Draco
bajaba las escaleras tratando de no hacer ruido, era temprano demasiado para
que alguien estuviera en La Madriguera despierto, así que bajo a investigar de
quienes eran las voces; se quedó en medio del último tramo de los escalones,
escuchaba la voz de Hermione hablando casi en susurros con un hombre, solo que
no podía distinguir de quien era la voz del hombre.
—En
serio Remus estoy bien.
Eso
era, el antiguo profesor de Artes Oscuras, pero que hacia ahí y sobretodo
platicando con Granger, Draco se fijó de que nadie bajara y se pegó más a la
pared para escuchar más de la conversación, en esos momentos cuanto deseo tener
unas oreja extensibles de los gemelos, Draco trataba de ocultarse lo mejor, ya
que Hermione en un momento se quedó callada, haciéndole al hombre una señal con
los dedos de que guardara silencio.
—¿Qué
sucede Herms?
—¡Oh!,
nada no es nada, solo que creí que alguien bajaba por las escaleras, bien como
te decía, yo sé que Harry todavía no debe saber, bueno tú sabes… —el licántropo
asintió—, pero me es muy difícil, sabes, me cuesta mucho trabajo contenerme, tú
sabes cuánto lo quiero y que… —Remus no dejo que continuara la chica.
—Lo
sé, Herms, pero todavía no es el momento, tienes que guardar ese sentimiento,
nadie debe saberlo y mucho menos Harry, no es el momento, y él puede
confundirse más —Remus vio a la castaña, ella iba a contestarle pero él no la
dejo—, creo que él todavía no está preparado, además tienen una misión, la cual
ninguno de los dos me ha dicho de que se trata, ¿cierto? —Hermione se quedó
callada, Remus interpreto su silencio como una negativa a contarle acerca de la
dichosa misión—. Y él necesita a Hermione su amiga, no a Hermione… —ahora fue
Hermione quien lo interrumpió.
—Vale,
te entiendo, pero ya te dije, me es muy difícil, el corazón se me oprime cada
vez que estoy cerca de él, quiero abrazarlo, besarlo y decirle que él no está
solo… decirle que lo quiero —Hermione término en un suspiro.
Draco
oía sin creérselo, Hermione Granger estaba totalmente enamorada de Potter, ella
anoche le había dicho que ella lo hacía por él, por Potter, y ahora esa platica
con Lupin lo confirmaba, era una sorpresa no del todo agradable, pero eso no lo
esperaba, después de unos segundos de digerir la noticia Draco escucho el
cerrar de una puerta así que trato de actuar lo más normal, bajo los últimos
escalones que le quedaban y saludo a las dos únicas personas que estaban en el
comedor de los Weasley.
—Buenos
días.
—Hola.
—Buen
día, Malfoy —Hermione se tensó por un momento creyó que el chico había
escuchado la conversación que tuvo hace unos momentos con Lupin.
Hermione
todavía estaba en pijama, traía un pantalón de algodón con rayas rojas y
blancas y una playera negra con una gatita impresa, su gato anaranjado estaba
en su regazo y tomaba café junto a Remus quien vestía un traje un poco roído,
se notaba cansado seria porque solo hace dos noches, fue luna llena.
Draco
se sirvió un poco de café y se sentó junto a Hermione.
—Espero
no interrumpir.
—¡Eh!
Claro que no, Remus me voy tengo que bañarme, nos vemos por la tarde recuerda
que es el cumpleaños de Harry, Malfoy —Hermione hizo un ademan con la cabeza en
forma de despedida y se perdió por el pasillo de las escaleras.
Hubo
un momento de silencio entre los dos hombres, silencio que fue roto por el
mayor.
—Dime
Draco, ¿Cómo te sientes aquí? ¿Te encuentras bien?
Draco
dejo salir un suspiro.
—Me
encuentro diferente, ni siquiera me reconozco en el espejo, sabes, pero me
gusta lo que veo, y si estoy bien, más de lo que pensé, solo que quisiera saber
cómo se encuentra mi madre.
Remus
sonrió, sabía que tarde o temprano el chico preguntaría por ella.
—No
deberías preocuparte, ella está bien, nada malo le pasara, ha sufrido debido a
tu muerte —Draco bajo la mirada, le dolía ser él, el causante del sufrimiento
de su madre, pero estaba seguro que por una puta vez hacia lo correcto—, no te
atormentes has hecho lo correcto —Draco asintió.
—Mi
papá, ¿Qué sabes de él? —Draco estaba ansioso, su padre era a la persona que
más admiraba, a pesar de lo que todos pudieran creer Lucius Malfoy era un padre
amoroso, y al saber que había sido capturado y encerrado en azkaban fue un
golpe muy fuerte para los Malfoy, Draco había jurado vengarse, pero al final no
pudo, le falto el valor para matar y ahora estaba viviendo con las personas con
los principales responsables de que su padre fuera apresado, irónico, a veces
la vida es así.
Remus
analizo al chico, si bien seguía mostrando su porte altivo, al preguntar por
sus padres su mirada reflejaba tristeza y preocupación por sus progenitores.
—Hubo
una fuga en azkaban, supongo que sabias, tu padre estaba entre los que
escaparon.
Draco
se quedó callado, apretó su mano en forma de puño, y trato de relajarse.
—Vaya
suerte de mi padre, de hombre respetable de sociedad a prófugo de la justicia.
—No
deberías juzgarlo, todos hemos cometido errores.
—Sí,
pero hay de errores a errores, mi madre es la más afectada en todo esto, ella…
—Remus no lo dejo terminar.
—Creo
que estas siendo demasiado duro con tu padre, después de todo tu seguías sus
pasos.
—Una
cosa es ser un cabrón engreído y molestar a los demás porque es divertido, pero
es muy diferente ser mortífago por gusto, la verdad es que yo nunca lo quise,
tal vez al principio me deslumbro la idea, quería vengarme y hacer pagar a los
culpables, pero ya después con la mente fría y analizando las cosas, me di
cuenta de que es una estupidez, el único culpable es Vol… —Draco no pudo decir
su nombre, todavía le tenía respeto y miedo—, el señor oscuro, en lo personal
me vale madre los estatus de sangre, y mi padre cometió el estúpido error de
volver a seguirlo, estábamos tranquilos antes de su regreso, pero… mi padre, mi
padre pudo resistirse.
—Sí
lo hubiera hecho, ahora estarían muertos, Voldemort mata a sus detractores.
Draco
lo sabía, pero sentía un cierto rencor hacia su padre, si no lo hubiera seguido
en su juventud, él sería libre y también lo sería su familia.
—Pero
estamos en medio de una puta guerra, la cual no tiene final, sangre pura
siguiendo un jodido mestizo, para asesinar a hijos de muggles que… al fin de
cuentas, resultan ser mejores magos y brujas que un gran linaje de pureza de
sangre.
Remus
estaba sorprendido por las palabras del Slytherin, sonaban tan sinceras.
—Entonces,
¿por qué…? —el licántropo dudo en formular su pregunta.
—¿Por
qué, qué?, ¿Por qué insulto a Granger?, porque soy o era así —Remus sonrió ante
la perspicacia del chico—, porque es divertido, tú sabes, molestarla, es a la
única que he llamado sangre sucia, ella siempre responde adecuadamente, es mordaz
y tenaz, Potter y Weasley siempre van a los golpes, pero ella, ella es
diferente, sabe cómo y qué responder, solo una vez… —Draco sonrió y se llevó
instintivamente su mano a su mejilla, más no nombro ese hecho—, y bueno también
es la única manera de no sentirme ofendido por ser superado por una chica
muggle, no es por justificarme, pero así me educaron y crecí con esas creencias
y con esos prejuicios en cuanto a la sangre.
Hermione
interrumpo la plática de primos.
—Perdón,
pero es que deje mi varita —se acercó a la mesa y se marchó sin ver a ninguno
de los dos hombres, sonrió al saber que después de todo Draco no era tan mal
nacido, como ella creía.
Draco
la vio de reojo, sin duda Granger lo ponía nervioso, nunca había estado tan
cerca de la chica y su esencia le recordaba algo. Remus vio la reacción del
chico y después fijo su vista en Hermione que se alejaba por las escaleras.
—Bien,
creo que es hora de que me valla, esta tarde llegaré con Dora y sus padres.
—¿Cómo
son?, ¿mis tíos?
—Como…
bueno normal supongo —Remus sonrió—, son personas buenas, no temas, tú también
eres Black, y sabrás sacar esa situación adelante —Remus estiro la mano hacia
Draco.
—Sabes
me agrada que estés con ella, es feliz a tu lado, cuida a mi prima es la única
que tengo y la primera vez que estoy consciente de ello —Draco recibió el brazo
de Remus y lo apretó, sonriendo de saber que el también algún día sería feliz
como Tonks.
Harry
y Ron bajaron a desayunar, la señora Weasley preparaba unos panqueques,
mientras que en la mesa ya estaban servidos: huevo con tocino, salchichas, pan
tostado, bollos mermeladas de fresa y durazno, jugos de calabaza, uva y
durazno, este último el preferido de Hermione; ahora Draco recién entendía, de
cuando llego el primer día a La Madriguera y fue atendido por la señora
Weasley, a ella le encantaba cocinar y a sus hijos comer, y aunque en
apariencia pareciera demasiada comida, para los tres jóvenes era apenas
suficiente, al igual que los Gryffindor, Draco comía como si fuese su ultimo
alimento, ya había recuperado el peso perdido durante el último año, y como no,
si lo que cocinara Molly siempre estaba delicioso.
Ginny
bajaba sutilmente con un hermoso vestido negro con flores rojas, tenía el pelo
suelto, se veía preciosa, se sentó a lado de Harry y lo felicito, el chico se
sentía nervioso ante la cercanía de la pelirroja.
—Ginny,
¿en dónde está Herms?
—Ella
se está cambiando, ¿Por qué Ron?
Ron
se sonrojo ante la pregunta de su hermana menor.
—Por
nada —se llevó un pan tostado con mermelada a la boca.
Hermione
llego a la mesa, sumida en sus pensamientos, todavía recordaba lo que le dijo
Remus, se sentó junto a Harry y lo felicito, todos la miraron extrañados, se
mostraba fría con Harry, normalmente lo abrazaría y le daría un beso, Draco no
pasó inadvertido la tibieza de la chica.
Harry
comenzó a sentir un dolor punzante en la frente trato de cerrar su mente, pero
ya era demasiado tarde, veía a un horizonte montañoso y el contorno de un
pueblecito, una y otra vez venia un nombre a su cabeza, Gregorovitch.
Poco
a poco Harry abrió los ojos, estaban todos alrededor de él, con rostros de
preocupación hasta Malfoy se notaba turbado, Harry se levantó, no supo en qué
momento se cayó al suelo.
—¿Cariño
te encuentras bien? —Molly se mostraba bastante inquieta.
—Sí,
solo es… que creo que… comí demasiada azúcar, eso, solo fue eso.
—Bien,
ve a descansar, todavía falta para tu fiesta, Ginny, Hermione ayúdenme a
recoger la mesa, Ron, Draco por favor saquen la mesa al jardín y las sillas.
*****
Harry
abrió los ojos, se sentía pesado, Voldemort estaba buscando desesperado a
alguien, un nombre resonaba en su cabeza, Gregorovitch, no tenía ni puta idea
de quién era… Hermione entró a la recamara en donde se encontraba el chico y
fue directo a abrazarlo, Ron y Draco entraron detrás de ella.
—Harry,
¿estás bien?, fue Voldemort, ¿verdad?, volvió a entrar a tu mente, tienes que
ce…
—Estoy
bien Hermione, y no sé qué me paso —Harry se mostraba molesto y osco, sabía que
la chica tenía razón, pero le molestaba de sobremanera que lo reprendieran como
a un niño pequeño, se sentía inútil.
—Bien,
voy a ayudar a la señora Weasley —Hermione salió dolida por la actitud de su
amigo.
—Sabes
Potter, para ser tú, te has portado como un verdadero cabrón, Granger solo se
preocupaba por ti —Draco se dejó caer a lado de Harry, Ron para romper un poco
la tensión le dio a Harry un paquete rectangular.
—¿Un
libro? —Harry estaba extrañado por tan peculiar regalo, lo podría esperar de
Hermione, pero de Ron sí que era una sorpresa.
—No
solo es un libro, es una joya, velo por ti mismo.
Harry
desprendió el papel rojo, y miró extrañado ese ejemplar llamado: Doce formas infalibles de hechizar a una
bruja.
—¡Vaya!
Sí que es… —Harry no sabía cómo describir tan singular presente mientras que
Draco contenía la risa.
—Sabes
me lo dieron los gemelos y de haberlo obtenido antes me hubiera ayudado mucho a
librarme de Lavender y a… —Ron calló, no quería que decir más su rostro se
tornó rojo y dejo salir un gruñido.
Ginny
entró de pronto al cuarto de los chicos.
—Harry
pregunta mamá sobre tu estado, ¿estás bien? —Harry asintió—, me alegra mucho,
puedes… puedes bajar un momento necesito hablar contigo a solas.
—¿De
qué tienes que hablar con él?
—Eso
es algo que no te importa Weasley.
—Es
mi hermana menor.
—Sí,
pero tú no la mandas.
Ginny,
le agradeció a Draco por su pronta intromisión, Harry se puso de pie y siguió a
la chica hasta su habitación, se sentía nervioso, no sabía si era correcto
estar en la recamara de Ginny, aunque ya la conocía, se sentía nervioso,
recordaba el día y lo que había pasado en esa recamara de paredes lilas, Harry
tomo una gran bocanada de aire, sin duda era uno de los mejores recuerdos que
tenía de las vacaciones de pascua.
—¡Feliz
cumpleaños, Harry! —Ginny lo tomo por los hombros y se fue acercando poco a
poco a él, y sin pensarlo más lo besó, Harry se sentía en el paraíso, amaba a
Ginny, y dejarla había sido el mayor sacrificio que había hecho, la apretó más
a él, quería revivir lo que había pasado ahí, en esa cama, en Hogwarts, adoraba
a la pelirroja, un portazo los hizo separarse, Ron se mostraba molesto, sabía
que no era buena idea dejar a esos dos solos.
—Vez
comadreja los interrumpiste, eres un…
—¡Cállate
Malfoy!, este no es tu asunto, ¡Harry! Lo prometiste, me prometiste no volverla
a buscar.
—Ron,
yo…
*****
Hermione
estaba arreglando para la fiesta de Harry, colgaba serpentinas doradas encima
de la copa de los árboles, cuando escucho gritos saliendo de la casa, Ron
seguía a Harry, que se mostraba bastante alterado, de un momento a otro podrían
lanzarse un hechizo, Draco seguía de cerca a Ron, tratándolo de calmarlo.
—Malfoy,
ya te dije mantén tu trasero albino fuera de esto, no es de tu incumbencia,
ahora si Harry estoy esperando tu respuesta.
Hermione
se acercó a los chicos, pero fue detenida por Draco, trato de zafarse del
chico, pero este era más fuerte.
—¿Qué
pasa?, ¿Por qué están peleando? —Hermione miraba interrogante a Draco, el chico
empezó a explicarle a Hermione en la situación en que habían encontrado a Ginny
y Harry, y lo entendió, Ron era muy celoso y posesivo, Hermione se soltó de
Draco y fue hacia sus amigos.
—Ron,
¿se puede saber porque le gritas a Harry?, déjalos ellos se aman y…
Ron
no dejo terminar a Hermione.
—Mira,
yo sé que eres incondicional de Harry y que lo apoyaras hasta el final, pero
ella es mi hermana, sufre, está sufriendo —volteo hacia Harry—, si terminaste
con ella por lo menos ten los tamaños suficientes para mantener tu palabra, no
te acerques a ella y mucho menos le des falsas esperanzas, si la vuelves a hacer
sufrir, te juro que yo mismo te…
—Y
TU CREES QUE YO ESTOY BIEN, TU CREES QUE DESEO HACERLE DAÑO, ¡LA AMO! —Harry se
tranquilizó—, la amo y sé que no debí besarla, pero tal vez sea la última
ocasión en que lo haga, ¡voy a una misión suicida Ron!, no tengo ni puta idea
por donde comenzar y no sé, si saldré vivo de esto, me voy a enfrentar a
Voldemort, sabes, tal vez no vuelva a besarla ¡jamás!, que sentirías TU, si no
volvieras a ver a… —Harry se quedó callado, sabía de los sentimientos de su
amigo hacia Hermione, y si lo mencionaba seria traicionarlo de cierta manera,
tenía que ser Ron el que tenía que dar el primer paso.
Draco
se acercó hacia el trio.
—Bien,
por un momento creí que se hechizarían, Granger, creo que mini Weasley te
necesita —Hermione se fue en silencio, dejando a los tres chicos en el jardín.
*****
Ya
era la hora de la cena y los invitados empezaban a llegar, los señores Delacour
tenían poco más de media hora de haber arribado a La Madriguera acompañando a
su pequeña hija Gabrielle, Tonks y Remus venían abrazados, Harry sonrió con
nostalgia, Remus era lo más cercano que tenía a sus padres, y le hubiera
gustado verlos así, felices y enamorados, Hagrid y Charlie platicaban
animadamente mientras que Fleur y Bill, Draco platicaba y recibía mimos de su
tía Andrómeda, era una escena divertida de ver, mientras que Ginny y Hermione
platicaban, Harry sabía que tenía que disculparse con Hermione, había sido
bastante grosero con ella y la castaña siempre lo apoyaba incondicionalmente,
tal y cual había dicho Ron, de pronto visualizo una snitch dorada del tamaño de
una pelota de playa flotando.
—Apártense,
con cuidado, ¡cuidado! —la señora Weasley la puso sobre la mesa abarcando gran
parte de ella, era el pastel de cumpleaños del chico—, vamos cariño puedes ir
abriendo los regalos, mientras llega Arthur, para partir el pastel, de uno a
uno fue desenvolviendo los regalos, eran muchos y él se mostraba feliz, por
primera vez recibía tantos regalos como su primo Dudley, Hermione se acercó
hacia él.
—Toma
Harry, feliz cumpleaños —Hermione camino hacia la mesa, pero unos brazos la
detuvieron Harry la abrazaba por la espalda—, ¡Herms! Perdóname por gritarte,
yo… lo siento, te quiero mucho —Hermione se emocionó al sentir el abrazo de
Harry, mientras que Remus los veía enternecido.
—No
estás celosa, digo, de Granger, si mi novia abrazaría así a un amigo, les
lanzaba un cruciatus, mínimo, ¿siempre son así?, ¿de cariñosos? —Draco
arrastraba las palabras, se mostraba tenso.
—Sí,
siempre han sido así, y Harry no es mi novio —Ginny se metió a la casa,
pretextando ir a buscar más bocadillos.
Harry
abrió los regalos de Hermione, el primero era un chivatoscopio, y el segundo
parecía un libro, típico en Hermione, al abrirlo Harry se quedó sin habla, era
un álbum de sus padres, de Lily más joven, fotos de cuando era una niña, de su
padre James, de los dos, eran perfectas las fotografías, Harry no pudo suprimir
unas lágrimas y volvió a abrazar a Hermione.
—Herms…
¿Cómo? —la chica encogió los hombros y le dedico una sincera sonrisa a su mejor
amigo.
—Fue
fácil, hechice a tu tía, y ella me dio las fotos y Remus me ayudo a conseguir
fotos de tu papá —al decir eso, a Hermione se le formo un nudo en la garganta.
De
pronto la tranquilidad y la armonía fue interrumpida por un rayo de luz que se
posó encima de la mesa.
Era
el patronus del señor Weasley, anunciando que pronto llegaría junto con el
ministro de magia, Draco fue conducido hacia los pisos de arriba, verlo ahí
sería demasiado arriesgado, Tonks y Remus también se despidieron, no querían
causarles problemas a los Weasley por la condición de licántropo de Lupin y
Hagrid también despareció, un semi gigante, tampoco era bien visto ante los
ojos del ministerio de magia.
Al
llegar el ministro de magia, Rufus Scrimgeour, solicito hablar con Harry, Ron y
Hermione, fueron hacia el salón, los demás invitados, se quedaron en el jardín,
expectantes.
—Arthur,
para que vino el ministro, ¿Por qué quiere hablar con los chicos?
—No
lo sé, Molly, simplemente me dijo que lo esperara y que quería venir a verlos,
no sé para qué, pero creo que tiene algo que ver con Dumbledore.
*****
Draco
se movía frenéticamente de un lado a otro en el cuarto de Ron, tenía miedo de
que lo descubrieran, tal vez podría ir a azkaban por intento de asesinato y por
dejar entrar a los mortífagos a Hogwarts, la puerta se abrió y Draco dio un
brinco del susto, lo sabía, sabía que llegaría el día que pagaría por sus
estupideces; visualizo una roja cabellera, era Charlie que entró a ver como estaba
el chico.
—¿Estás
nervioso?, tranquilo nadie dirá nada, acerca de tu estancia, relájate, hay que
esperar.
Draco
se dejó caer sobre su cama, pensando en las múltiples opciones por las que el
ministro de magia estaría en La Madriguera, también tenía en la mente a cierta
castaña, le intrigaba su manera de ser y pensar, esta mañana había descubierto
que la chica estaba enamorada de Harry, y sin embargo, apoyaba el enamoramiento
de Ginny que tenía hacia Potter, era demasiado el amor que le tenía, sin duda,
era el tipo de chica que anteponía la felicidad de quien ama, antes de la suya,
eso le intrigaba y a la vez le parecía patético.
—En
que piensas, estás muy callado.
—En
nada, simplemente me pregunto que hace Scrimgeour, aquí, no sé qué pasara si se
entera de que estoy vivo y que ustedes me han estado ocultando, no quiero
ocasionar problemas.
Charlie
sonrió.
—No
te preocupes, no hay nada que temer —Draco recordó que en la cena Charlie
platicaba animadamente con Granger, tenía curiosidad de saber de qué hablaban
esos dos—, parece que Granger está destinada a quedarse dentro de esta familia,
¿no? —Charlie no pasó desapercibido el tono que utilizo el Slytherin.
—¿Por
qué lo dices?
—Te
vi platicando con ella animadamente.
—Y
eso que tiene que ver, a Ron está claro que le gusta, pero a pesar de que es
una chica muy guapa y tiene una interesante platica, creo que es muy chica para
mí, y si mi hermano sigue sin demostrarle lo que siente, tal vez llegue otro
mago de sangre limpia y la conquiste, ¿no crees? —Charlie respondió
mordazmente, él no había pasado por alto las miradas que Draco le enviaba a la
chica.
Draco
como respuesta solo alzo los hombros. Ginny entró, sobresaltando a los dos
jóvenes.
—Ya
se fue Scrimgeour, pero no bajes, Ron, Harry y Hermione —a esta última la
nombro con mucha dureza—, quieren hablar contigo primero —la chica salió sin
dar más explicaciones.
—Bien
será mejor que me valla, nos vemos —Charlie iba saliendo, cuando los otros
Gryffindor iban entrando, se acomodaron, con cara de enojo entraba Ron, Harry y
Hermione tenían una expresión de incertidumbre.
—¿Qué
paso?, ¿para que los quería Scrimgeour?
—Quería
dejarnos la herencia del profesor Dumbledore, toma esto es para ti.
Draco
estaba asombrado, Ron le acercaba un libro.
—¿Para
mí?, ¿Cómo?, ¿Por qué me dejo algo a mí?, ¿Por qué un libro?
—No
lo sabemos Malfoy, a todos nos dejó algo, a Harry la primera snitch que gano en
un juego, a Ron un desiluminador y a mi otro libro, pero no se dé que es, nunca
había escuchado hablar de él.
—Nunca
pensé que llegaría el día en que mis oídos llegaran a escuchar eso, tú la come
libros, no sabes de un libro, tal vez sea uno de magia oscura —Draco hablaba
con burla.
—¡Que
va! Es un libro de cuentos, ya sabes Beedle
el Bardo, es un libro muy conocido Hermione, pensé que lo conocías —Ron
sonría satisfecho, había algo que por fin la chica no conociera y él sí.
—Sigo
sin entender, porque ustedes lo conocen y yo no —Hermione estaba frustrada, le
molestaba de sobremanera estar en la incertidumbre.
—Bueno
Granger, el hecho de que no conozcas un viejo libro de cuentos, no es para
tanto, o si, todos los niños magos conocen las historias de Beedle, mi madre
solía leerme antes de dormir la historia de Los hermanos Peverell, siempre me
gusto esa historia —Draco bajo la vista, para que no le vieran los ojos
acuosos.
—Es
un libro infantil, por eso no sabía de él, mis padres me leían otros tipos de
cuentos, La Bella Durmiente, ha sido siempre mi favorito —Hermione sonó
nostálgica, extrañaba a sus padres.
—Bueno
Granger, La Bella Durmiente, no es un cuento muggle, es una vieja leyenda entre
los magos, además… —Draco fue interrumpido por la señora Weasley—, bien chicos,
creo que tendrán tiempo para platicar después, ahora es tiempo de celebrar a
Harry, bajemos a cenar.
—¡Por
fin, me estaba muriendo de hambre! —los cuatro chicos rieron ante el comentario
de Ron.
*****
—Mi señor, está todo listo, mañana podremos entrar al ministerio de magia, mañana, el ministro caerá.

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