Camarita


viernes, 6 de marzo de 2015

Capítulo 10: Grimmauld Place

—Bien, muy bien Lucius —Voldemort se mostraba más que complacido—, veo que no has perdido tu toque —sus ojos se fijaban en el patriarca de los Malfoy—, supongo que eso del tabú, ha funcionado, ¿cierto?
—¡Así es mi señor!, en este momento, Dolohov y Rowle fueron a investigar, parece que alguien osado se atrevió a nombrarlo, veremos ahora que tan valientes son los de la Orden y si Potter se atreverá a nombrarlo tan estúpidamente como solía hacerlo.
—Bien, es un día de victoria, me retiro, y otra vez bienvenido Lucius, espero que puedas vengar la muerte de tu hijo —dicho esto Voldemort desapareció de la lujosa mansión.
Se hizo un gran silencio en la gran mansión, el señor tenebroso sabía cuál era el punto débil de los Malfoy, y disfrutaba en recordarles la pérdida de su hijo, y así alimentar su odio en contra de todos los que estén a favor de Potter.
Narcisa tomo la mano de su esposo y lo guió hasta su habitación, ya en ella, los dos empezaron con el ritual que repetían todas las noches desde que se enteraron la muerte de Draco.
—¿Y qué paso? Digo, en el ministerio estuvo… Bueno fue fácil…
—Nunca es fácil matar Cissy, estoy harto de esta mierda, espero que acabe… —respiró profundamente—, ¿sabes?, cuando era joven… cuando tenía la edad de Draco, yo deseaba ser mortífago más que nada, deseaba limpiar el mundo mágico de impuros… pero ahora, después de la muerte de mi hijo, después de eso ya no estoy tan seguro de querer que el señor tenebroso gane esta guerra, a él solo le importa él, solo le interesa ganar sobre quien sea, así mueran inocentes… y por primera vez en mi vida me pregunto si he estado haciendo bien —Lucius termino con lágrimas en los ojos y termino desplomándose en el regazo de su mujer, Narcisa consolaba a su esposo entregándole fuerza que le hacía falta, ella ya había llorado y aunque nunca fueran suficientes lágrimas, en ese momento ella era la más fuerte a pesar de su frágil figura.
El matrimonio Malfoy se quedó en penumbras dejando que los remordimientos hicieran mella en ellos, mientras las agujas del reloj marcaban los minutos, la pareja seguía abrazada, buscando perdón en la fría soledad de su habitación.
—Sabes Cissy, creo que es tiempo de hacer lo correcto, creo que se lo debemos a Draco, nosotros… no, más bien yo lo orille a escoger un futuro oscuro, lo obligue a convertirse en un asesino, y aunque no cumplió su cometido… llego lejos, y por primera vez me siento orgulloso de que Draco escuchara sus propios pensamientos aunque… aunque en ello se la haya ido la vida.
Narcisa veía a su esposo, y ella estaba de acuerdo, hace tiempo que venía pensando en delatar el paradero del señor tenebroso aunque perdiera la vida, después de perder a su único hijo, ella ya no tenía más razones para vivir.
—Tienes razón Lucius yo creo que se lo debemos a nuestro hijo, el honor de los Malfoy ha estado demasiado tiempo manchado y aunque sea lo último que hagamos… Voldemort caerá.

*****

Mientras Harry esquivaba un rayo que le rozo la oreja, Draco estaba atacando a un mortífago con un hechizo de desarme, Hermione ponía en un lugar seguro a la mesera y a los pocos muggle que se encontraban en el café, Ron se fue hacia la puerta, observando que nadie se acercara, tanto muggles como otros mortífagos.
—Potter, será mejor desarmarlos y…
—¡Cuidado! —Hermione desarmo a un mortífago que había pronunciado la maldición imperdonable hacia Malfoy.
—Gracias, Granger —Draco le sonrió a Hermione.
Harry había dejado inconsciente al mortífago desarmado, mientras que el otro era más hábil y más peligroso.
¡Expelliarmus!
¡Impedimenta!
¡Incarcerus! —gritaron los tres chicos dejando fuera de combate al mortífago.
—¿Se encuentran bien? —preguntó Ron al ver que los mortífagos estaban inconscientes—, veo que les patearon el culo ¡eh!
—¡Ron!, no es necesario… tenemos que huir —Hermione se mostraba bastante nerviosa.
—Primero tenemos que desmemoriarlos, ¿no creen? —Draco se mostraba impaciente.
—Sí, pero, ¿Cómo nos encontraron? —Hermione fijo su vista en Draco, todavía no le tenía confianza al Slytherin y la prueba estaba en que dos mortífagos los habían encontrado.
Harry sabía que Hermione tenía razón, pero no podía dudar de Draco, no ahora, si Dumbledore confiaba en él, él tenía que demostrarle la misma confianza, tal como hasta el último momento confió en Snape, tal vez más tarde se arrepentiría y Draco lo terminara matando como Severus hizo con Albus, pero por el momento era tiempo de escoger un lugar en donde esconderse y Grimmauld Place, parecía el lugar perfecto.
—No lo sé Herms, pero en su momento lo averiguaremos, bien, Malfoy sabes cómo hacer para que ellos no recuerden nada —Draco asintió—, y tú, Herms, ¿sabes hacer un hechizo desmemorizante?
Hermione negó.
—Solo se la teoría, pero puedo ayudar.
—Bien, mientras tú y Draco se las arreglan, Ron y yo compondremos este lugar.
¡Obliviate!
Mientras Harry y Ron terminaban de arreglar el pequeño café, Hermione y Draco terminaban de borrarle la memoria tanto a los mortífagos como a los pocos muggles que se encontraban en el local.
—Bien, todo quedo perfecto, será mejor que nos vayamos.
—Harry, ¿ya pensaste a donde nos podemos ir? Digo tal vez el Caldero Chorr…
—Ni lo sueñes Weasley en este momento la comunidad mágica, está en contra de nosotros, bueno de Potter, y lo último que necesitamos es darles nuestro cuello en bandeja de plata.
—Bueno el mundo muggle tampoco es muy seguro que digamos —Ron vio de reojo a Hermione.
—Bien tal vez el venir aquí fue una estupidez… —antes de que Hermione siguiera hablando, vio que uno de los mortífagos estaba reaccionando, haciendo que los tres chicos se voltearan en cuanto observaron su cara de horror.
—¡Están despertando será mejor que nos vayamos!
—Sí, ¿pero a dónde?
—Grimmauld Place —dijo Harry.
—No, no creo que sea tan buena idea, que tal si Snape está ahí o ya le aviso a quien-tu-sabes del lugar.
Hermione solo rodó los ojos, fastidiada del miedo que tenía Ron al nombrar al mago tenebroso.
—Yo creo que Harry tiene razón, además el lugar tiene varios hechizos de protección, además tu padre por si no lo recuerdas, ha puesto hechizos en contra de Snape, en caso de que él fuera.
—Entonces vámonos, no es hora de estar platicando —Draco señalo a los mortífagos que se estaban desperezándose.
Harry tomo por el brazo a Draco, ya que él no sabía la ubicación de Grimmauld Place, Hermione iba a tomar del brazo a Ron, pero este la abrazo, haciendo que en Draco nacieran sensaciones nuevas.
Al llegar a la entrada de la casa, Ron seguía abrazando a Hermione, a pesar de que la chica no se mostraba del todo cómoda, al entrar los chicos sentían que no podían despegar sus pies del tapete de entrada.
—¿No se supone que estaba protegida?, no ha pasado nada…
Pero antes de que Ron pudiera decir cualquier cosa, la lengua se les pego al paladar. De pronto vieron la figura de Albus Dumbledore, a Draco se le hizo un hueco en el estómago, el ver el fantasma del viejo profesor, le recordaba lo que estuvo a punto de hacer, la figura paso a través de ellos y poco a poco la lengua se les despego.
—¡Vaya!, no se supone que estaba muerto.
—Lo está, Ron, esta de seguro es una protección, un encantamiento, esperen —Hermione saco su varita y con un movimiento ligero pronuncio—: ¡Homenum Revelio!
—No ha pasado nada, Hermione, ¿estás segura que lo dijiste bien?
—Es precisamente eso comadreja, el hechizo delata si hay alguien en la casa —Draco se mostraba osco con el pelirrojo—, bien, así que esta es la casa de mi tía Wallburga, mi madre me dijo que guardaba buenos recuerdos de aquí —Draco iba recorriendo con la mirada la vieja casa, ya no estaba tan abandonada como la primera vez que los chicos habían estado ahí.
—Estoy cansada, voy a cambiarme, mañana veremos qué hacer, de acuerdo…
Un rayo de luz llego a la estancia de la casona, era el patronus del señor Weasley, una comadreja —la familia está bien, todos a salvo, no contesten, estamos vigilados—, diciendo esto la comadreja se deshizo dejando a los cuatro chicos con sentimientos encontrados.
—Es un alivio, saber que todos están bien, espero que Crookshanks esté bien.
Ron se acercó al sillón verde en donde Hermione se encontraba.
—Sí, es bueno saber que mi familia está bien —el chico tomo de las manos a Hermione.
Draco carraspeo y giró los ojos.
—En serio Granger, ¿sabes hacer eso de los patronus?
Hermione alzo la vista y miró al Slytherin, todavía no confiaba en él y el hecho de que los mortífagos los encontraran en una zona muggle lo hacía más sospechoso.
—Sí, Malfoy, de hecho los tres los sabemos conjurar, es fácil Harry te puede ayudar, ¿no es así Harry?
Harry se mostraba tranquilo por fuera, aunque por dentro sentía que iba a estallar, pensaba en Ginny y el peligro que pudo correr y en los Weasley, su segunda, más bien su única familia, escucho a lo lejos que Hermione le hablaba.
—Harry, ¿estás bien? —no supo en qué momento Hermione se levantó del sillón verde y se acercó hasta él.
—Sí, perdona Hermione, ¿Qué… qué decías?
—Que tal vez tú puedas enseñarle a Malfoy a conjurar un patronus.
—¿No sabes conjurar uno? —Harry miró entre divertido e interrogante al rubio, desde que había aceptado a la fuerza ayudar al Slytherin, siempre Draco había mostrado superioridad en cuanto hechizos y hechos, exceptuando claro está el quidditch, pero ahora Harry se sentía renovado y con nuevos bríos para seguir adelante—. Bien te mostrare como conjurarlo, ¿listo? —preguntó a Draco, el cual asintió—, bien, ¡Expecto Patronum! —de la varita de Harry salió un halo de luz que poco a poco tomo forma de un ciervo.
Draco lo miraba asombrado y al mismo tiempo se sentía humillado, Potter que no sabía nada acerca del mundo de la magia, había logrado un conjuro antes que él; él que tenía mejores notas, era el segundo o el tercero tal vez mejor estudiante después de Granger y su amigo Theodore, pero Potter y Weasley eran más cercanos a un troll en cuestiones académicas.
—No es tan difícil, Harry es un buen maestro.
—¿Es decir que tú también sabes hacerlo, Weasley?
—Sí, aquí mi camarada nos enseñó, cuando… —Ron se puso serio y endureció sus facciones—, cuando la brigada inquisitorial nos descubrió, estábamos aprendiendo a defendernos… —Ron se paró a lado de Draco y puso una mano en su hombro—, ¿quieres ver la forma de mi patronus? —Draco volvió a asentir; de la varita de Ron salió una figura muy peculiar un cachorro de Jack Russell.
—Supongo que tú también sabes hacer uno, ¿no Granger?
Hermione le dedico una fría sonrisa.
—Sí, como te dijo Ron, Harry nos enseñó.
—Bien y que esperas para mostrármelo.
Hermione tomo su varita y de ella salió una nutria que parecía estar nadando.
—Realmente me sorprendes Granger, conjurando un patronus sin hablar, ¿pero esas cosa se convierten en algo que odies?
—Claro que no, ¿de dónde sacas eso?
—Bueno tu patronus tiene forma de hurón, y no creo que sean de tu agrado, ¿o sí? —al terminar de decir esto se señaló, Draco miraba interrogante a Hermione.
—Mi patronus no es un hurón, es una nutria míralo bien, además se forma de los recuerdos más felices que tengas, no de los más insoportables —Hermione salió de la estancia dejando a los tres chicos solos.
—¿Siempre es así?
Ron y Harry se voltearon a ver.
—Siempre —terminaron de decir con una sonrisa.
—Tengo hambre, ¿habrá algo de comer?
—No creo, Ron, mañana revisaremos todo, creo que será mejor buscar un lugar para descansar, ya mañana resolveremos todo.
—Tal vez Hermione tenga algo de comer en su bolso —Ron estaba esperanzado.
—Bueno, no sé, tengo que preguntarle cómo y cuándo hizo todo, en La Madriguera estaba con nosotros arreglando y no vi nada extraño —Draco y Ron asintieron, ellos tampoco observaron ningún comportamiento anormal—, bueno, en mi maleta tenía los dulces que le gane a Malfoy, espero que Herms la haya metido.
Draco poco a poco fue recuperando su forma habitual.
—Por fin, creí que me quedaría como zanahorio para siempre.
—Es una lástima, te veías mejor de Berny —Hermione iba entrando a la habitación, los tres chicos se le quedaron viendo interrogantes—, ¿bien que es lo que quieren?
—¿Cómo… cómo sabes que queremos preguntarte algo Herms?
—Harry los conozco desde hace casi siete años, y esa cara me demuestra que estoy en lo cierto así, que, pregunten.
—Bueno trajiste mi maleta, ¿ya sabes, la que normalmente me llevo de vacaciones a La Madriguera?
—Sí, mmm, espera, ¡ah! Aquí esta toma Harry, eso era todo o hay algo más —Hermione los veía con el ceño fruncido.
—¡Por Merlín! Gracias, Hermione, me estaba muriendo de hambre, por cierto cuando hiciste todo, ya sabes el meter nuestra ropa y todo sin darnos cuenta —Ron desesperado le arrebato de las manos a Harry la bolsa de los dulces, buscaba las golosinas con aprehensión.
—Espera esas son de Herms —Harry salvo el chocolate con menta, que el pelirrojo estaba a punto de engullir—, toma Herms, los guarde para ti, sé que te gustan mucho.
Draco observaba como Hermione le sonreía a Harry, y este le daba un beso en la mejilla.
—Oh, gracias, Harry —dio un suspiró largo—, ya les dije en La Madriguera, cuando ustedes jugaban quidditch, yo aprovechaba el momento y buscaba la ropa de todos, incluyendo muy a mi pesar la de Malfoy —Hermione se dejó caer en el sillón y se comió un chocolate.
—Me tiene sin cuidado lo que piense una impura, mi lealtad esta con Dumbledore y Potter, no creas que para mí, es muy placido estar acompañado de una histérica sabelotodo —Draco arrastro sus palabras como cuando estaban en Hogwarts, más por fuera se mostraba más que tranquilo.
—Bien, si es todo lo que quieren saber, me voy a dormir, tengo mucho sueño ya mañana veremos qué hacer.
—Creo que es mejor que te quedes aquí Hermione, bueno los cuatro, ya es muy noche y la casa ha estado deshabitada por mucho tiempo, tú duerme en el sillón, Harry, Draco y yo nos acomodaremos en el piso.
—Gracias, Ron, voy a lavarme los dientes, en mi bolso están sus pertenencias por si quieren cambiarse.
—En serio como la aguantan todo el tiempo.
—No ha sido fácil, al principio a mí también me desesperaba, hasta que me di cuenta de que… —Ron se puso rojo y se metió por completo la rana de chocolate.
—¿Qué, qué? Ron.
—¡Oh! Nada Harry, será mejor que nos durmamos —los chicos empezaron a acomodar sus improvisadas camas, para ninguno de los dos chicos paso desapercibida la reacción y el comentario del pelirrojo.
Hermione se acostó en el sillón a lado de ella estaba Ron, le seguía Harry y a hasta el último Draco, este último pensando en la figura de la castaña, en la mañana la veía con otros ojos, y aunque ahora se veía igual de linda con ese pants negro y el cabello recogido en un larga trenza, le exasperaba de sobremanera la actitud de la castaña.

jueves, 5 de marzo de 2015

Capítulo 9: La boda

El día empezó muy agitado, Harry, Ron y Draco estaban terminándose de arreglar, los tres estaban estrenando túnicas de gala, a Ron los gemelos le habían obsequiado una en color azul zafiro; mientras que a Harry y Draco, se las había comprado Bill, sacando dinero de las respectivas cámaras de cada uno de los chicos, mientras que el Gryffindor usaba una en color gris, Draco llevaba una en color beige que resaltaba con sus ojos marrón, pues si, ahora Draco tenía ojos de color marrón, y era el gemelo de Harry, y es que aunque a la boda fueran personas de confianza, había que extremar precauciones tal como le había dicho Fleur a Harry.
—Bien, como me veo —Ron se veía cada cinco segundos en el espejo.
—Para ser una comadreja, pareces gente decente.
—Muy gracioso, ¡Berny!, y tú te pareces a…
—Tranquilos, será mejor que bajemos —Harry hacía de mediador entre Ron y Draco.
Los chicos bajaron al jardín, todo se veía bellísimo, la carpa y los arreglos florales, se habían esmerado en que fuera la imagen más bella para los novios e invitados.
—¿Qué pasa hurón?, ¿estás nervioso?
—Mmm…, no, creo que deje mi varita, la han visto.
—Yo sí, la dejaste en el escritorio de mi cuarto, creo que estar tan cerca de Gabrielle, te pone en las nubes, ¡eh!
—Vamos comadreja es solo una niña, tiene solo 12 años.
—Bueno, pero esa niña, ayer no te dejaba de mirar, bueno a ti y a Harry, es una suerte que Ginny estuviera platicando con Herms, no me gustaría estar en tus zapatos Harry.
—No eras tú el que quería que Potty y Ginebra no fueran novios, qué más da que la hermana de Fleur este coqueteando con él, dijiste que estaba en tu escritorio, ¿verdad?, bien voy por ella —Draco fue caminando hacia la casa, había sido demasiado descuidado al dejar su varita.
—Hurón, ten cuidado de que no te vea mi madre o te castrara —le gritó Fred antes de llegar a la entrada de La Madriguera.
Draco subió por las escaleras de la casa, fue hacia el cuarto de Ron y ahí estaba su varita, tal y como había dicho Weasley, pero había algo más que le llamo la atención, encima de la cama de Harry estaba su capa de invisibilidad, esta posibilidad de desaparecerse a Draco le resulto más que tentadora, así podría ver a sus padres en su mansión sin llamar la atención, lo haría después de la ceremonia, nadie lo vigilaría y regresaría al atardecer, era el plan perfecto.
Draco se puso encima la capa, la cual le llegaba por arriba de las pantorrillas, así que tendría que agacharse para que nadie se diera cuenta de su presencia, iba bajando las escaleras cuando escucho que del piso de abajo alguien subía las escaleras, era Molly Weasley, que subía a apurar a Hermione y Ginny que todavía no estaban listas, el gato naranja de Hermione se acercó hacia donde estaba Draco, el instintivamente retrocedió, frente a él se abrió una puerta en donde salía Ginny, en un momento Draco se sintió acorralado, frente a él estaba el gato chato de Hermione, Crookshanks, Ginny iba hacia la dirección en donde él se encontraba y la señora Weasley iba subiendo los escalones, Draco sentía su corazón acelerarse y se metió a la primera recamara que estaba abierta a sus espaldas, que era la de la pelirroja, de pronto se dio cuenta de algo, traía puesta la capa de invisibilidad, había sido muy estúpido, pero al tenerla por primera vez y al sentirse acorralado, se escondió en el primer lugar que vio seguro.
Draco se acercó hacia la puerta cuando vio entrar al gato de nuevo, esta vez trato de ignorar la fría mirada que le dirigía el minino, apenas rozo el pomo de la puerta, cuando vio entrar detrás del gato a Hermione y esta cerraba la puerta, ahora sí que estaba perdido, tendría que mantenerse lo más oculto que la capa le permitiera, Hermione traía una bata de baño y una toalla en la cabeza, Draco trago espeso, eso sí que era algo inesperado, Crookshanks se acercaba sigilosamente al rubio, en cualquier momento lo descubriría y Granger pondría el grito en el cielo.
Crookshanks, que sucede, ven —Hermione formo una borla de estambre y la deposito sobre su cama, el gato se fue a jugar con ella, la borla estaba embrujada para cansar al felino.
Draco volvió a tragar espeso, se había sido salvado gracias a Merlín, poco a poco se fue relajando, hasta que se dio cuenta de que Hermione desabrochaba el nudo de su bata y lentamente la dejo caer a lado del gato, Draco tuvo que contenerse, frente a él, tenía a Hermione Granger, totalmente desnuda, le recordó una vieja pintura muggle; el nacimiento de Venus, como un caballero que es giró su cabeza y cerro sus ojos, pero su instinto más primitivo le recordó lo que era, un hombre y volvió a ver hacia donde se encontraba la castaña; estaba totalmente hermosa, Hermione poseía un cuerpo perfecto, Draco tuvo que hacer de todas las fuerzas que tenía, para no saltarle a Hermione ahí mismo, vio como tomaba un pequeño frasco de su bolso de cuentas.
La castaña abrió el frasco y fue poniendo su contenido en su piel, ese olor se le hizo muy conocido al Slytherin, la castaña se ponía la crema de una manera demasiado sensual, según Draco, el chico estaba maravillado con el cuerpo de la Gryffindor, ya había conocido bastantes cuerpos de chicas en sus años de rompecorazones en Hogwarts, pero sin duda alguna Hermione se llevaba el premio al mejor trasero y a las mejores senos. Después de que Hermione se terminó de poner crema, a lo que Draco le resulto una eternidad, Hermione tomo sus pantaletas y antes de colocárselas…
—Harry si tú supieras… —dijo la chica en un suspiro, Hermione pensaba en Potter, cuando pasaba la crema por su frondoso cuerpo, pensaba en Potter, esto hizo que la libido de Draco bajara de un golpe, la castaña termino de ponerse su ropa interior de color lila y con encajes, cuanto tomo el vestido del mismo color y se lo fue colocando.
—Hermione, ¿ya estas lista?, mi mamá quiere que le lleves la tiara a Fleur y mi tía Muriel quiere conocerte.
—Sí, Ginny, bueno casi estoy lista, me ayudas a subir el cierre del vestido —la chica se acercó hasta donde estaba Hermione, dejando la puerta abierta, Draco aprovecho la oportunidad y dejo la capa encima del barandal y bajo corriendo las escaleras, sin importarle encontrarse a Molly o a cualquier otro del clan Weasley.
—¡Hey!, ¿en dónde estabas?, ¿Por qué tardaste tanto?
—¿Eh?, trataba de que no me viera tu madre.
—Bien, ya están llegando los invitados, creo que mejor nos ayudas.
Draco y Ron se fueron hacia donde estaban Harry y los gemelos, mientras el rubio trataba de borrarse la imagen de la castaña.

*****

—¿Qué fue eso? —Ginny volteo hacia la dirección en donde Draco había salido hace unos segundos—, ya está, ¡wow! El vestido es muy lindo Herms, de seguro esta noche bailaras mucho, prométeme algo —Ginny miró muy seria a su amiga—, si ves que la horrible hermana de flema se acerca a Harry, tú lo sacaras a bailar, prométeme que no dejaras que esa arpía se le acerque, por favor —Ginny miraba a Hermione anhelante, la castaña asintió.
—Te prometo Ginny, que nadie más que yo se acercara a tu príncipe azul —las dos chicas comenzaron a reírse.
—Bien, prefiero mil veces que sea Draco el que baile con la flemita, a esa niña solo le gustan los chicos atractivos.
—A que te refieres.
—Pues que Gabrielle, estuvo coqueteando con Draco, no te diste cuenta, ayer cuando Harry platicaba con mi papá, la muy… bueno ella se le acerco a Draco y movía las pestañas de manera exagerada y se reía como tonta, ¿en serio no la viste?
Hermione parecía un tanto molesta.
—No, que descaro de Malfoy, coquetear con una niña.
—Bueno, ¡apúrate!, ya pronto serán las dos y todavía falta que te maquilles y peines —Ginny salió de su habitación dejando a una Hermione no muy contenta.

*****

Mientras que iban llegando los invitados, los chicos aprovechaban para echarle el ojo a una que otra invitada, las francesas eran muy guapas y ese día era para festejar y divertirse.
—… ¿Tú qué crees Berny?
—¿Qué? ¿Perdón?
—¿Qué te sucede Draco?, desde que regresaste de la casa, estas muy distraído.
—No es nada, solo que es la primera vez que asisto a una boda y ayudo, solo eso —dijo no muy convencido el Slytherin.
Luna Lovegood se acercaba con su papá, los dos vestían de un color amarillo.
—Aquí están nuestras invitaciones, soy Xenophilius Lovegood y ella es mi encantadora hija Luna, tus padres han sido muy amables al invitarme.
—Ellos no son mis padres, son mis tíos y me llamo Barny y él es mi gemelo Berny.
—Vaya, ¿ahora te cambias el nombre, Harry?
El chico se sintió intimidado, como diablos Luna lo había reconocido.
—¿Cómo… cómo sabes quién soy?
—Por tu expresión —la chica volteo hacia donde se encontraba el gemelo de Harry y le susurró al oído—, me da mucho gusto que no hayas muerto, Draco —se separó de él y le sonrió—, aunque pensándolo bien, te ves más guapo de rubio —tanto Harry como Draco se quedaron boquiabiertos, ni sus madres, bueno en este caso la de Draco lo hubiera reconocido y Harry dudaba que alguien más lo identificara—, nos vemos —dicho esto la chica se fue a sentar junto a su padre.
—Wow, Hermione que hermosa te ves —Ron miraba a la chica con gran admiración.
—Gracias Ron, aunque supongo que eso se los has dicho a todas las amigas de Fleur, ¿no?
—Eh, como crees, y a ese quien lo invito —en ese instante llegaba Viktor Krum, y miró detalladamente a Hermione.
—Herrmione, que bella estas —el búlgaro le entrego la invitación a Draco que lo vio con un poco de recelo.
—Gra… gracias, Viktor, eh… ¿Cómo has estado? —Hermione estaba nerviosa, Ron miraba de manera amenazante al jugador de quidditch, y este lo ignoraba, contemplando solo a la castaña.
—¿Quién te invito? ¿Por qué estás aquí? —Ron se mostraba bastante molesto.
—Fleur me invito, somos amigos desde el Torneo de los Tres Magos.
—Bien, muchachote te indicare donde es tu lugar —Fred intervino a tiempo ya que Ron le saltaría en cualquier momento a Viktor.
—Creo que ya es hora de irnos a sentar, no, vamos Harry, perdón Barny —Hermione tomo a Harry del brazo y se lo llevo, dejando a Ron rojo de la ira y a Draco con cara de extrañeza.
Todos se fueron acomodando en donde la señora Delacour les había indicado según el protocolo, los gemelos y Ron quedaron en la primera hilera a lado del señor Weasley; Harry, Hermione y Draco en la segunda hilera, mientras que Viktor quedaba en la banca de atrás, pronto se comenzó a escuchar la música que anunciaba la llegada de los novios, la señora Weasley entraba de la mano de un Charlie bastante guapo, de pronto todos los invitados se pusieron de pie, la novia estaba a punto de entrar, Fleur se veía bellísima, si es que eso era posible, lucia radiante y su vestido realzaba más su belleza, el señor Delacour se mostraba orgulloso de su hija, la llevaba como un trofeo y al momento de entregársela a Bill, se mostraba algo nostálgico.
Aunque el centro de la atención eran los flamantes novios, Harry solo tenía ojos para Ginny, la veía hermosísima, lucía un vestido de color dorado, el cual resaltaba su juvenil y atlético cuerpo, escuchaba a lo lejos como la tía Muriel hablaba de lo escotado que era el vestido de la pelirroja, pero para Harry era más que perfecto, de pronto el chico tuvo miedo de no tener la oportunidad de tener una vida normal, de nunca llegar a ese momento tan especial con Ginny, Harry apretó fuertemente la mano de Hermione, la chica se acercó a él y le susurró algo, Harry la abrazo por el hombro y le besó la frente, Hermione sonreía radiantemente.
Ron giró hacia donde estaban sus amigos y no le gusto la escena que vio, frunció el ceño, Draco que estaba atento a la ceremonia volteo hacia donde el pelirrojo miraba al ver el gesto del chico y se mostró contrariado, mientras que Viktor solo tenía ojos para Hermione se mostraba bastante molesto por la actitud de ese pelirrojo hacia la castaña.
La ceremonia termino con fuegos artificiales y unas hermosas guías que entrelazaban a los novios; todos fueron hacia las mesas, mientras iban desapareciendo las sillas de la celebración, meseros iban y venían con diferentes tipos de bebidas.
Los cuatro chicos se fueron a sentar a una mesa cercana a los novios, mientras Harry no perdía de vista a Ginny, Draco y Ron estaban de mala cara y con un gesto de muy pocos amigos, Viktor se acercó hacia Hermione con intenciones de bailar con ella, pero esta vez Ron fue más rápido y antes de que el búlgaro dijera cualquier cosa la saco a bailar.
Viktor los vio partir a bailar y le pregunto a Harry que si estaban juntos, a lo que Draco le contesto que todavía no, pero que si no se apuraba alguien más la conquistaría, Harry vio extrañado al Slytherin, pero no dijo nada, mientras los tres chicos platicaban sobre quidditch, los gemelos se perdían hacia rumbos desconocidos con las primas de Fleur.
—¿Quién es ese? —Viktor señalaba al señor Lovegood.
—Él es el papá de una amiga, ¿por qué?
—Tiene la marca de Grindelwald, el mago tenebrroso, que derroto Dumbledore, ese mago asesino a muchos magos entre ellos a mi abuelo, si no fuera porque es la boda de Fleur, lo retaría a duelo en este mismo instante.
—Dices Grindelwald, el mago tenebroso, ¿estás seguro?, tal vez estas equivocado, Luna es mi amiga y jamás la he visto con tendencias que apoyen algo o alguien así, es más creo que es una chica demasiado dulce.
—Tal vez, perro esa es la marca, lo sé, está en Durmstang, y muchos magos oscurros la llevan, es su símbolo, lo que lo representa.
Harry y Draco se quedaron en silencio, Viktor se veía más que molesto y cualquier palabra podría ser usada en su contra, el búlgaro tenía la varita y la movía un tanto amenazante.
—Gregorovitch, eso es —Harry espanto a los dos hombres que estaban a su lado—, Viktor, tu varita, la fabrico él, ¿cierto? —Harry se mostraba anhelante.
—Sí, que con eso —el búlgaro de pronto se puso a la defensiva.
—¡Ah! Pues tú sabes en donde está ahorita, es decir, ¿en dónde vive? —Harry cada vez se mostraba más impaciente.
—No, hace mucho que se retiró, fui uno de los últimos en comprarle una varita, ¿porque?
—Por nada, olvídalo —Harry de hundió, con el comentario del búlgaro.
—Esa chica es muy guapa, ¿es algo de ustedes? —Viktor señalo a Ginny que bailaba cerca de Ron y Hermione.
—Sí, es mi prima —dijo Harry muy molesto.
—Además tiene un novio posesivo y tonto, pero ella lo ama aunque es feo —dijo Draco en un tono jocoso.
—¡Bah! Eso no me importa, además yo estoy interesado en otra chica —dijo señalando a Hermione, quien sonreía junto con Ginny y Luna—, si es cierto lo que dijiste, voy a conquistarla, ¡adiós! —el moreno se paró dejando a los dos pelirrojos con emociones encontradas.
—No soy tonto —rebatió Harry.
—Y tampoco eres su novio, Potter.
Harry iba a contestarle cuando vio a lo lejos a un hombre muy singular, rebusco entre sus memorias y recordó a Elphias Doge, si no recordaba mal, él era integrante de la Orden del Fénix y autor de la nota cronológica de Dumbledore.
—Malfoy necesito pedirte un favor —Harry miró por un instante a su gemelo.
—Dime Potter —Draco observaba de reojo a Hermione que ahora bailaba con Lee Jordan un amigo de los gemelos.
—Cambiemos de túnica.
—¿Qué? ¿Para qué quieres cambiar mi túnica con la tuya?
—¿Ves a aquel hombre que está ahí? —Harry señaló a Elphias, Draco asintió—, bien necesito hablar con él, y bueno si ven que me acercó a él, más tarde todos me abordaran para preguntarme de que hablaba con él, y últimamente me preguntan sobre la misión que me… bueno que nos encargó Dumbledore, y no quiero levantar más sospechas.
—Y quien te dice a ti, que no resulte más sospechoso de que yo hablé con él.
—Porque tu padre y él son amigos, ¿cierto?, entonces podrás decir que te acercaste con la intención de saber de tus padres y como tomaban lo de tu padre —esto último lo dijo casi en un susurro, Harry se dio cuenta de lo que había dicho, ahora si dudaba mucho de que el rubio quisiera intercambiar túnicas.
Draco lo medito por unos minutos.
—Está bien, vamos a cambiarnos en donde nadie nos vea —los chicos se pararon y fueron adentro de La Madriguera.
Hermione bailaba junto a Lee, ya que Ron cambio con él, al notar que Viktor se aproximaba hacia ellos, haciendo que el jugador de quidditch bailara con Luna, a lo lejos Ginny vio a Harry y Draco que se acercaban y los llamo, vio que Draco se desvió para hablar con un viejo y Harry se acercaba a ellos.
—¿Qué hace Draco con Doge, Harry? —la chica le preguntó al oído al chico recién llegado, como siempre Hermione estaba alerta a cualquier movimiento del rubio, todavía no se fiaba de él.
—Quería preguntarle acerca de sus padres y de la relación de Lucius con el ministerio, Gran… Hermione —Draco tuvo que corregirse automáticamente, ahora él usaba la túnica gris de Harry.
—Mmm…, está bien —la chica no estaba conforme con la respuesta de su amigo.
—Vamos Herms, diviértete, estamos en una fiesta, deja tu paranoia en contra del hurón —Ginny señalo al chico que traía la túnica beige, la castaña rodo los ojos y se dedicó a bailar, después de un buen rato Hermione se acercó al supuesto Harry.
—Harry, ¿podemos hablar? —esto tomo por sorpresa a Draco, ahora que haría él y si le preguntaba algo comprometedor, que pasaría si le preguntaba algo de lo que él no tenía ni puta idea—, Harry, ¿me escuchaste? —Draco movió la cabeza afirmando—, bien, vamos a hablar allá —Hermione jalo al chico llevándolo a la mesa más alejada.
Mientras los meseros repartían la comida, Hermione buscaba con la mirada a sus amigos.
—Harry, ¿te puedo hacer una pregunta?
—Ya lo has hecho.
—Bien —la castaña respiró hondo—, Harry, ¿estás seguro en que podemos confiar en Malfoy? —esto sin duda alguna era algo que no esperaba Draco.
—¿Por qué lo preguntas?
—Bueno tú sabes, no puedo confiar en él de la noche a la mañana, y me parece increíble que todos ustedes, sobre todo tú y Ron estén con él como si nada hubiera pasado, ¿ya se te olvido todo lo que nos hizo en Hogwarts?
—Vaya, Hermione, no pensé que fueras tan rencorosa —esto hizo que la chica se pusiera roja.
—No es eso Harry, bueno no del todo, él es un mortífago, no crees que en algún momento o en algún punto en el camino nos traicione, digo, él tal vez… —Hermione fue interrumpida por un Harry rabioso.
—No, Hermione, él no nos va a traicionar —el chico la vio con un poco de furia a la chica—, él me dio su palabra, tal vez en el pasado, fue un cabrón, pero ahora él está arrepentido, en verdad lo está, y creo que al igual que todos, tú deberías darle una segunda oportunidad, después de todo tú eres la persona a la que más hirió, y créeme él lo siente, el haberte lastimado —Draco bajo su mirada.
Hermione vio al supuesto Harry, analizándolo y sopesando las palabras que acababa de decir.
—Bien, si en verdad crees eso, por mi está bien, si tú confías en él, lo haré yo, espero que tengas razón Harry, en cualquier momento podemos partir, tengo todo listo, por cierto no deberías dejar tu capa de invisibilidad, así como si nada —Draco trago grueso y miró a Hermione—, no te preocupes ya la guarde —Hermione le sonrió; para Draco era increíble como ella apoyaba en todo a Potter, en ese instante deseo ser Harry más que nada.
Hubo un momento de silencio, Draco miraba de reojo a Hermione quien miraba a lo lejos de pronto la tranquilidad que tenían se esfumo cuando en el centro de la pista de baile se formó un patronus con la forma de un lince, era el patronus de Shacklebolt, quien habría su hocico y hablo con la voz del Auror: el ministerio ha caído, el ministro está muerto, vienen hacia aquí.
Hermione saco su varita del bolso de cuentas y Draco hizo lo mismo sacando su varita del bolsillo de su pantalón, los dos se acercaron al centro de la pista, mientras Hermione le gritaba a Ron con desesperación, casi con lágrimas en los ojos, Draco buscaba con la mirada al verdadero Harry.
—Hermione, Draco, ¿están bien? —era el verdadero Harry, que se acercaba por atrás de ellos, Hermione vio interrogativamente al chico pelirrojo que acababa de llegar, mientras que Ron llegaba hasta ellos.
—Harry, será mejor que nos vallamos —de pronto escucharon que varios Aurores gritaban protego, Hermione tomo al falso Harry por el brazo y a Ron, mientras que el verdadero Harry tomaba a Ron de la túnica, Hermione comenzó a girar sobre ella misma y desaparecían de La Madriguera.

*****

—¿En dónde estamos, Hermione?
Los tres chicos se sentían mareados no estaban listos para aparecerse.
—Estamos en Tottenham Court Road, es el primer lugar que se me vino a la mente, además de ser un lugar muggle, es poco probable que los mortífagos se les ocurra buscar aquí, vamos a un lugar en donde puedan cambiarse esas túnicas, incluso aquí, resultan bastante llamativos.
—Pero… yo no traje con que cambiarme, ¿Cómo pretendes que nos cambiemos? —Ron trataba de seguirle el paso a una apresurada Hermione, mientras trataba de ver un poco de Londres muggle.
—No te preocupes, yo traigo ropa para todos, incluso para ti Malfoy —Hermione señalo al chico de la túnica gris.
—Él no es Harry, Herms, soy yo.
—Pero… pero ¿Cómo? —la chica se mostraba desconcertada.
—Es una larga historia, mira por ahí nos podemos cambiar —Harry señaló un oscuro callejón, decidió apresurar el paso cuando unos transeúntes los miraron a los tres de manera extraña y burlándose de sus atuendos—, es una lástima que no traiga mi capa de invisibilidad, siempre la cargaba conmigo.
Hermione trato de controlarse, Draco la había engañado.
—No te preocupes Harry yo la tengo, bien parece que ahí está bien.
Mientras los chicos se colocaban la ropa que Hermione les había dado de su bolsito de cuentas, ella buscaba a lo lejos un café para poder descansar y tal vez pasar la noche.
—Vaya, Hermione, no tengo ni la remota idea de cómo lo hiciste, como…
—Encantamiento de extensión indetectable, comadreja —Draco le contestó a Ron, vestía sus habituales ropas negras y todavía tenía el efecto de la poción multijugos.
Harry comenzó a mutar en su verdadera apariencia.
—¿Cuándo hiciste todo esto Herms? Es decir cuando guardaste la ropa y todo…
—En La Madriguera, tenía el presentimiento que de que en cualquier momento tendríamos que partir, Harry colócate la capa, aunque estemos en un lugar muggle es mejor no arriesgarnos, bien vamos a ese café.
Hermione caminaba y guiaba a los tres chicos hacia el local.
—¿Por qué Malfoy sigue con la apariencia de Berny? —Ron le preguntó a Hermione.
—Tome una porción extra de multijugos cuando Potter y yo cambiamos la túnica.
—¡Cierto!, ¿Por qué lo hicieron? —Harry iba a contestarle en cuanto vio a tres borrachos chiflándole a Hermione y haciendo señales obscenas hacia la chica.
—Hey, preciosa deja a esos pelirrojos y ven a divertirte con nosotros, si te gustan los tríos, nosotros podemos ayudarte —los tres chicos ebrios empezaron a reír.
Draco tomaba su varita y estaba a punto de lanzarles un hechizo cuando Hermione lo agarró del brazo y lo evito.
—Aquí no Malfoy, es muy peligroso.
—Entonces que pretendes, ¿Qué te sigan ofendiendo? —Hermione se puso roja.
—No es eso, solo que resulta que podemos delatarnos, ya estamos cerca del café, por cierto, gracias —Hermione apresuro más el paso.
Entraron a un cafetería que tenía muy mal aspecto, y los cuatros chicos se fueron hacia la mesa más alejada del local, la mesera se les acercó para ofrecerles el menú, Hermione pidió tres capuchinos, resultaría extraño que pidieran cuatro cuando solo eran tres en apariencia.
—¿Cómo estarán los demás? —Harry estaba preocupado por los Weasley y sobre todo por Ginny.
—Tal vez pueda preguntarles a la Orden, pero primero hay que buscar un lugar para escondernos.
—¿Y cómo piensas hacerlo?, ¿sabes hacer hablar a tu patronus? —Ron miraba con admiración a Hermione.
—Sí, he estado practicando, cuando estuve con los tíos de Harry y bueno no es tan difícil.
—Yo propongo que vallamos a Grimmauld Place, podemos aparecernos y…
—No, no podemos Harry, Snape sabía la ubicación, y puede ir a buscarnos ahí.
—Creo que Harry tiene razón Ron, creo que es el lugar más seguro, además no creo que el profesor Snape se aparezca por allá.
—Y porque estas tan segura Hermione, es un maldito mortífago y de seguro llevara a Voldemort hasta ahí.
La campanilla de la entrada sonó, un par de obreros entraron, de mala facha y se sentaron cerca de los chicos, miraban de reojo a Hermione y a los dos pelirrojos, Harry instintivamente saco su varita advirtiendo peligro, Draco trataba de reconocer a esos dos, se les hacían conocidos.
Draco saco su varita del pantalón, eran mortífagos, uno de ellos saco su varita dispuesto a atacarlos…

miércoles, 4 de marzo de 2015

Capítulo 8: La Snitch Dorada

Draco bajaba las escaleras tratando de no hacer ruido, era temprano demasiado para que alguien estuviera en La Madriguera despierto, así que bajo a investigar de quienes eran las voces; se quedó en medio del último tramo de los escalones, escuchaba la voz de Hermione hablando casi en susurros con un hombre, solo que no podía distinguir de quien era la voz del hombre.
—En serio Remus estoy bien.
Eso era, el antiguo profesor de Artes Oscuras, pero que hacia ahí y sobretodo platicando con Granger, Draco se fijó de que nadie bajara y se pegó más a la pared para escuchar más de la conversación, en esos momentos cuanto deseo tener unas oreja extensibles de los gemelos, Draco trataba de ocultarse lo mejor, ya que Hermione en un momento se quedó callada, haciéndole al hombre una señal con los dedos de que guardara silencio.
—¿Qué sucede Herms?
—¡Oh!, nada no es nada, solo que creí que alguien bajaba por las escaleras, bien como te decía, yo sé que Harry todavía no debe saber, bueno tú sabes… —el licántropo asintió—, pero me es muy difícil, sabes, me cuesta mucho trabajo contenerme, tú sabes cuánto lo quiero y que… —Remus no dejo que continuara la chica.
—Lo sé, Herms, pero todavía no es el momento, tienes que guardar ese sentimiento, nadie debe saberlo y mucho menos Harry, no es el momento, y él puede confundirse más —Remus vio a la castaña, ella iba a contestarle pero él no la dejo—, creo que él todavía no está preparado, además tienen una misión, la cual ninguno de los dos me ha dicho de que se trata, ¿cierto? —Hermione se quedó callada, Remus interpreto su silencio como una negativa a contarle acerca de la dichosa misión—. Y él necesita a Hermione su amiga, no a Hermione… —ahora fue Hermione quien lo interrumpió.
—Vale, te entiendo, pero ya te dije, me es muy difícil, el corazón se me oprime cada vez que estoy cerca de él, quiero abrazarlo, besarlo y decirle que él no está solo… decirle que lo quiero —Hermione término en un suspiro.
Draco oía sin creérselo, Hermione Granger estaba totalmente enamorada de Potter, ella anoche le había dicho que ella lo hacía por él, por Potter, y ahora esa platica con Lupin lo confirmaba, era una sorpresa no del todo agradable, pero eso no lo esperaba, después de unos segundos de digerir la noticia Draco escucho el cerrar de una puerta así que trato de actuar lo más normal, bajo los últimos escalones que le quedaban y saludo a las dos únicas personas que estaban en el comedor de los Weasley.
—Buenos días.
—Hola.
—Buen día, Malfoy —Hermione se tensó por un momento creyó que el chico había escuchado la conversación que tuvo hace unos momentos con Lupin.
Hermione todavía estaba en pijama, traía un pantalón de algodón con rayas rojas y blancas y una playera negra con una gatita impresa, su gato anaranjado estaba en su regazo y tomaba café junto a Remus quien vestía un traje un poco roído, se notaba cansado seria porque solo hace dos noches, fue luna llena.
Draco se sirvió un poco de café y se sentó junto a Hermione.
—Espero no interrumpir.
—¡Eh! Claro que no, Remus me voy tengo que bañarme, nos vemos por la tarde recuerda que es el cumpleaños de Harry, Malfoy —Hermione hizo un ademan con la cabeza en forma de despedida y se perdió por el pasillo de las escaleras.
Hubo un momento de silencio entre los dos hombres, silencio que fue roto por el mayor.
—Dime Draco, ¿Cómo te sientes aquí? ¿Te encuentras bien?
Draco dejo salir un suspiro.
—Me encuentro diferente, ni siquiera me reconozco en el espejo, sabes, pero me gusta lo que veo, y si estoy bien, más de lo que pensé, solo que quisiera saber cómo se encuentra mi madre.
Remus sonrió, sabía que tarde o temprano el chico preguntaría por ella.
—No deberías preocuparte, ella está bien, nada malo le pasara, ha sufrido debido a tu muerte —Draco bajo la mirada, le dolía ser él, el causante del sufrimiento de su madre, pero estaba seguro que por una puta vez hacia lo correcto—, no te atormentes has hecho lo correcto —Draco asintió.
—Mi papá, ¿Qué sabes de él? —Draco estaba ansioso, su padre era a la persona que más admiraba, a pesar de lo que todos pudieran creer Lucius Malfoy era un padre amoroso, y al saber que había sido capturado y encerrado en azkaban fue un golpe muy fuerte para los Malfoy, Draco había jurado vengarse, pero al final no pudo, le falto el valor para matar y ahora estaba viviendo con las personas con los principales responsables de que su padre fuera apresado, irónico, a veces la vida es así.
Remus analizo al chico, si bien seguía mostrando su porte altivo, al preguntar por sus padres su mirada reflejaba tristeza y preocupación por sus progenitores.
—Hubo una fuga en azkaban, supongo que sabias, tu padre estaba entre los que escaparon.
Draco se quedó callado, apretó su mano en forma de puño, y trato de relajarse.
—Vaya suerte de mi padre, de hombre respetable de sociedad a prófugo de la justicia.
—No deberías juzgarlo, todos hemos cometido errores.
—Sí, pero hay de errores a errores, mi madre es la más afectada en todo esto, ella… —Remus no lo dejo terminar.
—Creo que estas siendo demasiado duro con tu padre, después de todo tu seguías sus pasos.
—Una cosa es ser un cabrón engreído y molestar a los demás porque es divertido, pero es muy diferente ser mortífago por gusto, la verdad es que yo nunca lo quise, tal vez al principio me deslumbro la idea, quería vengarme y hacer pagar a los culpables, pero ya después con la mente fría y analizando las cosas, me di cuenta de que es una estupidez, el único culpable es Vol… —Draco no pudo decir su nombre, todavía le tenía respeto y miedo—, el señor oscuro, en lo personal me vale madre los estatus de sangre, y mi padre cometió el estúpido error de volver a seguirlo, estábamos tranquilos antes de su regreso, pero… mi padre, mi padre pudo resistirse.
—Sí lo hubiera hecho, ahora estarían muertos, Voldemort mata a sus detractores.
Draco lo sabía, pero sentía un cierto rencor hacia su padre, si no lo hubiera seguido en su juventud, él sería libre y también lo sería su familia.
—Pero estamos en medio de una puta guerra, la cual no tiene final, sangre pura siguiendo un jodido mestizo, para asesinar a hijos de muggles que… al fin de cuentas, resultan ser mejores magos y brujas que un gran linaje de pureza de sangre.
Remus estaba sorprendido por las palabras del Slytherin, sonaban tan sinceras.
—Entonces, ¿por qué…? —el licántropo dudo en formular su pregunta.
—¿Por qué, qué?, ¿Por qué insulto a Granger?, porque soy o era así —Remus sonrió ante la perspicacia del chico—, porque es divertido, tú sabes, molestarla, es a la única que he llamado sangre sucia, ella siempre responde adecuadamente, es mordaz y tenaz, Potter y Weasley siempre van a los golpes, pero ella, ella es diferente, sabe cómo y qué responder, solo una vez… —Draco sonrió y se llevó instintivamente su mano a su mejilla, más no nombro ese hecho—, y bueno también es la única manera de no sentirme ofendido por ser superado por una chica muggle, no es por justificarme, pero así me educaron y crecí con esas creencias y con esos prejuicios en cuanto a la sangre.
Hermione interrumpo la plática de primos.
—Perdón, pero es que deje mi varita —se acercó a la mesa y se marchó sin ver a ninguno de los dos hombres, sonrió al saber que después de todo Draco no era tan mal nacido, como ella creía.
Draco la vio de reojo, sin duda Granger lo ponía nervioso, nunca había estado tan cerca de la chica y su esencia le recordaba algo. Remus vio la reacción del chico y después fijo su vista en Hermione que se alejaba por las escaleras.
—Bien, creo que es hora de que me valla, esta tarde llegaré con Dora y sus padres.
—¿Cómo son?, ¿mis tíos?
—Como… bueno normal supongo —Remus sonrió—, son personas buenas, no temas, tú también eres Black, y sabrás sacar esa situación adelante —Remus estiro la mano hacia Draco.
—Sabes me agrada que estés con ella, es feliz a tu lado, cuida a mi prima es la única que tengo y la primera vez que estoy consciente de ello —Draco recibió el brazo de Remus y lo apretó, sonriendo de saber que el también algún día sería feliz como Tonks.
Harry y Ron bajaron a desayunar, la señora Weasley preparaba unos panqueques, mientras que en la mesa ya estaban servidos: huevo con tocino, salchichas, pan tostado, bollos mermeladas de fresa y durazno, jugos de calabaza, uva y durazno, este último el preferido de Hermione; ahora Draco recién entendía, de cuando llego el primer día a La Madriguera y fue atendido por la señora Weasley, a ella le encantaba cocinar y a sus hijos comer, y aunque en apariencia pareciera demasiada comida, para los tres jóvenes era apenas suficiente, al igual que los Gryffindor, Draco comía como si fuese su ultimo alimento, ya había recuperado el peso perdido durante el último año, y como no, si lo que cocinara Molly siempre estaba delicioso.
Ginny bajaba sutilmente con un hermoso vestido negro con flores rojas, tenía el pelo suelto, se veía preciosa, se sentó a lado de Harry y lo felicito, el chico se sentía nervioso ante la cercanía de la pelirroja.
—Ginny, ¿en dónde está Herms?
—Ella se está cambiando, ¿Por qué Ron?
Ron se sonrojo ante la pregunta de su hermana menor.
—Por nada —se llevó un pan tostado con mermelada a la boca.
Hermione llego a la mesa, sumida en sus pensamientos, todavía recordaba lo que le dijo Remus, se sentó junto a Harry y lo felicito, todos la miraron extrañados, se mostraba fría con Harry, normalmente lo abrazaría y le daría un beso, Draco no pasó inadvertido la tibieza de la chica.
Harry comenzó a sentir un dolor punzante en la frente trato de cerrar su mente, pero ya era demasiado tarde, veía a un horizonte montañoso y el contorno de un pueblecito, una y otra vez venia un nombre a su cabeza, Gregorovitch.
Poco a poco Harry abrió los ojos, estaban todos alrededor de él, con rostros de preocupación hasta Malfoy se notaba turbado, Harry se levantó, no supo en qué momento se cayó al suelo.
—¿Cariño te encuentras bien? —Molly se mostraba bastante inquieta.
—Sí, solo es… que creo que… comí demasiada azúcar, eso, solo fue eso.
—Bien, ve a descansar, todavía falta para tu fiesta, Ginny, Hermione ayúdenme a recoger la mesa, Ron, Draco por favor saquen la mesa al jardín y las sillas.

*****

Harry abrió los ojos, se sentía pesado, Voldemort estaba buscando desesperado a alguien, un nombre resonaba en su cabeza, Gregorovitch, no tenía ni puta idea de quién era… Hermione entró a la recamara en donde se encontraba el chico y fue directo a abrazarlo, Ron y Draco entraron detrás de ella.
—Harry, ¿estás bien?, fue Voldemort, ¿verdad?, volvió a entrar a tu mente, tienes que ce…
—Estoy bien Hermione, y no sé qué me paso —Harry se mostraba molesto y osco, sabía que la chica tenía razón, pero le molestaba de sobremanera que lo reprendieran como a un niño pequeño, se sentía inútil.
—Bien, voy a ayudar a la señora Weasley —Hermione salió dolida por la actitud de su amigo.
—Sabes Potter, para ser tú, te has portado como un verdadero cabrón, Granger solo se preocupaba por ti —Draco se dejó caer a lado de Harry, Ron para romper un poco la tensión le dio a Harry un paquete rectangular.
—¿Un libro? —Harry estaba extrañado por tan peculiar regalo, lo podría esperar de Hermione, pero de Ron sí que era una sorpresa.
—No solo es un libro, es una joya, velo por ti mismo.
Harry desprendió el papel rojo, y miró extrañado ese ejemplar llamado: Doce formas infalibles de hechizar a una bruja.
—¡Vaya! Sí que es… —Harry no sabía cómo describir tan singular presente mientras que Draco contenía la risa.
—Sabes me lo dieron los gemelos y de haberlo obtenido antes me hubiera ayudado mucho a librarme de Lavender y a… —Ron calló, no quería que decir más su rostro se tornó rojo y dejo salir un gruñido.
Ginny entró de pronto al cuarto de los chicos.
—Harry pregunta mamá sobre tu estado, ¿estás bien? —Harry asintió—, me alegra mucho, puedes… puedes bajar un momento necesito hablar contigo a solas.
—¿De qué tienes que hablar con él?
—Eso es algo que no te importa Weasley.
—Es mi hermana menor.
—Sí, pero tú no la mandas.
Ginny, le agradeció a Draco por su pronta intromisión, Harry se puso de pie y siguió a la chica hasta su habitación, se sentía nervioso, no sabía si era correcto estar en la recamara de Ginny, aunque ya la conocía, se sentía nervioso, recordaba el día y lo que había pasado en esa recamara de paredes lilas, Harry tomo una gran bocanada de aire, sin duda era uno de los mejores recuerdos que tenía de las vacaciones de pascua.
—¡Feliz cumpleaños, Harry! —Ginny lo tomo por los hombros y se fue acercando poco a poco a él, y sin pensarlo más lo besó, Harry se sentía en el paraíso, amaba a Ginny, y dejarla había sido el mayor sacrificio que había hecho, la apretó más a él, quería revivir lo que había pasado ahí, en esa cama, en Hogwarts, adoraba a la pelirroja, un portazo los hizo separarse, Ron se mostraba molesto, sabía que no era buena idea dejar a esos dos solos.
—Vez comadreja los interrumpiste, eres un…
—¡Cállate Malfoy!, este no es tu asunto, ¡Harry! Lo prometiste, me prometiste no volverla a buscar.
—Ron, yo…

*****

Hermione estaba arreglando para la fiesta de Harry, colgaba serpentinas doradas encima de la copa de los árboles, cuando escucho gritos saliendo de la casa, Ron seguía a Harry, que se mostraba bastante alterado, de un momento a otro podrían lanzarse un hechizo, Draco seguía de cerca a Ron, tratándolo de calmarlo.
—Malfoy, ya te dije mantén tu trasero albino fuera de esto, no es de tu incumbencia, ahora si Harry estoy esperando tu respuesta.
Hermione se acercó a los chicos, pero fue detenida por Draco, trato de zafarse del chico, pero este era más fuerte.
—¿Qué pasa?, ¿Por qué están peleando? —Hermione miraba interrogante a Draco, el chico empezó a explicarle a Hermione en la situación en que habían encontrado a Ginny y Harry, y lo entendió, Ron era muy celoso y posesivo, Hermione se soltó de Draco y fue hacia sus amigos.
—Ron, ¿se puede saber porque le gritas a Harry?, déjalos ellos se aman y…
Ron no dejo terminar a Hermione.
—Mira, yo sé que eres incondicional de Harry y que lo apoyaras hasta el final, pero ella es mi hermana, sufre, está sufriendo —volteo hacia Harry—, si terminaste con ella por lo menos ten los tamaños suficientes para mantener tu palabra, no te acerques a ella y mucho menos le des falsas esperanzas, si la vuelves a hacer sufrir, te juro que yo mismo te…
—Y TU CREES QUE YO ESTOY BIEN, TU CREES QUE DESEO HACERLE DAÑO, ¡LA AMO! —Harry se tranquilizó—, la amo y sé que no debí besarla, pero tal vez sea la última ocasión en que lo haga, ¡voy a una misión suicida Ron!, no tengo ni puta idea por donde comenzar y no sé, si saldré vivo de esto, me voy a enfrentar a Voldemort, sabes, tal vez no vuelva a besarla ¡jamás!, que sentirías TU, si no volvieras a ver a… —Harry se quedó callado, sabía de los sentimientos de su amigo hacia Hermione, y si lo mencionaba seria traicionarlo de cierta manera, tenía que ser Ron el que tenía que dar el primer paso.
Draco se acercó hacia el trio.
—Bien, por un momento creí que se hechizarían, Granger, creo que mini Weasley te necesita —Hermione se fue en silencio, dejando a los tres chicos en el jardín.

*****

Ya era la hora de la cena y los invitados empezaban a llegar, los señores Delacour tenían poco más de media hora de haber arribado a La Madriguera acompañando a su pequeña hija Gabrielle, Tonks y Remus venían abrazados, Harry sonrió con nostalgia, Remus era lo más cercano que tenía a sus padres, y le hubiera gustado verlos así, felices y enamorados, Hagrid y Charlie platicaban animadamente mientras que Fleur y Bill, Draco platicaba y recibía mimos de su tía Andrómeda, era una escena divertida de ver, mientras que Ginny y Hermione platicaban, Harry sabía que tenía que disculparse con Hermione, había sido bastante grosero con ella y la castaña siempre lo apoyaba incondicionalmente, tal y cual había dicho Ron, de pronto visualizo una snitch dorada del tamaño de una pelota de playa flotando.
—Apártense, con cuidado, ¡cuidado! —la señora Weasley la puso sobre la mesa abarcando gran parte de ella, era el pastel de cumpleaños del chico—, vamos cariño puedes ir abriendo los regalos, mientras llega Arthur, para partir el pastel, de uno a uno fue desenvolviendo los regalos, eran muchos y él se mostraba feliz, por primera vez recibía tantos regalos como su primo Dudley, Hermione se acercó hacia él.
—Toma Harry, feliz cumpleaños —Hermione camino hacia la mesa, pero unos brazos la detuvieron Harry la abrazaba por la espalda—, ¡Herms! Perdóname por gritarte, yo… lo siento, te quiero mucho —Hermione se emocionó al sentir el abrazo de Harry, mientras que Remus los veía enternecido.
—No estás celosa, digo, de Granger, si mi novia abrazaría así a un amigo, les lanzaba un cruciatus, mínimo, ¿siempre son así?, ¿de cariñosos? —Draco arrastraba las palabras, se mostraba tenso.
—Sí, siempre han sido así, y Harry no es mi novio —Ginny se metió a la casa, pretextando ir a buscar más bocadillos.
Harry abrió los regalos de Hermione, el primero era un chivatoscopio, y el segundo parecía un libro, típico en Hermione, al abrirlo Harry se quedó sin habla, era un álbum de sus padres, de Lily más joven, fotos de cuando era una niña, de su padre James, de los dos, eran perfectas las fotografías, Harry no pudo suprimir unas lágrimas y volvió a abrazar a Hermione.
—Herms… ¿Cómo? —la chica encogió los hombros y le dedico una sincera sonrisa a su mejor amigo.
—Fue fácil, hechice a tu tía, y ella me dio las fotos y Remus me ayudo a conseguir fotos de tu papá —al decir eso, a Hermione se le formo un nudo en la garganta.
De pronto la tranquilidad y la armonía fue interrumpida por un rayo de luz que se posó encima de la mesa.
Era el patronus del señor Weasley, anunciando que pronto llegaría junto con el ministro de magia, Draco fue conducido hacia los pisos de arriba, verlo ahí sería demasiado arriesgado, Tonks y Remus también se despidieron, no querían causarles problemas a los Weasley por la condición de licántropo de Lupin y Hagrid también despareció, un semi gigante, tampoco era bien visto ante los ojos del ministerio de magia.
Al llegar el ministro de magia, Rufus Scrimgeour, solicito hablar con Harry, Ron y Hermione, fueron hacia el salón, los demás invitados, se quedaron en el jardín, expectantes.
—Arthur, para que vino el ministro, ¿Por qué quiere hablar con los chicos?
—No lo sé, Molly, simplemente me dijo que lo esperara y que quería venir a verlos, no sé para qué, pero creo que tiene algo que ver con Dumbledore.

*****

Draco se movía frenéticamente de un lado a otro en el cuarto de Ron, tenía miedo de que lo descubrieran, tal vez podría ir a azkaban por intento de asesinato y por dejar entrar a los mortífagos a Hogwarts, la puerta se abrió y Draco dio un brinco del susto, lo sabía, sabía que llegaría el día que pagaría por sus estupideces; visualizo una roja cabellera, era Charlie que entró a ver como estaba el chico.
—¿Estás nervioso?, tranquilo nadie dirá nada, acerca de tu estancia, relájate, hay que esperar.
Draco se dejó caer sobre su cama, pensando en las múltiples opciones por las que el ministro de magia estaría en La Madriguera, también tenía en la mente a cierta castaña, le intrigaba su manera de ser y pensar, esta mañana había descubierto que la chica estaba enamorada de Harry, y sin embargo, apoyaba el enamoramiento de Ginny que tenía hacia Potter, era demasiado el amor que le tenía, sin duda, era el tipo de chica que anteponía la felicidad de quien ama, antes de la suya, eso le intrigaba y a la vez le parecía patético.
—En que piensas, estás muy callado.
—En nada, simplemente me pregunto que hace Scrimgeour, aquí, no sé qué pasara si se entera de que estoy vivo y que ustedes me han estado ocultando, no quiero ocasionar problemas.
Charlie sonrió.
—No te preocupes, no hay nada que temer —Draco recordó que en la cena Charlie platicaba animadamente con Granger, tenía curiosidad de saber de qué hablaban esos dos—, parece que Granger está destinada a quedarse dentro de esta familia, ¿no? —Charlie no pasó desapercibido el tono que utilizo el Slytherin.
—¿Por qué lo dices?
—Te vi platicando con ella animadamente.
—Y eso que tiene que ver, a Ron está claro que le gusta, pero a pesar de que es una chica muy guapa y tiene una interesante platica, creo que es muy chica para mí, y si mi hermano sigue sin demostrarle lo que siente, tal vez llegue otro mago de sangre limpia y la conquiste, ¿no crees? —Charlie respondió mordazmente, él no había pasado por alto las miradas que Draco le enviaba a la chica.
Draco como respuesta solo alzo los hombros. Ginny entró, sobresaltando a los dos jóvenes.
—Ya se fue Scrimgeour, pero no bajes, Ron, Harry y Hermione —a esta última la nombro con mucha dureza—, quieren hablar contigo primero —la chica salió sin dar más explicaciones.
—Bien será mejor que me valla, nos vemos —Charlie iba saliendo, cuando los otros Gryffindor iban entrando, se acomodaron, con cara de enojo entraba Ron, Harry y Hermione tenían una expresión de incertidumbre.
—¿Qué paso?, ¿para que los quería Scrimgeour?
—Quería dejarnos la herencia del profesor Dumbledore, toma esto es para ti.
Draco estaba asombrado, Ron le acercaba un libro.
—¿Para mí?, ¿Cómo?, ¿Por qué me dejo algo a mí?, ¿Por qué un libro?
—No lo sabemos Malfoy, a todos nos dejó algo, a Harry la primera snitch que gano en un juego, a Ron un desiluminador y a mi otro libro, pero no se dé que es, nunca había escuchado hablar de él.
—Nunca pensé que llegaría el día en que mis oídos llegaran a escuchar eso, tú la come libros, no sabes de un libro, tal vez sea uno de magia oscura —Draco hablaba con burla.
—¡Que va! Es un libro de cuentos, ya sabes Beedle el Bardo, es un libro muy conocido Hermione, pensé que lo conocías —Ron sonría satisfecho, había algo que por fin la chica no conociera y él sí.
—Sigo sin entender, porque ustedes lo conocen y yo no —Hermione estaba frustrada, le molestaba de sobremanera estar en la incertidumbre.
—Bueno Granger, el hecho de que no conozcas un viejo libro de cuentos, no es para tanto, o si, todos los niños magos conocen las historias de Beedle, mi madre solía leerme antes de dormir la historia de Los hermanos Peverell, siempre me gusto esa historia —Draco bajo la vista, para que no le vieran los ojos acuosos.
—Es un libro infantil, por eso no sabía de él, mis padres me leían otros tipos de cuentos, La Bella Durmiente, ha sido siempre mi favorito —Hermione sonó nostálgica, extrañaba a sus padres.
—Bueno Granger, La Bella Durmiente, no es un cuento muggle, es una vieja leyenda entre los magos, además… —Draco fue interrumpido por la señora Weasley—, bien chicos, creo que tendrán tiempo para platicar después, ahora es tiempo de celebrar a Harry, bajemos a cenar.
—¡Por fin, me estaba muriendo de hambre! —los cuatro chicos rieron ante el comentario de Ron.

*****

—Mi señor, está todo listo, mañana podremos entrar al ministerio de magia, mañana, el ministro caerá.