Draco se mostraba diferente, libre
y feliz, y Ginny le había tomado aprecio, así como algo en el interior le decía
que tanto Harry como Ron consideraban al hurón un nuevo amigo.
Los
cuatro jóvenes platicaban animadamente en la mesa de la cocina sobre el
quidditch y su equipo favorito, cuando una lechuza entró, dejando una carta
sobre Ginny.
Los
tres chicos la vieron expectantes, esperando alguna respuesta, estaban seguros
que era de Hermione, nuevamente se mostraban ansiosos.
—Ginny,
¿es de Hermy? —Ron preguntó, anhelante.
La
chica movió su cabeza en forma negativa, sus ojos se mostraban vidriosos.
—No
es la carta que apenas le escribí ayer, con esta ya son cinco cartas que me
regresan, tengo miedo y si Hermione está en peligro o ha sido capturada.
—¡No
digas tonterías! —Harry se levantó estrepitosamente—, ella está bien, lo sé,
estoy seguro, ella debe estar bien —Harry se negaba a aceptar que algo le
hubiera pasado a su mejor amiga, se aferraba a que el sueño que tuvo con ella
era irreal, y que su mente le pasaba una mala jugada.
*****
El
sábado llego y todos los miembros de la familia se encontraban nerviosos
hablaban entre sí haciendo demasiado ruido, no se lograba distinguir
conversación alguna, Remus y Tonks también se encontraban ahí desayunando,
cuando Harry bajo acompañado del rubio y del pelirrojo, toda la familia reunida
dejo de hablar, se produjo un silencio incómodo.
Después
trataron de seguir platicando ignorando totalmente a los tres chicos que
acababan de bajar, Ginny bajo a los pocos minutos, malhumorada, el día anterior
a ella y a Ron se les ocurrió ir a visitar a Hermione a Londres muggle, ya
tenían planeado junto con Harry y Draco, como desengancharse de la constante
vigilancia de Molly, incluso el ojiverde les había prestado su capa de
invisibilidad, pero con lo que no contaban, es que había un detector en los
alrededores de La Madriguera, que al pasar cualquiera de los cuatro jóvenes se activaría
lanzando una red mágica. Así fue como los menores Weasley fueron castigados,
haciendo el doble de deberes hogareños.
Harry,
se mostraba impaciente, nadie los observaba, como si tratasen de ocultar algo,
el ya no era un niño, y sin embargo, lo sobreprotegían, se sentía inútil, fijo
su mirada en un objeto que había pasado inadvertido por el chico desde su
llegada a La Madriguera, su corazón empezó a bombear rápidamente, sus ojos lo
engañaban, eso que veía era una mentira, Draco desvió su mirada hacia donde la
tenía Harry y pudo entender la cara de horror que mostraba el Gryffindor, en la
pared estaba el reloj de los Weasley, las manecillas con los nombres de cada
uno de los integrantes de la numerosa familia incluyéndolo a él, a Fleur, Harry
y a Hermione, entonces lo supo…, la manecilla de Granger estaba situada en
donde decía peligro de muerte.
