Camarita


jueves, 2 de octubre de 2014

Capítulo 7: La ira del Señor Tenebroso

Una figura furica se movía de un lado a otro.
—¡Malditos! Sabían, lo sabían… sabían que esta noche iría por Potter, como demonios se enteraron, ¿Severus?
—No tengo ni idea, mi señor, hubo o hay un traidor —Severus le echo una mirada a colagusano.
—Es obvio, creí que eras más inteligente, ¿tienes alguna idea Lucius?
—Mi Lord, lo único que supe de esa misión es que no iba a participar, no sabía ni cuando, ni dónde y mucho menos quienes iban a participar.
—Tienes razón, desde que fallaste has sido reemplazado, pero pienso darte una segunda y ¡ULTIMA! oportunidad, tú decides, siempre has sido fiel y a pesar de tu ineptitud del año pasado, has sido más competente que estos idiotas, solo tú, Snape y mi querida Bella —la bruja sonrió—, son lo más cercano que tengo a unos buenos súbditos.
Lucius sonrió de manera forzada, no le gustaba ser humillado y mucho menos ser rebajado, acepto de manera obligada, ahora lo que menos le preocupaba eran los planes del señor oscuro.
—Sabias que suplantaron a Potter, no solo aparecieron cinco, sino que Potter teme tanto de mi poder que no regreso a la casa de sus tíos —la cara de Severus fue de sorpresa, y de curiosidad, ¿Quién habrá sido el osado en hacerse pasar por Potter y arriesgar su vida?—, fue la sangre sucia, la amiguita de Potter —Voldemort parece que leyó los pensamientos de todos, no solamente de Severus, que ante lo último dicho, tuvo que guardar la calma.
—La estúpida impura estuvo viviendo con los muggles, protegiendo al bastardo, es como si se hubiera adelantado a mis planes, sin dudas es muy inteligente, pero la próxima vez ¡la mataré!
—Mi señor ¿Cómo… cómo sabe que no era Potter el que estaba ahí?, ¿Cómo sabe que era la seño… la sangre sucia? —preguntó Snape un tanto nervioso.
Voldemort lo miró tratando de leer su mente, pero solo se topó con oscuridad absoluta.
—Yo puedo sentir a Potter, y ninguno de ahí era él, sin embargo, la sangre sucia, tiene una cierta debilidad por Potter, debilidad que pienso aprovechar.
Severus caminaba intranquilamente de un lado a otro, cerrando su mente por si al señor tenebroso se le ocurría penetrarla.
Es un idiota, Remus me lo prometió, tenía que protegerla, ¡maldita sea!, Snape se tranquilizó, si seguía pensando en lo mismo pondría en tela de juicio su lealtad.
—¿Qué tanto piensas Severus? —Voldemort veía al antiguo profesor caminando de un lado a otro.
—Estaba pensando, mi señor que sería conveniente hacer de su nombre un TABU, ya sabe que solo los muy valientes o los muy estúpidos osan nombrarlo por su verdadero nombre, incluidos Potter y los de la maldita Orden.
—¿Y cómo piensas hacer eso? —preguntó Bella, parada desde un rincón.
—Lo primero que tenemos que hacer es tomar el ministerio y ahí lo haremos, es de suma importancia, solo desde ahí se puede marcar un nombre.
—Bien, encárgate de todo Lucius y esta vez intenta no arruinarlo —dicho esto Voldemort desapareció.

*****

Ya habían pasado días desde la llegada de la castaña a La Madriguera, solo que a diferencia de todo el clan Weasley y de Harry, ella no tenía confianza en Draco, pensaba que de un momento a otro él, los traicionaría.
—Herms, debes calmarte, en serio Draco no es tan malo una vez que lo conoces, ha sido un apoyo para mamá y hasta ha ayudado en lo deberes que ella se inventa, ¡por favor!, dale una oportunidad.
—Lo siento Ginny, pero no puedo creer, que de la noche a la mañana confíen en él, es el maldito que se ha burlado de tu familia durante todos estos años en Hogwarts, el que me ha llamado sangre sucia, el eterno enemigo de Harry, el…
—Ya pará, pará…, si te entiendo, pero todos necesitamos una segunda oportunidad, incluso él, yo… bueno a mí, ni a Harry y mucho menos a Ron se nos ha olvidado todo lo que nos ha hecho, pero si lo hubieras visto su boggart, creo que lo entenderías, él estaba amenazado, hasta Dumbledore lo sabía y por eso le brindo la ayuda, creo que si él, sabiendo que lo iba a matar lo ayudo, bueno nosotros podemos olvidar y dejar atrás los insultos, ¿no crees?, además nosotros tampoco fuimos muy dulces con él… ¿o sí?
Hermione tornaba los ojos en forma de fastidio, desde que había llegado a La Madriguera todos trataban de convencerla de que Draco aunque seguía siendo un cabrón, él había mejorado para bien, y aunque era cierto que ayudaba en la casa y hasta era amable con todos los que ahí habitaban, con todos claro está menos con Hermione.
Hermione se paró de la cama de Ginny y se fue, dejando a una pelirroja un tanto extrañada y confundida.
—Hermione que bueno que bajas, ya iba a despertarlas, toma ya está el desayuno.
—Gracias señora Weasley.
Hermione se sentó cerca de Ron, se sirvió un poco de salchichas y huevos revueltos, Ron se había puesto rojo ante la cercanía de la chica, hecho que no pasó desapercibido para el rubio Slytherin, el cual esbozo un sonrisa de ironía, se detuvo para mirar a la castaña quien bebía su jugo de naranja y quien parecía tener cosas en mente; la empezó a detallar, primero la cara, unos ojos bastante grandes y en color miel, nada espectacular, pensó Draco, su nariz normal, su boca…, bueno su boca era, era bastante…, roja natural y con unos labios carnosos, su cuerpo, solo podía ver que traía una camiseta verde que…, —un momento se supone que los Gryffindor odian el verde, ¿no?— pensaba Draco.
Mientras Hermione se paraba para dejar su plato y el de Ron en el trastero, el rubio pudo seguir viendo su cuerpo, no supo cuánto tiempo estuvo observando a la chica hasta que la señora Weasley le pidió que le ayudara con el aseo de la casa, nuevamente.
—Mientras Hermione y tú, ayudan a Arthur… —no pudo terminar, ya que Harry la interrumpió al ver la cara de horror que puso su amiga.
—Señora Weasley es mejor que yo ayude a Malfoy con el señor Weasley, ¿no cree?
Molly vio de reojo a Hermione y a Harry afirmando con la cabeza.
—Bien y mientras tu querida, puedes cambiar las sabanas en donde dormirán los señores Delacour, y por tu bien Ronald espero que hayas limpiado a conciencia tu cuarto —Ron trago espeso—, Draco querido mañana por la tarde vendrán tus tíos —Draco puso una cara de terror, el ver a Bellatrix y Rodolphus era lo menos que esperaba ver en La Madriguera—, me refiero a tus otros tíos —la señora Weasley sonrió al ver la cara de horror de Draco—, Ted y Andrómeda, tienen muchas ganas de conocerte y platicar contigo, Nymphadora les ha hablado mucho de ti.
Draco se relajó y le sonrió en forma de aprobación a la señora pelirroja.

*****

Harry entraba por la puerta del cuarto de Ron y este se puso de pie de un brinco.
—¡Estoy arreglando mi cuarto mamá!, ah eres tú, menos mal, ¿ya acabaste de ayudar a mi papá?, ¿en dónde quedo el hurón?
Harry se sentó en su cama viendo que cerca del escritorio estaba Hermione separando unos libros.
—Sí, en realidad no había mucho que hacer y estuvimos platicando un rato los tres, en lo que acomodábamos las cosas de tu papá, solo tuvimos que desempolvar y ya, y Draco se fue a bañar. Herms, ¿Qué haces?
Hermione torció la boca al escuchar el nombre del hurón botador.
—Estoy acomodando las cosas para el viaje, tú sabes los horrocruxes.
—Chicos he estado pensando acerca de eso y creo que no es conveniente que vallan conmigo, menos tu Hermione, ya te expusiste y creo que no es necesario que lo hagas de nuevo, y creo… —antes de que siguiera hablando Hermione lo interrumpió.
—Harry, creo que ya estábamos claros respecto a eso, contigo hasta el final, además no tienes ni idea de cómo destruir los horrocruxes, ¿o sí?, ni Ron, ni yo te vamos a abandonar, no ahora, que es cuando más nos necesitas, y lo que hice fue por tu bien y por el de todos, solo tú puedes derrotar a Voldemort —Hermione vio de reojo a Ron—, no hagas esa cara Ron, recuerda lo que decía Dumbledore, Harry esta no solo es tu pelea, si te llega a pasar algo —la chica se acercó al ojiverde y le tomo la mano, tenía los ojos llorosos. Antes de que la chica pudiera decir algo más entró Malfoy, Hermione se quedó callada ante la visión que tenía enfrente de ella, Draco solo vestía una toalla negra alrededor de su cintura, la chica observaba casi embobada las gotas que bajaban en la blanquecina piel del chico.
—¿Te gusta lo que ves, Granger? —Draco había visto a la perfección como la castaña lo miraba, y eso era más de lo que su ego podía resistir, y más si se trataba de su rival Gryffindor, el chico observo como Hermione bajaba la mirada y murmuraba algo, la chica se paró y lo vio directamente a los ojos.
—Tienes cinco minutos para cambiarte Malfoy —dicho esto la chica salió de la habitación dando un fuerte portazo.
—¿Cómo la aguantan, es más mandona que McGonagall?
Harry y Ron solo se rieron y es que si Hermione cuando quería tenía un genio de los mil demonios y cuando no también.
Ya pasado los cinco minutos, tocaron a la puerta, para sorpresa de los tres chicos, era Ginny.
—Dice mamá que bajen a comer.

*****

—Hermione es necesario que comas un poco más, has regresado más delgada de la última vez que te vi.
—Gracias señora Weasley, pero ya no puedo más, es que con los tíos de Harry apenas y me daban de comer son personas un tanto crueles, ahora te entiendo Harry, a mí tampoco me quedaron ganas de volverlos a ver.
Harry le sonrió a su amiga, para él su verdadera familia eran los Weasley, Hermione y ahora por una extraña razón a Draco lo consideraba ya parte de él, y aunque seguía siendo un cabrón arrogante, se sentía identificado con el Slytherin, después de todo gracias al rubio encontró a sus verdaderos amigos.
—Harry, querido mañana es tú cumpleaños y me gustaría saber que se te antoja para comer.
—Nada en especial señora Weasley, ya tiene suficiente con la boda, en verdad no es necesario…
—¡Bah!, claro que tenemos que hacer algo, solo se cumplen 17 una vez y como mago más razón para festejar, ya serás mayor de edad, es todo un acontecimiento, además vienen los tíos de Draco, los padres de Fleur, Hagrid, Remus y Tonks y mis hijos…
Todos se quedaron sorprendidos con la pequeña lista de invitados de Molly, Harry le sonrió a la regordeta mujer y dejo que fuera ella la que se encargara de la comida y de los invitados.
—Por cierto Hermione tus padres podrán venir, creo que sería conveniente de que ellos estén seguros aquí con nosotros.
La chica negó con la cabeza.
—Mis papás se encuentran de viaje están en Italia, ya sabe en un congreso de odontología.
—Bien… Ron, ¿ya terminaste de arreglar tu cuarto?
—¡Eh!… si mamá, por cierto has arreglado mi escritorio, se me perdieron unas fotos de…
Draco vio de reojo a Ron, quien se puso rojo antes de decir de quien o de quienes eran las benditas fotografías, él sabía de qué fotos hablaba y que él las tenía en su poder. Sonrió para sus adentros.
—… de quien es la foto querido, no te escuche.
—Mmm… de… eh… buenos, de los Chudley Cannons, tú sabes cómo me gustan y pues las perdí.
—No, querido, no he visto ninguna.
—Bien.
Draco veía a Hermione en la mañana estaba observándola y no pudo terminar de analizar bien a la castaña, también veía a Ginny que siempre vestía vestidos y faldas, que a diferencia de Hermione solo usaba pantalones de mezclilla, si bien la pelirroja era más femenina, la castaña tenía el cuerpo más desarrollado y sin duda esos pantalones le resaltaban muy bien sus generosas curvas.

*****

La tarde y la cena pasaron entre más arreglos imaginarios de la señora Weasley y una amena plática de dragones por parte de Charlie.
Cerca de las once de la noche, Hermione entró sigilosamente al cuarto de Ron, habían quedado en seguir lo que dejaron por la tarde.
—Hermione, ¿Por qué tardaste?
—Estaba esperando a que todos se durmieran, ¡ah! está aquí —la chica miró con fastidio a Draco.
—¿Y en dónde quieres que este Granger? Con mis amigos los mortífagos, con el señor tenebroso, ¿en azkaban? —aunque Draco se mostraba tranquilo, las palabras sonaron un poco resentidas.
—No sería una mala idea te recuerdo que… —antes de que Hermione y Draco comenzaran a pelear, Harry los paro alzando las manos, pidiendo que se calmaran.
—Bajen la voz, Hermione, te recuerdo que Draco está aquí por petición de Dumbledore, y creo que al igual que nosotros tu deberías darle una oportunidad, que dices.
—¡¿Qué?! Tú también, mira puedo tolerarlo, pero de ahí a que sea su amiga… ¡jamás! —Hermione se fue a sentar cerca de Ron.
—Yo tampoco quiero ser amigo de una… —Draco se cayó, no quería problemas—, no quiero ser tu amigo, me basta con Potter y con los Weasley, eres insoportable.
—Bien si esa es tu última palabra, por mi está bien, ahora Harry podemos hablar sin tu amigo —volteo a ver a Draco y lo señalo—, hay cosas que necesitamos hablar y no creo que sea conveniente que escuche.
—Herms, Draco ya sabe lo que tenemos que hacer y él irá con nosotros, nos acompañara en busca de los horrocruxes.
—¡QUE!, me estás diciendo que él nos va a acompañar, y si nos traiciona y si le dice a Voldemort donde encontrarte o peor, ¿si te lleva al…?, en serio confías en Malfoy, después de ser tú, quien dijo que era un mortifago, después que dejo entrar a los mortífagos al castillo, él, que nos ha insultado durante los seis años que hemos asistido a Hogwarts —Hermione daba vueltas por la habitación, desesperada—, ¿en serio Harry, tú confías en él?
Draco estaba rojo, pero sabía que tenía que controlarse, la maldita sangre sucia había puesto en tela de juicio su lealtad, estaba hasta la madre de ser alguien tan opuesto a lo que ha sido siempre, estaba cansado de que todos desconfiaran de él, él solo quería una oportunidad para sus padres y para él.
—Sí, Hermione, yo creo en él y confió, no tanto como en ustedes, pero creo que si Dumbledore le pidió que nos acompañara es porque podemos confiar en Malfoy, y no se me ha olvidado el pasado, solo que es eso, pasado.
Hermione bufo, y Draco se quedó estático por las palabras de Harry, se sintió agradecido por la confianza de Potter y haría lo que estuviera a su alcance para no defraudarlo.
—Bien, que me querías decir Hermione que sabes acerca de los horrocruxes, ¿tuviste tiempo de investigar en la casa de mis tíos?
—¡Ah! Sí —Hermione trataba de calmarse—, tuve todo el tiempo, investigando y leyendo en tu habitación.
—Leyendo, creí que no había nada acerca de los horrocruxes, ¿en dónde encontraste los libros? —Hermione se sentía incomoda ante la pregunta de Ron—, los robaste, ¿de dónde?, en la biblioteca no había información acerca de ellos.
—No los robe, solo los invoque y llegaron a mis manos, aproveche que estaba sola, fue después del funeral de… Dumbledore —Hermione se dejó caer en el colchón del pelirrojo.
—Y dice cómo podemos destruirlos, ¿es decir podemos destruirlos? —Harry veía a su amiga entre admirado e incrédulo, solo a ella podía mantener la cabeza tan fría, en momentos así.
Hermione tomo el libro de una de sus puntas con mucho asco y selo entrego a Harry.
—No puedo creer que exista alguien que quisiera hacer eso, es espantoso y un acto de cobardía.
—¿Por qué cobardía? —preguntó Ron.
—Porque es horrible que no puedas aceptar la muerte, además que Voldemort partiera su alma en seis partes me resulta repugnante y en ese libro —la chica señalo un libro de piel negra y gastada—, Los Secretos de Las Artes más Oscuras, es un aberración, cuanto más se de ellos, más increíble se me hace.
—¿Qué quieres decir?, ¿hay alguna manera de que se puedan reunir las partes? —Harry estaba ansioso, tal vez podrían reunir todos los horrocruxes, sin tanto problema.
—Solo hay una forma —dijo Draco sentado del lado de Harry—, arrepintiéndose, si te arrepientes de corazón por las muertes que ocasionaste, pero dudo mucho que el señor tenebroso lo haga.
Los tres Gryffindor se quedaron sorprendidos de que Draco supiera sobre el tema.
—¿Por qué?
—Porque resulta tremendamente doloroso, puedes morir, reunir otra vez tus pedazos de alma, es intenso, y puesto que él lo hizo con la intención de seguir vivo, dudo mucho que se arrepienta.
—Bueno, pero dice ahí como podemos destruirlos, ¿no?
—Sí, Ron, pero los horrocruxes son tan poderosos y es magia oscura, solo hay pocos métodos como el veneno de basilisco y…
—Fiendfyre… —agregó Draco en un susurro.
—¿Cómo sabes tú acerca de los horrocruxes Malfoy?, ¿Qué más sabes?
—Mira Weasley, lo sé porque en mi casa había reuniones, él, le decía a mi padre que la estupidez del diario pudo ser lo último, que pudo haber hecho, y en mi casa hay una biblioteca enorme en donde habla acerca de las artes oscuras y ahí investigue acerca del estúpido diario, y al igual que Granger, se me hace de los más denigrante, el no aceptar la muerte.
Los cuatro chicos se quedaron callados, buscar y destruir los horrocruxes sería más difícil de lo que hubieran pensado, además Harry todavía no estaba del todo convencido de que sus amigos se arriesgaran, en una misión que él tenía que hacer.
—Todavía están a tiempo de quedarse, yo puedo hacerlo solo…
—Harry, creo que esta tarde te lo dijimos y ahora te lo vuelvo a reiterar vamos a ir contigo, eso lo decidimos hace años, desde el troll, lo recuerdas, además, ya tomamos precauciones, mira… —Hermione se frotaba las manos con desesperación—, mis papás no están en ningún congreso los hechice para que se fueran a otro país y les modifique la memoria, ahora ellos creen que se llaman Wendell y Mónica Wilkins, y que no tienen hija alguna —Hermione suspiró tratando de contener las lágrimas—, si salimos vivos de esta nueva aventura, iré por ellos y reinvertiré el hechizo, pero ellos están a salvo, bueno por lo menos a los mortífagos les resultara más difícil encontrarlos —Hermione dejo escapar unas lágrimas y Ron la abrazo dándole su apoyo.
Hermione se deshizo del abrazo posesivo de Ron.
—¿Ya le mostraste lo que hiciste? —Ron simplemente negó con la cabeza.
—No, no tiene importancia.
—Claro que tiene importancia Ron, es increíble, vamos enséñaselo, hazlo.
—Bien, acompáñame Harry, vamos —Ron se llevó a Harry hacia el pequeño rellano de su cuarto, en cuanto los chicos subieron dejaron a Hermione y Draco intercambiando miradas.
—Así que… embrujaste a tus padres, creo que eres muy valiente o muy estúpida por arriesgar tu vida así, aunque me sorprendes en verdad eres más inteligente de lo que parece.
—Gracias, lo que hago es por Harry, solo por él.
—Mmm, ya veo.
Cuando Harry y Ron bajaron tenían cara de asco, Harry estaba sorprendido por lo que sus amigos habían hecho por estar a su lado.
—Creo que esto quiere decir que estaremos juntos hasta que esto acabe, yo no quiero que…
—Potter creo que la comadreja y Granger ya dejaron en claro que irían contigo hasta el fin del mundo, y yo bueno tengo una deuda de honor que tengo que pagar, Dumbledore y tú confían en mí, si así logró que mi familia este a salvo lo haré, más no me pidas que te abrace y besé como Granger, ¿entendido? —Draco estiro su mano para dársela a Harry, Harry sonrió y le acepto el gesto y así los cuatro cerraron el trato.
—Bien es hora de dormir, mañana temprano comienzan a llegar las visitas, por cierto Harry, feliz cumpleaños —Hermione se acercó a Harry lo abrazo y le dio un beso a manera de despedida.
Tanto Ron como Draco se sintieron ignorados ya que de ellos solo se despidió con un gesto de la mano.
—Vaya es verdad, feliz cumpleaños, hermano —Ron se acercó a Harry y le dio unas palmadas en el hombro.
Draco solo le extendió el brazo y le deseo un feliz día.
—Ya puedes hacer magia.
—Sí, es verdad —y con una gran sonrisa Harry se acostó, pensando que ya por fin era mayor de edad.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Capítulo 6: La llegada de Hermione

Harry caminaba de un lado a otro, no se podía concentrar en nada, primero su sueño y ahora esto, ¡por Merlín! Que nadie entendía como se sentía, la señora Weasley trataba de calmarlo sin ningún logro, estaba peor que león enjaulado, Ron no estaba mejor, tenía sus ojos llorosos, sus lágrimas luchaban por quedarse en sus ojos, Ginny por su parte las dejaba salir sin ninguna reserva, su mejor amiga estaba en peligro y nadie de los presentes hacia algo por ayudarla.
Draco se sentía incómodo ante esa situación, antes le hubiera valido madre la suerte de la Gryffindor, pero ahora, las cosas eran diferentes, se había encariñado en poco tiempo con esas personas, tal vez porque el último año para él, fue el más lleno de soledad y de introspección, el amor de Molly le había ayudado mucho, si bien no reemplazaba a su madre, por lo menos era un gran aliciente para esos momentos en los que se sintió perdido y a la deriva.
—Harry, cariño, trata de tranquilizarte no sirve de nada que te alteres, ya Remus fue a verla no te preocupes, ella va a estar bien, veras que si —la señora Weasley trataba de creerse sus propias palabras.
—Perdón señora Weasley, pero no puedo, simplemente no puedo, Hermione puede perder la vida, yo tengo que salir ayudarla, ella siempre ha estado junto a mí, si yo la perdiera, no quiero pensarlo, por favor déjeme salir, ayudar a Remus y Tonks.
—¡Harry! Relájate, nosotros iremos a ver qué es lo que sucede con Hermione, tú te quedaras aquí junto con los otros —Charlie sonaba bastante enérgico, se acercó a su madre y le hablo al oído, Molly simplemente asintió con la cabeza.
—Nosotros también nos vamos —exclamaron al mismo tiempo los gemelos y salieron sin decir palabra alguna del incidente.
Charlie, Bill y Fleur fueron los siguientes en abandonar La Madriguera, antes de salir, el dragonolista observo a su madre y después de esto cerró la puerta.
Molly sin ni siquiera pensarlo hizo un conjuro en silencio y les arrebato las varitas a los cuatro jóvenes, sabía muy bien que sus hijos y Harry no se quedarían con los brazos cruzados, y Draco bueno más valía prevenir, no.
Los cuatro chicos se observaban entre sí, no lo podían creer, la señora Weasley los había desarmado sin pronunciar una puta palabra, simplemente iba más allá de una sencilla ama de casa.
—Lo siento chicos, pero conociéndolos, sé que tramarían algo para ir a buscar a Hermione, si no es que ya lo habían pensado, ahora es cuestión de esperar.
Harry estaba rojo de la impotencia, sí, la señora Weasley lo había dejado sin varita, y ahora como demonios haría para salvar a Hermione.
—Señora Weasley, entiendo su preocupación, pero es mi amiga la que está en peligro, si le llaga a pasar algo, seria por mi culpa, tengo que ayudarla, tengo… —Harry fue callado por el señor Weasley.
—Harry te entendemos, pero por favor, entiéndenos tu a nosotros —Arthur vio a su esposa y continuo hablando—, Hermione ha estado en una misión, misión que ella misma se impuso, no te puedo decir de que se trata, pero está bien, Kingsley y los demás Aurores la vigilan, si todo sale bien esta noche estará con nosotros, no creo ser el indicado para decirte algo más, solo te pido en que confíes, ella va a estar bien.

*****

Eran cerca de las seis de la tarde y no había noticias de Hermione, Harry y los hermanos Weasley estaban desesperados, Draco solo los observaba, nunca pensó que le preocuparía tanto la vida de la castaña, bueno a estas alturas ya nada lo podría sorprender.
—No hay noticias, ¡MALDITA SEA!
—Ron tranquilízate, hay que confiar en lo que dice papá, Hermione va a estar bien.
—¿Cómo demonios quieres que me tranquilice Ginny? No sabemos nada, y a estas alturas me vengo enterando de que Hermione está en una puta misión, arriesgando su vida y nosotros como si nada, que no lo entiendes.
Harry estaba molesto, no le gustaba como Ron le hablaba a Ginny, intento frenarlo, pero la puerta de golpe se abrió, Molly entraba a la habitación para avisar que bajaran a comer algo, desde que todo había empezado ninguno de los cuatro chicos había probado bocado, los Gryffindor por falta de apetito y Draco por solidaridad, aunque a este último su estómago le pedía alimento de una manera demandante.
En el comedor de los Weasley se podía cortar la tensión con un cuchillo, los seis presentes evitaban verse a la cara, los mayores evitando contestar preguntas y los jóvenes, evitando ignorar la rabia y la impotencia de esa situación.
Cerca de la ocho de la noche la señora Weasley mando a todos a su respectivo cuarto, alegando que a ella la ponían más nerviosa de lo que en realidad estaba.
Ya en su cuarto los tres chicos trataban de adivinar cuál era la misión de Hermione, porque se la había asignado ella misma o tal vez eso era una mentira de Arthur Weasley para mantenerlos calmados.
Ginny entro al cuarto de los tres chicos, se veía bastante asustada.
—¡Harry! Ven pronto a mi habitación necesitas ver algo.
El ojiverde salió de la habitación seguido de Draco y Ron.
Al llegar a la habitación de la pelirroja Harry buscaba algo sin saber a ciencia cierta que era, la chica le señalo la ventana y él se asomó, a lo lejos se veían tres siluetas, no podía distinguirla por la oscuridad, de pronto se reconoció, el venía acompañado de Remus y otro Harry muy mal herido, ¡Merlín! Sus ojos lo estaban engañando, había dos Harry's acompañando al licántropo y su vista no le fallaba uno sangraba de un lado de la cabeza.
Harry sin dudarlo bajo a la sala esperando, la respiración la tenía entrecortada, al abrirse la puerta, vio al licántropo y a sus dobles entrando.
—¿Quién eres? Identifícate —bramo el señor Weasley.
—Me llamo Remus John Lupin, alias lunático, mi esposa es Nymphadora Tonks y fui convertido por Greyback —contestó el licántropo.
—¿Quién está herido?, ¿Qué paso? —la señora Weasley estaba atemorizada.
—Soy yo mamá, George, el maldito de Snape me hirió —el chico se retorcía de dolor.
El rostro de los señores Weasley era de total desconcierto uno de sus hijos estaba muy mal herido.
—Tranquilo hijo, te curaremos.
—¿Quién…, quién eres tú? —señalaron al otro Harry que tenía cara de espanto.
—Soy Fred, estoy bien por si a alguien le interesa —el gemelo trataba de relajar la tensión.
—¿Con quién venias? —preguntó el señor Weasley, mientras que su esposa buscaba pociones para curar a George.
—Tonks, ella se quedó con sus padres, alguien dio un aviso, alguien nos traiciono, sabían que hoy íbamos a sacar a Harry de su casa.
—¡QUE! —contestó Harry, por primera vez hablaba, después de ver y tratar de asimilar lo que estaba pasando—, ¿Quién?, ¿Cómo…? —fue lo único que pudo articular Harry, los otros chicos estaban igual de atontados que el joven de gafas, esto no tenía ni pies, ni cabeza.
—Harry, por favor no es el momento, espera a que lleguen los demás, por favor —el licántropo estaba igual de impaciente.
Se oyeron pasos afuera de la casa, Arthur y Remus tomaron sus varitas y se asomaron.
Bill entró alzando los brazos.
—Soy yo, Bill Weasley el mayor de tus hijos y próximo a casarme con Fleur Delacour, fui prefecto y premio anual en Hogwarts —dicho esto bajo los brazos, abrazando a su prometida que tenía los ojos llorosos y tenía la forma de Harry, el joven Gryffindor deseo nunca más volver a ver esa imagen tan patética—. Moody murió, vimos cuando cayó de su escoba, no pudimos hacer nada, lo siento —todos hicieron un silencio, el menor de los hermanos fue el que lo rompió.
—¿Y Hermione, en donde esta?, ¿Qué pasa con ella?, ¿Bill está bien?
—Ella viene en camino, venia resguarda por Kingsley y Charlie, no te preocupes, es cuestión de esperar.
Ginny abrazo a su padre.
—¿Qué es lo que pasa?, tenemos derecho a saberlo —la chica tenía los ojos llorosos, sin duda al ver a uno de sus hermanos heridos y el saber que su mejor amiga estaba en peligro la ponía en un estado de total vulnerabilidad.
Bill suspiró.
—Creo que es tiempo de que sepan todo —vio a sus padres y a Remus, los tres estuvieron de acuerdo, la señora Weasley les ofreció un whisky de fuego a los recién llegados y te a los cuatro jóvenes, todos se encontraban reunidos en la sala, la oreja de George no se pudo salvar, ya que lamentablemente se usó magia negra y le fue imposible a Molly Weasley resarcir el daño.
—Bien, como sabrán… —de nuevo se escucharon pasos en el jardín de los Weasley, esta vez era Tonks, que traía una cara de desolación.
—Está muerto, Remus, está muerto Moody… —fue lo único que pudo decir, las lágrimas se hicieron venir y fue a abrazar a su esposo.
Ninguno de los presentes dijo nada, poco a poco George, Fred y Fleur volvieron a ser ellos, dejando atrás los estragos de la poción multijugos.
Remus abrazaba a su esposa tratándola de consolar, todos sin duda estaban más que nerviosos, ya había pasado cerca de una hora y no había rastro alguno de Hermione.
La puerta se abrió de golpe, era Charlie, venia solo no se veía por ninguna parte a Hermione o a Kingsley.
—Qui… —Arthur iba a interrogarlo cuando la puerta volvió abrirse dejando entrar a la imponente figura de Kingsley Shacklebolt , atrás de él, aparecía la figura menuda de Hermione Granger.
Harry sin dudarlo, fue corriendo a abrazar a su amiga, pero Remus lo detuvo y apunto su varita a los tres recién llegados.
—¿Quiénes son?, identifíquense.
—Vamos hombre, que estamos molidos, yo soy Charlie —apuntándose con un dedo—, y ellos —señalándolos con el dorso de su mano—, son Hermione Granger, quien fungió durante todo este tiempo como Harry Potter y el Kingsley, Auror y…
—¡Ya, ya…! Ya sabemos que son ustedes, hermanito, solo que a Remus le gusta jugar al lobito alfa —Fred ironizo, todos estaban hasta la madre de aquella misión.
Hermione se encontraba en el marco de la puerta, estaba cansada y bastante atemorizada, su cerebro trabajaba a mil por hora, sintió unos brazos alrededor de su cintura, ese roce la hizo salir del trance en el que se encontraba y respondió el abrazo.
Draco la observaba, la recordaba diferente, hace cuanto tiempo que no la veía, a pesar de llevar ropa por lo menos dos tallas más grande de lo que era en realidad la chica, a pesar de verse así, tan sucia y tan desprotegida, había algo en ella que atraía de forma inconsciente a Draco, no dejaba de verla, ahora era el turno de mini Weasley de abrazarla, y por último la comadreja, que desde que la castaña arribo a La Madriguera, se notaba que quería saltarle y tomarla ahí mismo, era muy malo tratando de ocultar sentimientos, mientras que el Slytherin se mantenía calmado, la veía de arriba abajo, escaneándola, tratando de encontrar un defecto, algo que la hiciera desagradable a la vista, pero no había nada, simplemente la chica físicamente era perfecta.
—Voig a bañagme, me siengto hogible con egsta rogpa, Hegmione, me alega que ya egstes con nous —la chica francesa hizo un ademan muy femenino, a pesar de llevar la ropa de Harry y se despidió de la familia Weasley.
Este hecho hizo que Draco dejara de observar a la chica que recién había llegado, y se enfocara en los demás, parecía que Potty, estaba impaciente y quería saldar cuentas con su amiga castaña.
—¡Hermione!, creo que nos debes una explicación, de hecho creo que todos me la deben, ¿y en donde demonios esta mi varita?
—Yo la tengo querido, en un momento te la entrego, a ti y todos ustedes —Molly se adelantó antes de que protestaran los otros tres chicos.
—Bien, Harry, creo que es necesario que sepas la verdad —Hermione se sentó en un mullido sillón de la sala de los Weasley—, después de la muerte de Dumbledore, me di cuenta que ya no tendrías más protección, es decir, tú sabes que últimamente han buscado cualquier motivo, por mínimo que sea para echarte de Hogwarts o… —la chica levanto la mano—, déjame terminar, o para poner tu vida en peligro, como hace dos años con los dementores, ¿lo recuerdas? —la chica hizo una breve pausa, para poner en orden sus ideas—, bien pues sin la protección del director serias un blanco más fácil para cualquiera que quisiera hacerte daño, desde Voldemort hasta el mismísimo ministro de magia, por eso decidí con la ayuda de Remus  —la castaña vio de reojo al mencionado, este la animo a proseguir con su relato—, hacerme pasar por ti, no fue muy agradable pasar tiempo con tus tíos, realmente no son muy agradables, sabes, pero era necesario.
—¿Pero por qué tú? ¿Qué tal si hoy hubieras muerto?, Moody murió, ¿lo sabías?
Hermione, que había conservado la calma, en ese instante la perdió, ella no sabía nada, pensaba que el Auror se había desviado o todavía no llegaba, sin proponérselo empezó a llorar en silencio, las lágrimas salían de sus ojos naturalmente.
—Bien hecho Potter, ahora no sabremos más.
Hermione que no había reparado en Draco, le envió una mirada de hielo, al chico le sorprendió que no preguntara nada sobre él, lo que quería decir que ella sabía que estaba vivo y que vivía ahora con los Weasley.
—Ya Hermione, tranquila, toma —Ron le paso un pañuelo, y después de esto paso su brazo sobre el hombro de la chica, evitando ver a todos, que tenían su vista fija en la chica.
Hermione hipo un par de veces y se tranquilizó.
—Gracias Ron, ¿Cómo murió?, hace apenas unas horas lo vi, estábamos planeando, como llegar a aquí.
—Cayo de su escoba a gran altura —dijo un Bill cabizbajo.
—¿Y qué paso con el otro que venía con él?, ¿cuál era su nombre?, Mundungus, me parece, ¿cierto? —Charlie se veía igual de atónito que la castaña, él le tenía aprecio al loco Auror.
—No lo sé, simplemente desapareció, yo venía con Fleur, no podía descuidarla.
—Entiendo.
—Hermione, quieres terminar, por favor —Harry se mostraba bastante impaciente.
—Bien, en donde me quede, a sí, yo decidí ser la que te sustituyera, porque soy la que más te conoce, bueno también Ron, pero él no sabe nada del mundo muggle y sería más fácil delatarse, ¿no crees?, además tenía que estar pendiente de mis padres y otras cosas.
Harry sonrió su amiga era bastante valiente y astuta, solo a ella se le hubiera ocurrido una idea así, ahora fue él quien paso un brazo sobre los hombros de su amiga.
—Pero, ¿Por qué tú?, es decir porque exponerte así —preguntó Ginny, un tanto molesta por la atención que Harry le prestaba a Hermione.
—Bueno, porque si alguien trataba de hacerme daño, bueno a Harry, no hubiera pasado nada, solo hubieran dañado a una sangre sucia —Hermione lanzo una mirada de reto hacia Malfoy, este solo la ignoro.
—No te digas así, Hermione, nosotros no creemos en esas estupideces de la sangre —manifestó el señor Weasley.
Hermione sonrió.
—Gracias, bueno, pero eso hubiera pasado, en caso de que hubiese salido algo mal… seria yo la estuviera muerta y no tú Harry, además todos sabemos que tú eres el único que puedes vencer a Voldemort.
Se hizo un gran silencio en la sala, Crookshanks aprovecho el momento para subir al regazo de su ama, Hermione pasaba su mano en el suave pelo del felino naranja.
—Bueno, lo que hiciste fue muy valiente Hermione, gracias a Merlín estas aquí y creo que es hora de que todos se vallan a descansar, mañana podrán hablar lo que quieran con ella —la señora Weasley se dirigió a Ron y Harry, que los conocía de sobra—, ahora creo que es tiempo de que todos descansemos, ha sido un día bastante agitado, mañana será otro día.
Todos se comenzaron a levantar, ya no había más que decir, solo les quedaba buscar el cuerpo de “ojo loco”, y esperar el siguiente movimiento de Voldemort.
Remus y Tonks se fueron a su casa, Bill fue a ver a su prometida, mientras que los gemelos se dedicaban a bromear sobre la oreja de George que había caído en combate, el señor Weasley y Charlie platicaban sobre el posible filtro de información, el único que no era de fiar era el tal Mundungus, y precisamente era el único que no había llegado al punto de reunión.
Ginny subió hacia su cuarto, mientras Ron le pedía a su mamá algo de cenar, Harry había salido a buscar a Hedwig al jardín, dejando solos a Hermione y Draco.
Hermione se dirigía hacia las escaleras cuando Draco le cerró el paso.
—Granger, te daría la bienvenida, pero no soy tan meloso como tu querida comadreja.
—No es necesario Malfoy, y su nombre es Ron.
Draco esbozó una sonrisa, sin duda le hacía falta el ingenio de la Granger, habían sido tantos los días de total cordialidad entre Potty y el pobretón que se estaba volviendo demasiado bueno para su salud mental.
—Perdona que no recuerde el nombre de tu caballero andante, pero no me importa.
—Debería importarte, si estás viviendo con ellos es lo mínimo que deberías hacer, tratarlos como tus iguales y no como inferiores, y deberías ser más agradecido, ¡hurón!
—¡Ja! Ahora resulta que tengo que besarles los pies, no te confundas Granger, nada tiene que ver, el que yo esté aquí es cuestión de Dumbledore y estábamos bien, pero llegaste y el ambiente empezó a oler raro.
—De seguro es tu colonia, hurón albino, o se te murió el cerebro que y ya está oliendo a podrido, sea lo que sea Malfoy, lo único raro aquí eres tú.
Hermione comenzó a subir por las escaleras, sin duda alguna Draco siempre la sacaba de sus casillas, era un maldito engreído, iba subiendo el último escalón cuando escucho a Draco susurrarle algo.
—Bienvenida Granger, ya extrañaba el olor a impuro —Draco le giño un ojo desde la parte baja de las escaleras y se retiró hacia donde se encontraba el señor Weasley y Charlie platicando.

lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 5: El Hurón, la Comadreja y el Cara rajada

Ya habían pasado varios días desde aquel suceso, Ron y Harry habían acordado tratar de llevarse bien con el hurón, como ellos le decían “amistosamente”, ahora se encontraban desnogmizando el jardín, Draco los observaba a lo lejos, se encontraba platicando con mini Weasley, como él le decía.
—Así que Potty y tú terminaron, ¿y eso porque fue?, toda tu familia lo ama.
Malfoy observaba a la chica, era muy linda, ese Potter sí que tenía buenos gustos, bueno no era de extrañarse, sus dos primeras novias también eran chicas muy bellas.
Ginny simplemente alzo los hombros y los dejo caer con desgano.
—Harry quiere protegerme, solo eso, estábamos bien, pero con lo de… —la chica prefirió callar, a Draco también le afectaba la muerte del viejo director—, ha sufrido mucho, ya sabes primero sus padres, luego su padrino Sirius, y ahora Dumbledore, él solo quiere protegerme, piensa que si estoy con él, seré más vulnerable a un ataque por parte de “tú sabes quién”.
Draco sonrió, Ginny era asombrosa, entendía a la perfección a cara rajada y lo apoyaba, y a pesar de haberla dejado, no le reclamaba ni hacia caprichos tontos como Pansy o tantas chicas a las que el rubio dejo en su época escolar.
—¿Van a seguir viéndonos o van ayudar? —Ron parecía un tanto molesto.
—Yo pensé que les estaba yendo bien, comadreja, pero si necesitan alguien que sea más hábil, les ayudaré.
—¡Sí, claro!, Harry y yo no podemos con todo el jardín, es muy grande y si no te has dado cuenta hurón ya va a atardecer y si no acabamos, mamá nos pondrá mañana a todos a hacerlo de nuevo, y con lo de la boda, se inventara nuevas formas de fastidiarnos.
—¡Ron! No hables así de mamá, solo esta estresada por lo de la boda, Bill es el primero en casarse, aunque últimamente la noto muy nerviosa, ¿no lo creen?
Ninguno de los chicos dijo nada, se quedaron viendo hacia Harry, que venía a ellos.
—Menos mal que es el primero —ironizo el pelirrojo—, pero cuando yo me case, no haré este desmadre, simplemente lo haré sin avisarle a nadie, para no fastidiar a los demás.
—¿Y quién crees que quiera unirse a ti comadreja?, Brown o la loca de Lovegood o tal vez —Draco sonrió con ironía—, tu amiguita… —antes de que terminara la oración Harry llego un tanto despeinado y con cara de pocos amigos.
Ginny daba gracias a Morgana por la pronta interrupción del chico de anteojos, sino eso hubiera sido catastrófico, Ron se notaba tenso y apunto de soltar un buen golpe a Draco, por su plática “tan amena”.
—¿Y bien nos van ayudar o qué?
Draco lo vio y esbozo una mueca que parecía una sonrisa, estaba ideando algo.
—No te preocupes cara rajada, en este momento íbamos a hacerlo, y el que saque más gnomos, ¡gana!
—Gana, ¿Qué gana? —dijo Ron con un poco de curiosidad y rencor—, mientras no sea más quehacer, lo que sea.
Draco los vio alternativamente y esbozo una sonrisa maliciosa.
—Pues gana un arsenal lleno de golosinas, como varitas de regaliz, plumas de azúcar hilado, ranas de chocolate y mmm…, no sé, son muchos dulces —enumeraba con los dedos.
—¿Cómo lo vas a conseguir?, no te dejan salir, ¿lo recuerdas?
—No lo voy a conseguir en ningún lado, porque simplemente ya lo tengo, mi madre —el semblante de Draco se endureció por un momento—, todos los años me envía dulces, y pues como sabrán, yo no tenía estómago para nada, así que los estuve guardando durante todo el año, y creo que es hora de que alguien los disfrute.
—¿Y qué ganarías tú al dárnoslo? —Ginny no se creía del todo, de que Draco regalara solo así sus pertenencias.
—Yo no dije que se las daría, sino que el ganador se quedaba con los dulces, y como el ganador voy a ser yo, para mi será un placer comer enfrente de ustedes todos los dulces que tengo, desde chocolates hasta diablillos negros de pimienta.
—¡Ja!, hasta crees que te voy a dejar ganar hurón, desde ahora empezamos —sin decir nada más Ron corrió al jardín, el pelirrojo quería ganar a como diera lugar, y es que al tratarse de comida Ron era el primero en querer ganar.
Pero quien gano fue Harry, y es que, que se le va a hacer, cuando estas de suerte… estas de suerte.
—¡Chicos es hora de comer!
—¡Qué bien! Con el hambre que tengo, ¡eh! por cierto Harry, me convidaras de esos dulces, ¿cierto?  —Harry solo asintió con la cabeza, solo esperaba que no fuera una trampa de Malfoy.
—Terminaron de desgnomizar, recuerden que dentro de poco vienen los Delacour y quiero que esto esté perfecto —Molly movía todo sin hacer nada, se veía demasiado preocupada.
—Mamá, pará yo te ayudo, ¿a qué hora llega papa? —Ginny se paró a ayudar a la regordeta mujer, se veía demasiado tensa.
—No, no lo sé, pero coman, ya han estado trabajando mucho.
Los cuatro chicos se veían, había algo raro ahí, Molly estaba nerviosa de más y no era precisamente por la boda, los demás hermanos Weasley también se notaban nerviosos, los gemelos solo pasaban por la noche o mandaban una lechuza, en tanto que Charlie y Bill llegaban entrada la noche y se iban muy temprano, casi al alba, Harry y los otros tres, sospechaban que tanto quehacer era para mantenerlos ocupados.
Pero todo se mantenía aparentemente tranquilo en el mundo mágico, en el profeta solo se hablaba de la “vida y muerte” de Albus Dumbledore, y uno que otro chismecillo acerca de la “misteriosa” muerte del joven Malfoy, había tanta especulación acerca de él, que si era mortífago, que si se suicidó, que si estaba casado con Pansy Parkinson, que si fue una venganza amorosa, en fin se escribían tantas idioteces, que todos en esa casa, aseguraban que el Quisquilloso era mejor periódico que el profeta, y eso ya era mucho que decir.
—Espero que Hermione llegue para mi cumpleaños, ¿todavía no te contesta Ginny?
Antes de que la chica pudiera contestar la señora Weasley tiro todos los trastes, haciendo que los cuatro chicos se asustaran por el ruido hecho por los trastes tirados.
—¿Se encuentra bien señora Weasley? —a todos les sorprendió la manera tan educada de dirigirse de parte de Draco a la matriarca de ese lugar.
—Sí, váyanse a dormir, ya es tarde.
—Pero mamá, apenas son las seis —replicó Ron.
—Entonces, suban a sus cuartos, si ya terminaron de comer, dejen, yo recojo, vamos arriba.
Los cuatro chicos se fueron sin protestar.
Ya estando los tres chicos en el cuarto de Ron, ya que Ginny se fue a su recamara, se pusieron a platicar acerca del suceso ocurrido abajo.
—¿Qué crees que le pase a mi madre Harry?, la veo bastante mal.
—No tengo idea, pero aquí pasa algo muy raro, ¿tú qué piensas Malfoy?
—Creo que es mejor, investigar por debajo del agua, la actitud de todos es demasiado sospechosa, sobre todo cuando se nombra a Granger, ¿lo han notado?
—Tienes razón, además Hermy, siempre nos escribe, y ya han pasado dos semanas y no sabemos nada de ella, crees que la hayan capturado o que esté en peligro.
—No digas estupideces Ron, Herms, está bien, pero hay algo, algo que no nos quieren decir, tal como dice Malfoy, tendremos que investigar por nuestra cuenta, pero sin ser tan obvios. ¿Y bien en donde está mi premio?
Draco esbozo una sonrisa, era más que obvio que aquellos dos, tenían miedo por su amiga sabelotodo, el joven se acercó a su elegante baúl y de ahí saco una gran cantidad de dulces, era como ver el carrito del expreso a Hogwarts, sin más se los aventó a Harry.
—Tú primero Malfoy, después de todos eran tuyos.
—¿Tienes miedo Potter? —Draco tomo un dulce y se lo comió.
—¡Jamás! —Harry lo igualo disfrutando del excelente chocolate con menta.
—¡Hey! Yo quiero, veamos que hay —Ron introdujo su mano en la gran bolsa sacando un enorme bombón de café con natilla, sin más lo introdujo de un solo bocado a su boca, dejando asombrados a los dos chicos que lo miraban con admiración.

*****

Snape se acercaba a una lúgubre y lujosa mansión, llegaba cansado y con varios mortífagos acompañándolo, caminaba entre pavos reales blancos y una gama de rosas, bellas pero mortales, como los dueños de ese lugar, la mansión de los Malfoy.
—Y bien Severus, que es lo que me tienes, sorpréndeme.
—Mi señor, le traigo las mejores noticias, el sábado por la noche pretenden sacar a Potter de su casa, antes de que se rompa la protección que puso Dumbledore, con eso creen que lograran engañarnos, ¡estúpidos!
—Bien, ¡muy bien Severus!, has sido mi más eficiente y fiel servidor —Voldemort miró despectivamente a Lucius—, creo que te has ganado a pulso tu puesto, como mi más cercano sirviente, así que intentaran engañarnos, supongo que habrá Aurores, trata de investigar quienes van, y las posibles vías de su trayecto.
—Como usted guste, supongo que de eso se puede hacer cargo alguien más.
—Supongo que a ti Bella, te gustara ayudar —la mortífaga asintió con gusto—, y claro ustedes dos también, Alecto y Amycus —Voldemort volvió a mirar a Lucius—, te mandaría a ti, pero creo que has perdido tu toque —todos empezaron a reír—, además todavía está muy reciente la muerte de tu hijo, por esta ocasión seré condescendiente contigo, pero un error más y le harás compañía a tu querido retoño.
Todos volvieron a reír, ahora el poderosísimo Lucius Malfoy era denigrado y degradado en su propia casa, pero a él solo le importaba una sola cosa, vengar a su hijo después de eso, mandaría a todos a la mierda y si Voldemort se iba con ellos mejor.

*****

En la tranquilidad de la noche, todos dormían en La Madriguera, estaba bastante tranquilo, los chicos comieron dulces hasta hartarse, y todavía sobraban, Harry había apartado los chocolates con menta, que eran los favoritos de Hermione, ya para la cena ninguno de los tres jóvenes tuvieron estomago para un bocado más.
—¡Hermione!, ¡Hermione! —Harry despertaba con un fuerte dolor en su cicatriz, le ardía bastante, había visto a Ollivander siendo torturado por Voldemort, pero su sueño era lo que más le preocupaba, veía a Hermione empapada de sangre y con la mirada perdida, en su pesadilla, Harry sabía que la chica estaba sin vida.
Tanto Draco como Ron despertaron al oír a Harry gritando, estaba bañado de sudor, y se tocaba con desesperación su cicatriz.
—¡Harry! ¿Harry te encuentras bien? —Ron al ver a su amigo en el suelo, se acercó temeroso—, ¿qué te sucede?, ¿qué hay con Hermione? —el pelirrojo sabia de los sueños oscuros de Harry, como el que tuvo con su padre cuando estaban en quinto, gracias a esa visión pudieron salvar la vida de Arthur Weasley.
Harry abrió los ojos temeroso, el ardor de la cicatriz iba menguando, busco entre el buro sus lentes, tenía sed, su garganta la tenía seca, entre su pesadilla y la conexión que tuvo con Voldemort, el chico se encontraba agotado.
—Sí, ¿Qué paso?
—¡No lo sé! Tú dime, ¿Por qué gritabas el nombre de Hermione? ¿Qué pasa Harry?, ¿Ella está en peligro?
—No, no creo, tuve una pesadilla y… —Harry vio de reojo a Draco que se mostraba inexpresivo—, y tuve una conexión con él —Ron sabia a la perfección de quien hablaba Harry, pero no podían confiar al cien por ciento en Draco.
Entonces Draco hablo.
—Potter, si tú puedes ver lo que pasa con el señor tenebroso, será mejor que uses oclumancia, si quieres yo puedo enseñarte.
—¿Cómo lo sabes? —Harry se mostraba dudoso, si no aprendió con Snape, menos lo haría con Draco.
—El señor tenebroso lo sabía, por ende mi padre y es obvio que yo lo sepa, y Bellatrix me enseño el año pasado a cerrar mi mente, así pude llegar tan lejos en esa maldita misión —Draco se mostraba sereno, sabía que no podía ganarse la confianza tan rápido de cara rajada, y mucho menos de la comadreja.
—Pero entonces Hermione se encuentra bien —Ron se mostraba preocupado, Harry afirmo con la cabeza, comenzó a relatarles a los dos chicos su sueño y después la visión que tuvo con Ollivander.
Minutos después en los que los tres chicos no mencionaron palabra alguna, Draco fue el primero en hablar.
—Será mejor que mañana empecemos a investigar sobre Granger, y si quieres también podemos empezar con lo de tu conexión con el señor tenebroso.
Harry solo asintió y se acostó en su cama, rogaba que la pesadilla que tuvo con Hermione fuera solo un mal sueño, solo eso.

*****

Ya habían paso dos días desde el suceso de la noche y no habían podido conseguir información acerca de Hermione, ya empezaban a preocuparse en serio, ya que cada vez que era nombrada la señora Weasley se ponía más nerviosa, mientras que el señor Weasley buscaba otro tema de conversación, los gemelos tanto como Charlie y Bill, trataban de convencerlos de que la chica se encontraba bien, y que el hecho de no hayan recibido noticias de ella no era motivo de alarma.
Los tres chicos y Ginny, estaban jugando quidditch en el jardín de La Madriguera, era un partido bastante apretado ya que al sustituir a Hermione con Draco complicaba más las cosas, Harry y Ron eran equipo, mientras que Ginny y Draco eran otro, la escoba de Draco era una saeta de fuego como la de Harry, así que el partido estaba apretado, pero en un descuido de Malfoy, Harry pudo conseguir la snitch dorada.
Los cuatro bajaban de sus escobas, había sido un buen partido, el ejercicio les había ayudado a despejarse un rato, Harry llamo a su lechuza que surcaba por los aires, mientras Ginny cargaba al gato naranja de Hermione.
—La próxima vez que juguemos, será en un partido oficial y tendré el placer de vencerte, Potter.
—Eso lo veremos Malfoy, pero por hoy te ganamos.
—Vamos adentro tengo mucha sed —Ginny siempre servía como mediadora.
A pesar de que Draco había sido un cabrón en Hogwarts, la pelirroja quiso darle una segunda oportunidad al Slytherin, ahora Draco se mostraba diferente, libre y feliz, y Ginny le había tomado aprecio, así como algo en el interior le decía que tanto Harry como Ron consideraban al hurón un nuevo amigo.
Los cuatro jóvenes platicaban animadamente en la mesa de la cocina sobre el quidditch y su equipo favorito, cuando una lechuza entró, dejando una carta sobre Ginny.
Los tres chicos la vieron expectantes, esperando alguna respuesta, estaban seguros que era de Hermione, nuevamente se mostraban ansiosos.
—Ginny, ¿es de Hermy? —Ron preguntó, anhelante.
La chica movió su cabeza en forma negativa, sus ojos se mostraban vidriosos.
—No es la carta que apenas le escribí ayer, con esta ya son cinco cartas que me regresan, tengo miedo y si Hermione está en peligro o ha sido capturada.
—¡No digas tonterías! —Harry se levantó estrepitosamente—, ella está bien, lo sé, estoy seguro, ella debe estar bien —Harry se negaba a aceptar que algo le hubiera pasado a su mejor amiga, se aferraba a que el sueño que tuvo con ella era irreal, y que su mente le pasaba una mala jugada.

*****

El sábado llego y todos los miembros de la familia se encontraban nerviosos hablaban entre sí haciendo demasiado ruido, no se lograba distinguir conversación alguna, Remus y Tonks también se encontraban ahí desayunando, cuando Harry bajo acompañado del rubio y del pelirrojo, toda la familia reunida dejo de hablar, se produjo un silencio incómodo.
Después trataron de seguir platicando ignorando totalmente a los tres chicos que acababan de bajar, Ginny bajo a los pocos minutos, malhumorada, el día anterior a ella y a Ron se les ocurrió ir a visitar a Hermione a Londres muggle, ya tenían planeado junto con Harry y Draco, como desengancharse de la constante vigilancia de Molly, incluso el ojiverde les había prestado su capa de invisibilidad, pero con lo que no contaban, es que había un detector en los alrededores de La Madriguera, que al pasar cualquiera de los cuatro jóvenes se activaría lanzando una red mágica. Así fue como los menores Weasley fueron castigados, haciendo el doble de deberes hogareños.
Harry, se mostraba impaciente, nadie los observaba, como si tratasen de ocultar algo, el ya no era un niño, y sin embargo, lo sobreprotegían, se sentía inútil, fijo su mirada en un objeto que había pasado inadvertido por el chico desde su llegada a La Madriguera, su corazón empezó a bombear rápidamente, sus ojos lo engañaban, eso que veía era una mentira, Draco desvió su mirada hacia donde la tenía Harry y pudo entender la cara de horror que mostraba el Gryffindor, en la pared estaba el reloj de los Weasley, las manecillas con los nombres de cada uno de los integrantes de la numerosa familia incluyéndolo a él, a Fleur, Harry y a Hermione, entonces lo supo…, la manecilla de Granger estaba situada en donde decía peligro de muerte.