Una
figura furica se movía de un lado a otro.
—¡Malditos!
Sabían, lo sabían… sabían que esta noche iría por Potter, como demonios se
enteraron, ¿Severus?
—No
tengo ni idea, mi señor, hubo o hay un traidor —Severus le echo una mirada a
colagusano.
—Es
obvio, creí que eras más inteligente, ¿tienes alguna idea Lucius?
—Mi
Lord, lo único que supe de esa misión es que no iba a participar, no sabía ni
cuando, ni dónde y mucho menos quienes iban a participar.
—Tienes
razón, desde que fallaste has sido reemplazado, pero pienso darte una segunda y
¡ULTIMA! oportunidad, tú decides, siempre has sido fiel y a pesar de tu
ineptitud del año pasado, has sido más competente que estos idiotas, solo tú,
Snape y mi querida Bella —la bruja sonrió—, son lo más cercano que tengo a unos
buenos súbditos.
Lucius
sonrió de manera forzada, no le gustaba ser humillado y mucho menos ser
rebajado, acepto de manera obligada, ahora lo que menos le preocupaba eran los
planes del señor oscuro.
—Sabias
que suplantaron a Potter, no solo aparecieron cinco, sino que Potter teme tanto
de mi poder que no regreso a la casa de sus tíos —la cara de Severus fue de
sorpresa, y de curiosidad, ¿Quién habrá sido el osado en hacerse pasar por
Potter y arriesgar su vida?—, fue la sangre sucia, la amiguita de Potter —Voldemort
parece que leyó los pensamientos de todos, no solamente de Severus, que ante lo
último dicho, tuvo que guardar la calma.
—La
estúpida impura estuvo viviendo con los muggles, protegiendo al bastardo, es
como si se hubiera adelantado a mis planes, sin dudas es muy inteligente, pero
la próxima vez ¡la mataré!
—Mi
señor ¿Cómo… cómo sabe que no era Potter el que estaba ahí?, ¿Cómo sabe que era
la seño… la sangre sucia? —preguntó Snape un tanto nervioso.
Voldemort
lo miró tratando de leer su mente, pero solo se topó con oscuridad absoluta.
—Yo
puedo sentir a Potter, y ninguno de ahí era él, sin embargo, la sangre sucia,
tiene una cierta debilidad por Potter, debilidad que pienso aprovechar.
Severus
caminaba intranquilamente de un lado a otro, cerrando su mente por si al señor
tenebroso se le ocurría penetrarla.
Es un idiota, Remus me lo
prometió, tenía que protegerla, ¡maldita sea!, Snape se tranquilizó, si seguía
pensando en lo mismo pondría en tela de juicio su lealtad.
—¿Qué
tanto piensas Severus? —Voldemort veía al antiguo profesor caminando de un lado
a otro.
—Estaba
pensando, mi señor que sería conveniente hacer de su nombre un TABU, ya sabe
que solo los muy valientes o los muy estúpidos osan nombrarlo por su verdadero
nombre, incluidos Potter y los de la maldita Orden.
—¿Y
cómo piensas hacer eso? —preguntó Bella, parada desde un rincón.
—Lo
primero que tenemos que hacer es tomar el ministerio y ahí lo haremos, es de
suma importancia, solo desde ahí se puede marcar un nombre.
—Bien,
encárgate de todo Lucius y esta vez intenta no arruinarlo —dicho esto Voldemort
desapareció.
*****
Ya
habían pasado días desde la llegada de la castaña a La Madriguera, solo que a
diferencia de todo el clan Weasley y de Harry, ella no tenía confianza en
Draco, pensaba que de un momento a otro él, los traicionaría.
—Herms,
debes calmarte, en serio Draco no es tan malo una vez que lo conoces, ha sido
un apoyo para mamá y hasta ha ayudado en lo deberes que ella se inventa, ¡por
favor!, dale una oportunidad.
—Lo
siento Ginny, pero no puedo creer, que de la noche a la mañana confíen en él,
es el maldito que se ha burlado de tu familia durante todos estos años en
Hogwarts, el que me ha llamado sangre sucia, el eterno enemigo de Harry, el…
—Ya
pará, pará…, si te entiendo, pero todos necesitamos una segunda oportunidad,
incluso él, yo… bueno a mí, ni a Harry y mucho menos a Ron se nos ha olvidado
todo lo que nos ha hecho, pero si lo hubieras visto su boggart, creo que lo
entenderías, él estaba amenazado, hasta Dumbledore lo sabía y por eso le brindo
la ayuda, creo que si él, sabiendo que lo iba a matar lo ayudo, bueno nosotros
podemos olvidar y dejar atrás los insultos, ¿no crees?, además nosotros tampoco
fuimos muy dulces con él… ¿o sí?
Hermione
tornaba los ojos en forma de fastidio, desde que había llegado a La Madriguera
todos trataban de convencerla de que Draco aunque seguía siendo un cabrón, él
había mejorado para bien, y aunque era cierto que ayudaba en la casa y hasta
era amable con todos los que ahí habitaban, con todos claro está menos con
Hermione.
Hermione
se paró de la cama de Ginny y se fue, dejando a una pelirroja un tanto
extrañada y confundida.
—Hermione
que bueno que bajas, ya iba a despertarlas, toma ya está el desayuno.
—Gracias
señora Weasley.
Hermione
se sentó cerca de Ron, se sirvió un poco de salchichas y huevos revueltos, Ron
se había puesto rojo ante la cercanía de la chica, hecho que no pasó
desapercibido para el rubio Slytherin, el cual esbozo un sonrisa de ironía, se
detuvo para mirar a la castaña quien bebía su jugo de naranja y quien parecía
tener cosas en mente; la empezó a detallar, primero la cara, unos ojos bastante
grandes y en color miel, nada espectacular, pensó Draco, su nariz normal, su
boca…, bueno su boca era, era bastante…, roja natural y con unos labios
carnosos, su cuerpo, solo podía ver que traía una camiseta verde que…, —un
momento se supone que los Gryffindor odian el verde, ¿no?— pensaba Draco.
Mientras
Hermione se paraba para dejar su plato y el de Ron en el trastero, el rubio
pudo seguir viendo su cuerpo, no supo cuánto tiempo estuvo observando a la
chica hasta que la señora Weasley le pidió que le ayudara con el aseo de la
casa, nuevamente.
—Mientras
Hermione y tú, ayudan a Arthur… —no pudo terminar, ya que Harry la interrumpió
al ver la cara de horror que puso su amiga.
—Señora
Weasley es mejor que yo ayude a Malfoy con el señor Weasley, ¿no cree?
Molly
vio de reojo a Hermione y a Harry afirmando con la cabeza.
—Bien
y mientras tu querida, puedes cambiar las sabanas en donde dormirán los señores
Delacour, y por tu bien Ronald espero que hayas limpiado a conciencia tu cuarto
—Ron trago espeso—, Draco querido mañana por la tarde vendrán tus tíos —Draco
puso una cara de terror, el ver a Bellatrix y Rodolphus era lo menos que
esperaba ver en La Madriguera—, me refiero a tus otros tíos —la señora Weasley
sonrió al ver la cara de horror de Draco—, Ted y Andrómeda, tienen muchas ganas
de conocerte y platicar contigo, Nymphadora les ha hablado mucho de ti.
Draco
se relajó y le sonrió en forma de aprobación a la señora pelirroja.
*****
Harry
entraba por la puerta del cuarto de Ron y este se puso de pie de un brinco.
—¡Estoy
arreglando mi cuarto mamá!, ah eres tú, menos mal, ¿ya acabaste de ayudar a mi
papá?, ¿en dónde quedo el hurón?
Harry
se sentó en su cama viendo que cerca del escritorio estaba Hermione separando
unos libros.
—Sí,
en realidad no había mucho que hacer y estuvimos platicando un rato los tres,
en lo que acomodábamos las cosas de tu papá, solo tuvimos que desempolvar y ya,
y Draco se fue a bañar. Herms, ¿Qué haces?
Hermione
torció la boca al escuchar el nombre del hurón botador.
—Estoy
acomodando las cosas para el viaje, tú sabes los horrocruxes.
—Chicos
he estado pensando acerca de eso y creo que no es conveniente que vallan
conmigo, menos tu Hermione, ya te expusiste y creo que no es necesario que lo
hagas de nuevo, y creo… —antes de que siguiera hablando Hermione lo interrumpió.
—Harry,
creo que ya estábamos claros respecto a eso, contigo hasta el final, además no
tienes ni idea de cómo destruir los horrocruxes, ¿o sí?, ni Ron, ni yo te vamos
a abandonar, no ahora, que es cuando más nos necesitas, y lo que hice fue por
tu bien y por el de todos, solo tú puedes derrotar a Voldemort —Hermione vio de
reojo a Ron—, no hagas esa cara Ron, recuerda lo que decía Dumbledore, Harry
esta no solo es tu pelea, si te llega a pasar algo —la chica se acercó al
ojiverde y le tomo la mano, tenía los ojos llorosos. Antes de que la chica
pudiera decir algo más entró Malfoy, Hermione se quedó callada ante la visión
que tenía enfrente de ella, Draco solo vestía una toalla negra alrededor de su
cintura, la chica observaba casi embobada las gotas que bajaban en la blanquecina
piel del chico.
—¿Te
gusta lo que ves, Granger? —Draco había visto a la perfección como la castaña
lo miraba, y eso era más de lo que su ego podía resistir, y más si se trataba
de su rival Gryffindor, el chico observo como Hermione bajaba la mirada y
murmuraba algo, la chica se paró y lo vio directamente a los ojos.
—Tienes
cinco minutos para cambiarte Malfoy —dicho esto la chica salió de la habitación
dando un fuerte portazo.
—¿Cómo
la aguantan, es más mandona que McGonagall?
Harry
y Ron solo se rieron y es que si Hermione cuando quería tenía un genio de los
mil demonios y cuando no también.
Ya
pasado los cinco minutos, tocaron a la puerta, para sorpresa de los tres
chicos, era Ginny.
—Dice
mamá que bajen a comer.
*****
—Hermione
es necesario que comas un poco más, has regresado más delgada de la última vez
que te vi.
—Gracias
señora Weasley, pero ya no puedo más, es que con los tíos de Harry apenas y me
daban de comer son personas un tanto crueles, ahora te entiendo Harry, a mí
tampoco me quedaron ganas de volverlos a ver.
Harry
le sonrió a su amiga, para él su verdadera familia eran los Weasley, Hermione y
ahora por una extraña razón a Draco lo consideraba ya parte de él, y aunque
seguía siendo un cabrón arrogante, se sentía identificado con el Slytherin,
después de todo gracias al rubio encontró a sus verdaderos amigos.
—Harry,
querido mañana es tú cumpleaños y me gustaría saber que se te antoja para
comer.
—Nada
en especial señora Weasley, ya tiene suficiente con la boda, en verdad no es
necesario…
—¡Bah!,
claro que tenemos que hacer algo, solo se cumplen 17 una vez y como mago más
razón para festejar, ya serás mayor de edad, es todo un acontecimiento, además
vienen los tíos de Draco, los padres de Fleur, Hagrid, Remus y Tonks y mis
hijos…
Todos
se quedaron sorprendidos con la pequeña lista de invitados de Molly, Harry le
sonrió a la regordeta mujer y dejo que fuera ella la que se encargara de la comida
y de los invitados.
—Por
cierto Hermione tus padres podrán venir, creo que sería conveniente de que
ellos estén seguros aquí con nosotros.
La
chica negó con la cabeza.
—Mis
papás se encuentran de viaje están en Italia, ya sabe en un congreso de
odontología.
—Bien…
Ron, ¿ya terminaste de arreglar tu cuarto?
—¡Eh!…
si mamá, por cierto has arreglado mi escritorio, se me perdieron unas fotos de…
Draco
vio de reojo a Ron, quien se puso rojo antes de decir de quien o de quienes eran
las benditas fotografías, él sabía de qué fotos hablaba y que él las tenía en
su poder. Sonrió para sus adentros.
—…
de quien es la foto querido, no te escuche.
—Mmm…
de… eh… buenos, de los Chudley Cannons, tú sabes cómo me gustan y pues las
perdí.
—No,
querido, no he visto ninguna.
—Bien.
Draco
veía a Hermione en la mañana estaba observándola y no pudo terminar de analizar
bien a la castaña, también veía a Ginny que siempre vestía vestidos y faldas,
que a diferencia de Hermione solo usaba pantalones de mezclilla, si bien la
pelirroja era más femenina, la castaña tenía el cuerpo más desarrollado y sin
duda esos pantalones le resaltaban muy bien sus generosas curvas.
*****
La
tarde y la cena pasaron entre más arreglos imaginarios de la señora Weasley y
una amena plática de dragones por parte de Charlie.
Cerca
de las once de la noche, Hermione entró sigilosamente al cuarto de Ron, habían
quedado en seguir lo que dejaron por la tarde.
—Hermione,
¿Por qué tardaste?
—Estaba
esperando a que todos se durmieran, ¡ah! está aquí —la chica miró con fastidio
a Draco.
—¿Y
en dónde quieres que este Granger? Con mis amigos los mortífagos, con el señor
tenebroso, ¿en azkaban? —aunque Draco se mostraba tranquilo, las palabras sonaron
un poco resentidas.
—No
sería una mala idea te recuerdo que… —antes de que Hermione y Draco comenzaran
a pelear, Harry los paro alzando las manos, pidiendo que se calmaran.
—Bajen
la voz, Hermione, te recuerdo que Draco está aquí por petición de Dumbledore, y
creo que al igual que nosotros tu deberías darle una oportunidad, que dices.
—¡¿Qué?!
Tú también, mira puedo tolerarlo, pero de ahí a que sea su amiga… ¡jamás! —Hermione
se fue a sentar cerca de Ron.
—Yo
tampoco quiero ser amigo de una… —Draco se cayó, no quería problemas—, no
quiero ser tu amigo, me basta con Potter y con los Weasley, eres insoportable.
—Bien
si esa es tu última palabra, por mi está bien, ahora Harry podemos hablar sin
tu amigo —volteo a ver a Draco y lo señalo—, hay cosas que necesitamos hablar y
no creo que sea conveniente que escuche.
—Herms,
Draco ya sabe lo que tenemos que hacer y él irá con nosotros, nos acompañara en
busca de los horrocruxes.
—¡QUE!,
me estás diciendo que él nos va a acompañar, y si nos traiciona y si le dice a
Voldemort donde encontrarte o peor, ¿si te lleva al…?, en serio confías en
Malfoy, después de ser tú, quien dijo que era un mortifago, después que dejo
entrar a los mortífagos al castillo, él, que nos ha insultado durante los seis
años que hemos asistido a Hogwarts —Hermione daba vueltas por la habitación,
desesperada—, ¿en serio Harry, tú confías en él?
Draco
estaba rojo, pero sabía que tenía que controlarse, la maldita sangre sucia
había puesto en tela de juicio su lealtad, estaba hasta la madre de ser alguien
tan opuesto a lo que ha sido siempre, estaba cansado de que todos desconfiaran
de él, él solo quería una oportunidad para sus padres y para él.
—Sí,
Hermione, yo creo en él y confió, no tanto como en ustedes, pero creo que si
Dumbledore le pidió que nos acompañara es porque podemos confiar en Malfoy, y
no se me ha olvidado el pasado, solo que es eso, pasado.
Hermione
bufo, y Draco se quedó estático por las palabras de Harry, se sintió agradecido
por la confianza de Potter y haría lo que estuviera a su alcance para no
defraudarlo.
—Bien,
que me querías decir Hermione que sabes acerca de los horrocruxes, ¿tuviste
tiempo de investigar en la casa de mis tíos?
—¡Ah!
Sí —Hermione trataba de calmarse—, tuve todo el tiempo, investigando y leyendo
en tu habitación.
—Leyendo,
creí que no había nada acerca de los horrocruxes, ¿en dónde encontraste los
libros? —Hermione se sentía incomoda ante la pregunta de Ron—, los robaste, ¿de
dónde?, en la biblioteca no había información acerca de ellos.
—No
los robe, solo los invoque y llegaron a mis manos, aproveche que estaba sola,
fue después del funeral de… Dumbledore —Hermione se dejó caer en el colchón del
pelirrojo.
—Y
dice cómo podemos destruirlos, ¿es decir podemos destruirlos? —Harry veía a su
amiga entre admirado e incrédulo, solo a ella podía mantener la cabeza tan
fría, en momentos así.
Hermione
tomo el libro de una de sus puntas con mucho asco y selo entrego a Harry.
—No
puedo creer que exista alguien que quisiera hacer eso, es espantoso y un acto
de cobardía.
—¿Por
qué cobardía? —preguntó Ron.
—Porque
es horrible que no puedas aceptar la muerte, además que Voldemort partiera su
alma en seis partes me resulta repugnante y en ese libro —la chica señalo un
libro de piel negra y gastada—, Los
Secretos de Las Artes más Oscuras, es un aberración, cuanto más se de ellos,
más increíble se me hace.
—¿Qué
quieres decir?, ¿hay alguna manera de que se puedan reunir las partes? —Harry
estaba ansioso, tal vez podrían reunir todos los horrocruxes, sin tanto
problema.
—Solo
hay una forma —dijo Draco sentado del lado de Harry—, arrepintiéndose, si te
arrepientes de corazón por las muertes que ocasionaste, pero dudo mucho que el
señor tenebroso lo haga.
Los
tres Gryffindor se quedaron sorprendidos de que Draco supiera sobre el tema.
—¿Por
qué?
—Porque
resulta tremendamente doloroso, puedes morir, reunir otra vez tus pedazos de
alma, es intenso, y puesto que él lo hizo con la intención de seguir vivo, dudo
mucho que se arrepienta.
—Bueno,
pero dice ahí como podemos destruirlos, ¿no?
—Sí,
Ron, pero los horrocruxes son tan poderosos y es magia oscura, solo hay pocos
métodos como el veneno de basilisco y…
—Fiendfyre…
—agregó Draco en un susurro.
—¿Cómo
sabes tú acerca de los horrocruxes Malfoy?, ¿Qué más sabes?
—Mira
Weasley, lo sé porque en mi casa había reuniones, él, le decía a mi padre que
la estupidez del diario pudo ser lo último, que pudo haber hecho, y en mi casa
hay una biblioteca enorme en donde habla acerca de las artes oscuras y ahí
investigue acerca del estúpido diario, y al igual que Granger, se me hace de
los más denigrante, el no aceptar la muerte.
Los
cuatro chicos se quedaron callados, buscar y destruir los horrocruxes sería más
difícil de lo que hubieran pensado, además Harry todavía no estaba del todo
convencido de que sus amigos se arriesgaran, en una misión que él tenía que
hacer.
—Todavía
están a tiempo de quedarse, yo puedo hacerlo solo…
—Harry,
creo que esta tarde te lo dijimos y ahora te lo vuelvo a reiterar vamos a ir
contigo, eso lo decidimos hace años, desde el troll, lo recuerdas, además, ya
tomamos precauciones, mira… —Hermione se frotaba las manos con desesperación—,
mis papás no están en ningún congreso los hechice para que se fueran a otro
país y les modifique la memoria, ahora ellos creen que se llaman Wendell y
Mónica Wilkins, y que no tienen hija alguna —Hermione suspiró tratando de
contener las lágrimas—, si salimos vivos de esta nueva aventura, iré por ellos
y reinvertiré el hechizo, pero ellos están a salvo, bueno por lo menos a los
mortífagos les resultara más difícil encontrarlos —Hermione dejo escapar unas
lágrimas y Ron la abrazo dándole su apoyo.
Hermione
se deshizo del abrazo posesivo de Ron.
—¿Ya
le mostraste lo que hiciste? —Ron simplemente negó con la cabeza.
—No,
no tiene importancia.
—Claro
que tiene importancia Ron, es increíble, vamos enséñaselo, hazlo.
—Bien,
acompáñame Harry, vamos —Ron se llevó a Harry hacia el pequeño rellano de su
cuarto, en cuanto los chicos subieron dejaron a Hermione y Draco intercambiando
miradas.
—Así
que… embrujaste a tus padres, creo que eres muy valiente o muy estúpida por
arriesgar tu vida así, aunque me sorprendes en verdad eres más inteligente de
lo que parece.
—Gracias,
lo que hago es por Harry, solo por él.
—Mmm,
ya veo.
Cuando
Harry y Ron bajaron tenían cara de asco, Harry estaba sorprendido por lo que
sus amigos habían hecho por estar a su lado.
—Creo
que esto quiere decir que estaremos juntos hasta que esto acabe, yo no quiero
que…
—Potter
creo que la comadreja y Granger ya dejaron en claro que irían contigo hasta el
fin del mundo, y yo bueno tengo una deuda de honor que tengo que pagar,
Dumbledore y tú confían en mí, si así logró que mi familia este a salvo lo
haré, más no me pidas que te abrace y besé como Granger, ¿entendido? —Draco
estiro su mano para dársela a Harry, Harry sonrió y le acepto el gesto y así
los cuatro cerraron el trato.
—Bien
es hora de dormir, mañana temprano comienzan a llegar las visitas, por cierto
Harry, feliz cumpleaños —Hermione se acercó a Harry lo abrazo y le dio un beso
a manera de despedida.
Tanto
Ron como Draco se sintieron ignorados ya que de ellos solo se despidió con un
gesto de la mano.
—Vaya
es verdad, feliz cumpleaños, hermano —Ron se acercó a Harry y le dio unas
palmadas en el hombro.
Draco
solo le extendió el brazo y le deseo un feliz día.
—Ya
puedes hacer magia.
—Sí,
es verdad —y con una gran sonrisa Harry se acostó, pensando que ya por fin era
mayor de edad.
