—Bien,
muy bien Lucius —Voldemort se mostraba más que complacido—, veo que no has
perdido tu toque —sus ojos se fijaban en el patriarca de los Malfoy—, supongo
que eso del tabú, ha funcionado, ¿cierto?
—¡Así
es mi señor!, en este momento, Dolohov y Rowle fueron a investigar, parece que
alguien osado se atrevió a nombrarlo, veremos ahora que tan valientes son los
de la Orden y si Potter se atreverá a nombrarlo tan estúpidamente como solía
hacerlo.
—Bien,
es un día de victoria, me retiro, y otra vez bienvenido Lucius, espero que
puedas vengar la muerte de tu hijo —dicho esto Voldemort desapareció de la
lujosa mansión.
Se
hizo un gran silencio en la gran mansión, el señor tenebroso sabía cuál era el
punto débil de los Malfoy, y disfrutaba en recordarles la pérdida de su hijo, y
así alimentar su odio en contra de todos los que estén a favor de Potter.
Narcisa
tomo la mano de su esposo y lo guió hasta su habitación, ya en ella, los dos
empezaron con el ritual que repetían todas las noches desde que se enteraron la
muerte de Draco.
—¿Y
qué paso? Digo, en el ministerio estuvo… Bueno fue fácil…
—Nunca
es fácil matar Cissy, estoy harto de esta mierda, espero que acabe… —respiró
profundamente—, ¿sabes?, cuando era joven… cuando tenía la edad de Draco, yo
deseaba ser mortífago más que nada, deseaba limpiar el mundo mágico de impuros…
pero ahora, después de la muerte de mi hijo, después de eso ya no estoy tan
seguro de querer que el señor tenebroso gane esta guerra, a él solo le importa
él, solo le interesa ganar sobre quien sea, así mueran inocentes… y por primera
vez en mi vida me pregunto si he estado haciendo bien —Lucius termino con
lágrimas en los ojos y termino desplomándose en el regazo de su mujer, Narcisa
consolaba a su esposo entregándole fuerza que le hacía falta, ella ya había
llorado y aunque nunca fueran suficientes lágrimas, en ese momento ella era la
más fuerte a pesar de su frágil figura.
El
matrimonio Malfoy se quedó en penumbras dejando que los remordimientos hicieran
mella en ellos, mientras las agujas del reloj marcaban los minutos, la pareja
seguía abrazada, buscando perdón en la fría soledad de su habitación.
—Sabes
Cissy, creo que es tiempo de hacer lo correcto, creo que se lo debemos a Draco,
nosotros… no, más bien yo lo orille a escoger un futuro oscuro, lo obligue a
convertirse en un asesino, y aunque no cumplió su cometido… llego lejos, y por
primera vez me siento orgulloso de que Draco escuchara sus propios pensamientos
aunque… aunque en ello se la haya ido la vida.
Narcisa
veía a su esposo, y ella estaba de acuerdo, hace tiempo que venía pensando en
delatar el paradero del señor tenebroso aunque perdiera la vida, después de
perder a su único hijo, ella ya no tenía más razones para vivir.
—Tienes
razón Lucius yo creo que se lo debemos a nuestro hijo, el honor de los Malfoy
ha estado demasiado tiempo manchado y aunque sea lo último que hagamos…
Voldemort caerá.
*****
Mientras
Harry esquivaba un rayo que le rozo la oreja, Draco estaba atacando a un
mortífago con un hechizo de desarme, Hermione ponía en un lugar seguro a la
mesera y a los pocos muggle que se encontraban en el café, Ron se fue hacia la
puerta, observando que nadie se acercara, tanto muggles como otros mortífagos.
—Potter,
será mejor desarmarlos y…
—¡Cuidado!
—Hermione desarmo a un mortífago que había pronunciado la maldición
imperdonable hacia Malfoy.
—Gracias,
Granger —Draco le sonrió a Hermione.
Harry
había dejado inconsciente al mortífago desarmado, mientras que el otro era más
hábil y más peligroso.
—¡Expelliarmus!
—¡Impedimenta!
—¡Incarcerus! —gritaron los tres chicos
dejando fuera de combate al mortífago.
—¿Se
encuentran bien? —preguntó Ron al ver que los mortífagos estaban
inconscientes—, veo que les patearon el culo ¡eh!
—¡Ron!,
no es necesario… tenemos que huir —Hermione se mostraba bastante nerviosa.
—Primero
tenemos que desmemoriarlos, ¿no creen? —Draco se mostraba impaciente.
—Sí,
pero, ¿Cómo nos encontraron? —Hermione fijo su vista en Draco, todavía no le
tenía confianza al Slytherin y la prueba estaba en que dos mortífagos los
habían encontrado.
Harry
sabía que Hermione tenía razón, pero no podía dudar de Draco, no ahora, si
Dumbledore confiaba en él, él tenía que demostrarle la misma confianza, tal
como hasta el último momento confió en Snape, tal vez más tarde se arrepentiría
y Draco lo terminara matando como Severus hizo con Albus, pero por el momento
era tiempo de escoger un lugar en donde esconderse y Grimmauld Place, parecía
el lugar perfecto.
—No
lo sé Herms, pero en su momento lo averiguaremos, bien, Malfoy sabes cómo hacer
para que ellos no recuerden nada —Draco asintió—, y tú, Herms, ¿sabes hacer un
hechizo desmemorizante?
Hermione
negó.
—Solo
se la teoría, pero puedo ayudar.
—Bien,
mientras tú y Draco se las arreglan, Ron y yo compondremos este lugar.
—¡Obliviate!
Mientras
Harry y Ron terminaban de arreglar el pequeño café, Hermione y Draco terminaban
de borrarle la memoria tanto a los mortífagos como a los pocos muggles que se
encontraban en el local.
—Bien,
todo quedo perfecto, será mejor que nos vayamos.
—Harry,
¿ya pensaste a donde nos podemos ir? Digo tal vez el Caldero Chorr…
—Ni
lo sueñes Weasley en este momento la comunidad mágica, está en contra de
nosotros, bueno de Potter, y lo último que necesitamos es darles nuestro cuello
en bandeja de plata.
—Bueno
el mundo muggle tampoco es muy seguro que digamos —Ron vio de reojo a Hermione.
—Bien
tal vez el venir aquí fue una estupidez… —antes de que Hermione siguiera
hablando, vio que uno de los mortífagos estaba reaccionando, haciendo que los
tres chicos se voltearan en cuanto observaron su cara de horror.
—¡Están
despertando será mejor que nos vayamos!
—Sí,
¿pero a dónde?
—Grimmauld
Place —dijo Harry.
—No,
no creo que sea tan buena idea, que tal si Snape está ahí o ya le aviso a quien-tu-sabes del lugar.
Hermione
solo rodó los ojos, fastidiada del miedo que tenía Ron al nombrar al mago
tenebroso.
—Yo
creo que Harry tiene razón, además el lugar tiene varios hechizos de
protección, además tu padre por si no lo recuerdas, ha puesto hechizos en
contra de Snape, en caso de que él fuera.
—Entonces
vámonos, no es hora de estar platicando —Draco señalo a los mortífagos que se
estaban desperezándose.
Harry
tomo por el brazo a Draco, ya que él no sabía la ubicación de Grimmauld Place,
Hermione iba a tomar del brazo a Ron, pero este la abrazo, haciendo que en
Draco nacieran sensaciones nuevas.
Al
llegar a la entrada de la casa, Ron seguía abrazando a Hermione, a pesar de que
la chica no se mostraba del todo cómoda, al entrar los chicos sentían que no
podían despegar sus pies del tapete de entrada.
—¿No
se supone que estaba protegida?, no ha pasado nada…
Pero
antes de que Ron pudiera decir cualquier cosa, la lengua se les pego al
paladar. De pronto vieron la figura de Albus Dumbledore, a Draco se le hizo un
hueco en el estómago, el ver el fantasma del viejo profesor, le recordaba lo
que estuvo a punto de hacer, la figura paso a través de ellos y poco a poco la
lengua se les despego.
—¡Vaya!,
no se supone que estaba muerto.
—Lo
está, Ron, esta de seguro es una protección, un encantamiento, esperen —Hermione
saco su varita y con un movimiento ligero pronuncio—: ¡Homenum Revelio!
—No
ha pasado nada, Hermione, ¿estás segura que lo dijiste bien?
—Es
precisamente eso comadreja, el hechizo delata si hay alguien en la casa —Draco
se mostraba osco con el pelirrojo—, bien, así que esta es la casa de mi tía
Wallburga, mi madre me dijo que guardaba buenos recuerdos de aquí —Draco iba
recorriendo con la mirada la vieja casa, ya no estaba tan abandonada como la
primera vez que los chicos habían estado ahí.
—Estoy
cansada, voy a cambiarme, mañana veremos qué hacer, de acuerdo…
Un
rayo de luz llego a la estancia de la casona, era el patronus del señor
Weasley, una comadreja —la familia está
bien, todos a salvo, no contesten, estamos vigilados—, diciendo esto la
comadreja se deshizo dejando a los cuatro chicos con sentimientos encontrados.
—Es
un alivio, saber que todos están bien, espero que Crookshanks esté bien.
Ron
se acercó al sillón verde en donde Hermione se encontraba.
—Sí,
es bueno saber que mi familia está bien —el chico tomo de las manos a Hermione.
Draco
carraspeo y giró los ojos.
—En
serio Granger, ¿sabes hacer eso de los patronus?
Hermione
alzo la vista y miró al Slytherin, todavía no confiaba en él y el hecho de que
los mortífagos los encontraran en una zona muggle lo hacía más sospechoso.
—Sí,
Malfoy, de hecho los tres los sabemos conjurar, es fácil Harry te puede ayudar,
¿no es así Harry?
Harry
se mostraba tranquilo por fuera, aunque por dentro sentía que iba a estallar,
pensaba en Ginny y el peligro que pudo correr y en los Weasley, su segunda, más
bien su única familia, escucho a lo lejos que Hermione le hablaba.
—Harry,
¿estás bien? —no supo en qué momento Hermione se levantó del sillón verde y se
acercó hasta él.
—Sí,
perdona Hermione, ¿Qué… qué decías?
—Que
tal vez tú puedas enseñarle a Malfoy a conjurar un patronus.
—¿No
sabes conjurar uno? —Harry miró entre divertido e interrogante al rubio, desde
que había aceptado a la fuerza ayudar al Slytherin, siempre Draco había
mostrado superioridad en cuanto hechizos y hechos, exceptuando claro está el
quidditch, pero ahora Harry se sentía renovado y con nuevos bríos para seguir
adelante—. Bien te mostrare como conjurarlo, ¿listo? —preguntó a Draco, el cual
asintió—, bien, ¡Expecto Patronum!
—de la varita de Harry salió un halo de luz que poco a poco tomo forma de un
ciervo.
Draco
lo miraba asombrado y al mismo tiempo se sentía humillado, Potter que no sabía
nada acerca del mundo de la magia, había logrado un conjuro antes que él; él
que tenía mejores notas, era el segundo o el tercero tal vez mejor estudiante
después de Granger y su amigo Theodore, pero Potter y Weasley eran más cercanos
a un troll en cuestiones académicas.
—No
es tan difícil, Harry es un buen maestro.
—¿Es
decir que tú también sabes hacerlo, Weasley?
—Sí,
aquí mi camarada nos enseñó, cuando… —Ron se puso serio y endureció sus
facciones—, cuando la brigada inquisitorial nos descubrió, estábamos aprendiendo
a defendernos… —Ron se paró a lado de Draco y puso una mano en su hombro—,
¿quieres ver la forma de mi patronus? —Draco volvió a asentir; de la varita de
Ron salió una figura muy peculiar un cachorro de Jack Russell.
—Supongo
que tú también sabes hacer uno, ¿no Granger?
Hermione
le dedico una fría sonrisa.
—Sí,
como te dijo Ron, Harry nos enseñó.
—Bien
y que esperas para mostrármelo.
Hermione
tomo su varita y de ella salió una nutria que parecía estar nadando.
—Realmente
me sorprendes Granger, conjurando un patronus sin hablar, ¿pero esas cosa se
convierten en algo que odies?
—Claro
que no, ¿de dónde sacas eso?
—Bueno
tu patronus tiene forma de hurón, y no creo que sean de tu agrado, ¿o sí? —al
terminar de decir esto se señaló, Draco miraba interrogante a Hermione.
—Mi
patronus no es un hurón, es una nutria míralo bien, además se forma de los
recuerdos más felices que tengas, no de los más insoportables —Hermione salió
de la estancia dejando a los tres chicos solos.
—¿Siempre
es así?
Ron
y Harry se voltearon a ver.
—Siempre
—terminaron de decir con una sonrisa.
—Tengo
hambre, ¿habrá algo de comer?
—No
creo, Ron, mañana revisaremos todo, creo que será mejor buscar un lugar para
descansar, ya mañana resolveremos todo.
—Tal
vez Hermione tenga algo de comer en su bolso —Ron estaba esperanzado.
—Bueno, no sé, tengo que preguntarle cómo y cuándo hizo todo, en La Madriguera estaba
con nosotros arreglando y no vi nada extraño —Draco y Ron asintieron, ellos
tampoco observaron ningún comportamiento anormal—, bueno, en mi maleta tenía los
dulces que le gane a Malfoy, espero que Herms la haya metido.
Draco
poco a poco fue recuperando su forma habitual.
—Por
fin, creí que me quedaría como zanahorio para siempre.
—Es
una lástima, te veías mejor de Berny —Hermione iba entrando a la habitación,
los tres chicos se le quedaron viendo interrogantes—, ¿bien que es lo que
quieren?
—¿Cómo…
cómo sabes que queremos preguntarte algo Herms?
—Harry
los conozco desde hace casi siete años, y esa cara me demuestra que estoy en lo
cierto así, que, pregunten.
—Bueno
trajiste mi maleta, ¿ya sabes, la que normalmente me llevo de vacaciones a La Madriguera?
—Sí,
mmm, espera, ¡ah! Aquí esta toma Harry, eso era todo o hay algo más —Hermione
los veía con el ceño fruncido.
—¡Por
Merlín! Gracias, Hermione, me estaba muriendo de hambre, por cierto cuando
hiciste todo, ya sabes el meter nuestra ropa y todo sin darnos cuenta —Ron
desesperado le arrebato de las manos a Harry la bolsa de los dulces, buscaba
las golosinas con aprehensión.
—Espera
esas son de Herms —Harry salvo el chocolate con menta, que el pelirrojo estaba
a punto de engullir—, toma Herms, los guarde para ti, sé que te gustan mucho.
Draco
observaba como Hermione le sonreía a Harry, y este le daba un beso en la
mejilla.
—Oh,
gracias, Harry —dio un suspiró largo—, ya les dije en La Madriguera, cuando
ustedes jugaban quidditch, yo aprovechaba el momento y buscaba la ropa de
todos, incluyendo muy a mi pesar la de Malfoy —Hermione se dejó caer en el
sillón y se comió un chocolate.
—Me
tiene sin cuidado lo que piense una impura, mi lealtad esta con Dumbledore y
Potter, no creas que para mí, es muy placido estar acompañado de una histérica
sabelotodo —Draco arrastro sus palabras como cuando estaban en Hogwarts, más
por fuera se mostraba más que tranquilo.
—Bien,
si es todo lo que quieren saber, me voy a dormir, tengo mucho sueño ya mañana
veremos qué hacer.
—Creo
que es mejor que te quedes aquí Hermione, bueno los cuatro, ya es muy noche y
la casa ha estado deshabitada por mucho tiempo, tú duerme en el sillón, Harry,
Draco y yo nos acomodaremos en el piso.
—Gracias, Ron, voy a lavarme los dientes, en mi bolso están sus pertenencias por si
quieren cambiarse.
—En
serio como la aguantan todo el tiempo.
—No
ha sido fácil, al principio a mí también me desesperaba, hasta que me di cuenta
de que… —Ron se puso rojo y se metió por completo la rana de chocolate.
—¿Qué,
qué? Ron.
—¡Oh!
Nada Harry, será mejor que nos durmamos —los chicos empezaron a acomodar sus
improvisadas camas, para ninguno de los dos chicos paso desapercibida la
reacción y el comentario del pelirrojo.
Hermione
se acostó en el sillón a lado de ella estaba Ron, le seguía Harry y a hasta el
último Draco, este último pensando en la figura de la castaña, en la mañana la
veía con otros ojos, y aunque ahora se veía igual de linda con ese pants negro
y el cabello recogido en un larga trenza, le exasperaba de sobremanera la
actitud de la castaña.
