El
día empezó muy agitado, Harry, Ron y Draco estaban terminándose de arreglar,
los tres estaban estrenando túnicas de gala, a Ron los gemelos le habían
obsequiado una en color azul zafiro; mientras que a Harry y Draco, se las había
comprado Bill, sacando dinero de las respectivas cámaras de cada uno de los
chicos, mientras que el Gryffindor usaba una en color gris, Draco llevaba una
en color beige que resaltaba con sus ojos marrón, pues si, ahora Draco tenía
ojos de color marrón, y era el gemelo de Harry, y es que aunque a la boda fueran
personas de confianza, había que extremar precauciones tal como le había dicho
Fleur a Harry.
—Bien,
como me veo —Ron se veía cada cinco segundos en el espejo.
—Para
ser una comadreja, pareces gente decente.
—Muy
gracioso, ¡Berny!, y tú te pareces a…
—Tranquilos,
será mejor que bajemos —Harry hacía de mediador entre Ron y Draco.
Los
chicos bajaron al jardín, todo se veía bellísimo, la carpa y los arreglos
florales, se habían esmerado en que fuera la imagen más bella para los novios e
invitados.
—¿Qué
pasa hurón?, ¿estás nervioso?
—Mmm…,
no, creo que deje mi varita, la han visto.
—Yo
sí, la dejaste en el escritorio de mi cuarto, creo que estar tan cerca de
Gabrielle, te pone en las nubes, ¡eh!
—Vamos
comadreja es solo una niña, tiene solo 12 años.
—Bueno,
pero esa niña, ayer no te dejaba de mirar, bueno a ti y a Harry, es una suerte
que Ginny estuviera platicando con Herms, no me gustaría estar en tus zapatos
Harry.
—No
eras tú el que quería que Potty y Ginebra no fueran novios, qué más da que la
hermana de Fleur este coqueteando con él, dijiste que estaba en tu escritorio, ¿verdad?, bien voy por ella —Draco fue caminando hacia la casa, había sido
demasiado descuidado al dejar su varita.
—Hurón,
ten cuidado de que no te vea mi madre o te castrara —le gritó Fred antes de
llegar a la entrada de La Madriguera.
Draco
subió por las escaleras de la casa, fue hacia el cuarto de Ron y ahí estaba su
varita, tal y como había dicho Weasley, pero había algo más que le llamo la
atención, encima de la cama de Harry estaba su capa de invisibilidad, esta
posibilidad de desaparecerse a Draco le resulto más que tentadora, así podría
ver a sus padres en su mansión sin llamar la atención, lo haría después de la
ceremonia, nadie lo vigilaría y regresaría al atardecer, era el plan perfecto.
Draco
se puso encima la capa, la cual le llegaba por arriba de las pantorrillas, así
que tendría que agacharse para que nadie se diera cuenta de su presencia, iba
bajando las escaleras cuando escucho que del piso de abajo alguien subía las
escaleras, era Molly Weasley, que subía a apurar a Hermione y Ginny que todavía
no estaban listas, el gato naranja de Hermione se acercó hacia donde estaba
Draco, el instintivamente retrocedió, frente a él se abrió una puerta en donde
salía Ginny, en un momento Draco se sintió acorralado, frente a él estaba el
gato chato de Hermione, Crookshanks, Ginny iba hacia la dirección en donde él
se encontraba y la señora Weasley iba subiendo los escalones, Draco sentía su
corazón acelerarse y se metió a la primera recamara que estaba abierta a sus
espaldas, que era la de la pelirroja, de pronto se dio cuenta de algo, traía
puesta la capa de invisibilidad, había sido muy estúpido, pero al tenerla por
primera vez y al sentirse acorralado, se escondió en el primer lugar que vio seguro.
Draco
se acercó hacia la puerta cuando vio entrar al gato de nuevo, esta vez trato de
ignorar la fría mirada que le dirigía el minino, apenas rozo el pomo de la
puerta, cuando vio entrar detrás del gato a Hermione y esta cerraba la puerta,
ahora sí que estaba perdido, tendría que mantenerse lo más oculto que la capa
le permitiera, Hermione traía una bata de baño y una toalla en la cabeza, Draco
trago espeso, eso sí que era algo inesperado, Crookshanks se acercaba
sigilosamente al rubio, en cualquier momento lo descubriría y Granger pondría
el grito en el cielo.
—Crookshanks,
que sucede, ven —Hermione formo una borla de estambre y la deposito sobre su
cama, el gato se fue a jugar con ella, la borla estaba embrujada para cansar al
felino.
Draco
volvió a tragar espeso, se había sido salvado gracias a Merlín, poco a poco se
fue relajando, hasta que se dio cuenta de que Hermione desabrochaba el nudo de
su bata y lentamente la dejo caer a lado del gato, Draco tuvo que contenerse,
frente a él, tenía a Hermione Granger, totalmente desnuda, le recordó una vieja
pintura muggle; el nacimiento de Venus, como un caballero que es giró su cabeza
y cerro sus ojos, pero su instinto más primitivo le recordó lo que era, un
hombre y volvió a ver hacia donde se encontraba la castaña; estaba totalmente
hermosa, Hermione poseía un cuerpo perfecto, Draco tuvo que hacer de todas las
fuerzas que tenía, para no saltarle a Hermione ahí mismo, vio como tomaba un
pequeño frasco de su bolso de cuentas.
La
castaña abrió el frasco y fue poniendo su contenido en su piel, ese olor se le
hizo muy conocido al Slytherin, la castaña se ponía la crema de una manera
demasiado sensual, según Draco, el chico estaba maravillado con el cuerpo de la
Gryffindor, ya había conocido bastantes cuerpos de chicas en sus años de
rompecorazones en Hogwarts, pero sin duda alguna Hermione se llevaba el premio
al mejor trasero y a las mejores senos. Después de que Hermione se terminó de
poner crema, a lo que Draco le resulto una eternidad, Hermione tomo sus pantaletas
y antes de colocárselas…
—Harry
si tú supieras… —dijo la chica en un suspiro, Hermione pensaba en Potter,
cuando pasaba la crema por su frondoso cuerpo, pensaba en Potter, esto hizo que
la libido de Draco bajara de un golpe, la castaña termino de ponerse su ropa
interior de color lila y con encajes, cuanto tomo el vestido del mismo color y
se lo fue colocando.
—Hermione,
¿ya estas lista?, mi mamá quiere que le lleves la tiara a Fleur y mi tía Muriel
quiere conocerte.
—Sí,
Ginny, bueno casi estoy lista, me ayudas a subir el cierre del vestido —la
chica se acercó hasta donde estaba Hermione, dejando la puerta abierta, Draco
aprovecho la oportunidad y dejo la capa encima del barandal y bajo corriendo
las escaleras, sin importarle encontrarse a Molly o a cualquier otro del clan
Weasley.
—¡Hey!,
¿en dónde estabas?, ¿Por qué tardaste tanto?
—¿Eh?,
trataba de que no me viera tu madre.
—Bien,
ya están llegando los invitados, creo que mejor nos ayudas.
Draco
y Ron se fueron hacia donde estaban Harry y los gemelos, mientras el rubio
trataba de borrarse la imagen de la castaña.
*****
—¿Qué
fue eso? —Ginny volteo hacia la dirección en donde Draco había salido hace unos
segundos—, ya está, ¡wow! El vestido es muy lindo Herms, de seguro esta noche
bailaras mucho, prométeme algo —Ginny miró muy seria a su amiga—, si ves que la
horrible hermana de flema se acerca a Harry, tú lo sacaras a bailar, prométeme
que no dejaras que esa arpía se le acerque, por favor —Ginny miraba a Hermione
anhelante, la castaña asintió.
—Te prometo Ginny, que nadie más que yo se
acercara a tu príncipe azul —las dos chicas comenzaron a reírse.
—Bien,
prefiero mil veces que sea Draco el que baile con la flemita, a esa niña solo
le gustan los chicos atractivos.
—A
que te refieres.
—Pues
que Gabrielle, estuvo coqueteando con Draco, no te diste cuenta, ayer cuando
Harry platicaba con mi papá, la muy… bueno ella se le acerco a Draco y movía
las pestañas de manera exagerada y se reía como tonta, ¿en serio no la viste?
Hermione
parecía un tanto molesta.
—No,
que descaro de Malfoy, coquetear con una niña.
—Bueno,
¡apúrate!, ya pronto serán las dos y todavía falta que te maquilles y peines
—Ginny salió de su habitación dejando a una Hermione no muy contenta.
*****
Mientras
que iban llegando los invitados, los chicos aprovechaban para echarle el ojo a
una que otra invitada, las francesas eran muy guapas y ese día era para
festejar y divertirse.
—…
¿Tú qué crees Berny?
—¿Qué?
¿Perdón?
—¿Qué
te sucede Draco?, desde que regresaste de la casa, estas muy distraído.
—No
es nada, solo que es la primera vez que asisto a una boda y ayudo, solo eso
—dijo no muy convencido el Slytherin.
Luna
Lovegood se acercaba con su papá, los dos vestían de un color amarillo.
—Aquí
están nuestras invitaciones, soy Xenophilius Lovegood y ella es mi encantadora
hija Luna, tus padres han sido muy amables al invitarme.
—Ellos
no son mis padres, son mis tíos y me llamo Barny y él es mi gemelo Berny.
—Vaya,
¿ahora te cambias el nombre, Harry?
El
chico se sintió intimidado, como diablos Luna lo había reconocido.
—¿Cómo…
cómo sabes quién soy?
—Por
tu expresión —la chica volteo hacia donde se encontraba el gemelo de Harry y le
susurró al oído—, me da mucho gusto que no hayas muerto, Draco —se separó de él
y le sonrió—, aunque pensándolo bien, te ves más guapo de rubio —tanto Harry
como Draco se quedaron boquiabiertos, ni sus madres, bueno en este caso la de
Draco lo hubiera reconocido y Harry dudaba que alguien más lo identificara—,
nos vemos —dicho esto la chica se fue a sentar junto a su padre.
—Wow,
Hermione que hermosa te ves —Ron miraba a la chica con gran admiración.
—Gracias
Ron, aunque supongo que eso se los has dicho a todas las amigas de Fleur, ¿no?
—Eh,
como crees, y a ese quien lo invito —en ese instante llegaba Viktor Krum, y miró
detalladamente a Hermione.
—Herrmione,
que bella estas —el búlgaro le entrego la invitación a Draco que lo vio con un
poco de recelo.
—Gra…
gracias, Viktor, eh… ¿Cómo has estado? —Hermione estaba nerviosa, Ron miraba de
manera amenazante al jugador de quidditch, y este lo ignoraba, contemplando
solo a la castaña.
—¿Quién
te invito? ¿Por qué estás aquí? —Ron se mostraba bastante molesto.
—Fleur
me invito, somos amigos desde el Torneo de los Tres Magos.
—Bien,
muchachote te indicare donde es tu lugar —Fred intervino a tiempo ya que Ron le
saltaría en cualquier momento a Viktor.
—Creo
que ya es hora de irnos a sentar, no, vamos Harry, perdón Barny —Hermione tomo
a Harry del brazo y se lo llevo, dejando a Ron rojo de la ira y a Draco con
cara de extrañeza.
Todos
se fueron acomodando en donde la señora Delacour les había indicado según el
protocolo, los gemelos y Ron quedaron en la primera hilera a lado del señor
Weasley; Harry, Hermione y Draco en la segunda hilera, mientras que Viktor
quedaba en la banca de atrás, pronto se comenzó a escuchar la música que
anunciaba la llegada de los novios, la señora Weasley entraba de la mano de un
Charlie bastante guapo, de pronto todos los invitados se pusieron de pie, la
novia estaba a punto de entrar, Fleur se veía bellísima, si es que eso era
posible, lucia radiante y su vestido realzaba más su belleza, el señor Delacour
se mostraba orgulloso de su hija, la llevaba como un trofeo y al momento de
entregársela a Bill, se mostraba algo nostálgico.
Aunque
el centro de la atención eran los flamantes novios, Harry solo tenía ojos para
Ginny, la veía hermosísima, lucía un vestido de color dorado, el cual resaltaba
su juvenil y atlético cuerpo, escuchaba a lo lejos como la tía Muriel hablaba
de lo escotado que era el vestido de la pelirroja, pero para Harry era más que
perfecto, de pronto el chico tuvo miedo de no tener la oportunidad de tener una
vida normal, de nunca llegar a ese momento tan especial con Ginny, Harry apretó
fuertemente la mano de Hermione, la chica se acercó a él y le susurró algo,
Harry la abrazo por el hombro y le besó la frente, Hermione sonreía
radiantemente.
Ron
giró hacia donde estaban sus amigos y no le gusto la escena que vio, frunció el
ceño, Draco que estaba atento a la ceremonia volteo hacia donde el pelirrojo
miraba al ver el gesto del chico y se mostró contrariado, mientras que Viktor
solo tenía ojos para Hermione se mostraba bastante molesto por la actitud de
ese pelirrojo hacia la castaña.
La
ceremonia termino con fuegos artificiales y unas hermosas guías que
entrelazaban a los novios; todos fueron hacia las mesas, mientras iban
desapareciendo las sillas de la celebración, meseros iban y venían con
diferentes tipos de bebidas.
Los
cuatro chicos se fueron a sentar a una mesa cercana a los novios, mientras
Harry no perdía de vista a Ginny, Draco y Ron estaban de mala cara y con un
gesto de muy pocos amigos, Viktor se acercó hacia Hermione con intenciones de
bailar con ella, pero esta vez Ron fue más rápido y antes de que el búlgaro
dijera cualquier cosa la saco a bailar.
Viktor
los vio partir a bailar y le pregunto a Harry que si estaban juntos, a lo que
Draco le contesto que todavía no, pero que si no se apuraba alguien más la
conquistaría, Harry vio extrañado al Slytherin, pero no dijo nada, mientras los
tres chicos platicaban sobre quidditch, los gemelos se perdían hacia rumbos
desconocidos con las primas de Fleur.
—¿Quién
es ese? —Viktor señalaba al señor Lovegood.
—Él
es el papá de una amiga, ¿por qué?
—Tiene
la marca de Grindelwald, el mago tenebrroso, que derroto Dumbledore, ese mago
asesino a muchos magos entre ellos a mi abuelo, si no fuera porque es la boda
de Fleur, lo retaría a duelo en este mismo instante.
—Dices
Grindelwald, el mago tenebroso, ¿estás seguro?, tal vez estas equivocado, Luna
es mi amiga y jamás la he visto con tendencias que apoyen algo o alguien así,
es más creo que es una chica demasiado dulce.
—Tal
vez, perro esa es la marca, lo sé, está en Durmstang, y muchos magos oscurros
la llevan, es su símbolo, lo que lo representa.
Harry
y Draco se quedaron en silencio, Viktor se veía más que molesto y cualquier
palabra podría ser usada en su contra, el búlgaro tenía la varita y la movía un
tanto amenazante.
—Gregorovitch,
eso es —Harry espanto a los dos hombres que estaban a su lado—, Viktor, tu
varita, la fabrico él, ¿cierto? —Harry se mostraba anhelante.
—Sí,
que con eso —el búlgaro de pronto se puso a la defensiva.
—¡Ah!
Pues tú sabes en donde está ahorita, es decir, ¿en dónde vive? —Harry cada vez
se mostraba más impaciente.
—No,
hace mucho que se retiró, fui uno de los últimos en comprarle una varita,
¿porque?
—Por
nada, olvídalo —Harry de hundió, con el comentario del búlgaro.
—Esa
chica es muy guapa, ¿es algo de ustedes? —Viktor señalo a Ginny que bailaba
cerca de Ron y Hermione.
—Sí,
es mi prima —dijo Harry muy molesto.
—Además
tiene un novio posesivo y tonto, pero ella lo ama aunque es feo —dijo Draco en
un tono jocoso.
—¡Bah!
Eso no me importa, además yo estoy interesado en otra chica —dijo señalando a
Hermione, quien sonreía junto con Ginny y Luna—, si es cierto lo que dijiste,
voy a conquistarla, ¡adiós! —el moreno se paró dejando a los dos pelirrojos con
emociones encontradas.
—No
soy tonto —rebatió Harry.
—Y
tampoco eres su novio, Potter.
Harry
iba a contestarle cuando vio a lo lejos a un hombre muy singular, rebusco entre
sus memorias y recordó a Elphias Doge, si no recordaba mal, él era integrante
de la Orden del Fénix y autor de la nota cronológica de Dumbledore.
—Malfoy
necesito pedirte un favor —Harry miró por un instante a su gemelo.
—Dime
Potter —Draco observaba de reojo a Hermione que ahora bailaba con Lee Jordan un
amigo de los gemelos.
—Cambiemos
de túnica.
—¿Qué?
¿Para qué quieres cambiar mi túnica con la tuya?
—¿Ves
a aquel hombre que está ahí? —Harry señaló a Elphias, Draco asintió—, bien
necesito hablar con él, y bueno si ven que me acercó a él, más tarde todos me
abordaran para preguntarme de que hablaba con él, y últimamente me preguntan
sobre la misión que me… bueno que nos encargó Dumbledore, y no quiero levantar
más sospechas.
—Y
quien te dice a ti, que no resulte más sospechoso de que yo hablé con él.
—Porque
tu padre y él son amigos, ¿cierto?, entonces podrás decir que te acercaste con
la intención de saber de tus padres y como tomaban lo de tu padre —esto último
lo dijo casi en un susurro, Harry se dio cuenta de lo que había dicho, ahora si
dudaba mucho de que el rubio quisiera intercambiar túnicas.
Draco
lo medito por unos minutos.
—Está
bien, vamos a cambiarnos en donde nadie nos vea —los chicos se pararon y fueron
adentro de La Madriguera.
Hermione
bailaba junto a Lee, ya que Ron cambio con él, al notar que Viktor se
aproximaba hacia ellos, haciendo que el jugador de quidditch bailara con Luna,
a lo lejos Ginny vio a Harry y Draco que se acercaban y los llamo, vio que
Draco se desvió para hablar con un viejo y Harry se acercaba a ellos.
—¿Qué
hace Draco con Doge, Harry? —la chica le preguntó al oído al chico recién
llegado, como siempre Hermione estaba alerta a cualquier movimiento del rubio,
todavía no se fiaba de él.
—Quería
preguntarle acerca de sus padres y de la relación de Lucius con el ministerio,
Gran… Hermione —Draco tuvo que corregirse automáticamente, ahora él usaba la
túnica gris de Harry.
—Mmm…, está bien —la chica no estaba conforme con la respuesta
de su amigo.
—Vamos
Herms, diviértete, estamos en una fiesta, deja tu paranoia en contra del hurón
—Ginny señalo al chico que traía la túnica beige, la castaña rodo los ojos y se
dedicó a bailar, después de un buen rato Hermione se acercó al supuesto Harry.
—Harry,
¿podemos hablar? —esto tomo por sorpresa a Draco, ahora que haría él y si le
preguntaba algo comprometedor, que pasaría si le preguntaba algo de lo que él
no tenía ni puta idea—, Harry, ¿me escuchaste? —Draco movió la cabeza
afirmando—, bien, vamos a hablar allá —Hermione jalo al chico llevándolo a la
mesa más alejada.
Mientras
los meseros repartían la comida, Hermione buscaba con la mirada a sus amigos.
—Harry,
¿te puedo hacer una pregunta?
—Ya
lo has hecho.
—Bien
—la castaña respiró hondo—, Harry, ¿estás seguro en que podemos confiar en
Malfoy? —esto sin duda alguna era algo que no esperaba Draco.
—¿Por
qué lo preguntas?
—Bueno
tú sabes, no puedo confiar en él de la noche a la mañana, y me parece increíble
que todos ustedes, sobre todo tú y Ron estén con él como si nada hubiera
pasado, ¿ya se te olvido todo lo que nos hizo en Hogwarts?
—Vaya,
Hermione, no pensé que fueras tan rencorosa —esto hizo que la chica se pusiera
roja.
—No
es eso Harry, bueno no del todo, él es un mortífago, no crees que en algún
momento o en algún punto en el camino nos traicione, digo, él tal vez…
—Hermione fue interrumpida por un Harry rabioso.
—No,
Hermione, él no nos va a traicionar —el chico la vio con un poco de furia a la
chica—, él me dio su palabra, tal vez en el pasado, fue un cabrón, pero ahora
él está arrepentido, en verdad lo está, y creo que al igual que todos, tú
deberías darle una segunda oportunidad, después de todo tú eres la persona a la
que más hirió, y créeme él lo siente, el haberte lastimado —Draco bajo su
mirada.
Hermione
vio al supuesto Harry, analizándolo y sopesando las palabras que acababa de
decir.
—Bien,
si en verdad crees eso, por mi está bien, si tú confías en él, lo haré yo,
espero que tengas razón Harry, en cualquier momento podemos partir, tengo todo
listo, por cierto no deberías dejar tu capa de invisibilidad, así como si nada
—Draco trago grueso y miró a Hermione—, no te preocupes ya la guarde —Hermione
le sonrió; para Draco era increíble como ella apoyaba en todo a Potter, en ese instante
deseo ser Harry más que nada.
Hubo
un momento de silencio, Draco miraba de reojo a Hermione quien miraba a lo
lejos de pronto la tranquilidad que tenían se esfumo cuando en el centro de la
pista de baile se formó un patronus con la forma de un lince, era el patronus
de Shacklebolt, quien habría su hocico y hablo con la voz del Auror: el ministerio ha caído, el ministro está
muerto, vienen hacia aquí.
Hermione
saco su varita del bolso de cuentas y Draco hizo lo mismo sacando su varita del
bolsillo de su pantalón, los dos se acercaron al centro de la pista, mientras
Hermione le gritaba a Ron con desesperación, casi con lágrimas en los ojos,
Draco buscaba con la mirada al verdadero Harry.
—Hermione,
Draco, ¿están bien? —era el verdadero Harry, que se acercaba por atrás de
ellos, Hermione vio interrogativamente al chico pelirrojo que acababa de
llegar, mientras que Ron llegaba hasta ellos.
—Harry,
será mejor que nos vallamos —de pronto escucharon que varios Aurores gritaban protego, Hermione tomo al falso Harry
por el brazo y a Ron, mientras que el verdadero Harry tomaba a Ron de la
túnica, Hermione comenzó a girar sobre ella misma y desaparecían de La
Madriguera.
*****
—¿En
dónde estamos, Hermione?
Los
tres chicos se sentían mareados no estaban listos para aparecerse.
—Estamos
en Tottenham Court Road, es el primer lugar que se me vino a la mente, además
de ser un lugar muggle, es poco probable que los mortífagos se les ocurra
buscar aquí, vamos a un lugar en donde puedan cambiarse esas túnicas, incluso
aquí, resultan bastante llamativos.
—Pero…
yo no traje con que cambiarme, ¿Cómo pretendes que nos cambiemos? —Ron trataba
de seguirle el paso a una apresurada Hermione, mientras trataba de ver un poco
de Londres muggle.
—No
te preocupes, yo traigo ropa para todos, incluso para ti Malfoy —Hermione
señalo al chico de la túnica gris.
—Él
no es Harry, Herms, soy yo.
—Pero…
pero ¿Cómo? —la chica se mostraba desconcertada.
—Es
una larga historia, mira por ahí nos podemos cambiar —Harry señaló un oscuro
callejón, decidió apresurar el paso cuando unos transeúntes los miraron a los
tres de manera extraña y burlándose de sus atuendos—, es una lástima que no
traiga mi capa de invisibilidad, siempre la cargaba conmigo.
Hermione
trato de controlarse, Draco la había engañado.
—No
te preocupes Harry yo la tengo, bien parece que ahí está bien.
Mientras
los chicos se colocaban la ropa que Hermione les había dado de su bolsito de
cuentas, ella buscaba a lo lejos un café para poder descansar y tal vez pasar
la noche.
—Vaya,
Hermione, no tengo ni la remota idea de cómo lo hiciste, como…
—Encantamiento
de extensión indetectable, comadreja —Draco le contestó a Ron, vestía sus
habituales ropas negras y todavía tenía el efecto de la poción multijugos.
Harry
comenzó a mutar en su verdadera apariencia.
—¿Cuándo
hiciste todo esto Herms? Es decir cuando guardaste la ropa y todo…
—En
La Madriguera, tenía el presentimiento que de que en cualquier momento
tendríamos que partir, Harry colócate la capa, aunque estemos en un lugar
muggle es mejor no arriesgarnos, bien vamos a ese café.
Hermione
caminaba y guiaba a los tres chicos hacia el local.
—¿Por
qué Malfoy sigue con la apariencia de Berny? —Ron le preguntó a Hermione.
—Tome
una porción extra de multijugos cuando Potter y yo cambiamos la túnica.
—¡Cierto!,
¿Por qué lo hicieron? —Harry iba a contestarle en cuanto vio a tres borrachos
chiflándole a Hermione y haciendo señales obscenas hacia la chica.
—Hey,
preciosa deja a esos pelirrojos y ven a divertirte con nosotros, si te gustan
los tríos, nosotros podemos ayudarte —los tres chicos ebrios empezaron a reír.
Draco
tomaba su varita y estaba a punto de lanzarles un hechizo cuando Hermione lo
agarró del brazo y lo evito.
—Aquí
no Malfoy, es muy peligroso.
—Entonces
que pretendes, ¿Qué te sigan ofendiendo? —Hermione se puso roja.
—No
es eso, solo que resulta que podemos delatarnos, ya estamos cerca del café, por
cierto, gracias —Hermione apresuro más el paso.
Entraron
a un cafetería que tenía muy mal aspecto, y los cuatros chicos se fueron hacia
la mesa más alejada del local, la mesera se les acercó para ofrecerles el menú,
Hermione pidió tres capuchinos, resultaría extraño que pidieran cuatro cuando
solo eran tres en apariencia.
—¿Cómo
estarán los demás? —Harry estaba preocupado por los Weasley y sobre todo por
Ginny.
—Tal
vez pueda preguntarles a la Orden, pero primero hay que buscar un lugar para
escondernos.
—¿Y
cómo piensas hacerlo?, ¿sabes hacer hablar a tu patronus? —Ron miraba con
admiración a Hermione.
—Sí,
he estado practicando, cuando estuve con los tíos de Harry y bueno no es tan
difícil.
—Yo
propongo que vallamos a Grimmauld Place, podemos aparecernos y…
—No,
no podemos Harry, Snape sabía la ubicación, y puede ir a buscarnos ahí.
—Creo
que Harry tiene razón Ron, creo que es el lugar más seguro, además no creo que
el profesor Snape se aparezca por allá.
—Y
porque estas tan segura Hermione, es un maldito mortífago y de seguro llevara a
Voldemort hasta ahí.
La
campanilla de la entrada sonó, un par de obreros entraron, de mala facha y se sentaron
cerca de los chicos, miraban de reojo a Hermione y a los dos pelirrojos, Harry
instintivamente saco su varita advirtiendo peligro, Draco trataba de reconocer
a esos dos, se les hacían conocidos.
Draco
saco su varita del pantalón, eran mortífagos, uno de ellos saco su varita
dispuesto a atacarlos…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario