Ya había pasado más de un mes desde que
el pelirrojo del grupo había abandonado la misión, los tres chicos
constantemente se movían de lugar, no duraban más de 24 horas en un mismo
lugar, casi no hablaban de Ron, los dos hombres sabían que tan solo con
mencionarlo, a Hermione se le llenaban los ojos de lágrimas, de los dos mejores
amigos del chico, la castaña era la más afectada por la partida del pelirrojo.
Harry repasaba constantemente la
biografía de Albus Dumbledore escrita por Rita Skeeter, a pesar de que ya
conocía a la vieja arpía, Harry, sentía que había algo en el pasado de Albus
Dumbledore que no era de todo claro, una vez más, el chico se lamentó de no
platicar lo suficiente con el viejo profesor, pero para lamentaciones ya era
demasiado tarde.
A veces, Hermione sacaba el cuadro de
Phineas, para que los acompañara, así llenando el espacio de Ron, Draco se
limitaba a escuchar los sucesos que pasaban en Hogwarts.
Pero nuevamente el silencio y la
incertidumbre se hacían presente entre los tres chicos, los días pasaban
monótonamente y la navidad cada día estaba más cerca, a lo lejos veían los
adornos navideños y los arboles decorados con focos, la nostalgia se hacía
presente. Después de ir a una tienda que estaba cerca del lugar de donde
acamparon y de que Hermione depositara dinero en una caja abierta, ese día
comieron espagueti a la boloñesa y duraznos en almíbar, su sentido del humor
estaba mucho mejor, Harry y Draco se conocieron mejor y platicaban más, mientras
Hermione se encerraba en los libros, en especial en el que heredo de Albus
Dumbledore.
—Hermione, ¿qué te parece si vamos a
Godric's Hollow? —Harry y Draco miraban a la chica que estaba recostada sobre
el sillón con el libro de Beedle el bardo,
y un silabario del hechicero, la
chica alzo la vista para mirar a Draco y a Harry, quienes la miraban ansiosos
por la respuesta.
—Draco me puedes ayudar con esto, por
favor —el chico se acercó hasta ella, ante la mirada impaciente de Harry.
—¿En qué quieres que te ayude, Granger?
—Mira —Hermione le extendió el libro de
cuentos—, ¿cómo tú conoces el libro, sabes que significan este dibujo?
—Hermione le mostraba una especie de ojo triangular, con una línea vertical que
atravesaba la pupila—, ¿se te hace familiar?
—No, lo siento, Granger, pero nunca lo
había visto… espera, ¿este no era el símbolo que traía el padre de Lovegood?
—Harry al escuchar eso se levantó de su asiento y se acercó a los dos chicos.
Lo vio detenidamente y recordó lo que
Viktor le había dicho.
—Es cierto esta imagen se parece a la
que tenía el padre de Luna.
—¿Luna?, ¿estás seguro Harry? —Harry
miró a su mejor amiga y comenzó a contarle todo lo que había hablado con el
jugador búlgaro en la boda de Fleur y Bill.
—¡Vaya!
—Hermione todavía no me respondes —la
chica miró al ojiverde.
—¿A qué te refieres Harry?
—A que quiero ir a Godric's Hollow.
—Sí, está bien, creo que es el mejor
lugar para encontrarla.
—¿Encontrar qué?
—Encontrar la espada de Gryffindor,
pensé que querías ir allá por eso. Aunque no lo había pensado, pienso que tal
vez sería buena idea.
—… yo… no la había pensado… —Harry tenía
otra cosa en mente, en realidad quería ir a Godric's Hollow, para ver la tumba
de sus padres.
Hermione se quedó en la misma posición
mientras Harry y Draco hacían un plan para llegar a su nuevo destino.
Ya había pasado una semana desde que
Harry propuso ir a Godric's Hollow y solo habían podido conseguir adentrarse a
los alrededores, Hermione todavía no se sentía demasiado confiada en adentrarse
más al pueblo, estaba segura de que había dementores y mortífagos en custodia,
no cedía ante la desesperación y exceso de confianza de Harry, mientras Draco
se mantenía imparcial en la constante discusión de los dos amigos.
Ya por la tarde de un miércoles, después
de discutir por enésima vez con Harry, sobre la seguridad del lugar y lo
arriesgado que sería visitar el pueblo de día, Hermione decidió tomar un poco
de aire, lo necesitaba, Harry no entendía que un mínimo error podría mandarlos
directo a las manos de Voldemort, así que aprovecho que los dos hombres tomaban
una siesta y camino hacia el lago que se encontraba cerca de la casa de
campaña, a pesar del frio, la visión que tenía Hermione era maravillosa, el
lago congelado le daba un toque de nostalgia, a lo lejos los árboles se veían
cubiertos de nieve, blancos y de cristal, era un paisaje hermoso, de pronto
sintió nostalgia, recordó a sus padres, no tenía la certeza de volverlos a ver,
esta iba a ser una navidad muy diferente, tan sumida estaba en sus pensamientos
que no se dio cuenta que alguien más había llegado hasta el lugar en donde se
encontraba.
—¡Granger! —Hermione brinco por el susto
que le dio oír su nombre—, no está bien que desaparezcas y no dejes ni una
nota, que tal si te pasa algo o… —Draco se quedó callado, no debía ser tan
obvio con ella.
—Lo siento, Draco, necesitaba relajarme,
Harry no lo está haciendo fácil.
—Tú tampoco lo estás haciendo, porque no
tienes confianza ya van tres días desde que llegamos y no hay señal alguna de
mortífagos o algo oscuro, es más Potter no ha tenido otra visión del señor
tenebroso.
Hermione sonrió, si Ron estuviera
presente estaría contento, ya nadie llamaba a Voldemort por su nombre.
—No es que esté paranoica o algo por el
estilo, pero me gustaría saber que estamos seguros… saber que en realidad no
hay mortífagos o algo, no sé, no pienso exponer a Harry al peligro.
—Hablas como si fueras su madre, te
importa mucho Potter.
—Sí, demasiado —dijo Hermione con
demasiada sinceridad, a Draco estas palabras le habían dolido, pero trato de
disimularlo lo mejor posible—, en realidad me preocupa al par que me preocupas
tú, o me preocupo por Ron, no me gustaría perder a ninguno de los tres
—Hermione mantenía su vista en el lago mientras hablaba, observo a Draco y le
sonrió—, no quiero que nadie muera, no lo soportaría y por eso no me confió del
todo del estar aquí.
—Entiendo —Draco dirigió su mirada hacia
el lago, de momento la respuesta de Hermione lo había tranquilizado, pasaron
varios minutos en donde los dos se dedicaron a pensar y ver el bello panorama
que se encontraba frente a ellos.
—Ya va a ser navidad, no sé cuánto
falte, pero el ambiente y la decoración del pueblo me hace pensar que no falta
mucho.
—Sí, tienes razón, va a ser una navidad
diferente, es la primera que voy a pasar lejos de mis padres, no sé si algún
día los vuelva a ver —Hermione suprimía las lágrimas que se asomaban por sus
castaños ojos.
Draco la miró detenidamente.
—¿Por qué lo hiciste?, ¿Por qué los
mandaste a otro país?
Hermione no sabía si contarle la verdad
a Draco o responder con evasivas, respiró profundamente y después de poner sus
ideas en orden, aclaro su garganta dispuesta responder.
—No quiero que les pase nada malo, ellos
no tienen nada que ver con este mundo, creo que si los mortífagos los llegaran
a encontrar los torturarían hasta la locura o la muerte, por eso preferí
hechizarlos y mandarlos a otro lugar, en caso de que me llegue a pasar algo,
ellos no sufrirán, les modifique la memoria… mis padres son muy importantes
para mí —esta vez Hermione dejo correr las lágrimas que se estaban acumulando
en sus ojos.
Draco paso sus dedos por el rostro de la
castaña y tomo las lágrimas.
—Es normal que defiendas a los tuyos…
sabes me recuerdas mucho a Roma… —esta vez Draco era el que suprimía las
lágrimas, respiró profundo, dejando a la castaña con mirada de extrañeza.
—¿Quién es Roma? —Hermione estaba segura
de que no se refería al lugar, sino a una persona, tal vez muy importante para
el Slytherin, cosa que disgusto a la castaña, temía de que hablara de una
chica, una de sus múltiples conquistas.
—Ella es… mejor dicho era mi mascota
—Hermione resoplo, había resultado peor, la comparaba con un animal, no sabía
exactamente como sentirse—. Ella era igual que tú, fiel, leal, bondadosa y más
bella de lo muchos podrían apreciar —Hermione no supo cómo interpretar lo
último, miró a Draco sin expresión.
—¿A qué te refieres con decir que era…?
¿Murió?
Draco la observó y afirmo con un
asentimiento.
—Ella… mmm… ¿Qué clase de animal era?
Draco suspiró y se dejó caer sobre la
fría nieve.
—Era un lobo, un lobo gris, mi padre me
lo regalo cuando tenía nueve años.
Hermione miró a Draco, lo observo
detenidamente.
—¿La querías mucho?
—Demasiado… fue mi mejor amiga, es una
lástima que haya muerto…
—¿Cómo… cómo murió? —Hermione sabía que
a Draco le costaba hablar sobre ese tema, pero esta vez su curiosidad era
mayor.
—Ya te dije que me recuerdas a Roma,
¿cierto? —la castaña asintió—, bien, al igual que tú, ella era extremadamente
curiosa y defendía a los suyos a capa y espada, muchas veces me defendió de mi
padre, cuando me castigaba o me regañaba ella le gruñía… —Hermione pensaba que
crecer con Lucius Malfoy no era lo más sencillo para un niño.
—Creo que no te fue fácil crecer bajo el
control de Lucius, ¿no?
Draco negó y sonrió.
—No sé qué imagen tengas de mi padre,
pero a pesar de lo que pueda parecer él es un hombre cariñoso —Hermione lo miró
con incredulidad—, es verdad, y si me regañaba es porque bueno… eso no tiene
importancia, no era estricto simplemente quería lo mejor para mí y hay ocasiones
en las que se tiene que ser duro —por un momento Draco cerró sus ojos y
Hermione pudo observarlo a la perfección.
La chica desvió la mirada antes de que
Draco volviera a abrir los ojos, se acomodó a lado de la castaña, sentándose
cerca de ella.
—Después de terminar el segundo año en
Hogwarts, mi padre, Blaise y yo, decidimos tomar vacaciones cerca de un bosque,
ya sabes acampar y esas cosas de hombres… —Hermione sonrió ante el comentario
machista de Draco—, estábamos pasando unos días muy agradables, Roma nos
acompañaba, siempre estaba a mi lado, una noche Blaise y yo nos adentramos más
en el bosque perdimos la noción del tiempo y estábamos lejos de la zona segura,
mi padre nos estuvo buscando hasta hallarnos, como nosotros éramos menores no
podíamos aparecernos en el campamento, así que empezamos el camino de regreso,
solo que esta vez, Roma, se mantenía en guardia, lo cual era extraño, ya que en
los días que estuvimos ahí siempre se mantuvo tranquila, al cabo de un rato,
empezamos a oír aullidos, pensamos que serían lobos y que por eso ella estaba
intranquila, mi padre se preocupó cuando Roma no contesto a los aullidos, se
mantenía a la defensiva, ella esperaba a que nos atacaran y así fue… —Hermione
se llevó la manos a la boca, ahogando un grito, Draco la observo y continuo su
relato—, de pronto estuvimos rodeados de tres licántropos, esa noche era luna
llena y la zona donde estábamos era de licántropos, mi padre saco su varita,
pero ante tres bestias hambrientas no era mucho lo que podía hacer —Hermione
recordó su tercer año, cuando Remus se convirtió en hombre lobo y lo difícil
que fue escapar de él—, mi padre aturdió a uno, y Roma peleaba con otro, cuando
por fin parecía que ya todo había acabado llegaron otros más y nos superaban en
número y fuerza, entonces Roma… —Draco trago espeso, sin duda era difícil de
contar—, ella distrajo a las bestias dándonos oportunidad de escapar, mi padre
nos tomó y desaparecimos en el instante, cuando me di cuenta estábamos en el
campamento, en ese momento odie a mi padre, habíamos abandonado a mi única
amiga, yo me sentía culpable, al siguiente día regresamos… yo buscaba
desesperado a Roma, la llamaba, tenía la vaga esperanza de que estuviera viva,
lo único que encontré de ella fue, el collar destrozado y lleno de sangre, su
sangre.
Al terminar de hablar Draco se paró y se
acercó al lago, recordar a su fiel mascota le dolía, era un dolor que jamás
podría superar, Hermione se acercó a él y sin pensarlo dos veces lo abrazo por
la espalda, Draco sintió el contacto de la chica y tomo sus manos que rodeaban
su cintura y la acerco más a él.
Permanecieron así varios minutos, hasta
que Draco volvió con su relato.
—Me costó mucho trabajo entender que
ella se sacrificó por nosotros, en el momento no entendí lo que hizo, se ofreció
de carnada para qué nosotros saliéramos con vida.
Después de eso los dos permanecieron
abrazados por varios minutos, Hermione se sentía bien al tener abrazado al
Slytherin, mientras Draco sentía una paz, que hace tiempo no sentía, por
primera vez, después de tanto tiempo se volvía a sentir protegido y querido,
Draco se dio la vuelta para quedar frente a la castaña, ese momento era sin
duda de los dos.
Hermione se alejó del chico, se sentía
extraña, era una nueva sensación, un nuevo sentimiento crecía dentro de ella.
—Debió ser difícil para ti… ¿no? —Draco
la miró con extrañeza—, ya sabes lo de Roma, fue un golpe duro para ti.
—Sí, lo fue, ahí entendí que nacemos y
morimos, me costó trabajo comprender, que todo tiene su fin, en fin, espero que
tú no seas como ella y no te sacrifiques por nadie, ya tenemos suficiente con
Potter… —Hermione le sonrió a Draco.
—Yo no quiero que nadie muera y si está
en mis manos evitarlo, lo haré…
—Sí, pero no a costa de tu vida —Draco
volvió a sentarse en la nieve, mientras Hermione permanecía de pie.
—¿Crees que sobrevivamos…?
—No lo creo, estoy plenamente seguro de
ello, sé que Potter vencerá y yo estaré junto a mis padres… —a Draco se le hizo
un dudo en la garganta al pensar en los señores Malfoy.
Hermione se sentó junto a Draco,
mientras escuchaban los sonidos de la naturaleza, entre los dos había tensión,
ambos querían saber más de cada uno, pero no sabían cómo.
Hermione se giró hacia Draco.
—Te costó mucho trabajo… bueno tú sabes…
hacerte mortífago —Hermione dio el primer paso, quería conocer más al chico de
ojos grises.
—No, al principio es lo que quería,
sentía coraje y me quería vengar de Potter y de los suyos… —Draco dejo salir
todo, miró levemente a la castaña y continuo hablando, le estaba haciendo bien
dejar salir a flote todo ese sentimiento guardado por un año—, al principio
pensé que sería fácil, hacer lo que el señor tenebroso me pidió, eliminar a
Albus, yo nunca fui apegado a él, como Potter o tú, sin embargo, al entrar a
Hogwarts todas mis ideas, mi confianza y mi valentía se fueron al caño, por
primera vez me sentí solo, mi padre siempre me aconsejaba y mi madre me
protegía, esta vez ellos dependían de mí y lo eché a perder, muchas veces me
pregunto qué hubiera pasado si yo… —Draco respiró profundo—, si yo hubiera
matado a Dumbledore, que sería de mí… de mi familia…
—No lo hubieras hecho… —la voz de
Hermione sonó firme.
—¿Cómo estas tan segura?
—Aunque tuvieras todo el tiempo del
mundo, no lo hubieras hecho… creo… no más bien estoy segura, de que no eres un asesino,
ahora entiendo tu posición, supongo que cualquiera hubiese aceptado matar a
alguien si sus seres queridos estuviesen en peligro… —Hermione sonrió de forma
conciliadora a Draco—, yo puse a mis padres a salvo, Ron se fue porque le
preocupa su familia y Harry quiso venir a Godric's Hollow para ver el lugar en
donde nació, todos luchamos por los nuestros, lo que hiciste fue normal, tal
vez no fue la mejor forma o el modo correcto, pero no te juzgo por lo que
hiciste, ya no.
—Gracias, Granger, eso significa mucho
para mí… ¿Cómo sabes que Potter quería venia aquí para ver la tumba de sus
padres?
—Lo conozco demasiado bien… además yo
también quiero verlos… —Hermione dijo lo último casi en un susurro.
—¿Lo quieres mucho, no?
—Sí, ha sido mi mejor amigo desde
siempre.
—Ya, ¿y el hecho de que hayan sido
novios, no afecto en nada su relación? —Hermione giro tan rápido su cara, que
fue un milagro que no se tronara el cuello.
—¿Por qué dices eso…? Harry y yo nunca
fuimos novios… eso es absurdo, ¿de dónde sacas esa idea?
Draco se encogió de hombros.
—Bueno, ya sabes en cuarto lo que decía
Skeeter y está el hecho de que siempre están juntos y bueno tú sabes.
—No, no lo sé, además como puedes creer
todavía lo que dijo esa bruja, si tú y tus amigotes fueron los que inventaban
todo acerca de mí y Harry, y el hecho de que estemos juntos es porque…
—Hermione se mordió el labio, quería ordenar sus ideas—, nunca he tenido
amigas, siempre fui el bicho raro de mi escuela, mientras las niñas de mi
colegio se preocupaban por lucir lindas y gustarles a los niños, mi mayor
interés era terminar el libro que en ese momento leía, los últimos dos años
fueron los más vergonzosos e interesantes —Draco alzo una ceja y la alentó a
que continuara, Hermione entendió el gesto y siguió con su relato—, en esa
época mis poderes fueron más notables, cada vez que una chica me hacía enojar
por el tamaño de mis dientes o la forma de mi cabello, siempre terminaban
cayéndose o siendo la burla de la escuela, recuerdo que una vez una chica me
grito que tenía dientes de castor y que estaba tan fea que nadie me quería…
—Hermione contaba la historia con una sonrisa en la boca y una mirada picara,
que a Draco le encantaba ver en la Gryffindor—, entonces de la nada miles de
pájaros volaron encima de ella, ahuyentándola, corría como desesperada y
obviamente todos empezaron a reírse de ella, hasta que al final termino
encerrada en el baño de los niños —Hermione rió—, y desde ese instante todos en
la escuela la llamaban la chica pájaro.
—¿En serio hiciste eso? —Draco también
sonreía.
—No lo hice a propósito, bueno tal vez
—declaro Hermione después de ver la cara de incredulidad de Draco—, pero en ese
momento yo no era consciente de mis poderes…
—Bueno, entiendo eso, pero todavía no
respondes el porqué de tu amistad con Potter.
—Es muy fácil, Harry no encajaba con la
gente sin magia al igual que yo, los dos éramos extraños, en un lugar mágico,
Harry siempre ha sido noble y después del suceso del troll, nuestra amistad ha
sido más fuerte, sin contar que a las chicas de mi casa no les agrado del todo,
mis únicas amigas son Ginny y Luna. Ginny es parecida a mí, con tantos hermanos
es a veces un poco tosca y Luna… bueno Luna es ella.
—¡Vaya!
—Y cómo vas con tu patronus, ya lograste
convocarlo.
Draco negó.
—No, por más que lo intento solo sale un
vapor blanquecino, creo que no tengo buenos recuerdos, ninguno me llena, es el
primer hechizo que se me ha negado, no sé si algún día pueda conjurarlo —el
chico se mostraba cabizbajo.
—No te preocupes yo sé que podrás
—Hermione le sonrió a Draco.
A lo lejos se comenzaron a escuchar
voces, Draco sin pensarlo se arrojó hacia la castaña, Hermione solo sintió
cuando Malfoy se colocó encima de ella, de golpe a su olfato le llego el
perfume de Draco, su corazón latía aceleradamente, mientras que Draco miraba
hacia donde provenían las voces, el cuerpo de Hermione se tensó, el sentir un
cuerpo encima de ella era nuevo, y más si era el de un hombre, Draco por su
lado no se había dado cuenta de la embarazosa posición que estaban, su primer
instinto fue el de poner a la castaña a salvo y la cubrió con su cuerpo, miraba
a lo lejos tratando de encontrarle forma a las sombras que a lo lejos se veían.
Hermione sentía que en cualquier momento
su corazón se le saldría por el pecho, Draco bajo la mirada y le sonrió a la
castaña tratando de confortarla, hasta ese momento se dio cuenta de que él
estaba encima de Hermione, por su mente pasaron miles de cosas, desde el baile
de cuarto año hasta la boda de Bill y Fleur, su cuerpo que se mantenía en
alerta, al recordar estos hechos, se tensiono, la intención de Draco en ese
instante era de pararse, pero las voces estaban más cercanas, por lo que tuvo
que armarse de valor y bajar el rostro hacia donde estaba el de la castaña, sus
ojos se encontraron, y escucharon los pasos más cerca, los dos sabían que Harry
estaba seguro y de que si se trataran de mortífagos ellos defenderían a Potter
hasta el final.
Las voces se escuchaban cada vez más
claras, Hermione cerró los ojos, al tener a Draco tan cerca la ponía nerviosa,
demasiado, Draco la miró detenidamente, era la primera vez que estaba tan cerca
de ella, se dio cuenta que tenía pecas en el rostro, tan claras que solo en esa
cercanía podían apreciarse, Draco escucho algo relacionado con las Spice Girls, y se preguntó qué seria eso
de las “chicas especies”, sin lugar a duda las voces que tanto los alteraron
eran de muggles, pasaron de largo, cuando ya no se escucharon más Hermione
abrió los ojos encontrándose con los grises de Malfoy.
—Muggles, eran muggles.
—Si lo sé, ¿qué es eso de Spice Girls?
Hermione sonrió.
—Es un grupo musical, de chicas, a mí me
gusta, algún día deberías escucharlas.
Draco ya no dijo nada, miró fijamente a
Hermione y se fue acercando hacia ella, estaba punto de besarla, Hermione miró
a Draco como poco a poco iba acercándose hacia ella y cerró los ojos, lo iba a
besar.
—¡Draco!, ¡Hermione! ¿Dónde están?
—Harry los estaba buscando.
Los dos sin pensarlo se separaron, Draco
se puso de pie y le tendió la mano a Hermione, la chica estaba completamente roja,
en ningún momento se había percatado de que estuvo sobre la nieve y que ahora
su abrigo beige estuviese mojado, Draco le seco la espalda, maldiciendo
interiormente la interrupción de Potter.
Harry se acercó hacia ellos.
—¿En dónde estaban?, ¿Por qué no estaban
en el campamento? —Draco y Hermione se miraron.
—Harry, quería caminar un poco, y Draco
salió a buscarme.
—Me hubieran dejado una nota, sabes lo
que sentí al no verte —Harry abrazo a su amiga—, no lo vuelvas a hacer, sentí
que te perdía a ti también —Draco solo observaba como Potter abrazaba a la
castaña.
—Vamos a la tienda, está enfriando y se
pueden enfermar.
Draco
y Hermione caminaron junto a Harry, mirándose con complicidad y nostalgia.
