Camarita


lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 5: El Hurón, la Comadreja y el Cara rajada

Ya habían pasado varios días desde aquel suceso, Ron y Harry habían acordado tratar de llevarse bien con el hurón, como ellos le decían “amistosamente”, ahora se encontraban desnogmizando el jardín, Draco los observaba a lo lejos, se encontraba platicando con mini Weasley, como él le decía.
—Así que Potty y tú terminaron, ¿y eso porque fue?, toda tu familia lo ama.
Malfoy observaba a la chica, era muy linda, ese Potter sí que tenía buenos gustos, bueno no era de extrañarse, sus dos primeras novias también eran chicas muy bellas.
Ginny simplemente alzo los hombros y los dejo caer con desgano.
—Harry quiere protegerme, solo eso, estábamos bien, pero con lo de… —la chica prefirió callar, a Draco también le afectaba la muerte del viejo director—, ha sufrido mucho, ya sabes primero sus padres, luego su padrino Sirius, y ahora Dumbledore, él solo quiere protegerme, piensa que si estoy con él, seré más vulnerable a un ataque por parte de “tú sabes quién”.
Draco sonrió, Ginny era asombrosa, entendía a la perfección a cara rajada y lo apoyaba, y a pesar de haberla dejado, no le reclamaba ni hacia caprichos tontos como Pansy o tantas chicas a las que el rubio dejo en su época escolar.
—¿Van a seguir viéndonos o van ayudar? —Ron parecía un tanto molesto.
—Yo pensé que les estaba yendo bien, comadreja, pero si necesitan alguien que sea más hábil, les ayudaré.
—¡Sí, claro!, Harry y yo no podemos con todo el jardín, es muy grande y si no te has dado cuenta hurón ya va a atardecer y si no acabamos, mamá nos pondrá mañana a todos a hacerlo de nuevo, y con lo de la boda, se inventara nuevas formas de fastidiarnos.
—¡Ron! No hables así de mamá, solo esta estresada por lo de la boda, Bill es el primero en casarse, aunque últimamente la noto muy nerviosa, ¿no lo creen?
Ninguno de los chicos dijo nada, se quedaron viendo hacia Harry, que venía a ellos.
—Menos mal que es el primero —ironizo el pelirrojo—, pero cuando yo me case, no haré este desmadre, simplemente lo haré sin avisarle a nadie, para no fastidiar a los demás.
—¿Y quién crees que quiera unirse a ti comadreja?, Brown o la loca de Lovegood o tal vez —Draco sonrió con ironía—, tu amiguita… —antes de que terminara la oración Harry llego un tanto despeinado y con cara de pocos amigos.
Ginny daba gracias a Morgana por la pronta interrupción del chico de anteojos, sino eso hubiera sido catastrófico, Ron se notaba tenso y apunto de soltar un buen golpe a Draco, por su plática “tan amena”.
—¿Y bien nos van ayudar o qué?
Draco lo vio y esbozo una mueca que parecía una sonrisa, estaba ideando algo.
—No te preocupes cara rajada, en este momento íbamos a hacerlo, y el que saque más gnomos, ¡gana!
—Gana, ¿Qué gana? —dijo Ron con un poco de curiosidad y rencor—, mientras no sea más quehacer, lo que sea.
Draco los vio alternativamente y esbozo una sonrisa maliciosa.
—Pues gana un arsenal lleno de golosinas, como varitas de regaliz, plumas de azúcar hilado, ranas de chocolate y mmm…, no sé, son muchos dulces —enumeraba con los dedos.
—¿Cómo lo vas a conseguir?, no te dejan salir, ¿lo recuerdas?
—No lo voy a conseguir en ningún lado, porque simplemente ya lo tengo, mi madre —el semblante de Draco se endureció por un momento—, todos los años me envía dulces, y pues como sabrán, yo no tenía estómago para nada, así que los estuve guardando durante todo el año, y creo que es hora de que alguien los disfrute.
—¿Y qué ganarías tú al dárnoslo? —Ginny no se creía del todo, de que Draco regalara solo así sus pertenencias.
—Yo no dije que se las daría, sino que el ganador se quedaba con los dulces, y como el ganador voy a ser yo, para mi será un placer comer enfrente de ustedes todos los dulces que tengo, desde chocolates hasta diablillos negros de pimienta.
—¡Ja!, hasta crees que te voy a dejar ganar hurón, desde ahora empezamos —sin decir nada más Ron corrió al jardín, el pelirrojo quería ganar a como diera lugar, y es que al tratarse de comida Ron era el primero en querer ganar.
Pero quien gano fue Harry, y es que, que se le va a hacer, cuando estas de suerte… estas de suerte.
—¡Chicos es hora de comer!
—¡Qué bien! Con el hambre que tengo, ¡eh! por cierto Harry, me convidaras de esos dulces, ¿cierto?  —Harry solo asintió con la cabeza, solo esperaba que no fuera una trampa de Malfoy.
—Terminaron de desgnomizar, recuerden que dentro de poco vienen los Delacour y quiero que esto esté perfecto —Molly movía todo sin hacer nada, se veía demasiado preocupada.
—Mamá, pará yo te ayudo, ¿a qué hora llega papa? —Ginny se paró a ayudar a la regordeta mujer, se veía demasiado tensa.
—No, no lo sé, pero coman, ya han estado trabajando mucho.
Los cuatro chicos se veían, había algo raro ahí, Molly estaba nerviosa de más y no era precisamente por la boda, los demás hermanos Weasley también se notaban nerviosos, los gemelos solo pasaban por la noche o mandaban una lechuza, en tanto que Charlie y Bill llegaban entrada la noche y se iban muy temprano, casi al alba, Harry y los otros tres, sospechaban que tanto quehacer era para mantenerlos ocupados.
Pero todo se mantenía aparentemente tranquilo en el mundo mágico, en el profeta solo se hablaba de la “vida y muerte” de Albus Dumbledore, y uno que otro chismecillo acerca de la “misteriosa” muerte del joven Malfoy, había tanta especulación acerca de él, que si era mortífago, que si se suicidó, que si estaba casado con Pansy Parkinson, que si fue una venganza amorosa, en fin se escribían tantas idioteces, que todos en esa casa, aseguraban que el Quisquilloso era mejor periódico que el profeta, y eso ya era mucho que decir.
—Espero que Hermione llegue para mi cumpleaños, ¿todavía no te contesta Ginny?
Antes de que la chica pudiera contestar la señora Weasley tiro todos los trastes, haciendo que los cuatro chicos se asustaran por el ruido hecho por los trastes tirados.
—¿Se encuentra bien señora Weasley? —a todos les sorprendió la manera tan educada de dirigirse de parte de Draco a la matriarca de ese lugar.
—Sí, váyanse a dormir, ya es tarde.
—Pero mamá, apenas son las seis —replicó Ron.
—Entonces, suban a sus cuartos, si ya terminaron de comer, dejen, yo recojo, vamos arriba.
Los cuatro chicos se fueron sin protestar.
Ya estando los tres chicos en el cuarto de Ron, ya que Ginny se fue a su recamara, se pusieron a platicar acerca del suceso ocurrido abajo.
—¿Qué crees que le pase a mi madre Harry?, la veo bastante mal.
—No tengo idea, pero aquí pasa algo muy raro, ¿tú qué piensas Malfoy?
—Creo que es mejor, investigar por debajo del agua, la actitud de todos es demasiado sospechosa, sobre todo cuando se nombra a Granger, ¿lo han notado?
—Tienes razón, además Hermy, siempre nos escribe, y ya han pasado dos semanas y no sabemos nada de ella, crees que la hayan capturado o que esté en peligro.
—No digas estupideces Ron, Herms, está bien, pero hay algo, algo que no nos quieren decir, tal como dice Malfoy, tendremos que investigar por nuestra cuenta, pero sin ser tan obvios. ¿Y bien en donde está mi premio?
Draco esbozo una sonrisa, era más que obvio que aquellos dos, tenían miedo por su amiga sabelotodo, el joven se acercó a su elegante baúl y de ahí saco una gran cantidad de dulces, era como ver el carrito del expreso a Hogwarts, sin más se los aventó a Harry.
—Tú primero Malfoy, después de todos eran tuyos.
—¿Tienes miedo Potter? —Draco tomo un dulce y se lo comió.
—¡Jamás! —Harry lo igualo disfrutando del excelente chocolate con menta.
—¡Hey! Yo quiero, veamos que hay —Ron introdujo su mano en la gran bolsa sacando un enorme bombón de café con natilla, sin más lo introdujo de un solo bocado a su boca, dejando asombrados a los dos chicos que lo miraban con admiración.

*****

Snape se acercaba a una lúgubre y lujosa mansión, llegaba cansado y con varios mortífagos acompañándolo, caminaba entre pavos reales blancos y una gama de rosas, bellas pero mortales, como los dueños de ese lugar, la mansión de los Malfoy.
—Y bien Severus, que es lo que me tienes, sorpréndeme.
—Mi señor, le traigo las mejores noticias, el sábado por la noche pretenden sacar a Potter de su casa, antes de que se rompa la protección que puso Dumbledore, con eso creen que lograran engañarnos, ¡estúpidos!
—Bien, ¡muy bien Severus!, has sido mi más eficiente y fiel servidor —Voldemort miró despectivamente a Lucius—, creo que te has ganado a pulso tu puesto, como mi más cercano sirviente, así que intentaran engañarnos, supongo que habrá Aurores, trata de investigar quienes van, y las posibles vías de su trayecto.
—Como usted guste, supongo que de eso se puede hacer cargo alguien más.
—Supongo que a ti Bella, te gustara ayudar —la mortífaga asintió con gusto—, y claro ustedes dos también, Alecto y Amycus —Voldemort volvió a mirar a Lucius—, te mandaría a ti, pero creo que has perdido tu toque —todos empezaron a reír—, además todavía está muy reciente la muerte de tu hijo, por esta ocasión seré condescendiente contigo, pero un error más y le harás compañía a tu querido retoño.
Todos volvieron a reír, ahora el poderosísimo Lucius Malfoy era denigrado y degradado en su propia casa, pero a él solo le importaba una sola cosa, vengar a su hijo después de eso, mandaría a todos a la mierda y si Voldemort se iba con ellos mejor.

*****

En la tranquilidad de la noche, todos dormían en La Madriguera, estaba bastante tranquilo, los chicos comieron dulces hasta hartarse, y todavía sobraban, Harry había apartado los chocolates con menta, que eran los favoritos de Hermione, ya para la cena ninguno de los tres jóvenes tuvieron estomago para un bocado más.
—¡Hermione!, ¡Hermione! —Harry despertaba con un fuerte dolor en su cicatriz, le ardía bastante, había visto a Ollivander siendo torturado por Voldemort, pero su sueño era lo que más le preocupaba, veía a Hermione empapada de sangre y con la mirada perdida, en su pesadilla, Harry sabía que la chica estaba sin vida.
Tanto Draco como Ron despertaron al oír a Harry gritando, estaba bañado de sudor, y se tocaba con desesperación su cicatriz.
—¡Harry! ¿Harry te encuentras bien? —Ron al ver a su amigo en el suelo, se acercó temeroso—, ¿qué te sucede?, ¿qué hay con Hermione? —el pelirrojo sabia de los sueños oscuros de Harry, como el que tuvo con su padre cuando estaban en quinto, gracias a esa visión pudieron salvar la vida de Arthur Weasley.
Harry abrió los ojos temeroso, el ardor de la cicatriz iba menguando, busco entre el buro sus lentes, tenía sed, su garganta la tenía seca, entre su pesadilla y la conexión que tuvo con Voldemort, el chico se encontraba agotado.
—Sí, ¿Qué paso?
—¡No lo sé! Tú dime, ¿Por qué gritabas el nombre de Hermione? ¿Qué pasa Harry?, ¿Ella está en peligro?
—No, no creo, tuve una pesadilla y… —Harry vio de reojo a Draco que se mostraba inexpresivo—, y tuve una conexión con él —Ron sabia a la perfección de quien hablaba Harry, pero no podían confiar al cien por ciento en Draco.
Entonces Draco hablo.
—Potter, si tú puedes ver lo que pasa con el señor tenebroso, será mejor que uses oclumancia, si quieres yo puedo enseñarte.
—¿Cómo lo sabes? —Harry se mostraba dudoso, si no aprendió con Snape, menos lo haría con Draco.
—El señor tenebroso lo sabía, por ende mi padre y es obvio que yo lo sepa, y Bellatrix me enseño el año pasado a cerrar mi mente, así pude llegar tan lejos en esa maldita misión —Draco se mostraba sereno, sabía que no podía ganarse la confianza tan rápido de cara rajada, y mucho menos de la comadreja.
—Pero entonces Hermione se encuentra bien —Ron se mostraba preocupado, Harry afirmo con la cabeza, comenzó a relatarles a los dos chicos su sueño y después la visión que tuvo con Ollivander.
Minutos después en los que los tres chicos no mencionaron palabra alguna, Draco fue el primero en hablar.
—Será mejor que mañana empecemos a investigar sobre Granger, y si quieres también podemos empezar con lo de tu conexión con el señor tenebroso.
Harry solo asintió y se acostó en su cama, rogaba que la pesadilla que tuvo con Hermione fuera solo un mal sueño, solo eso.

*****

Ya habían paso dos días desde el suceso de la noche y no habían podido conseguir información acerca de Hermione, ya empezaban a preocuparse en serio, ya que cada vez que era nombrada la señora Weasley se ponía más nerviosa, mientras que el señor Weasley buscaba otro tema de conversación, los gemelos tanto como Charlie y Bill, trataban de convencerlos de que la chica se encontraba bien, y que el hecho de no hayan recibido noticias de ella no era motivo de alarma.
Los tres chicos y Ginny, estaban jugando quidditch en el jardín de La Madriguera, era un partido bastante apretado ya que al sustituir a Hermione con Draco complicaba más las cosas, Harry y Ron eran equipo, mientras que Ginny y Draco eran otro, la escoba de Draco era una saeta de fuego como la de Harry, así que el partido estaba apretado, pero en un descuido de Malfoy, Harry pudo conseguir la snitch dorada.
Los cuatro bajaban de sus escobas, había sido un buen partido, el ejercicio les había ayudado a despejarse un rato, Harry llamo a su lechuza que surcaba por los aires, mientras Ginny cargaba al gato naranja de Hermione.
—La próxima vez que juguemos, será en un partido oficial y tendré el placer de vencerte, Potter.
—Eso lo veremos Malfoy, pero por hoy te ganamos.
—Vamos adentro tengo mucha sed —Ginny siempre servía como mediadora.
A pesar de que Draco había sido un cabrón en Hogwarts, la pelirroja quiso darle una segunda oportunidad al Slytherin, ahora Draco se mostraba diferente, libre y feliz, y Ginny le había tomado aprecio, así como algo en el interior le decía que tanto Harry como Ron consideraban al hurón un nuevo amigo.
Los cuatro jóvenes platicaban animadamente en la mesa de la cocina sobre el quidditch y su equipo favorito, cuando una lechuza entró, dejando una carta sobre Ginny.
Los tres chicos la vieron expectantes, esperando alguna respuesta, estaban seguros que era de Hermione, nuevamente se mostraban ansiosos.
—Ginny, ¿es de Hermy? —Ron preguntó, anhelante.
La chica movió su cabeza en forma negativa, sus ojos se mostraban vidriosos.
—No es la carta que apenas le escribí ayer, con esta ya son cinco cartas que me regresan, tengo miedo y si Hermione está en peligro o ha sido capturada.
—¡No digas tonterías! —Harry se levantó estrepitosamente—, ella está bien, lo sé, estoy seguro, ella debe estar bien —Harry se negaba a aceptar que algo le hubiera pasado a su mejor amiga, se aferraba a que el sueño que tuvo con ella era irreal, y que su mente le pasaba una mala jugada.

*****

El sábado llego y todos los miembros de la familia se encontraban nerviosos hablaban entre sí haciendo demasiado ruido, no se lograba distinguir conversación alguna, Remus y Tonks también se encontraban ahí desayunando, cuando Harry bajo acompañado del rubio y del pelirrojo, toda la familia reunida dejo de hablar, se produjo un silencio incómodo.
Después trataron de seguir platicando ignorando totalmente a los tres chicos que acababan de bajar, Ginny bajo a los pocos minutos, malhumorada, el día anterior a ella y a Ron se les ocurrió ir a visitar a Hermione a Londres muggle, ya tenían planeado junto con Harry y Draco, como desengancharse de la constante vigilancia de Molly, incluso el ojiverde les había prestado su capa de invisibilidad, pero con lo que no contaban, es que había un detector en los alrededores de La Madriguera, que al pasar cualquiera de los cuatro jóvenes se activaría lanzando una red mágica. Así fue como los menores Weasley fueron castigados, haciendo el doble de deberes hogareños.
Harry, se mostraba impaciente, nadie los observaba, como si tratasen de ocultar algo, el ya no era un niño, y sin embargo, lo sobreprotegían, se sentía inútil, fijo su mirada en un objeto que había pasado inadvertido por el chico desde su llegada a La Madriguera, su corazón empezó a bombear rápidamente, sus ojos lo engañaban, eso que veía era una mentira, Draco desvió su mirada hacia donde la tenía Harry y pudo entender la cara de horror que mostraba el Gryffindor, en la pared estaba el reloj de los Weasley, las manecillas con los nombres de cada uno de los integrantes de la numerosa familia incluyéndolo a él, a Fleur, Harry y a Hermione, entonces lo supo…, la manecilla de Granger estaba situada en donde decía peligro de muerte.

lunes, 11 de agosto de 2014

Capítulo 4: Entre Aurores y Mortífagos

—Cissy, el señor tenebroso tiene buenas noticias para ti, desde ahora tu “humilde casa” servirá como centro de reunión para nosotros, los mortífagos, después de todo, mi señor piensa en recompensarte, ya sabes por lo de Draco, aunque todavía tiene muy presente lo del idiota de tu marido.
La rubia aristócrata solo se dedicaba a ver a su hermana, no podía creer tanta desfachatez por parte de su hermana mayor, tanto cinismo, tanto…, simplemente no encontraba palabras, Narcissa vestía una túnica negra desde que se enteró de la muerte de su único heredero, después de saber que el cuerpo de Draco había desaparecido nadie en esos dos días había encontrado el cuerpo de su joven hijo, se mantuvo en mutismo, Severus Snape llevaba esos días cuidándola, protegiéndola, era su deber, aunque para la vista de otros sus intenciones eran poco honorables.
—Ya basta, Bella, déjala, lo que menos necesita tu hermana son “las buenas noticias” —respondió Severus desde un sillón del cuarto en donde estaban reunidos.
—Severus, Severus —Bellatrix chasqueo la lengua en forma reprobatoria—, sabes que no sé cuáles sean tus verdaderas intenciones con mi hermanita, pero de una cosa estoy segura, Lucius dentro de poco saldrá de Azkaban y no le agradara la idea que lo hayas suplantado como mano derecha de mi señor, ni de que quieras convertirte en el nuevo amo de esta mansión —dicho esto soltó una carcajada que inundó la sala.
—No digas estupideces, lo único que hago es… —Severus no pudo terminar.
—Es remendar tu error, ¿no?, quieres expiar tu culpa, cuidándome, no te preocupes, soy más fuerte, de lo que todos creen, y te agradecería que ya no vinieras a mi casa, por lo menos, hasta que sea oficialmente el cuartel de los mortífagos, ya que esto podría crear especulaciones, y la verdad es que estoy cansada de todos y de todo, hermanita —esto último lo dijo con tanta frialdad, que a Bellatrix se le erizaron los vellos de la espalda—, dile al Señor Tenebroso, que estaré honrada de que mi casa sirva para sus fines.
Lo único que deseaba Narcissa Black de Malfoy, era vengar la muerte de su pequeño Draco, odio, odio hacia todo lo que representaba Dumbledore, ella sabía que su hijo no tenía oportunidad contra él, y aun así Draco acepto su destino, a pesar de que ella le rogo, le suplico que se negara, no le importaba la deshonra, que los hubiesen llamado cobardes o incluso traidores, ella después encontraría la forma de salvar sus pellejos y el de su marido, porque no podía negar que amaba a Lucius, incluso pensó en pedirle ayuda al mismísimo Dumbledore, que ingenua se hubiera visto al pedir ayuda al principal objetivo de su señor y en esos momentos de Draco.
Narcissa sabía que para Draco era su oportunidad de vengarse, vengarse de Potter, sabía que el chico veía al viejo profesor como una figura paterna, vengarse de todos lo que se atrevieron a burlarse de él y del destino de su padre, Draco no dudo en esos instantes en llevar a cabo las órdenes del señor tenebroso, pero la juventud siempre es así, osada, atrevida nunca mide las consecuencias y si va acompañada por rencores y odio se ve cegada hacia la razón.
Ella apoyaría Voldemort hasta ver a Potter y a todos los de la maldita Orden, muertos o mejor a un sufriendo en carne propia, todo lo que ella sentía, los torturaría, hasta la locura y así podría vengarse y vengar a Draco, las lágrimas hace tiempo que se le habían acabado, primero con Lucius, su gran amor, después vino la misión de Draco y después la muerte del mismo niño que ella llevo tan amorosamente durante nueve meses en su vientre, es increíble cómo se puede querer y odiar con la misma intensidad, pero a pesar de lo que todos pudieran pensar de su familia, los Malfoy eran eso, una verdadera familia, y en menos de dos años la había perdido, por culpa de el niño que vivió y de la estúpida Orden. Pero ella se encargaría de ver a cada uno torturado y suplicando su muerte.
—Me parece que ha sido la decisión más inteligente que has tomado en más de veinte años, tu casa es grande y aquí nos reuniremos, además que cuentas con un espacioso sótano, eso será de mucha utilidad, y ahora por ser tan buena hermanita, te contaré un secreto, pronto mi señor sacara a tu mediocre esposo de Azkaban, total un año no es mucho yo dure más de diez y sigo intacta, ha conseguido convencer a los dementores que luchen a favor de nuestra causa y antes de que el Ministerio se dé cuenta, ya será demasiado tarde, habrá una fuga masiva dentro de muy pocos días, ¡no te emociona! Veras a tu maridito —otra vez la risa de Bella estallo por el lugar.
Severus solo se dignó a escuchar y ver a los hermanas Black, tan parecidas y al mismo tiempo tan diferentes.

*****

Draco se sentía nervioso, una cosa era convivir con las comadrejas mayores, incluyendo a los padres, tanto Charlie como Bill eran agradables y tenían platicas interesantes, y no eran tan estúpidos y tan poca cosa como el menor, es que ese Ronald se había llevado la peor parte de todos, hasta los gemelos eran brillantes, pero él siempre será un segundón en todo.
Draco estaba sumido en sus pensamientos, en el cuarto de Ron, desprestigiando al pobretón, cuando escucho que llamaron a su puerta, era Charlie, lo había conocido esa mañana y era él que hasta el momento el que mejor le caía, era un tipo bastante agradable y tenía un porte de vale madre que al Slytherin le intrigaba ver eso en un Weasley, Draco lo veía como una incógnita y tal vez un similar, algo insólito, pero el amor de Molly estaba haciendo sus milagros en el joven pretencioso.
—Mamá quiere que bajes, los chicos están por llegar, dentro de poco, vienen acompañados de Tonks y Remus, ¡apúrate!
—¿Qué?, pero si apenas van a dar la una, el tren de Hogwarts llega hasta las ocho, como…, como que ya van a llegar —al Slytherin se le paralizo el corazón, sus más grandes pesadillas arribarían en cualquier momento.
—Pues sí, tú sabes que hay que tener más cuidado, en este tiempo en especial, la seguridad de Harry es primordial, y como mis hermanos y Hermione son amigos de él, pues hubo que transportarlos por otra vía, ¡vamos! —a Draco no le quedó otra, o bajaba por las buenas o era obligado, y comparado con Charlie que era puro musculo, decidió hacerlo por las buenas.
Bajaron las escaleras con toda la naturalidad, aunque por dentro el joven mortífago estaba con pavor, por fuera se mostraba igual de arrogante y con ese aire aristocrático que lo caracterizaba, su máscara era su mejor arma, primero en Azkaban que demostrarle al trio de mierda, que les temía y más si se encontraban en los terrenos de la comadreja.
—Bien Draco, ¡no estás emocionado! —la señora Weasley o bien era tonta o muy ilusa, que no sabía que en cuanto lo vieran, ahí mismo en La Madriguera estallaría una guerra, y probablemente Draco saldría perdedor, ya que eran tres contra uno.
—¡Sí, claro!
Del otro lado de la puerta, se oyeron pasos, alguien se acercaba, por Merlín, esto va estallar, cómo reaccionarían al verlo tan campante en su casa, Draco tomo su varita, bajo su saco, sabía que en cuanto lo vieran, sin pensarlo le mandarían cualquier tipo de hechizos y el tenía que defenderse.
—Mamá, ya llegamos —Ginny acababa de entrar, cargando al gato de Hermione, Crookshanks, un gato muy peculiar, la pelirroja se quedó muda al ver a Malfoy en su casa.
—Que sucede Ginny, porque no te mueves, muévete, quítate, quiero entrar, tengo hambre, pero que demo… —al igual que Ginny, Ron se quedó sin palabras al ver al hurón ahí plantado en su casa, no se supone que estaba muerto el muy maldito.
Harry entro junto con Ron, solo que él, no lo pensó dos veces y se fue a los golpes en contra del Slytherin, nadie lo vio venir, Draco tenía la nariz sangrando y Harry estaba sobre él.
—Maldito mortífago, por tu culpa Dumbledore está muerto —Harry levanto su puño para estrellarlo en la cara de Draco, Charlie lo sujeto por los hombros, Ron iba a ayudar a Harry, pero Bill lo tomo del brazo, impidiendo que Ron llegara al Slytherin.
—¡Qué demonios pasa!, ¿Por qué está este asesino aquí?, ¿Qué demonios está haciendo en mi casa?, no se supone que estabas muerto hijo de pu… —antes de que Ron terminara sus palabras, Draco lo había golpeado, tirando a Bill y a Ron al piso, Ron tenía un corte que sangraba cerca del ojo, provocado por el fuerte golpe de Draco.
—Nunca, oíste, nunca te atrevas a mencionar a mi madre con tu asquerosa boca, mal… — Draco se tranquilizó, en cuanto Molly lo tomo de su brazo, la señora tenía sus ojos llorosos, Draco se sintió mal por ello, no quería hacerla sufrir, por lo menos ella lo acepto sin cuestionamientos, y él no era un malagradecido—, lo siento —fue lo único que dijo el joven, y se alejó hasta la cocina, sentía demasiada ira contenida, una cosa eran los pleitos en el colegio, pero estando ahí, la situación lo sobrepasaba, eran muchos años de odio para dejarlos pasar así como si nada, los tres chicos se veían con un tremendo odio.
—¿Dónde está Hermione? —preguntó Charlie, tratando de relajar el ambiente.
—¡Ah! Ella se fue hacia su casa, quería ver a sus padres, ya sabes, son muggles y bueno, no sabemos qué va a pasar y ella se fue con ellos —Ginny abrazaba al gato y lo juntaba más hacia su pecho.
Por un momento reino el silencio, todos estaban atentos a los movimientos de los jóvenes, para nadie era un secreto que esos dos no pasaban a Draco y que este les correspondía el sentimiento.
—Bueno, mamá, papá, estoy esperando a que alguien nos diga qué carajo hace este hurón aquí —Ron estaba que estallaba de coraje.
—Ron modera ese vocabulario, y tranquilízate, Remus y yo les explicaremos que pasa, y el porqué de la situación de Draco, y espero óiganlo muy bien los tres y ustedes dos también  —en ese momento hacían acto de aparición los gemelos—, espero, no exijo que mientras estén bajo este techo, mientras Draco esté con nosotros se les respete, y así mismo te lo pido a ti Draco, estamos en una situación delicada, el mundo mágico se está dividiendo entre mortífagos y los demás, los que no estén con el que no debe ser nombrado, serán eliminados, así de fácil, por eso es de suma importancia que dejen atrás sus rencillas y sus problemas del colegio —Arthur se mostraba tranquilo, meditaba cada palabra, ya que por el bien de todos los que habitaban esa casa, y que pronto se celebraría un boda, harían un pacto de no agresión, por lo menos hasta que Voldemort, ya no exista.
—Ron, Harry, ¿están de acuerdo?
—Pues ya que nos queda, pero me podrían explicar porque ese, él está aquí con nosotros —Ron estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano, por no soltarle un buen madrazo al hurón botador.
—Bien, y tú Harry, que piensas has estado muy callado.
—Yo no tengo nada que decir, esta es su casa y ustedes pueden recibir a quien quieran, al igual que Malfoy soy solo un invitado —Harry se sentía impotente, ese maldito mortífago en menos de dos días se había ganado a los Weasley, se sentía desplazado y, si, se sentía celoso.
—Harry, cariño, tu sabes bien que tú eres parte de esta familia, eres tan Weasley como Ginny o cualquiera de nosotros, Molly se acercó al chico y le dio un tierno beso en la mejilla.
Draco puso los ojos en blanco, tanta miel le resultaba nauseabunda.
—Bien si todos están de acuerdo no hay más que agregar, suban sus cosas a su respectivo cuarto, y después todos comeremos en familia y Remus les explicara el porqué. Ron, Harry y Draco dormirán contigo en tu habitación, de hecho él ya está instalado, no te preocupes hay suficiente espacio para los tres —Molly respondió antes de que Ronald protestara.
—Ginny, ¿Cuándo llegara Hermione?
—No lo sé mamá, se fue y no nos dijo nada, se veía muy alterada, creo que le afecto mucho lo de Dumbledore, y ya sabes el hecho de que sea hija de muggles —Ginny le mando una mirada desafiante a Draco.
Draco, simplemente la ignoró.
—Bien, espero que llegue antes de la boda de Fleur y Bill, se quedara contigo.
—Creo que para el cumpleaños de Harry, ya estará aquí mamá, no te preocupes.
—Roncito, mamá solo se preocupa por su nuera favorita, es normal que pregunte por ella —Fred y George comenzaron a picar a Ron, para nadie, bueno casi para nadie era un secreto de que el menor de los Weasley estaba enamorado de Hermione.
Draco hizo una mueca, que asco, la sangre sucia y el pobretón, que cuadro tan conmovedor, hizo un gran esfuerzo por mantenerse callado, lo que menos quería es ser atacado por una manada de pelirrojos.
—Estará segura, es decir, ella se fue en el expreso, y si los mortífagos atacan el andén —Charlie se mostraba un tanto ansioso.
—No te preocupes Charlie; Moody y otros Aurores están custodiando el andén, así, como los alrededores, Hermione y los demás estudiantes estarán bien, además tomamos precauciones de sobra, existen unos Aurores que se están haciendo pasar por Harry y los chicos.
—¿Qué? Quieres decir que se están haciendo pasar por nosotros, ¿y es seguro para Herms?
—Sí, Harry, esto solo fue una medida preventiva, solo eso, sería muy sospechoso que no se te viera en el tren, no crees, además tus tíos van a ir por ti.
—Es cierto, ¿Qué va a pasar con ellos?
—Harry, ya te dije, todo está bien, Dumbledore antes de morir, previo todo —Remus dirigió la vista hacia Draco—, y cuando digo todo, es eso, por el momento no hay cabos sueltos, y tus tíos estarán seguros, hay Aurores protegiendo la casa.
—Ya basta de pláticas, es momento de comer.
—¡Por fin! Creí que nunca llegaría este momento —Ron fue el primero en irse a sentar seguido de todos exceptuando a Draco que se sentía fuera de lugar.
—Draco, vamos, ahora tú también formas parte de la familia, ven con nosotros —Molly le hizo un lugar entre Charlie y Fred.

*****

Lucius llegaba a su mansión, los estragos de azkaban lo habían marcado, se veía más ojeroso, pálido, pero sin duda lo que más lo había afectado, fue la muerte de Draco, se sentía culpable de haber orillado a su único hijo a ser un mortífago, muchas veces lo habían hablado y siempre pudo ver a Draco ansioso, en ese momento fue su orgullo, lo primero que haría Draco como mortífago seria torturar hasta la locura a la sangre sucia, amiga de Potter, pero con lo que no contaba Lucius, es que esos mocosos lo echaran a perder y él se fuera de “vacaciones” a azkaban.
—¡Narcissa! ¿Dónde estás? ¡Cissy!
—Lu… Lucius, eres tú, ¡oh! ¡Por Merlín, estas aquí! —Narcissa abrazaba y besaba a su esposo—, Draco, Draco está muerto, nuestro hijo, Lucius ese maldito de Dumbledore lo mato —la mujer se aferraba a su esposo, las lágrimas volvían a salir.
Los dos se sentían vacíos, cada uno cargaba su pequeño costal de culpas, los dos se culpaban por la muerte de Draco, se quedaron varios minutos en silencio, solo pensando en él, su hijo.
—¿Quieres tomar un baño?, te notas cansado y te sentara bien, además dentro de poco habrá una reunión con los mortífagos, sabes he ofrecido la mansión como cuartel —Lucius solo contemplo a su mujer y asintió, Narcissa era más fuerte de lo que él pensaba.
Se encamino hacia las escaleras, pero antes de poner el pie en el primer escalón, volteo a ver a su mujer.
—Te prometo, que vengare la muerte de Draco, el o los culpables morirán, te lo juro —subió las escaleras, sintiendo la pena y el coraje de haber perdido a su único hijo.

*****

Después de terminar de comer y de que cada uno subiera sus cosas a su respectivo lugar, se reunieron en la sala, todos los Weasley estaban presentes, excepto, claro está por Percy. Harry, Fleur, Tonks y Remus también se encontraban ahí, todos los presentes esperaban una explicación, del porqué del rubio en La Madriguera.
—Bueno es tiempo de que lo sepan —empezó Lupin—, Dumbledore, sabía que después de la falla de tu padre, Voldemort —los señores Weasley hicieron una mueca de desagrado—, trataría de darle una lección, por sus fallas, y bueno al hacerte un mortífago —esta vez todos miraron sorprendidos y con un poco de recelo a Draco—, estaría vengándose, y al mandarte con una misión suicida, porque de ninguna manera tendrías oportunidad de vencer a Albus, estaría castigándolo, no solo a él, pero si principalmente.
Todos veían a Draco, sus miradas eran de comprensión, lastima e incluso un poco de compasión, ahora entendían la situación del chico.
—Dumbledore sabía que estabas amenazado, y que… —Remus miró a Draco—, y que tratarías de cumplir tu cometido, te mando a vigilar, pero fuiste muy hábil, y pudieron haber consecuencias fatales —miró de reojo a Ron y a Harry, ellos sospechaban de Draco—, pero él confiaba en que tú no eres un asesino, y que tarde o temprano buscarías ayuda, y bueno nosotros estamos aquí para eso, ayudarte, y para que tú nos ayudes y nos cuentes los planes de Voldemort.
—Lo único que sé es que planea controlar el Ministerio, es lo único que sé, a pesar de ser un… lo que soy nunca me tomaron en cuenta —dijo Draco un poco intimidado.
—Bien eso lo tendremos en cuenta —Arthur vio a Molly y esta asintió.
—Draco, acompáñame al cobertizo, necesito empezar a limpiarlo, la boda me está poniendo los pelos de punta —Draco entendió a la perfección la indirecta querían hablar, y él estaba de más.
Ahora su suerte dependía de lo que decidiera el rajado.
Al salir Harry empezó a hablar.
—No creo que Malfoy llegara a matar a Dumbledore, pero no puedo confiar en él, siempre ha sido un desgraciado y vil, además por su culpa Bill está herido y entraron los mortífagos a Hogwarts, ¿no hay manera u otro lugar en donde se quede? ¿Tal vez contigo Tonks?
—No, Harry, Malfoy se quedara aquí, fue la voluntad de Dumbledore, él quería que Draco les ayudara a ustedes tres en la misión que les encargo.
—Pero…
—Nada, yo sé que Draco fue un patán con ustedes, pero está arrepentido y todos sin excepción merecemos una segunda oportunidad.
—Bien, lo acepto, pero a la primera que haga, queda fuera —dijo Harry no muy convencido con la decisión de Dumbledore.
—Me parece justo, es tiempo de que empiecen a hacerse amigos, o por lo menos a tratarse con un poco de respeto —Arthur hablo seco hacia los tres jóvenes recién llegados y a los gemelos—, ahora vallan con Draco a ayudarle con el cobertizo, Molly está obsesionada con la limpieza de toda la casa.
Los tres chicos salieron cabizbajos tendrían que aguantarse a Malfoy todas las vacaciones y por si fuera poco también partiría con ellos en busca de los horrocruxes.
Draco estaba ayudándole sin mucho animo a la señora Weasley, tal parece que lo quería como elfo.
—Voy por un poco de tónico limpiador, parce que tenemos Bundimun, y ya sabes que son unas plaga muy molestas —la señora Weasley salió dejando al Slytherin solo.
Draco estaba moviendo unas cajas, cuando frente a él apareció Voldemort; su padre estaba en el piso ensangrentado y su madre siendo torturada por el mago tenebroso.
—¡NOOOO!, ¡déjelos, no, no los mate por favor!
Harry y los otros dos chicos corrieron al oír el grito al igual que Molly, Harry saco su varita, al entrar vio a Draco en el piso frente a Voldemort y sus padres muertos, el chico sabía que no era Voldemort ya que la cicatriz no le dolía, entonces lo entendió, era un boggart.
¡Riddikulo! —Harry corrió hacia Draco, en ese momento se dio cuenta cual era el más grande temor de su ex enemigo, el ver a sus padres muertos, al ver como sufría el Slytherin, Harry lo comprendió, Draco al igual que él temía por sus seres queridos, a pesar de lo que fueran Draco amaba a sus padres, así que se prometió en ese instante ayudar a Malfoy dejando sus rencillas atrás, empezar de nuevo y tratar de ser amigos.

sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo 3: La Madriguera

Al momento de llegar, lo primero que vio Draco, Fue montón de cabezas rojas paradas viendo a la Dirección en donde él estaba, no quería estar ahí, cualquiera en su sano juicio lo sabría, pero no había sido suficiente el calvario que había vivido en Hogwarts, no, ahora viviría con los pobretones zanahorios y tal vez con el cara rajada, Draco permanecía adentro de la chimenea de la familia Weasley, sopesando los pros y los contras, definitivamente el viejo si estaba loco, mandarlo a la casa de sus enemigos era casi como mandar un orinal con el señor tenebroso. Lupin Llevaba tiempo observando al chico. Estaba más pálido de lo normal, nadie en la morada se atrevía a decir algo, todos estaban tan indignados como sorprendidos de que el joven mortífago estuviera ahí, era una ofensa para todos los presentes, hasta que hablo Molly, con un tono muy característico en ella la madre.
Ven pasa, no te quedes ahí parado, has de estar muy cansado, cariño ven, te haré algo de comer.
Los gemelos se vieron, su madre en definitivo había perdido la chaveta, darle de comer un Malfoy, después de que él y toda su familia los trataran peor que basura.
Que hace este aquí dijo George.
Remus lo sabía, sabía que esa noche iba ser una larga noche, muy larga para todos.
El profesor Dumbledore, quería que él estuviera seguro con la Orden y que La Madriguera fuese su escondite.
¡Sí, claro!, como él ya no está, es muy fácil decir eso, ¿no?, pero no me ha respondido lunático, que demonios hace él aquí en mi casa, él debería estar huyendo con todos los malditos mortífagos o mejor en Azkaban con su padre.
Fue Suficiente para Draco, que saco su varita y apunto al gemelo.
¡Basta, ya! Arthur, se colocó en medio de los dos chicos, George modera tu lenguaje, estoy seguro que Remus nos explicará todo, y tu jovencito, dirigiéndose a Draco, será mejor que guardes eso, puedes provocar un accidente.
Es mejor que me vaya, prefiero irme al mundo muggle, que vivir aquí.
No es lo que tú prefieras Malfoy, es lo que hay que hacer y tú aceptaste la ayuda de Albus, ssí que es mejor para todos si lo aceptas y si me dejan hablar, se giró hacia los gemelos, les explicaré el por qué estamos aquí —dijo Lupin seriamente.
Bien, pero será después de comer, Draco estas muy delgado y necesitas reponerte y tu Remus también necesitas comer algo después de la Batalla en el Castillo todos necesitamos algo caliente en el estómago.
A pesar de que su hijo había sido herido por un licántropo, y el director de Hogwarts que estaba muerto, la matriarca de los Weasley, tenía una sonrisa en su cara, ella sabía que al ser tan joven y vivir en una familia como la del chico se había contaminado con absurdas creencias.
A Draco, esa mujer le parecía rara, antes le resultaba repulsiva. Pero ahora la encontraba extrañamente agradable, eso hizo que al joven le recorriera un fino escalofrío por la espalda.
Estaba rico, todo lo servido por aquella mujer. Estaba realmente bueno, al Slytherin le parecía uno de los mejores manjares, si hace unos días le hubiesen dicho que estaría en la mesa comiendo de los Weasley, hubiera torturado al osado y más de atreverse a decir que disfrutaría la comida de la madre regordeta, pero ahora todo era diferente, él tenía una oportunidad y se le daría a su familia, aunque no tuviera ni una puta idea de cuál era el plan de Dumbledore, sabía qué tenía que confiar en el viejo, después de todo era uno de los más grandes magos que hayan existido en toda la historia de la magia, pensar en el viejo, le causo al joven un vacío en el estómago, hace unas horas apenas estaba decidido matarlo y ahora parece que tal vez ya habían pasado años desde que estuvo con el profesor en la torre.
Draco recordaba todo lo que paso esa noche, una y otra vez, él había tenido razón en dudar de Severus Snape, siempre quiso el lugar de su padre y ahora al saber el señor oscuro que él había matado al viejo, sin dudas seria su mano derecha, tenía miedo al pensar en su madre, no sabía que iría a pasar con ella y lo peor su padre estaba en Azkaban y quizá él lo pagaría peor, lo que aún no era entendía el porqué de su supuesta muerte, había algo, algo que su mente juvenil no lograba entender, pero por ahora solo quería descansar, olvidarse de todo, despertar y enterarse de que la guerra ya había terminado y de que sus padres estaban a salvo y el buen nombre de los Malfoy era tan respetable como alguna vez la fue, claro que si todo se arreglara solo con desear, no aprenderíamos el verdadero valor de las cosas.
Bien, será mejor que te vayas a descansar, mañana platicaremos, te acompañaré hasta el que será tu cuarto, espero no te importe compartir el cuarto con Ron y Harry, pero dentro de poco celebraremos una boda y habrá muchos invitados.
La señora Weasley seguía hablando, pero para el chico saber que iba a dormir junto a sus dos peores enemigos, se le desenchufo el cerebro, seguía a la pelirroja madre, pero debes en cuando asentía, pero un momento, el dormir en el cuchitril que Weasley llamaba  habitación y sumándole el que Potty estaría ahí no le hacia la menor gracia, es más un gesto de desagrado se dejó ver en su pálido rostro, pero que podía hacer, había pasado de conato de asesino a ser parte de una de las familias más numerosas y cursis que existiera en el mundo mágico, claro que otros adjetivos pasaban por la cabeza del chico, que combinaban con pobreza, muchedumbre y demás calificativos discriminatorios, era cierto que La Madriguera no era ni la mitad de lo majestuoso que su mansión lo era, pero ahí se respiraba un sabor diferente, desde que llego logró percibir una sensación de ¿amor?, paz, había algo en el ambiente que simplemente diferenciaba a su gran mansión de esa casa, algo más que muebles y buen gusto, Draco se sentía protegido y por primera vez sentía calor de hogar.
Draco entró al cuarto de Ron, vio que no era tan grande como su recamara, pero por lo menos se veía decente, aunque no le agradaba el cartel de los Chudley Cannons, no era para comparado con su equipo Puddlemere United, la cama se veía cómoda, pero el solo de pensar que la comadreja se había acostado ahí, era repugnante, demasiado para alguien de la categoría de Malfoy.
Dormirás aquí, no creo que a los chicos les moleste compartir contigo la recámara, ellos llegarán dentro de dos días, y mañana por la tarde me ayudarás a subir otra cama para ti, tenemos la de los gemelos, ellos ahora viven arriba de su negocio, buenas noches cariño, las sábanas y frazadas están limpias.
Buenas noches es lo único que salió de la boca del joven.
Se sentó en la mullida cama y se dejó caer, gruesas lágrimas salía de sus ojos cerrados, tenía miedo, tenía frío, extrañaba a su madre, quería ver un su padre, había sido demasiada presión para un joven de tan solo 17 años, sin darse cuenta se quedó dormido profundamente.
La señora Weasley bajaba las escaleras, triste, oía a sus hijos discutir con Remus, a ellos no les agradaba la idea de que el joven mortífago viviera ahí.
Deberíamos de darle una oportunidad, creo que todos la merecemos.
Pero mamá, él es un mortífago, y fue él, él que dejo entrar a sus amiguitos a la escuela, por él Charlie está herido, por él hay heridos, y por él, Dumbledore está muerto.
Se hizo un gran silencio en el comedor, todos sabían que George tenía razón, tratar de defender a Malfoy estaba siendo una batalla perdida, nadie podía confiar en él, y después de lo ocurrido en Hogwarts.
Mañana será el funeral de Albus, espero que mantengan sus bocotas cerradas en cuanto a Draco, y el de su paradero, nadie, y entiéndalo bien, nadie debe saber de qué está aquí, podría ser peligroso, no solo para su madre, sino para toda la Orden, espero que se queden callados, ni siquiera Harry o Ron, entendieron.
Los gemelos se veían fijamente, tratando de aguantarse la risa, y es que al ver a Remus tan a serio, y tratándoles de llamar la atención, para ellos no funcionaba.
Bueno si es lo que quieres lo haremos, pero con una condición soltó muy despreocupadamente Fred.
No, harás lo que te dijo Remus, sin condiciones, entendiste.
Papá pero…
Nada de peros jovencito, aunque seas mayor de edad y tengas tu propio negocio, seguimos siendo tus padres y tendrás que acatar nuestras ordenes, ¿está claro? la cara de Molly parecía más redonda de lo habitual, y estaba tan roja, que los ojos se veían más claros.
Él es un niño solitario, y necesita apoyo.
Los cuatro hombres que estaban en el comedor se voltearon a ver, y es que a la afable señora, todos, los jóvenes Slytherin o no, eran eso, jóvenes ingenuos que necesitaban un buen guía y amor, sobretodo amor, mucho amor, y ese chico en especial necesitaba sentirse querido.

*****

Ya habían pasado una cuantas horas y Draco había logrado dormir un poco, se sentía ansioso, seguía pensando en sus padres y en Snape, ese maldito lo había engañado, la habitación se comenzaba a iluminar poco a poco por los rayos del sol. A pesar de sentirse tan cansado, tanto emocional como mentalmente, el Slytherin ya no podía conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos las imágenes de la Torre venían a su mente, así que decidió pararse y husmear un poco en la habitación, era muy distinta a la suya, demasiado sencilla, y sí, se veía un leguas que no solo no tenían dinero, sino también una falta de buen gusto, comenzó a abrir cajones, encontró ropa interior del Gryffindor, cosa que desagrado al joven rubio, en los demás cajones habían viejos libros, túnicas uno que otro calcetín sin par y unos suéteres tejidos en varios colores, se estaba hartando hasta que un punto del cuarto llamo su atención.
Encima de una mesa improvisada como escritorio se encontraba unas fotografías, eran de la familia comadreja y como no de San Potty y el ratón de biblioteca, al chico se le hizo un hueco en el estómago, dentro de poco llagarían y no sabría la reacción de Los Gryffindor, bueno si sabía cómo reaccionarían, eso le daba más miedo.
Entre tantas fotos hubo dos que le llamaron la atención, curiosamente ambas eran de la Hermione, la primera era del baile de Navidad, donde lucia su vestido azul, en verdad se veía muy hermosa, la segunda era más reciente, parecía de ese mismo año, vestía una ropa muggle que le sentaba muy bien, Draco guardo ambas fotografías en el bolsillo de su chaqueta, y continuo investigando.
Al cabo de un rato se oyeron pasos, y actividad en el piso de abajo, el cerrar de la puerta y un silencio que duro menos de diez segundos, pasos otra vez, pero estos se intensificaban cada vez más y más cerca de donde se encontraba el chico.
Toc-toc.
Se puede pasar era la señora Weasley.
Claro está en su casa.
Molly entró cargando un baúl que Draco reconoció inmediatamente, era de él.
—Está mañana Tonks, lo trajo, te será de mucha utilidad, ¿la conoces?
Draco negó con la cabeza.
Es una lástima, la familia debe estar unida.
La familia, la familia de quien, él solo tenía a sus padres y a sus tíos Lestrange, pero nada más.
Vamos abajo, tienes que comer bien, te daré una poción, para esas grandes ojeras tienes.
Draco la siguió, la verdad es que ya estaba harto de seguir encerrado en la habitación de la comadreja. Al llegar a la cocino su olfato fue invadido por un olor extremadamente exquisito, esa mujer sí que sabía cocinar, ya entendía el porqué de su figura.
Draco se sentó, aprovechando que se encontraban solos, la mujer regordeta le sirvió un humeante chocolate, con un pan recién hecho, un par de huevos, salchichas, panqueques, tocino. Parecía que estaba esperando a un ejército.
Anda, ven, come, no seas tímido.
Este… mmm…, ¿no espera una alguien más?
¿Por qué la pregunta querido?
Bueno es que es mucha comida Draco señalo los platos sobre la mesa.
¡Oh! Perdón, bueno, es que si tú vieras como comen mis hijos y Harry, sabrías que esto es apenas un pequeño refrigerio para ellos, pero solo come lo que gustes, anda que va a enfriarse.
El chico sonrió, esa mujer era demasiado amable.
Draco empiezo a comer un poco esa comida, le sabia un a gloria, estaba tomando su chocolate en cuanto entro Errol, la Lechuza de los Weasley, traía el profeta, lo dejo caer sobre la mesa.
El joven lo tomo sin autorización, es y qué estaba acostumbrado a hacer su voluntad, lo abrió y en la primera página aparecía la muerte del viejo director de Hogwarts y la de un joven de Slytherin Draco Lucius Malfoy Black.
Draco dejo la taza y comenzó a leer.

MUERTE EN HOGWARTS

Parece que la gran Institución y de gran prestigio, ya no es la gran fortaleza que solía ser, pues el día de ayer, ocurrió una catástrofe, seguidores del Que No Debe ser Nombrado, entraron con al castillo con el objetivo de aniquilar al gran mago reconocido Albus Dumbledore, lo que nadie se explica es el cómo fue que entraron, ya que en dicha institución es imposible aparecerse, y dudamos mucho que hayan entrado vía red flu, lo que también es de extrañarse es que murió un joven de apenas 17 años Draco Malfoy, hijo del magnate y ahora reo de Azkaban, Lucius Malfoy, su madre la distinguida Narcisa Malfoy se ha negado a hablar con la prensa, es una lástima, ya que si le preguntan a esta humilde periodista, da más de que hablar, tal vez el joven Malfoy fue enviado como conejillo, para que entraran los mortífagos o tal vez él fue el que los dejo entrar, después de todo, su padre, no está en Azkaban tomando vacaciones…

Draco dejo de leer, para que hacerlo, todo lo que se decía era mentira; arrugo el periódico, maldita Skeeter, y pensar que el año ante pasado él estuvo ayudándole a desprestigiar a Potty, y ahora su familia la arrastraba por el fango, era una maldita, una maldita cucaracha, que algún día aplastaría.
Molly le retiro suavemente el periódico, y comenzó a leer su contenido, ahora entendía la reacción del chico y decidió distraerlo de la mejor forma que suele hacer, arreglando la casa.
—Vamos solo tenemos un día para dejar esto brillando y oliendo a pino —la ama de casa que le gustaba representar salió a flote, jalando al Slytherin de su silla.
El rubio no entendía o más bien se negaba entender, él limpiar, si nunca en su vida había hecho algo así, él estaba hecho para que le sirvieran, pero jamás para hacer los labores de los elfos, que la vieja se quedara esperando si creía que él, Draco Malfoy, levantaría un trapo para limpiar ese intento de casa.
—Anda, Draco, toma tu varita y ayúdame a ordenar este caos.
—Mh… mh… perdone señora, pero es que no tiene elfos domésticos, en mi casa tenemos de sobra y si quiere…
—Nada, nada, en tu casa no se pueden enterar de que sigues con vida, y no, no tengo elfos, y aunque los tuviera, creo que a Hermione no le gustaría que los usara.
—Maldita rata de biblioteca —murmuró por lo bajo.
—¿Decías algo?
—¡Eh!… No, nada, es que bueno… yo jamás he limpiado y no creo que sea de mucha ayuda.
—Bah, son tonterías, toma tu varita y empecemos con la acción.
Sin darse cuenta del cómo, el petulante chico estaba arreglando a diestra y siniestra, subió su cama al cuarto de Ronald, sacudió la habitación de Ginny, barrio la estancia y lavo los platos que había ensuciado —vieja maldita—, repetía una y mil veces.
—Bien ha quedado perfecto, ahora vete a bañar, que en unos momentos llegarán mis hijos y Arthur.
Draco trago espeso, una cosa era estar con la señora Weasley, pero otra muy diferente era enfrentarse al clan.
Maldita vieja, de haber sabido que le iba a cobrar el puto desayuno, era mejor que se quedara con el hambre, en su vida había recogido un maldito calcetín, y ahora, se podría graduar de elfo doméstico.
Entro al baño y Comenzó a sentir la deliciosa agua recorrer su cuerpo, el agua caliente le relajaba los músculos, salió del baño solo con una toalla negra rodeada a su cintura, se dirigió a su recamara compartida y se comenzó a vestir, logro escuchar cómo iban llegando los Weasley, este día sin duda iba a hacer más difícil de lo había pensado.
Bajo a comer, y prácticamente fue ignorado por toda la manada de pelirrojos, exceptuando claro está a Molly y Arthur que trataban de hacer más amena la comida.
La tarde paso sin mayor novedad, por la noche llego Bill de la enfermería de Hogwarts acompañado por una bella Fleur, apenas y cruzo el umbral de su casa. Su madre comenzó a sollozar, Draco se sintió mal, pues por su culpa el mayor de los pelirrojos estaba herido.
Sin embargo, Bill no era como los gemelos o como el troll de Ron, él tenía la pinta de un hombre que se daba un respetar. Sin preámbulos se acercó al chico de ojos grises y le tendió la mano.
—Sin rencores, lo que hiciste para salvar a tu familia, fue muy valiente, yo hubiera hecho lo mismo por salvar a los míos.
Draco le contesto el saludo y asintió, después de todo los Weasley no eran tan desagradables.
Después de cenar y lavar sus trastes “voluntariamente”, subió a la recamara que a la mañana siguiente compartiría con sus dos peores enemigos, Harry Potter y Ronald Weasley.